La Habana, Kingston y Georgetown (PL).- La exuberante belleza de Jamaica cautivó en 1493 a Cristóbal Colón en su segundo viaje a las Antillas, como un año antes le había ocurrido en su primer periplo por Guanahaní, en las Bahamas, que el navegante llamó San Salvador, así como en Cuba y Haití.No existe constancia, si la hubo, de contactos del Gran Almirante con la población autóctona, o la impresión que los recién llegados causarían en los indígenas que verían por primera vez hombres diferentes a ellos.

Los pobladores originarios de Jamaica fueron los arahuacos. Los antiguos habitantes llamaron al país Xaymaca, que en lengua vernácula significa: tierra de los manantiales, de ahí su actual nombre. A partir de 1655 los ingleses se apoderaron del país y lo convirtieron en refugio para piratas y bucaneros que tenían su centro de operaciones en Port Royal.

Más de siglo y medio duraron las disputas entre Gran Bretaña y España por la posesión de Jamaica. Fue una época en que ambos poderes europeos pugnaban por el dominio de nuevos territorios. En 1670 por el Tratado de Madrid, España le cedió la isla a Gran Bretaña, con la condición de que finalizaran los ataques piratas contra las posesiones españolas en las Antillas, entre las cuales estaba la isla de Cuba, la mayor del área.

A partir de ese momento comenzó la repoblación de Jamaica: colonos irlandeses, escoceses y judíos llegaron al país con sus correspondientes cargamentos de esclavos africanos, de gran trascendencia para el devenir histórico de la ínsula.

Durante la conquista y colonización fue exterminada la población indígena poco resistente a la dura faena del campo y a los abusos de sus propietarios. Los españoles que permanecieron en el territorio jamaicano fueron expulsados paulatinamente, pero esclavos fugitivos, los “marrons”, derivado de la palabra cimarrón, hostigaron a los ingleses. Los hostigamientos se prolongaron hasta 1740.

Colonización total

Entonces Gran Bretaña se hizo cargo de la colonización total de la isla; comenzó a desarrollarse el cultivo de la caña de azúcar para lo cual fueron traídos nuevos esclavos de Africa. Los barcos negreros zarpaban repletos de hombres y mujeres de los puertos occidentales africanos transportando su cargamento humano hasta los países caribeños para trabajar en régimen esclavista. En la Trata participaban traficantes ingleses, franceses, españoles y de otras naciones europeas.

A Jamaica, y en general a las Antillas, llegaron miles de africanos, sólo aquellos que resistían los rigores del viaje. Los que enfermaban en la travesía eran lanzados al mar y quedaban sepultados en las aguas del Atlántico. Las plantaciones de caña de azúcar fueron convirtiéndose en la cosecha fundamental del país, que dejaba enormes beneficios económicos a los dueños. Los abusos de los amos y sus capataces incrementaban el odio y rechazo de los esclavos al sistema de explotación.

El siglo XVIII constituyó una época de florecimiento del régimen esclavista en Jamaica: fueron frecuentes las rebeliones de esclavos que se multiplicaron, sobre todo, en las primeras tres décadas. A pesar de las crueles represiones, los esclavos huían hacia el monte adonde constituían sus palenques, y se defendían de las persecuciones de los capataces y rancheadores, hombres caracterizados por su excesiva violencia. Las rebeliones antiesclavistas crearon una situación incómoda para los explotadores.

La entrada de Gran Bretaña en la Revolución Industrial debido al desarrollo del capitalismo, determinó que en 1834 la Corona Real decretara la prohibición del comercio de esclavos en las colonias. Esa ley despertó el malestar de las clases privilegiadas en la isla que hicieron cuanto pudieron para que fuera derogada y los esclavos oprimidos no vieran realizados sus deseos de libertad. Londres tuvo que establecer bases navales en Africa, específicamente en su colonia de Sierra Leona, para perseguir a los violadores de la norma.

Nueva etapa

En la isla caribeña fueron surgiendo sentimientos libertarios. En esas luchas emancipadoras se destacó el prócer George William Gordon, quien dirigió un movimiento emancipador en Bahía Monrant, en 1865, en el que murieron muchos luchadores independentistas.

El líder jamaicano fue hecho prisionero y ejecutado junto a un grupo de sus seguidores. Gran Bretaña descargó todo su poder sobre ese grupo de valientes que corrieron el riesgo de enfrentar a la muerte a seguir viviendo en esa variante de la esclavitud que era el colonialismo.

Marcos Mesiah Garbey quien vivió entre los años 1887 y 1940 fue otro destacado héroe jamaicano cuya lucha e influencia se extendió más allá de las fronteras nacionales. En una época en que la discriminación contra el negro llegó a uno de los puntos más altos en el continente.

Garbey supo erguirse para defender la dignidad del hombre. Por esa claridad de su avanzado pensamiento político, su valentía y su entereza, es considerado como uno de los más ilustres héroes nacionales jamaicanos. Antes de que surgiera Garbey en el escenario político de Jamaica, en 1866, la Corona Británica convirtió definitivamente a la isla en una colonia, y es sólo a partir de ese año que se le comienza a ofrecer responsabilidades en el gobierno a los nativos, sobre todo el derecho a elegir miembros al Consejo Legislativo.

En la historia de Jamaica las rebeliones antiesclavistas han quedado como ejemplo de la rebeldía de su pueblo.

