Moscú y Washington (PL).- El Ministerio ruso del Exterior emitió un informe sobre derechos humanos, en el que denuncia la situación crítica que vive hoy Estados Unidos en esa esfera.Al menos 224 ciudades estadounidenses aplican normativas que criminalizan a las personas sin hogar, conocidos como homeless.

La cancillería destaca en el apartado dedicado al país norteño que la situación de los derechos humanos está lejos de los ideales declarados por los propios Estados Unidos. Washington, afirma el documento, mantiene sin resolver el problema de la cárcel en la ilegal base naval norteamericana en la bahía de Guantánamo, en el oriente cubano, donde mantiene retenidas a 171 personas, supuestamente vinculados al terrorismo. El presidente estadounidense Barack Obama legalizó el encarcelamiento indefinido y sin juicio, y permitió nuevamente el trabajo de los tribunales militares en esos casos.

Además, denuncia el informe, está la aplicación extraterritorial de la legislación de Estados Unidos que daña sus relaciones con Rusia. Ello lleva a la violación de los derechos y libertades de los rusos, incluidos los arrestos arbitrarios y secuestros en terceros países, el abusivo tratamiento hacia ellos y su persecución policial sobre la base de pruebas dudosas.

De igual forma, el documento señala que el gobierno norteamericano encubre actividades de la Agencia Central de Inteligencia y otros funcionarios para realizar violaciones masivas y flagrantes de los estándares de derechos humanos. Tampoco cesa el irrespeto por Estados Unidos del derecho internacional en zonas de conflicto y en las operaciones antiterroristas, con un uso desmedido de la fuerza.

El primer ministro ruso Vladimir Putin afirmó en días pasados que en el mundo están cansados de la dictadura de Estados Unidos, un país interesado en contar con vasallos, en lugar de aliados. Se refirió a lo ocurrido en Afganistán, atacado en octubre de 2001 sin contar con nadie para supuestamente eliminar al saudita Osama Bin Laden. Después, cuando el hecho estaba consumado, entonces Estados Unidos llamó a los socios para compartir responsabilidades en el conflicto en el estado centroasiático y decidir “quien debía ir por leña y quien por agua”. Nosotros quisiéramos ser socios de los norteamericanos, pero ellos sólo buscan vasallos, apuntó el jefe de Gobierno.

Por otro lado, denunció el informe de la Cancillería rusa, la Casa Blanca mantiene métodos de control sobre la sociedad y la injerencia en la vida privada que los órganos de seguridad iniciaron en la época del republicano George W. Bush, bajo el pretexto de la guerra contra el terrorismo. Washington solo participa en tres de los nueve acuerdos internacionales sobre derechos humanos, recuerda la cancillería rusa. Así, la Casa Blanca se abstuvo de firmar la declaración sobre liquidación de todas las formas de discriminación de la mujer y la convención sobre los derechos del niño.

Estados Unidos se niega a colaborar con mecanismos internacionales para quejas colectivas de violación por los gobiernos de los derechos humanos al considerar que su sistema judicial es suficiente y puede lidiar con ese problema sin asistencia foránea, apunta la nota diplomática. A ello se suma la agudización de los problemas sistemáticos de la sociedad norteamericana como la discriminación racial, la xenofobia, la sobrecarga de prisiones y la aplicación de la pena de muerte, incluido a personas inocentes, enfermos mentales y adolescentes.

Al menos 224 ciudades estadounidenses aplican normativas que criminalizan la situación de los desamparados o personas sin hogar en el país. Ciudades con mayor cantidad de personas sin hogar, conocidos como homeless, cuentan con más medidas en contra de esta práctica, indica un estudio de National Law Center on Homelessness & Poverty.

La institución agrega que la subsistencia de personas sin hogar es cada vez más compleja, debido a la mayor criminalización de ciertos hechos. Entre los hechos penados están pasar la noche en lugares públicos, vagancia, mendicidad, almacenamiento de pertenencias en la calle y realizar necesidades fisiológicas en la vía pública.

La investigación que tomo como blanco 234 ciudades estadounidenses, plantea que de estas 224 tienen, al menos, dos o más iniciativas que criminalizan estas acciones. Entre 2009 y 2010, en momento en que los niveles de desempleo en el país se dispararon hasta el índice actual del nueve por ciento, 188 urbes arreciaron sus políticas contra este grupo con la adopción de 14 nuevas leyes.

“A pesar de que las comunidades a lo largo del país carecen de espacio en refugios y de medidas adecuadas para dar acceso a viviendas a bajo costo, las ciudades continúan penalizando a la gente, forzándola a vivir en la en la vía pública”. Incluso, algunas ciudades promulgaron restricciones que castigan a grupos o individuos por servir comida a gente sin hogar. Muchas de estas medidas parecen haber sido diseñadas para sacar a las personas de los lugares donde están o incluso de la ciudad, subraya el estudio.

Destacan en esta condición de indigencia los hispanos con un 19,5 % de los individuos en refugios, a pesar de que en el país este grupo constituye un 15% de la población. Sin embargo, los más afectados son los afroaestadounidenses con un 38,7% viviendo en lugares de acogida.

Karen Cunningham, una de las editoras del estudio, plantea que estadísticas oficiales indican que en Estados Unidos 1,6 millones de personas se encontraban en esta situación. Sin embargo, el National Law Center on Homelessness and Poverty, considera que su número se acerca a 3,5 millones, muchos de ellos mujeres, niños y ancianos.