Johannesburgo (PL).- El centenario del Congreso Nacional Africano (ANC), que se celebrará el próximo día 8 en Suráfrica, representa un gran acontecimiento político, ya que ese organismo es símbolo de lucha contra el apartheid y toda forma opresiva. “El 27 de abril de 1994 tomó el poder enSuráfrica el ANC y quedó enterrado el más oprobioso y prolongado régimen que conoció la humanidad tras la Segunda Guerra Mundial: el apartheid”, afirma Jorge Risquet Valdés.

Para la ocasión, en Bloemfontein, capital de la provincia de Free State y sede de la ceremonia central, se espera la presencia, junto a 100 mil personas, de Nelson Mandela (93 años), ícono del combate contra el régimen segregacionista, indicaron los organizadores de la actividad.

Al abogado y político Mandela, quien permaneció 27 años en la cárcel por defender sus ideas, le fue concedido en 1993 el Premio Nobel de la Paz. También, en diversas partes de este país del sur de África se promueven actividades deportivas y culturales, ceremonias religiosas tradicionales y conversatorios en torno a la historia del ANC.

Como valoró el presidente surafricano Jacob Zuma, la recordación de los 100 años de fundado ese antiguo ente, deviene en jalón de la historia no sólo para el propio ANC, sino también para todos los ex movimientos de liberación en el continente y los pueblos africanos en general.

La historia confirmó que no fueron en vano los esfuerzos y la sangre derramada por integrantes del ente político, que tuvo como aliado inseparable al Congreso de Sindicatos de Suráfrica y al Partido Comunista, consideran analistas.

Todos unidos enfrentaron otrora al régimen racista, que impuso la separación entre blancos y la mayoría negra, despojó a esta de las mejores tierras y la mantuvo en la ignorancia, sin acceso a la educación. También obligó al negro a portar pases especiales para su desplazamiento.

Cuando Jefes de Estado y de Gobierno de diversos confines se aprestan a asistir a los festejos por el nacimiento del ANC el venidero domingo, muchos recuerdan que esa formación devino en partido gobernante desde el establecimiento de la democracia en mayo de 1994.

Nacido con el propósito de defender los intereses de la mayoría negra, explotada y excluida socialmente por los racistas blancos, el partido obtuvo una histórica victoria en las elecciones de 1994 al ganarlas con el 62,65 por ciento de los votos, en un universo de más de 22 millones de electores.

Ese triunfo hizo posible que el 10 de mayo de 1994, el líder histórico del ANC Nelson Mandela asumiera la presidencia surafricana, con lo que se puso fin al segregacionista régimen racista del apartheid. El ANC, que ha estado en el poder desde entonces, propugna una política inclusiva.

Tanto en etapas posteriores a esa fecha como antes, el más antiguo ex movimiento de liberación nacional en África defendió siempre la prosperidad y una vida mejor para todos los pueblos de la región, con la erradicación de la pobreza social.

Ejemplo elocuente de ello es que en fecha tan temprana como 1892, el presidente fundador del ANC (1912-1917), John Langalibalele Dube, llamó en su conferencia “Sobre Mi Tierra Natal” a la unidad de los africanos en los planos espiritual y humano, para la construcción de un continente próspero.

En 1919, uno de los máximos líderes partidistas de la agrupación política (1917 a 1924), Sefako Makgatho, fijaba: “El ANC apunta para unir a africanos, no solamente de Suráfrica, sino también de Lesotho, Botsuana, Suazilandia en particular… para encabezar la lucha común por la libertad”.

Más adelante, en 1977, en el I Congreso del Movimiento Popular para la Liberación de Angola, el independentista Oliver Tambo al exponer sobre la futura política exterior surafricana enfatizó en la necesidad de fortalecer la solidaridad internacional en la era post-apartheid.

Procuraremos vivir en paz con los vecinos y pueblos del mundo en condiciones de igualdad, respeto mutuo y ventajas recíprocas, propugnó Tambo, quien dirigió el ANC de 1967 a 1991.

