La Habana, (PL).- Las agresiones legislativas e institucionales provenientes de Estados Unidos contra Cuba se multiplicaron en el transcurso de 2011, pese a relativas flexibilizaciones del bloqueo decretadas a inicios de año por el presidente Barack Obama. La isla socialista recibió en 2011 a dirigentes y personalidades de varios países, visitas que permitieron estrechar sus relaciones políticas, económicas y sociales con la comunidad internacional.

Las relaciones Cuba-Estados Unidos terminan otro año sin avizorarse el final cercano a la tensión, tras un 2011 que disolvió más las esperanzas de algunos en la presidencia de Barack Obama. Signos positivos, como los contactos de carácter científico, religioso y cultural, fueron insuficientes para borrar más de 50 años de bloqueo al que los gobiernos de Estados Unidos han sometido a la isla, con un costo estimado en 975 mil millones de dólares.

Esos viajes y la autorización a algunos aeropuertos para operar vuelos a Cuba se hicieron posible por el restablecimiento de los llamados “contactos pueblo a pueblo” aprobados por William Clinton y eliminados luego por George W. Bush. Sin embargo, quienes hacen uso de esta opción deben cumplir reglas estrictas del Departamento de Tesoro, lo cual de hecho mantiene la prohibición a los estadounidenses de viajar a la isla.

En el aspecto económico, el Congreso ratificó en diciembre las medidas restrictivas, al rechazar una enmienda que abriría la posibilidad a este país de comprar alimentos a empresas norteamericanas en términos más cercanos a la práctica mundial habitual.

Aunque permanece la prohibición a firmas estadounidenses de vender sus productos a Cuba, incluyendo alimentos y medicinas, desde 2001 el Congreso aprobó la venta de alimentos, con licencias limitadas, a raíz de un devastador huracán que afectó a la isla.

La enmienda, propuesta por la representante republicana Jo Ann Emerson, buscaba flexibilizar esos pagos, que hoy deben hacerse en efectivo y por adelantado.

La iniciativa fue desestimada luego que congresistas anticubanos pidieron su eliminación a cambio de retirar una propuesta para limitar a uno cada tres años los viajes de los cubanos residentes en Estados Unidos a su país de origen y reducir la cantidad de dinero a enviar a sus familiares.

El contexto de ese debate, sin embargo, dejó entrever cambios de posición entre empresarios estadounidenses y parte de la emigración cubana, que ven en el bloqueo obstáculos para sus exportaciones y la normal relación familiar, respectivamente.

A la palestra pública salieron en defensa de flexibilizar los vínculos sectores como el Grupo de Estudios Cubanos, integrado principalmente por empresarios de origen cubano, y Kathy Castor, congresista demócrata de Tampa, una ciudad que podría gana mucho con la normalización de los vínculos comerciales.

Contrario a lo que dejó entrever al asumir la presidencia Obama, durante su mandato se han impuesto más de mil 100 millones de dólares en multas por comerciar con Cuba, una cifra superior a las registradas en anteriores administraciones.

El director de la publicación Areíto Digital, Andrés Gómez, un emigrado cubano opuesto al bloqueo, estimó la situación “como pesadilla recurrente que causa gran angustia y desasosiego a la inmensa mayoría de la emigración cubana”.

Al referirse a las limitaciones a los viajes recordó que en 1958, el Tribunal Supremo de Estados Unidos determinó que el derecho a viajar al extranjero de los ciudadanos tiene carácter constitucional protegido por la Quinta Enmienda de la Constitución federal.

Como muestra del apoyo a la normalización de los vínculos de los emigrados con su país de origen indicó que entre 2009 y 2010 no menos de 323 mil cubanos viajaron a la isla, según cifras confiables.

Un elemento coyuntural a tener en cuenta en 2012 es que se trata de un año de elecciones presidenciales en noviembre y La Florida, con el peso de su población de origen cubano, representa 29 votos.

Hasta el momento la política regional y de algún modo la representación de la emigración cubana ha estado dominada por los sectores de derecha, opuestos a cualquier acercamiento a La Habana, pero hay muchos elementos que sugieren cambios.

Ya hoy la emigración cubana no puede ser considerada un bloque homogéneo que apoya las posiciones más radicales y varias encuestas incluso estiman que la mayoría aboga por relaciones normales entre Cuba y Estados Unidos con el fin del bloqueo.

En opinión de algunos, existe la oportunidad de modificar las cosas en La Florida, donde se elige como norma a representantes de derecha de la emigración cubana.

