Santo Domingo, Panamá, Ottawa, Washington, Beijing y Nueva Delhi (PL).- El 22 de diciembre, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó por consenso el proyecto de resolución presentado por la República Dominicana para enfrentar la especulación financiera en los mercados de futuros. El alza de los precios de la canasta básica de alimentos, que roza los 300 dólares mensuales, es culpa de la especulación de agentes económicos y del costo de los insumos, dijo el ministro de Agricultura Emilio Keiswetter.

La información divulgada en el sitio web de la Presidencia, señala que el proyecto basado en la iniciativa del presidente Leonel Fernández, promueve un consenso internacional que permita reducir la extrema volatilidad de los precios y la especulación en los mercados del petróleo y los alimentos.

La aprobación de la iniciativa presentada por República Dominicana constituye un triunfo de la intuición y la práctica, afirmó el presidente Leonel Fernández. Llevando el complejo proceso de financialización de los mercados a palabras al alcance de todos, el jefe del gobierno puso el ejemplo de un comprador y un vendedor en un mercado, y ninguno interesado en comprar ni vender petróleo, trigo, ni maíz, solo en lucrar con los contratos de compraventa.

Esto es lo que explica que en un solo día de mediados del 2008, el petróleo subiera de precio en 15 dólares sin haber un desastre mundial, guerra generalizada o falta de crudo en los mercados, como sucedió en 1973 y luego en 1979 con la Revolución en Irán. Igual que subió el petróleo en junio de 2008 hasta 147 dólares el barril, en diciembre de ese mismo año se desplomó a 30 dólares, sin estar apoyada la caída en una razón geopolítica o de factores climáticos.

Desde entonces nos dimos cuenta, señaló Fernández, que estábamos en presencia de un fenómeno que no responde a motivos de oferta y demanda, sino a la especulación en los mercados. Los mercados dejaron de reunir solamente a importadores y exportadores de productos, sino que los actores cambiaron a bancos, empresas inversionistas, fondos de pensión y representantes del sector financiero, no comercial ni relacionados con los productos físicos.

Alertó que esta financialización del mercado impide a los países planificar y trazar sus políticas de desarrollo. República Dominicana, por ejemplo, tuvo que gastar seis mil millones de dólares más de lo previsto por el efecto de las alzas en el mercado a futuros del petróleo. Los únicos beneficiados de estas operaciones especulativas son las entidades financieras que dominan el mercado, afirmó Fernández y recordó que cuatro millones de millones de dólares cambian de manos cada día fuera de los mercados y de toda regulación, porque se hace directamente entre esas entidades e influyen negativamente en los precios.

La resolución aprobada por la Asamblea General pone en vías de solución este grave problema, dijo el dignatario después de agradecer al embajador Al-Nasser, a la misión dominicana en la ONU, dirigida por Virgilio Alcántara, y al equipo que trabajó con él sus esfuerzos para la aprobación de esa iniciativa.

La resolución aprobada destaca la necesidad de tomar medidas activas para reducir la excesiva volatilidad de los precios de los alimentos, al tiempo que reconoce que sus causas no se comprenden suficientemente y es preciso estudiarlas más. En ese sentido subraya la necesidad de promover una mayor transparencia y la información de los mercados en todos los niveles.

La Asamblea General se apoyó en la Declaración Universal de Derechos Humanos que dispone que toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure la salud y el bienestar. Para obtener información oportuna, precisa y transparente, la ONU tomó nota del sistema de información sobre mercados agrícolas, establecido por la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Instó a las organizaciones internacionales participantes, los agentes del sector privado y los gobiernos a que velen por difundir públicamente información de calidad y oportuna sobre los mercados de alimentos.

La Asamblea General solicitó al Secretario General Ban Ki Moon que tenga en cuenta los resultados del debate temático de alto nivel en los informes que ha de presentar relativo al tema de política de la macroeconomía. Por su parte, el jefe de la misión dominicana ante las Naciones Unidas, Virgilio Alcántara, destacó que la resolución aprobada también fue acogida como propia por el Grupo de los 77 más China.