Al rendir homenaje a los combatientes surafricanos, en un reciente mensaje el secretario general del ANC, Gwede Mantashe, consideró que en estos 100 años de historia no se deben olvidar las memorias de lucha, dolor, resistencia y hechos heroicos. La memoria, dijo, es nuestra arma.

También demandó mantener los valores, principios y tradiciones que animaron el movimiento, el cual se renueva como partido en la Suráfrica actual, primera economía industrializada de África.

En declaraciones a Prensa Latina, el primer secretario de la Embajada de Suráfrica en Angola, Pheello Oliphant, expresó que festejar el centenario del ANC es un merecido homenaje a ese partido y al pueblo surafricano porque su lucha marcó un viraje decisivo en el progreso económico, político y social.

Indicó que hoy los surafricanos construyen una sociedad en la que promueven la igualdad social, el desarrollo rural y la creación de más empleos, con la mejora en la calidad de la educación y lucha contra la pobreza, el atraso y el subdesarrollo.

Con la derrota del apartheid ganó la humanidad

“El 27 de abril de 1994 tomó el poder enSuráfrica el Congreso Nacional Africano (ANC) y quedó enterrado el más oprobioso y prolongado régimen que conoció la humanidad tras la Segunda Guerra Mundial: el apartheid”. “El 8 de enero próximo ese acontecimiento cobrará mayor significado al conmemorarse el Centenario de la fundación del ANC.” Con estas palabras inicia nuestro entrevistado su testimonio.

Entre los invitados especiales a los festejos está Jorge Risquet Valdés, veterano de la solidaridad de Cuba con África desde los días que dirigió la Columna Dos del Che en el Congo Brazzaville, cuando el Guerrillero Heroico encabezaba la Columna Uno en el Congo Leopoldville

Durante este medio siglo Cuba mantuvo una relación cada día más estrecha con los dirigentes del ANC y el Partido Comunista, especialmente con sus líderes Oliver Tambo y Joe Slovo.

En entrevista exclusiva con Prensa Latina, el miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba declaró que todos nos sentimos más libres desde la victoria del ANC, del Partido Comunista, y la Confederación de Sindicatos Surafricanos (COSATU), sobre los partidos del régimen segregacionista.

Los pueblos de todo el mundo sintieron un inmenso regocijo al ver la imagen del líder surafricano Nelson Mandela cuando depositó ese día su voto por el ANC.

Ganó entonces el partido de la mayoría las primeras elecciones libres y multirraciales en Suráfrica, y su líder Rolihlahla Dalibhuna Mandela se convirtió en el primer presidente negro en la historia de Suráfrica.

Ahora el experto en temas africanos recuerda que el icono del antiapartheid, en dos ocasiones, realizó su autodefensa, la primera en 1962, cuando fue sentenciado a cinco años de cárcel, y la segunda en 1964, al ser condenado a cadena perpetua.

En su alegato frente al tribunal racista que lo condenó a prisión de por vida, Mandela expresó que había dedicado toda su vida a la lucha del pueblo surafricano, “un ideal por el cual puedo vivir. Pero si es necesario, es un ideal por el cual estoy dispuesto a morir”.

También actuó en su defensa en 1962 ante el Tribunal de Old Sinagogue que lo castigó a cinco años de prisión, momento en que pronunció su alegato conocido como “Estoy dispuesto a morir”.

En ese testimonio, rememoró Risquet, Mandela declaró ilegítimo a un gobierno electo por el voto exclusivo de los blancos para regir una sociedad donde de cada 100 personas 73 eran negros, 10 mestizos, tres indios.

Denunció en esa ocasión con datos irrefutables las condiciones de vida infrahumana en que vivía la población negra, arrinconada en las llamadas reservas nativas rurales, en los guetos urbanos y en las villas-miseria.