* Periodista cubano especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina.

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Jamaica prevé convertirse en República independiente de Reino Unido

La Comunidad del Caribe (Caricom) cuenta desde el 5 de enero de 2012, por primera vez en la historia de casi 39 años de este grupo regional, con dos mujeres al frente del gobierno en sus respectivas naciones. A la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar, dueña de ese cargo a partir de 2010, se une la recientemente electa Portia Simpsom Miller, quien toma este jueves el mando en Jamaica.

Máxima dirigente del Partido Nacional Popular, Simpson Miller ocupó dicho puesto entre marzo de 2006 y septiembre de 2007 tras ser elegida por delegados de su organización política para sustituir a Percival Patterson. En los comicios del pasado 29 de diciembre, la fuerza política de esta mujer de 66 años de edad ganó 42 de los 63 escaños en el Parlamento, y así derrotó al Partido Laborista, del primer ministro saliente, Andrew Holnes, que se quedó con los otros 21 asientos.

El ascenso de ambas líderes al poder representa un compromiso evidente de acelerar el proceso para acabar con toda forma de discriminación y elevar los derechos de las féminas en el área, comenta el sitio digital www.guyanachronicleonline.com. Como reto común de las dos primeras ministras, señala la fuente, está la incorporación de Jamaica y Trinidad y Tobago a la Corte Caribeña de Justicia.

La primera ministra jamaicana Portia Simpson-Miller asumió oficialmente el cargo con la promesa de eliminar todo vínculo con la monarquía británica y convertir al país caribeño en República independiente. “Vamos a iniciar el proceso de separación de la monarquía para poder elegir a nuestro propio Presidente, nuestro propio Jefe de Estado”, aseguró Simpson- Miller durante su discurso de investidura, celebrado en la casa del Gobernador General.

De acuerdo con la Constitución de Jamaica, el jefe del Estado es la reina Isabel II, mientras el primer ministro es nombrado formalmente por el Gobernador, designado por la monarca. “Este año será propicio para reflexionar sobre las lecciones del pasado, ahora tenemos que completar el círculo de la independencia”, afirmó, mientras el público ovacionaba, según el diario digital Observer.

Por otra parte, la jefa de Gobierno, de 66 años de edad, aseguró que su gestión se centrará en la recuperación económica del país, asolado por la crisis desde 2008. Nuestro enfoque debe ser el de corregir los errores e insistir en la rendición de cuentas. Los jamaiquinos quieren un gobierno más transparente y responsable, sostuvo. Prometió además combatir la corrupción y la extravagancia gubernamental, así como luchar por la transparencia de los funcionarios.

Simpson-Miller no es solo la única mujer elegida como primera ministra de Jamaica, sino que además lo hace por segunda vez. Anteriormente, gobernó desde marzo de 2006 hasta septiembre 2007, cuando el Partido Laborista de Jamaica (JLP) ganó las elecciones generales al Partido Nacional del Pueblo (PNO), presidido por ella.

En este país, el primer ministro es tradicionalmente el presidente del partido que más votos obtiene en las elecciones legislativas. Durante los comicios del pasado jueves, el PNP ganó 42 escaños en el Parlamento, mientras el entonces gobernante JLP obtuvo solo 21.

Tras las elecciones generales del pasado 29 de diciembre, el nuevo Parlamento de Jamaica comienza hoy sus labores con 63 integrantes por primera vez en la historia de esta nación caribeña. El anterior legislativo tenía 60 integrantes y fue disuelto un mes antes de la convocatoria a los comicios por el entonces primer ministro Andrew Holness, quien sustituyó en ese cargo a Bruce Golding.

Para este martes, según el diario The Gleaner, está prevista en Gordon House la juramentación de los miembros del Senado y de la Cámara de Representantes.

Las recientes votaciones concedieron 41 asientos parlamentarios al Partido Nacional Popular de la primera ministra, Portia Simpson Miller, una mujer de 66 años de edad que ya se desempeñó en ese cargo entre marzo de 2006 y septiembre de 2007.

El hasta ese momento gubernamental Partido Laborista, de Holness, cuyos 39 años los convirtieron en el gobernante más joven de Jamaica, logró los otros 22 escaños. De los 150 candidatos que compitieron en las elecciones, solamente 24 eran independientes o de organizaciones minoritarias, pero ninguno logró llegar al Parlamento.

Debemos respetar e incluir a la gente, ejercer la tolerancia cero a la corrupción y trabajar incansablemente para promover los derechos y el bienestar de todos los jamaicanos, afirmó recientemente Simpson Miller.

Comentó que el respeto del gobierno por el pueblo se demuestra en su voluntad y disposición para consultar y escuchar los puntos de vista sobre asuntos de importancia vital con el fin de lograr el bienestar colectivo.

Trabajaremos sin descanso, enfatizó, para erradicar la corrupción pues crea cinismo, socava la buena administración, roba al país los recursos vitales, y crea la discordia y el descontento entre la población.

Simpson Miller insistió en que todos los servidores públicos serán responsables de la gestión racional de los recursos, y laborarán si es necesario horas extras ante los retos de los difíciles momentos de la economía local y global.

Nos enfrentamos, reconoció, a una gran presión fiscal, una enorme deuda nacional, las apremiantes necesidades sociales, especialmente en el cuidado de la salud y la educación, y el deterioro en la infraestructura social.