Alcántara precisó que el fenómeno de la volatilidad de los precios está teniendo un impacto negativo tanto para los exportadores como para los importadores netos de alimentos. En sus palabras de agradecimiento, el embajador dijo que es necesario establecer un mecanismo para que tema sea debatido a profundidad en el seno de esta organización.

El alza de los precios de la canasta básica de alimentos, que roza los 300 dólares mensuales, fue achacada por el ministro de Agricultura Emilio Keiswetter a la especulación de agentes económicos y el costo de los insumos. En reunión con periodistas señaló que las materias para el sector agropecuario en los últimos años, han sufrido un aumento de aproximadamente un 25 por ciento.

Manifestó que están tomando medidas para evitar que se sigan disparando los precios, entre ellas negociar con Venezuela para tratar de importar productos de ese país a precios más justos y competitivos. No obstante, reconoció que estas conversaciones no resultan tan fáciles, puesto que la nación bolivariana “tiene muchas de sus cuotas asignadas”.

Afirmó que las jumboferias representan otra alternativa porque coadyuvan como moderadoras de los precios en el mercado libre. Esa actividad que ejecuta el Instituto de Mercadeo Agropecuario, está ayudando a que los especuladores -algunos dueños de pequeños negocios- no abusen de los consumidores.

Con respecto a la escasez de algunos productos a causa de las plagas, dijo que en el caso del maíz cuentan con un transgénico que servirá como alternativa, y así evitar un decrecimiento en la producción. En el caso del arroz, añadió que hubo bajas, no por problema de enfermedades, sino porque sus costos de producción son altos.

Keiswetter dijo que si a un arrocero se le aumenta el costo de producción en 20 por ciento, y su precio es igual o menor que en el año pasado, este no tiene forma de ganar.

En septiembre de este año, la canasta alimentaria en Panamá se encareció 6,5 por ciento en relación con igual mes del año pasado, según la Contraloría General de la República. La entidad reveló que alimentos básicos como el pan, las pastas, el pescado, la leche, los huevos y las frutas subieron de precio.

María Mercedes González, directora de análisis y estudio de mercadeo del Instituto de Mercadeo Agropecuario, admitió que no funciona bien la libre oferta y demanda, y recordó que el consumidor puede ir a las llamadas jumbo -ferias auspiciadas por el gobierno-, pero éstas tienen poca variedad de productos.

El decano electo de la Facultad de Economía de la Universidad de Panamá, Rolando Gordón, estima que esas ferias no han dado resultado, ya que no congregan ni al cinco por ciento de la población, y la mayoría de la gente sigue comprando en las tiendas y supermercados.

José Amores, jefe del departamento de Educación al Consumidor de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia, admitió que 15 productos de los 50 de la canasta básica popular cuestan 119,79 y 16394 dólares.

El salario mínimo nacional oscila entre 375 y 416 dólares, insuficientes para hacer frente al mismo tiempo a los alimentos y los servicios como alquileres, luz, agua, gas y transporte, sin incluir medicinas y útiles escolares, aún cuando entren dos sueldos en el hogar. Los trabajadores están solicitando aumento salarial indexado a la inflación que está bordeando el 5 por ciento, según las últimas cifras oficiales.

Aumenta la inflación por aumento de precios de alimentos

La inflación en Canadá subió en noviembre 0,1 por ciento, debido al aumento de los precios de los alimentos. Los consumidores pagaron un 4,8 por ciento más por la comida, el mayor incremento desde julio de 2009, informó el Instituto Nacional de Estadística.

También avanzaron los costos de los vehículos de pasajeros, de las primas de seguros de autos, las carnes, los vegetales, el combustible, la electricidad y la vivienda, mientras los intereses de los préstamos hipotecarios bajaron. En la comparación interanual la inflación se mantuvo en 2,9 puntos.

