Desde que uno de los más grandes pensadores de la historia, Carlos Marx, estableciera que el desarrollo de la humanidad estuvo en función a la lucha de clases, o a través del choque de intereses irreconciliables; no deja cobertura a la equivocación, respecto a nuestra identificación con el interés de determinada clase social, para avanzar o retardar el proceso de su desarrollo histórico. Ya sea con los explotadores y sus involucrados en la propiedad de los medios de producción, o con los explotados; entre quienes se encuentran los trabajadores y los pobres, cuyas fuerzas laborales hacen al desarrollo de sus antagónicos y al deseo de establecer condiciones de vida dignas del ser humano como tal. Emprendiendo luchas en la perspectiva de la Liberación Nacional y Social. Sin otra alternativa que no sea la construcción del Socialismo.

Acá o en cualquier otra parte del Planeta, las condiciones naturales para satisfacer las múltiples demandas de una población creciente en desproporción; están insatisfechas. Montada en una constante irreversible de cambios; surge la cuestionante que asedia día que pasa: ¿será primordial la conservación del Planeta en sus términos naturales, después del daño que le asestó el capitalismos?, nosotros creemos que es intentar algo imposible; o si ¿es prioritario la perpetuación de la especie humana como tal, aprovechando lo que brinda la Madre Tierra con racionalidad y sin excesos?, sí, en estos tiempos “modernos”; nosotros creemos que el desafío está en establecer el equilibrio entre el desarrollo económico y social, y el cuidado del Planeta, haciendo posibles la coexistencia en desproporción inversa. Mutilando las posibilidades de acumulación que provoca desigualdad e injusticia. De lo contrario, estaremos condenándonos a perecer en las peores condiciones a las que nos tiene predestinado el capitalismo salvaje, lejos de toda razón humana.

Lo antes expresado suena retórico, a utopías inalcanzables. Como el sentir común de los seres humanos entregando su vida en postrimerías, a Dios, en la esperanza de “salvar” su alma. Siendo así, no podemos pecar de ingenuos y no hacer nada, ver y dejar pasar indicadores que apuntan a una catástrofe humana y planetaria. No es fácil asimilar las situaciones difíciles con certeza para explicarlas fácil, pero, para ello basta volcar la mirada hacia el grado de “desarrollo” alcanzado por las mentes enfermizas en egos de acumulación destructiva. Por ello, creemos haber arribado al momento de las grandes definiciones; o asumimos el Sistema Socialista con particularidades propias de cada pueblo o nación, según su idiosincrasia, o seguimos con la destrucción del indolente capitalismo salvaje.

Por fortuna, existen muestras fehacientes de lo que afirmamos. Por ejemplo; China con más de 1,300 millones de habitantes, a pesar de su carga poblacional es el más desarrollado del mundo, o Cuba, pese al bloqueo salvaje del imperialismo, y a las limitaciones energéticas para su desarrollo, tiene los mejores indicadores del Desarrollo Humano. En ambos casos, en condiciones similares de sistema y diferencias culturales; lacras sociales están minimizadas (la desocupación, inseguridad, narcotráfico, delincuencia, prostitución, etc., etc.), gracias a la aplicación del Socialismo, según propia idiosincrasia, pero, priorizando al ser humano como tal y el cuidado del Planeta. En el sistema capitalista ello es imposible, por todo lo que se ve. Con sociedades decadentes, cada vez más alejados de los valores morales y humanos.

Cuando nos referimos al cuidado del Planeta y sus habitantes, en los términos que antecede, estamos poniendo de manifiesto; la urgente necesidad de asumir una posición consciente sobre la realidad que estamos atravesando. De tal manera que, las políticas a asumir por quienes nos gobiernan sean el mejor instrumento que regule el desarrollo o “crecimiento” económico, para bien de los gobernados, de las instituciones que hacen al manejo del Estado, como también de las organizaciones y sus afiliados. Porque no se puede cambiar el neoliberalismo en la mejor versión del capitalismo salvaje, si se tiene un ego patológico, o mentalidad neoliberal.

Latinoamérica en adelante es el continente con tendencia a imponer líneas de conducción política y económica, pero fundamentalmente líneas de carácter social. Cuidando la Ecología y el Medio Ambiente en función al Desarrollo Humano. Sin egos respecto a los similares en otras latitudes del Planeta. Evitando las guerras y los factores que hoy hacen a las crisis del capitalismo que daña a la humanidad y el Planeta. Las condiciones para que así sea, crecen cotidianamente sin freno alguno que no sea superado de inmediato. Las muestras están en lideratos creativos en democracia, donde se convive con al adversario al Proceso de Cambios que desmoronó al neoliberalismo que se desploma en un precipicio sin fondo. Por ello, las oligarquías enquistadas en las trasnacionales –fieles tentáculos del capitalismo- generan odio y resentimiento al Cambio, y lo atacan inclementes, mediática y bélicamente, corrompiendo consciencias y haciendo gala del manejo de la mentira.