A juicio del especialista cubano desde ese entonces Mandela expuso con razonamientos convincentes la línea política del ANC desde su fundación en 1912, basada en la lucha pacífica para la conquista de sus legítimos derechos.

Sin embargo, acotó Risquet, también argumentó su decisión de crear el Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación), encabezada por él, como un instrumento, aparte del ANC, para una forma de lucha violenta, acciones de sabotaje económico y efecto político sin víctimas humanas.

Pero, si la lucha pacífica del ANC, incluyendo formas declaradas ilegales como las huelgas obreras y las acciones de violencia debidamente controladas de Umkhonto, no lograban un cambio, el camino más apropiado sería la guerra de guerrillas, esa era su estrategia, reflexionó Risquet.

Para ello Mandela estudió todas las experiencias, incluyendo la de la Revolución Cubana descrita por el Guerrillero Heroico, Ernesto Che Guevara.Empero, a la noche siguiente de recibir la sentencia de encierro perenne, el líder negro fue conducido a Robben Island, la pequeña isla penal de máxima seguridad para los prisioneros políticos sudafricanos.

Fueron 27 años de sádico e implacable encierro, en medio de un enorme reclamo internacional por su liberación que solo fue posible el 11 de febrero de 1990.

La salida de prisión fue otra victoria de Mandela, que Risquet compartió de cerca. “Pocas veces en mi vida he sentido tanta emoción como el 21 de marzo de 1990, día de la independencia de Namibia, cuando en Windhoek abracé a Nelson Mandela libre ya para siempre y al frente de su pueblo”, expresó.

Jorge Risquet fue parte de la delegación oficial presidida por el Comandante de la Revolución cubana Juan Almeida Bosque y el General Leopoldo Cintra Frías, quien dirigió la ofensiva final contra las tropas del apartheid en el sur de Angola.

Fue en ese encuentro cuando Mandela expresó su deseo de visitar Cuba y abrazar a Fidel, y así lo hizo en julio de 1991.

De su estancia junto al pueblo cubano Risquet recuerda cuando en un acto público declaró que “La contribución de los internacionalistas cubanos a la independencia, libertad y justicia en África no tiene paralelo por su naturaleza de principio y desinterés”.

“¿Qué otro país puede mostrar una historia mayor de desinterés que la que Cuba ha demostrado en sus relaciones con África?”, añadió entonces el dirigente surafricano.

En la epopeya cubana en África participaron más de 380 mil soldados y oficiales cubanos y dos mil 77 entregaron sus vidas por la libertad de los pueblos hermanos de ese continente.

Y recordó entonces Mandela la victoria de Cuito Cuanavale sobre los gobiernos de Pretoria y Washington, lograda con el auxilio de las tropas cubanas que participaron en esa contienda a instancias del presidente angolano, José Eduardo dos Santos.

Para el líder surafricano “Cuito Cuanavale marcó el viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del Apartheid”. Esa batalla y la lucha contra la más oprobiosa forma de exclusión social, marcaron a Cuba, pero también a los pueblos del continente africano, y con la derrota del apartheid ganó la humanidad, sentenció.

Un nuevo encuentro tuvo Risquet con Madiba, título honorífico como jefe de comunidad otorgado a Mandela por su pueblo, y ello ocurrió en Mozambique en abril de 2005.

“En esa ocasión le entregué un libro de poemas, en inglés, de Antonio Guerrero, uno de nuestros Cinco Héroes prisioneros del imperio. El empezó a leer los poemas y yo quedé en silencio.

Pasado un tiempo me levanté del sofá que compartíamos para despedirnos y me hizo portador de un saludo para Fidel, Raúl y sus hermanos cubanos, especialmente para los Héroes, el poeta y sus cuatro hermanos de cruel cautiverio.

“¡Saldrán de Robben Island!”, sentenció.

* Oscar Bravo es periodista de la Redacción Africa ySilvia Martínez, corresponsal de Prensa Latina en Angola.