De acuerdo con sus raíces griegas, biopsia significa “visión de la vida”. En un lenguaje no especializado diríamos que es un procedimiento que se realiza con el propósito de obtener tejidos o células de un sujeto vivo, a fin de examinarlos con auxilio de un microscopio para diagnosticar o confirmar si existe o no una enfermedad.

Estas pruebas se iniciaron a comienzos del siglo XIX, pero su auge surge en el XX con el gran desarrollo de la cirugía, los métodos endoscópicos, técnicas anestésicas e imagenológicas, a los que se suman procederes que permiten estudiar con más precisión los tejidos y células.

El tema de nuestra columna se circunscribe a la biopsia renal como respuesta a una solicitud de lectores interesados. Para ello contamos con el profesor Armando H. Heras Mederos, especialista fundador del Instituto de Nefrología del Ministerio de Salud Pública de Cuba.

P. ¿Cuándo se introdujo en la clínica la biopsia renal?

R. Fue en 1950 cuando el doctor Antonino Pérez Ara, patólogo cubano, hizo la primera comunicación de la biopsia renal por punción percutánea (que atraviesa la piel como una inyección), en la revista médica Boletín de la Liga contra el cáncer.

P. ¿Es una o son varias las técnicas que se emplean para ello?

R. Aunque se ha hecho por abertura quirúrgica de la región lumbar (lumbotomía), que es una cirugía mayor, la técnica de elección es por punción percutánea, mucho más sencilla y menos invasiva.

P. ¿Qué valoraciones se deben realizar previamente para la indicación de esta biopsia?

R. El paciente no puede tener ni padecimientos de anemia ni hipertensión arterial. Los mecanismos de coagulación de la sangre deben ser normales y el riñón “biopsiable”, es decir, de fácil localización.

P. ¿Pacientes con qué dolencias, o sospecha de ellas, son candidatos a este proceder?

R. En general aquellos que sufren de enfermedades difusas del tejido renal, sobre todo los que presentan insuficiencia renal aguda, y en los cuales la causa no ha podido ser precisada por otros medios diagnósticos.

P. ¿Qué conclusiones diagnósticas pueden aportar los exámenes del tejido extraído en esta biopsia?

R. De los resultados del examen histológico (de los tejidos) obtenidos a través de una biopsia renal se debe derivar siempre un diagnóstico preciso, un pronóstico exacto y una orientación terapéutica.

P. ¿Existen vías alternativas para lograr similares diagnósticos?

R. No. La realización de una biopsia del riñón es imprescindible, en muchas ocasiones, para llegar al diagnóstico de certeza de una enfermedad renal que padezca el paciente.

P. ¿Se puede practicar en personas de cualquier edad, incluidos los niños?

R. Te diría que sí, haciendo la salvedad de que en los ancianos su indicación quizás requiera un mayor cuidado, porque en ocasiones este examen no ofrece las conclusiones diagnósticas requeridas para establecer en ellos tratamientos específicos. En los niños su práctica es muchas veces absolutamente necesaria y, de hecho, se realiza.

P. Usted se ha referido a los beneficios de este proceder. ¿Podría hablar ahora de los riesgos que puede comportar?

R. El más importante es el derivado de un eventual sangramiento, que presenta una baja incidencia.

P. ¿Y en cuanto a las contraindicaciones?

R. Entre ellas la presencia de riñones pequeños, esclerosados (endurecimiento patológico de un órgano o tejido), y alteraciones de los mecanismos de coagulación no modificables, fundamentalmente.

P. ¿Podría de forma esquemática referir cómo se desarrolla este proceder y qué especialistas son los encargados de obtener la muestra?

R. Con el paciente en decúbito-prono (bocabajo), se precisa el sitio de la punción con el auxilio de la ultrasonografía; posteriormente se procede a dar anestesia local por planos hasta la corteza renal, se ubica el trocar de punción y se procede al corte del tejido renal. En nuestro medio somos los especialistas en Nefrología los encargados de realizar este proceder.

P. ¿Estos pacientes deben recibir algún control o seguimiento luego de realizada la biopsia?

R. Sí. Deben permanecer en reposo absoluto en cama durante 24 horas luego de realizada la biopsia, y se establece una vigilancia de las condiciones hemodinámicas (medición de la presión arterial y frecuencia del pulso), lo que ayuda a detectar un eventual sangramiento.

