Aunque la sociedad civil se alegra del acuerdo sobre desarrollo alcanzado en Busán durante el IV Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda, se ha avanzado poco en lo que respecta al desembolso de la ayuda y todavía se necesita hacer más puesto que esto mejoraría la vida de las personas, afirma BetterAid, la plataforma mundial de la sociedad civil representada en las negociaciones.

El acuerdo que, por primera vez, incluye a donantes emergentes como Brasil y China parece ampliar los principios de eficacia de la ayuda y también incluye una serie de compromisos y responsabilidades para un conjunto de actores del desarrollo, incluyendo la sociedad civil y el sector privado.

«El desafío actual es garantizar que existe una forma mejor de hacer que los gobiernos y las empresas cumplan con sus compromisos – la prueba del budín está en el comerlo, especialmente para los que se mueren de hambre», afirmó Enele Duituturaga, copresidenta del Foro sobre la Eficacia del Desarrollo de las OSC y Directora Ejecutiva de PIANGO, miembro de la plataforma BetterAid.

Para BetterAid, los principales avances logrados en Busán son: luchar contra la corrupción al obligar a los donantes a explicar dónde va el dinero, reafirmar los compromisos de promover un entorno favorable para la sociedad civil basado en los derechos, dar a la sociedad civil local más libertad para realizar su propio trabajo de desarrollo. Es importante incrementar los esfuerzos para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres.

Aunque al principio se mostró reticente, China apoyó el acuerdo. No obstante, las organizaciones de desarrollo se sintieron decepcionadas cuando Beijing impuso condiciones para el acuerdo haciéndolo de índole voluntaria. «Es un paso importante que China se haya sentado a la mesa, pero es una pena que todavía no estén listos para comprometerse a poner en práctica lo que dice», dijo Antonio Tujan, de BetterAid, y Sherpa de las OSC. Se estima que los flujos de los nuevos donantes están en torno a los 11.000 millones de USD al año y que aumentan con rapidez.

Sin embargo, la falta de un enfoque basado en los derechos y de la garantía de que la ayuda se utiliza sensatamente en los países más frágiles como Somalia, Haití y Costa de Marfil, hace que muchos se marchen con un mal sabor de boca, especialmente en lo que respecta a la forma en que la ayuda puede ayudar a las personas más pobres, sobre todo a las mujeres y los niños.

La ONU informa de que las mujeres representan más del 70% de las personas pobres y a pesar de ellos sus derechos, necesidades, opiniones y contribuciones suelen pasar desapercibidas.

«El empoderamiento de las mujeres va mucho más allá del la utilización de la mujer como motor del crecimiento. Este documento no reconoce los derechos de las mujeres», afirmó Kasia Staszewska de WIDE Network y BetterAid.

La sociedad civil también muestra su preocupación porque el acuerdo No incluye compromisos explícitos para adoptar enfoques basados en los derechos humanos. No ha buscado soluciones para las tareas pendientes y la falta de aplicación de los compromisos de París y Accra. Reduce los compromisos a principios comunes como una mera referencia voluntaria para los socios del desarrollo de los países BRICS en la cooperación Sur-Sur. Mantiene el crecimiento basado en el sector privado como marco del desarrollo.

La evaluación final sobre cómo se hará un seguimiento de lo que se ha prometido en Busán se hará en un plazo de seis meses, relata Clare Birkett, BetterAid (http://www.betteraid.org/es/zona-de-prensa/528-press-release-global-leaders-make-aid-deal-but-business-remains-unfinished-say-civil-society-organizations.html).

¿Qué estamos haciendo en Busán las Organizaciones de la Sociedad Civil?

Alberto Croce, Presidente de la Red Latinoamericana sobre Deuda, Derechos y Desarrollo LATINDADD y Director de la Fundación SES de Buenos Aires, comenta al Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS que “el IV Foro de Alto Nivel sobre la Efectividad de la Ayuda, se llama así porque participarán las más altas autoridades de cooperación internacional de los distintos niveles o sectores (gobiernos, empresas, organismos internacionales, centrales sindicales… y también organizaciones de la sociedad civil). Unos 400 representantes y delegados de Organizaciones Sociales de todo el mundo hemos compartido debates y posicionamientos sobre temas relevantes para las organizaciones y para la Cooperación Internacional.