Según Gómez, “la única manera de terminar con esta maldita recurrente pesadilla (…) es derrotando en las urnas a gente de esa calaña”, en alusión a los congresistas de origen cubano partidarios del bloqueo y la limitación de los vínculos familiares.

Washington mantiene política intransigente hacia Cuba

Los ataques e intentos de zancadillas contra proyectos empresariales del gobierno y el pueblo de la Isla estuvieron mayormente liderados por congresistas vinculados a la extremaderecha cubanoamericana, radicados sobre todo en las ciudades de Miami y New Jersey.

En general se mantuvo sin cambios significativos el histórico comportamiento hostil de Washington hacia la nación antillana, pese a que, por vigésimo año consecutivo, la Asamblea General de la ONU emitió en octubre una nueva condena al bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba desde hace medio siglo.

En presencia del canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, el máximo foro mundial votó en favor de otra resolución sobre la Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero, con solo dos sufragios contrarios y 186 en respaldo del documento.

Sin embargo, dos días después de la histórica votación en Nueva York, Ileana Ros-Lehtinen, desde la presidencia del Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, pidió abiertamente a la secretaria de Estado, Hillary Clinton, “acciones más contundentes contra el gobierno de La Habana.”

Durante una audiencia en el Congreso, la ultraconservadora Lehtinen criticó a Clinton porque Washington usa lo que llamó un doble rasero al usar la fuerza para sacar del poder a gobernantes como Muammar el Gadafi, mientras se abstiene de acciones similares contra Cuba, arguyó.

Las declaraciones provocadoras de Lehtinen se sumaron así a otras a lo largo del año con igual tono, difundidas por congresistas pertenecientes al grupo de políticos considerados como reaccionarios anticubanos: Marco Rubio, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez, David Rivera, Bob Graham y Bill Nelson, entre otros.

En ese mismo sentido el parlamentario Díaz-Balart, del Partido Republicano de La Florida, manifestó que la política de Obama hacia Cuba ha sido contraproducente, porque el gobierno de la nación antillana la ha interpretado como una muestra de debilidad.

Las concesiones de Obama han sido vistas como una señal de debilidad de la Casa Blanca y una demostración más de lo equivocadas que están las políticas de esta administración con respecto a La Habana, alegó el congresista de ascendencia cubana.

En enero de 2011, por resolución del mandatario demócrata, se aliviaron algunas regulaciones relacionadas con el bloqueo económico, comercial y financiero decretado por Estados Unidos desde 1960, pero continuaron en vigor restricciones importantes que conspiran en contra de la isla del Caribe.

Los cambios menores firmados por la Oficina Oval solo auspician viajes por motivos académicos, religiosos, culturales o deportivos, que cumplan con ciertas pautas y sobre todo con una política que Obama denomina “promoción del contacto persona a persona”.

El Departamento del Tesoro advirtió que “la flexibilización para viajes educativos y culturales de ciudadanos estadounidenses a Cuba no puede interpretarse como una promoción del turismo hacia la isla.”

La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) decidió, de esa manera, aclarar lo que llamó “interpretaciones erróneas aparecidas en algunos medios de comunicación”, que hablaron de una presunta amplia apertura de los viajes.

Precisamente en este mes la OFAC y el Tesoro sancionaron a otro banco foráneo por comerciar con Cuba en el contexto del cerco económico mantenido por Estados Unidos durante 50 años, en contradicción con el reclamo internacional que rechaza la medida extraterritorial.

La Oficina de Control informó que una sucursal neoyorquina del banco alemán Commerzbank fue multada con 175 mil dólares por respaldar transacciones que violan el asedio financiero impuesto por Washington contra Cuba.

Antes de Commerzbank, este mismo año, la institución bancaria JPMorgan Chase tuvo que pagar una multa de 88,3 millones de dólares por presuntas transgresiones a las leyes instituidas por la Casa Blanca para tratados con Cuba.

También la división norteamericana de CMA-CGM, la tercera mayor naviera de contenedores del mundo, recibió un castigo en pago monetario equivalente a 374 mil 400 dólares por supuestamente transportar mercancías de La Habana.

En consonancia con las instigaciones de Ros-Lehtinen en contra de la nación insular, otro congresista de la extremaderecha cubanoamericana, el representante David Rivera, este año igualmente orquestó tentativas para revocar el relajamiento de las restricciones de viajes a Cuba.

La enmienda presentada por Rivera, republicano por el sur de la Florida, fue aprobada por una votación de 36-6 en la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes.