A fines de agosto, los precios de la cebolla venían agujereando los bolsillos de los consumidores de la India y fueron los principales responsables de la inflación del 10,5 por ciento experimentada por los alimentos en la semana concluida el 20 de agosto.

La involuntaria crueldad del bulbo se reflejó en un encarecimiento del 57,01 por ciento en ese lapso y, para empeorar el drama doméstico, estuvo reforzada por la de hortalizas y frutos, que costaron 21,58 y 15,78 por ciento más. Según datos del Ministerio de Comercio e Industria, estos aumentos fueron los mayores en el año junto con los de la semana concluida el 12 de marzo.

En una nación eminentemente vegetariana, tales cifras dejan impávidos al más de un millón de indios que son millonarios, pero inquietan en diverso grado a los otros 1.209 millones que completan la población del país y, sobre todo, al tercio de ese total que vive por debajo del umbral de la pobreza.

También fueron sensibles las alzas registradas por otros productos de alto consumo, como las patatas (13,31 por ciento), los huevos, la carne y el pescado (12,62 de conjunto). Para peor, en esos siete fatales días los precios de los artículos primarios en general -cuyo peso específico en el índice de precios mayoristas es del 20,12 por ciento- aumentaron 12,93 por ciento, frente al 12,40 de la semana anterior.

En Estados Unidos, los precios al consumidor subieron 3,4 por ciento en el último año, principalmente por el incremento de los alimentos, reportó el Departamento de Trabajo. En la comparación intermensual, el índice se mantuvo plano en noviembre, pese a que especialistas del mercado esperaban un ligero alza de 0,1 puntos.

También los precios al productor treparon 0,3 por ciento en el penúltimo mes del año y 5,7 en relación con igual período de 2010. Algunos analistas consideran que la inflación en Estados Unidos se reducirá paulatinamente durante 2012, debido a que los precios del petróleo y de los productos agrícolas han caído desde los máximos alcanzados en los primeros meses de este año.

En China, el Indice de Precios al Consumidor (IPC) registró en octubre un aumento interanual de 5.5 por ciento, el menor desde mayo pasado. Respecto a septiembre, el alza fue de 0.1 por ciento, de acuerdo con el Buró Nacional de Estadísticas.

En el caso de los alimentos, los precios se incrementaron en 11.9 por ciento en octubre al compararlos con los de igual etapa de 2010, pero disminuyeron 0.2 por ciento respecto a los de septiembre. El IPC, principal barómetro de la inflación, subió 6.1 por ciento en septiembre, 6.2 en agosto y 6.5 en julio, el mayor en 37 meses. En junio el crecimiento fue de 6.4.

Mientras, el Indice de Precios al Productor, importante indicador de la inflación a nivel mayorista, registró un alza interanual de 5.0 por ciento, con una baja respecto a la de septiembre, cuando fue de 6.5 por ciento. La comparación intermensual reflejó un descenso de 0.7 por ciento.

Por otro lado, a partir del 1 de enero DE 2012, todos los refrescos y bebidas gaseosas aumentarán sustancialmente de precio en Francia por un nuevo impuesto aprobado por la Asamblea Nacional para incrementar los ingresos del Estado. El objetivo de la ley es recaudar 280 millones de euros en 2012 para sufragar gastos del gobierno en distintas esferas.

Debido a la nueva tasa, las bebidas gasificadas subirán en 35 por ciento, un alza que será trasladada directamente a los bolsillos de los consumidores, señala este lunes un artículo del diario La Tribuna. El aumento podría ser aún mayor en algunas marcas, debido al incremento anunciado para el año próximo de los edulcorantes artificiales, frutas y plásticos.

Los nuevos precios de los refrescos se agregan a un alza generalizada en el costo de la vida por el aumento del Impuesto al Valor Agregado, el cual pasará a partir de enero del 5,5 al 7,5 por ciento. También están anunciados incrementos en el precio del pasaje y las tarifas del gas doméstico.