No es fácil explicar qué se ha discutido aquí y, tampoco, quiénes han sido los protagonistas de este foro. Y no quiero cansarlos con explicaciones que puedan resultar muy técnicas y no decirles nada a la mayoría de los que quizás sigan leyendo estas líneas.

Varias instancias de articulación de Organizaciones de todo el mundo (ONGs, sindicatos y algunos -muy pocos- movimientos sociales) han coincidido en este Foro. Quizás una de las más notables es la que se llama “Better Aid” (“Mejor ayuda”) que busca lograr una mejor cooperación internacional en términos de eficacia y de justicia. Pero no es la única…

Desde el IIIº Foro que se hizo en África (Accra), las organizaciones sociales nos propusimos ser reconocidas como actores de la cooperación internacional y ganar lugares y consideración en los debates que son encabezados por los gobiernos y los organismos internacionales de cooperación.

A partir de esa decisión se comenzó a diseñar primero y a desarrollar luego, un monumental trabajo de consulta, formación, discusión y construcción, que concluyó con dos documentos muy importantes: Los principios de Estambul y el Marco de referencia y aplicación de los mismos.

Estos documentos, de alguna manera, expresan de forma muy consolidada y acordada, la visión que las Organizaciones Sociales tienen de sí mismas, de qué entienden por efectividad y qué modelo de desarrollo está en construcción.

Con estos documentos se llega a este IVº Foro de Alto Nivel para incidir y discutir con los representantes de los otros sectores ya mencionados.

La postura de las organizaciones no es monolítica ni única. Hay diferencias que aparecieron en los debates y sobre las que es importante tomar debida nota.

Para algunas organizaciones el “gran problema” de la cooperación es la reducción de los fondos y todas las implicancias que esta cuestión implica para la vida y supervivencia de las mismas.

Para otras, las cuestiones políticas aparecen como puntos centrales de la reflexión de estos tiempos. Y la mirada sobre la efectividad se convierte en su mayor atención. Entonces aparecen una variedad de puntos de agenda que se han debatido y que se encuentran de alguna manera reflejados en los “Principios de Estambul” de los que hablamos más arriba.

Alrededor de estas cuestiones hay, desde matices, hasta posturas políticamente diferentes. Y allí aparecen los debates interesantes y, a veces, acalorados…

Como no puedo referirme a todos esos puntos de agenda y creo que a ustedes tampoco les interesaría ese tipo de relatos, sólo haré referencia a uno de ellos. Tanto como ejemplo de lo que vengo comentándoles, como por el interés que personalmente me suscita el asunto.

Perspectivas de la cooperación Sur-Sur

Desde el último Foro de Alto Nivel se viene hablando más fuerte de un tipo de cooperación diferente a la hegemónica: La Cooperación Sur-Sur. En el discurso “oficial” se trata de la cooperación que se hace entre países que son tradicionalmente los países donantes. Por ejemplo, de Brasil a Mozambique o de Argentina a Haití. Pero, también, y mucho más significativa, la que China está haciendo con muchos países del mundo.

Alrededor de esta cuestión, hay mucha discusión. El planteo es que, bajo la apariencia de que se trata de una cooperación alternativa, en realidad, se tienen los mismos intereses comerciales y políticos que existen en la Cooperación Norte Sur, pero sin controles ni regulaciones internacionales…

Desde los países “del Sur” se habla de soberanía y de autonomía política respecto de la OCDE, por ejemplo.

Desde Latindadd hemos tratado de proponer otra mirada sobre el tema, aún en bastante “soledad” pero ganando primeros consensos y suscitando interés.

Hablamos de que la cooperación Sur-Sur es aquella que tiene como perspectiva política buscar alternativas al sistema capitalista y que se propone otro paradigma de desarrollo (por ejemplo, el “Buen Vivir”).