Esa propuesta fue muy similar a otra defendida por Díaz-Balart, la cual fue agregada a una ley de asignaciones del Tesoro y certificada por un comité de la Cámara baja en una votación oral.

Tanto la enmienda de Rivera como la de Díaz-Balart restaurarían las drásticas prohibiciones de viajes a Cuba que estaban vigentes durante la presidencia de George W. Bush.

En paralelo con la hostilidad estadounidense hacia la nación antillana, organizaciones no gubernamentales (ONG) radicadas en Estados Unidos, patrocinan iniciativas a favor del pueblo cubano y con el propósito de denunciar legislaciones absurdas refrendadas en diferentes gobiernos norteamericanos.

Un reciente ejemplo en ese sentido fue la Conferencia de Washington. El foro, convocado en contra de la alusión estadounidense a Cuba como nación patrocinadora del terrorismo, fue un éxito y logró aunar a renombrados académicos en defensa de la isla antillana.

“Fue importante que sectores académicos y de la sociedad civil con cierta voz e influencia en el sistema político norteamericano reclamaran que esa es una medida injusta”, comentó Carlos Alzugaray, profesor titular de la Universidad de La Habana.

En conversación telefónica con Prensa Latina desde la sede del evento, el también politólogo especialista en Estados Unidos apuntó que el seminario permitió establecer un diálogo y subrayar el tema en el centro mismo de poder del norteño país.

Coincidimos en que no existe razón alguna para mantener a Cuba en esa lista, ya de hecho arbitraria, porque lo primero a discutir es el derecho de Washington a armar un registro de supuestos estados terroristas, enfatizó Alzugaray.

Estados Unidos insertó a la nación insular en el controvertido listado desde 1982, a petición del entonces secretario de Estado Alexander Haig y por una resolución certificada por el presidente Ronald Reagan.

Las ONG Latin America Working Group y The Center for International Policy patrocinaron el encuentro pro-cubano en el Club Nacional de Prensa, de Washington D.C.

Entre los conferencistas destacaron además el catedrático Arturo López-Levy, de la Escuela de Estudios Internacionales Josef Korbel, en la Universidad de Denver, Wayne Smith, exrepresentante diplomático estadounidense en Cuba, y Sarah Stephens, del Centro para la Democracia, entre otros.

El bloqueo impuesto por Washington a Cuba ha causado un daño económico directo calculado en una cifra cercana a 975 mil millones de dólares, y -según algunos expertos- el monto se incrementaría si el cómputo fuera realizado tomando como base la inflación de precios minoristas norteamericanos.

Cuba reafirmó este año su posición tradicional a sostener un diálogo respetuoso con el gobierno de Estados Unidos. El encuentro debe desarrollarse sobre la base de la equidad, reciprocidad e igualdad, declaró la directora del Departamento Norteamérica del Ministerio de Relaciones Exteriores, Josefina Vidal.

Obama tiene la oportunidad histórica de cambiar las relaciones con Cuba. Existe un reclamo internacional a la Casa Blanca para que tome esa decisión, y dé vuelta a la página y cambie esta relación de 50 años que no responde a los intereses del pueblo norteamericano ni del cubano, sentenció la funcionaria cubana.

Cuba en estrecha relación con el mundo

Cuba recibió en 2011 a dirigentes y personalidades de varios países, visitas que permitieron a la isla estrechar sus relaciones políticas, económicas y sociales con la comunidad internacional.

En junio último, el mandatario venezolano, Hugo Chávez, culminó en esta nación caribeña un periplo -que lo llevó también a Ecuador y Brasil- para constatar la marcha de los vínculos entre La Habana y Caracas.

Chávez sostuvo encuentros con su homólogo cubano, Raúl Castro, y el líder de la Revolución, Fidel Castro, en tanto ministros de ambas partes desarrollaron la XI Reunión de la Comisión Intergubernamental del Convenio Integral de Cooperación, que culminó con la firma de 116 proyectos.

A partir de problemas de salud repentinos, el presidente venezolano fue sometido aquí a dos intervenciones quirúrgicas, primero por un absceso pélvico y luego para extirparle un tumor cancerígeno, cuyo tratamiento incluyó varias sesiones de quimioterapia y del cual se encuentra recuperado, según sus propias palabras.

También viajó a la nación antillana el jefe de Estado de Bolivia, Evo Morales, quien verificó junto a Raúl Castro el estado de las relaciones bilaterales, las cuales coincidieron en calificarlas de excelentes. Durante su visita, Morales recibió el título de Doctor Honoris Causa en Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana.

