La Habana (PL).- El 27 Festival Internacional Jazz-Plaza 2011 adquirió un relieve extra con la visita de Gonzalo Julio González Fonseca (Gonzalito Rubalcaba), un auténtico piano man de Cuba. Tras 10 años sin presentarse en los teatros habaneros, era esperado con expectativa por los amantes de la música. Nacido en pleno auge de la betlemanía, en la capital cubana, el 27de mayo de 1963, es heredero de una dinastía de músicos.

Su padre es Guillermo González Camejo (Rubalcaba), el pianista de la Charanga Rubalcaba; su abuelo Jacobo González Rubalcaba, el director de banda, danzonero clásico de El cadete constitucional.

En sus ejecuciones Gonzalito Rubalcaba es una especie de síntesis de sus estudios en Cuba, sus experimentaciones, su talento natural y los proyectos con muchos de los pianistas más famosos del mundo del jazz moderno.

Dueño de un perfecto entrenamiento, muestra una madurez muy sólida, interpreta sonoridades poco usuales en pianistas de jazz. Sabe tocar con todas las posibilidades en las ideas armónicas, los colores, la dinámica; el verdadero toque de gracia del que hablan los europeos.

Sencillo y responsable por naturaleza., de pocas palabras. no le gusta perder el tiempo y, cuando algo no le sincroniza, se siente muy angustiado. Su vida está centralizada en estudiar y tocar, en crear música.

En 1984 fue catapultado por Dizzy Gillespie y Charlie Haden. Gillespie dijo entonces que “hacía mucho tiempo que no se encontraba con un músico de estas cualidades, Es el mejor pianista que he escuchado desde hace muchos años, ahora mismo es el pianista de los 90″. Y Haden lo consideró como la gran aparición inesperada en el universo del jazz”.

-¿Qué ha hecho en estos últimos años?

-En 1996 comencé a residir en República Dominicana, por estrategia de mercado. Estuve allí diez años. Después me trasladé a la ciudad de Orlando en Florida, Estados Unidos.

-De qué manera ha evolucionado su concepto musical?

-Me encontré con otro mundo, con otro idioma, comencé a enfrentarme a una dinámica distinta, emplear el balance del sonido, el motor métrico, la dicción, la medida, la armonía con los músicos con quienes trabajas. Me acerqué a la composición, la forma y la estructura musical.

Inicié una etapa de reflexión, de cambio, de enriquecimiento. Ya eso se lo había declarado al entrevistador Diego Fischerman. Me mantuve en una búsqueda continua, toco lo tradicional, pero con un ángulo diferente. Mi disco Supernova es una obra exploratoria, como un resumen de mi obra.

En los inicios me inclinaba más a lo rítmico (todo joven quiere demostrar virtuosismo, complejidad), Ahora estoy inmerso en una evolución hacia lo melódico, conectando lo melódico con el fraseo en el jazz y el vocabulario cubano. Dejo lo mecanográfico, el “notismo”, para entrar en lo poético.

Más que un músico que toca rápido, soy un músico que piensa rápido. La evolución es todo hoy día, yo busco los riesgos y la ambición estética. Empleo las posibilidades de fórmulas rítmicas que se mantienen intactas o poco aprovechadas. Trabajo en la pianística cubana, de cierta manera en el “dibujo de la mano quieta”, en el despliegue de la armonía con la mano izquierda, en algunos patrones rítmicos.

Trabajo seriamente con las tradiciones que fecundan mi creación, abiertas a la evolución. Aplico el concepto de un “arte elástico”, me planteo programas muy ricos. Mi trabajo internacional me dio una nueva visión, especialmente por el contacto con Gillespie, siempre ando en muchos proyectos de largo alcance con músicos de diversos estilos”.

-¿Cuál ha sido el saldo de estos años?

-Catorce discos grabados, 15 nominaciones y cinco premios Grammy, en mis 48 años de vida. Todavía falta mucho. Varios de mis discos son colaboraciones con Herbie Hancock, Chick Corea, Al Dimeola, con africanos, con clásicos, etc.

-A tu concierto asistieron músicos, estudiantes, especialistas a ver qué traías de novedad.

-El escenario te dice dónde estás, siempre estoy enrolado en muchos proyectos de largo alcance con músicos de diversos estilos. Busco ahora la calidad del sonido, el uso integral del instrumento, el manejo de la dinámica, el estudio del balance, del sonido, en la estructura musical, el trabajo de ensamble con los demás músicos.

-¿Vamos a recordar aquel afortunado encuentro don Dizzy Gillespie?

-En 1984 me vio tocar en un bar del Hotel Nacional, me dijo que quería lo acompañara en el concierto que iba a ofrecer en el teatro Karl Marx y que, además, tocara con mi banda Proyecto. En ese concierto estaban presentes fotógrafos de muchas agencias y países, grabaciones y gente muy atenta a lo que sucediera. A partir de entonces, se me abrieron todas las puertas en el mundo, Gillespie es un monstruo sagrado del jazz.

-¿A partir de entonces qué sucedió contigo?

-Me invitan al Festival Mar del Norte en Holanda, desde donde seguí camino hacia Londres, al Festival de Grupos Cubanos de Jazz Latino en el Ronnie Scott Club, en el Club Paraíso en Ámsterdam, Montmartre, en Copenhague, Festival Spinks Amberes.

Fui a la Jornada de la Cultura Cubana en España, al Monte Fuji de Japon, Lincoln Center de Nueva York .Viajé por toda Europa, me presenté con: Gato Barbieri, Michel Camilo, Astrid Gilbert, Al Dimeola, Ray Barreto, Tania María, Irakere, Tete Monteliu, Charlie Haden, Patitucci, Ron Carter, Dizzie Gillespie y muchos otros.