Esta mirada cuestiona muchas cosas. Por una parte, ayuda a entender que no toda la otra cooperación “Sur Sur” puede ser llamada así. Porque hay cooperación internacional del Norte que viene en auxilio de esta perspectiva y porque hay cooperación internacional del sur viciada de imperialismo y de dominación cultural y económica.

El mundo de las organizaciones sociales está hoy polarizado, como lo hemos descrito en otras oportunidades, por organizaciones que buscan como objetivo fundamental mejorar la “calidad institucional” y otras a las que les interesa más profundizar la perspectiva política de transformación. No debería el compromiso con una causa dañar la otra, pero en la práctica, la prioridad implica también cierta resignación de la no priorizada con sus consecuencias…

En este contexto, la manera de mirar la Cooperación Sur-Sur desde una perspectiva política de transformación, abre sus puertas con interés a las experiencias de Venezuela, de Cuba, o de los países que se unen para conformar el Banco del Sur, por ejemplo. Las organizaciones que cuestionan a los gobiernos de dichos países, consideran que esa Cooperación no es positiva y, por ello, la descalifican en su realización y en su intencionalidad de manera generalizada. Las otras, las que buscamos profundizar en proyectos políticos y sociales alternativos, las señalamos como parte de la Cooperación Sur-Sur y las proponemos como objetos de estudio y consideración.

En el Foro de Alto Nivel hay pocas oportunidades formales de participación. Todo estará muy regulado. He visto con satisfacción que, en medio de las discusiones del mismo, los compañeros de África me han pedido que intervenga, como uno de los voceros del grupo de Cooperación Sur-Sur, para expresar “la visión de los movimientos sociales sobre el tema”, visión que interpretan que es la que intenté compartir con ustedes en estos párrafos.

En la segunda parte del foro, la formal, en donde estaban presentes representantes oficiales de los Estados, Organizaciones Internacionales, Iglesias, Sector Privado, Empresas… más de 3.000 personas, aquí llegan muy pocos provenientes de los sectores más pobres. Y los que llegamos estamos camuflados en la parafernalia de los eventos multitudinarios y gigantescos que sirven, además, para que los países más ricos del mundo (como Corea) puedan hacer ostentación del lugar que ocupan en el concierto de las naciones.

Las voces alternativas de los indignados de España, los ocupantes de Wall Street o Londres, los campesinos del MST, los pueblos afroamericanos, los pueblos originarios del mundo, los jóvenes sin empleo… apenas se escucharon en medio de tanto discurso grandilocuente y tecnicista y vacío de calor y de compromiso con la vida real de las personas. Quizás marquen una excepción los movimientos de mujeres -algunos- que llegan a Busán más preparados y articulados y hacen sentir su voz con potencia para que sean tenidas en cuentas las cuestiones de género.

Nos toca hacer presente la búsqueda de millones de habitantes del planeta de un modelo diferente que esté centrado en los derechos humanos y que rechace la especulación financiera como motor del Sistema. Aquí estamos. Eso haremos”, concluye Alberto Croce.

Conclusión

Cinco décadas después de su puesta en marcha, el impacto de la Ayuda Oficial al Desarrollo AOD sobre los países receptores resulta, a nivel general, dispar y limitado. Por una parte, abundan ejemplos y experiencias positivas de cómo las iniciativas en este ámbito han ayudado a millones de personas a salir de la pobreza y emprender una vida lejos de privaciones elementales como la falta de alimentos, agua o enfermedades fácilmente curables.

Por otra, no son pocas las críticas que reprochan a la AOD perpetuar la dinámica de dependencia de los países “en desarrollo”, promover la corrupción o generar un perverso marco de incentivos que dificulta a muchas sociedades el impulso definitivo hacia un mayor desarrollo humano y social. Estos fueron algunos de los temas debatidos en Ecuador, donde he participado en el interesante proceso nacional de análisis de la eficacia de la cooperación internacional, articulado por el Centro de Investigaciones CIUDAD y el Observatorio de la Cooperación al Desarrollo en Ecuador, con el apoyo de BetterAid.

* Operador de redes internacionales. Trabaja en Latinoamérica desde 2001 con experiencias en Ecuador, Perú, Colombia, Brasil. Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS con sede en Milán. Panelista, investigador y autor de varios libros.