Por otra parte, el presidente cubano condecoró aquí con la orden José Martí a su homólogo ucraniano, Víctor Yanukóvich, por su contribución al desarrollo de los vínculos de amistad y cooperación entre ambos países, lo cual agradeció el mandatario de esa nación europea.

En 2011, arribaron además a tierra cubana el presidente paraguayo, Fernando Lugo, quien realizó una visita privada a la isla, y el primer ministro y titular de Seguridad y Defensa de Timor Leste, Kay Rala Xanana Gusmao, dirigente que consideró su estancia como inolvidable.

Igualmente, sobresalieron en 2011 las visitas del entonces presidente electo de Perú, Ollanta Humala, y del premier y ministro de Relaciones Exteriores de Antigua y Barbuda, Winston Baldwin Spencer.

Por su parte, el rey de Lesotho, Letsie III, quien reconoció el apoyo de Cuba a África, anunció su interés de fortalecer los vínculos entre Maseru y La Habana, tras su llegada a la nación caribeña en noviembre pasado.

Otras visitas las protagonizaron el primer ministro de Curazao, Guerrit Francisco Schotte; y los presidentes de Suriname, Desiré Delano Bouterse, y de Haití, Michel Martelly, el cual agradeció la solidaridad cubana con su país.

También estuvieron aquí el presidente de la República Democrática del Congo, Joseph Kabila Kabange; el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonsalves, y el premier de Santo Tomé y Príncipe, Patrice Trovoada.

Mientras, con la presencia en la isla del vicepresidente chino, Xi Jimping, quien arribó a la nación para incrementar la amistad y profundizar la cooperación bilateral, fueron firmados 13 acuerdos en diferentes áreas de interés común.

También en 2011, Raúl Castro acompañó al exmandatario de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva en una visita a las instalaciones del puerto de Mariel, donde se construye una moderna base marítima a partir de un crédito otorgado por la nación suramericana.

Asimismo, durante una reunión con el expresidente estadounidense James Carter en marzo último, Raúl Castro reiteró la disposición de dialogar con el gobierno norteamericano sobre cualquier tema, pero en términos de igualdad, sin condicionamientos y con absoluto respeto a la independencia y la soberanía.

Como otros visitantes, Carter abogó por el fin del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba y por la liberación de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González (este último desde octubre, tras ser liberado, una decisión judicial lo obliga a permanecer en La Florida bajo “libertad supervisada”), antiterroristas apresados en 1998 en ese país norteño por infiltrar grupos violentos que desde Miami operan con impunidad contra la isla.

Sobre el tema también se pronunció el reverendo Michael Kinnamon, secretario general del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo de Estados Unidos, quien presidió una delegación de líderes religiosos de diferentes denominaciones que arribó en noviembre pasado.

Como parte de la visita, esa institución y el Consejo de Iglesias de Cuba expresaron en una declaración conjunta su compromiso de abogar con más firmeza por la normalización de las relaciones entre ambos países, escenario obstaculizado por los 50 años de bloqueo impuestos por Washington.

Otros dirigentes fueron recibidos en la nación antillana, entre ellos el vicepresidente de Angola, Fernando Da Piedade Días Dos Santos, el vicepresidente primero de Irán, Mohammad Reza Rahimi, y la primera vicepresidenta de Perú, Marisol Espinoza.

Además, el vicepresidente guatemalteco, Rafael Espada, y el ghanés, John Dramani Mahama; el viceprimer ministro y titular de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional de Cambodia, Hor Namhong, y el vicepresidente de la Duma del Estado de la Federación de Rusia, Iván Melnikov.

Arribaron igualmente Sam Nujoma, presidente Fundador y Padre de la nación namibia, y el vicepresidente de Colombia, Angelino Garzón, quien inauguró un foro de negocios.

Del mismo modo, fueron saludados aquí el comandante en jefe del Ejército de Nicaragua, general de Ejército Julio César Avilés, y el vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, coronel general Guo Boxiong.

También descolló la presencia de una delegación militar de Angola, encabezada por el general de ejército Geraldo Sachipengo, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de ese país, y el teniente general Nguyen Quong Khanh, segundo jefe del Estado Mayor General del Ejército Popular vietnamita.

* Jorge V. Jaime es Jefe de la Redacción Norteamérica, y Miguel Lozano y Lianet Arias Sosa son periodistas de la Redacción Nacional de Prensa Latina.