Firmé para la Blue Note, EMI, Toshiba, GKM, ellos organizaron mis conciertos internacionales. Realicé una afortunada alianza con Charlie Haden y el presidente de la firma Blue Note Record, con los que hicimos un disco de boleros Noctume y Land of the sun, sendos premios Grammy.

Grabé en directo en el Festival de Montreaux. En 1993 fui declarado por segunda vez Artista del Año en Japón. La revista especializada Jazz Time de USA, me clasifica como el mejor jazzista del momento. En 1999 grabé el disco Inner Voyage con la Blue Note. Obtuve los premios Palmares de Jazz (Academia de Artes de Francia), Gran Premio de Basilea.

Fui nominado al Grammy Latino por el disco Supernova, como mejor álbum lstino 2002. Supernova es una vuelta al danzón del cual me siento deudor. Grabé el disco Con permiso del Bola. (Sello Warner). Tres grabaciones de calidad superior se incluyen en este último sello: Mi gran pasión, Live in Havana y Giraldilla.

-En Cuba, ¿qué habías hecho, aparte de tus estudios de alto nivel?

-Mientras estudiaba, hacía presentaciones de suplencia en agrupaciones como la Orquesta Aragón en la década de 1980 con la que viajé a Europa y África. También toqué con el grupo Síntesis, Sonido Contemporáneo, Orquesta Cubana de Música Moderna, Todos Estrellas y Los Van Van.

Acompañé a los cantantes Pablo Milanés, Beatriz Márquez, Soledad Delgado, Ela Calvo y Alina Sánchez. En 1983 fundé el grupo Proyecto (septeto, después quinteto) que se presenta en el I Festival Internacional Jazz Plaza.

-¿Un compañero de estudios, José Eladio Amat, me contó que cuando se graduó de percusión, le ofrecieron también el título de piano también?

-Llego al piano por casualidad, en casa habían instrumentos de percusión, respetaba mucho el piano, no fui de los que se ponen a curiosear con el instrumento, pero el destino a veces te transforma, te conduce por otro camino.

Fue mi mamá quien me fue seduciendo y me fue acercando, no entré al piano por convicción, sino por complacer a mi mamá. Después la profesora Teresa Valiente me hizo ver el piano de otra manera, porque además, era una profesora muy bella y una pedagoga brillante, y eso atrae.

También me apoyó mucho Roberto Concepción, profesor de percusión. me dio otra herramienta para hacer música, así fui formado. La escuela te da las herramientas, pero tienes que hacer tu carrera por tu propia cuenta, entonces es cuando comienza la verdad.

-¿ Una opinión sobre la escuela de música en Cuba?

-Siempre fue muy ortodoxa, en un país de tanta libertad musical, que vive de la música popular. Este enfoque se me hacía difícil porque, para ser coherente, yo debía partir de las bases de mi cultura. Procedo de una historia musical, de una dinastía de músicos de la que soy parte.

Entonces me conectaba con el programa de radio de jazz con Horacio Hernández y el marco se me fue ampliando, desde lo escolar hasta lo bailable. No soy un prisionero de la estética, he aprendido hasta de las contradicciones académicas. Pero, en suma, la escuela musical cubana es una de las mejores del mundo. Mi país ha hecho un esfuerzo por la educación en general y en particular en los estudios de los músicos académicos.

-¿Cómo recuerda el ambiente musical de su casa? -Además de mi padre y abuelo, mis hermanos eran músicos. Mi casa la visitaban los grandes de la música cubana: Enrique Jorrín (rey del cha cha chá), Antonio Arcaño (el monarca del danzón), Frank Emilio, Tata Güines, Pello el Afrokán, Rafael Lay, Richard Egües, Felipe Dulzaide, Joseíto González, Ñico Rojas, Barbarito Diez.

Mi casa era una Casa de Cultura, aquello era otra escuela paralela. Con muchos de estos reyes de la música, mi padre trabajó mucho tiempo. Mi padre en mi educación, ensanchó mi gramática, me dio la disciplina, me indicó las herramientas y el instrumental para concentrarme y mantener el enfoque, estimulando la curiosidad. A través de mi hogar me llegaron todas las músicas cubanas y contacté con muchos consagrados. En las músicas de ayer hay refinamiento y elegancia”.

-¿Qué opina del boom de la salsa cubana de la década de 1990?

-Te contaré que en los discos experimentales de José Luis Cortés con el grupo Nueva Generación (después NG La Banda), yo participo tocando el piano. En mis presentaciones me encontraba con muchas bandas y me alegraba la fiebre que hubo en el fin de siglo con la música cubana, tanto de la salsa como de la música tradicional del Buena Vista Social Club.

-¿Cómo ha sido su régimen de estudios y de vida?

-Estudio alrededor de ocho horas diarias, me levanto a las ocho de la mañana, disfruto un buen desayuno, más que la comida, es como un ritual. Entonces es cuando me conecto, me planifico. Estudio de nueve de la mañana poco después del mediodía.

En la sesión de la tarde compongo, escribo, leo, reviso, escucho música. A las seis, practico deporte, corro y eso me ayuda a aclarar la dirección que debo tomar. Creo en la disciplina, la musa existe, pero con el trabajo ahí. Hay que poner la mente a funcionar, mantener la responsabilidad, el amor, la energía. Es una vida un poco aislada, pero lo gozo, lo disfruto. -¿Cuántos conciertos hace al año?

-Unos 200

-¿Le queda poco tiempo?

-Estoy tratando ahora de buscar más tiempo para mi vida personal, para mi familia.

-¿Cuántos hijos tiene?

-Tres.

* Periodista cubano. Colaborador de Prensa Latina.