Cuba, bajo el liderato de Castro, lúcido orientador latinoamericano; Bolivia con Morales, Venezuela con Chávez, Correa con Ecuador, Ortega con Nicaragua, Fernández con la Argentina, Rousseff con Brasil, Lugo con Paraguay, Mujica con Uruguay, Humala con Perú y otros como en la India y Sudáfrica, y con todo lo que pasa en Medio Oriente; han resultado ser la pesadilla de los países capitalistas que naufragan sin tabla de salvación. Los sabios en recetar medidas económicas, como los “eruditos” de Harvard y Lovaina, son rechazados por sus discípulos que no ven posibilidad de salvar la bancarrota de los países “desarrollados”. Porque fueron teorías revestidas e impuestas en base a la mentira. No se ve, ni por asomo; la posibilidad de que les salve la “mano invisible del mercado”. Todo se va copando por sistemas diferentes al capitalismo en crisis. Donde los países “desarrollados” en la Libre Competencia ahora se encuentran sentados en Fórmula Uno y sin combustible, entre tanto, los países en vías de desarrollo avanzan en cochecitos de descarte, pero con combustible. Avanzando a paso lento pero seguro, hacia el podio de la Liberación.

En nuestro país, como en otras latitudes del mundo, donde se implementan Procesos de Cambios en contra del capitalismo salvaje, no debería interesarnos quien o quienes lo hacen, sino cómo lo hacen, cómo abren senda política e ideológicamente para la Liberación Nacional. En el caso particular de Bolivia, este es uno de los factores determinantes de la debilidad del gobierno de Evo Morales Ayma, Álvaro García Linera y su equipo de ministros, que manejan con éxito el Aparato Productivo del Estado, aspecto que les da fortaleza incuestionable; después de su saqueo y destrucción por los gobernantes neoliberales. Mejoran las condiciones sociales en uno de los países más pobres del Continente, después de Haití. Pero, para colmo de males las organizaciones sindicales tradicionales, no asumen el Proceso de Cambios como suyo, porque se encuentran desideologizados, despolitizados y con mentalidad neoliberal. Hasta ahora, no han alcanzado a identificar al verdadero enemigo de clase -la oligarquía enquistada en las transnacionales-, peor, no se esfuerzan ni están en condiciones de crear relaciones internacionales de vanguardia proletaria, para encausar con agilidad los avances revolucionarios en democracia del Continente. No tienen capacidad de orientar a los Movimientos Sociales que se gestan en los países capitalistas. No implementan el mensaje de “proletarios del mundo uníos” para los cambios estratégicos. Tal es así que, los “indignados” en los países “desarrollados” en profunda crisis, al igual que lo fue en el nuestro; se movilizan sin conducción política. Se deja amplia cobertura a que lo asuma la pseudo izquierda o la ultra derecha. En España ya ganó la derecha con amplia mayoría y no se siente la orientación de la clase obrera, se los tragó el neoliberalismo en ensalada de salarios, como está pasando en nuestro país y Latinoamérica, cuyos gobiernos se esfuerzan pese a la adversidad, por lograr la Liberación Nacional y Social.

Finalmente y a este respecto; ¿de que sirve el desarrollo económico, los beneficios sociales que se logra con él, la participación de las mujeres en 50% en las instancias de decisión; si para el caso no existe consciencia sobre la realidad nacional e internacional?. ¿De que sirve un Proceso apoyado en c. campesinos si estos pretenden ser unos burócratas más olvidando su condición de clase?, ¿Quiénes buscan beneficios, los explotados; estarán en capacidad de asumir el Socialismo?. Así, y si no se adopta una posición política e ideológica propia de los explotados; cualquier sacrificio no sirve de nada. Sólo sirve para contribuir con la picardía criolla de los dirigentes que manipulan a los “sectores” que no tienen consciencia de clase. Por ello, urge una reflexión profunda, para ubicarnos en la dimensión de lo que la historia nos lo está exigiendo.

En Bolivia, se han creado las condiciones para el ejercicio del Poder Popular en la conducción del Aparato del Estado Plurinacional con Autonomías y en democracia, para efectuar los cambios estratégicos que la sociedad espera. El Poder de la Consciencia del Pueblo expresado en las urnas, debe ser el instrumento que posibilite los cambios y no sea mal utilizado en su nombre. Porque la derecha no duerme, “trabaja” en las propias entrañas de los “sectores” promoviendo el ego individual o colectivo para frenar el Proceso de Cambios, en la estrategia de un magnicidio y división del país. Para ello cuentan con instrumentos fuertes como los medios de comunicación y sus “analistas”, las iglesias, las ONG(s), los empresarios que no se esfuerzan por ser burguesía de verdad, todos, bajo la batuta de la Embajada Norteamericana. Además de la complicidad de testaferros y sátrapas, de los revolucionarios de salón y de los disidentes del MAS.

Los sindicatos o los “sectores”, por su carácter pluriideológico y pluripartidario, no pueden ser el sustento real del Proceso de Cambios en la estrategia histórica de las masas. Las actuales conductas de sus dirigentes nos hacen ver con nitidez el grado de fragilidad ideológica y política en que se encuentran. Pueden contribuir con todas las limitaciones propias del caso, pero nunca suplir al Instrumento Político (Frente, Partido o Movimiento) que posea un Programa con capacidad de aglutinar a los explotados en las grandes transformaciones revolucionarias. Y ese Instrumento no existe. Como no existe un plan de concertación, o políticas de alianza en la perspectiva histórica de las masas.

Esta situación es sumamente preocupante, ante un Proceso de Cambios que avanza diáfanamente en nuestro país y en otros del Continente. Tendrán que pasar siglos para que vuelva una coyuntura favorable como la actual, si este pedazo de historia nos lo vuelve a robar la derecha.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-29-Diciembre-2011