Cálculos Renales

Uno de los fundadores del Instituto de Nefrología del Ministerio de Salud Pública de Cuba, el doctor en Ciencias Reynaldo Mañalich Comas, define la litiasis renal como la formación de cálculos o piedras en el riñón, o en las vías urinarias, debida al aumento de sales en la orina (calcio, fosfato, ácido úrico), o por la falta de sustancias protectoras como el citrato y el magnesio, que impidan la cristalización de las sales, su agregación y la formación de la piedra.

El doctor Mañalich es Académico Titular y Jefe del Laboratorio de Fisiopatología Renal del Instituto de Nefrología.

P. ¿Profesor, esos cálculos son frecuentes en nuestro medio?

R. La litiasis renal es muy común en nuestro país y en el resto del mundo. Cada año se presenta (incidencia) en el 0.3 por ciento de la población, alrededor de 35 mil cubanos.

P. ¿Conoce la ciencia las causas por las cuales se generan?

R. En la formación del cálculo existen factores favorecedores, de riesgo y causales. Los factores favorecedores son: el sexo, tres veces más frecuente en el hombre que en la mujer; la actividad física muy frecuente; asimismo en personas inmovilizadas y en ambiente caluroso. Entre los de riesgo citaría el déficit en la ingestión de líquidos, los dietéticos y por el abuso en la administración de vitaminas como la A, C y D. En cuanto a los principales factores causales, los disturbios metabólicos y los genéticos: historia familiar de cálculos, aumento en la eliminación de sales e infecciones urinarias mantenidas.

P. Entre los factores de riesgo usted menciona los dietéticos. ¿Podría citar algunos de los alimentos que contribuyan a la aparición de cálculos?

R. En primer lugar el abuso de alimentos ingeridos con sal y ricos en oxalato, como la remolacha, el zumo de naranjas, el chocolate, el té. También los ricos en purinas: carne roja, vísceras, embutidos, mariscos.

P. ¿A qué edades como promedio suelen manifestarse?

R. Predominan en personas con edades entre los 18 y los 45 años, con un pico de incidencia entre el final de la segunda década de vida y el comienzo de la tercera.

P. ¿Hay algún primer síntoma o signo que nos alerte de que “algo no anda bien” en nuestros riñones?

R. Puede no tener síntomas en los cálculos de infección (estruvita), presentar sangre en la orina (hematuria) y el cólico renal.

P. En general, ¿cómo se manifiestan clínicamente los cálculos del riñón?

R. Por el cólico renal, dolor de aparición súbita, intenso, de horas de duración, localizado en uno de los dos lados de la parte baja de la espalda, que se irradia al abdomen y al testículo en el hombre y a la vulva en la mujer. Suele acompañarse de náuseas y vómitos.

P. ¿Qué medios se emplean para establecer el diagnóstico de certeza?

R. El cuadro clínico del cólico renal se acompaña de la presencia de hematíes en la orina, y una radiografía simple identifica a más del 80 por ciento de los cálculos cálcicos. El ultrasonido abdominal pone en evidencia la dilatación de todo el sistema excretor del lado del dolor y visualiza en muchas ocasiones el cálculo y su ubicación. La urografía excretora es el estudio más importante para hacer el diagnóstico y establecer la terapéutica.

P. ¿Y en cuanto al tratamiento?

R. Está en dependencia del tamaño del cálculo, su constitución química, la presencia de infección, las alteraciones del sistema excretor y la función del riñón. El tratamiento resolutivo es expulsivo, mediante el empleo de medicamentos, ondas de choque, endoscopía, o percutáneo con el empleo de técnicas de mínimo acceso, y quirúrgico.

P. ¿La expulsión de los cálculos podrían producirse espontáneamente?

R. El 80 por ciento de los cálculos se expulsan espontáneamente en un periodo de cuatro a seis semanas, dependiendo de su tamaño, ubicación, el estado de la función renal y las vías excretoras.

P. ¿Tienen tendencia a la reaparición (recidiva)?

R. Es alta la tasa de recidiva de la litiasis renal. Se estima que se produce en alrededor de un 10 a un 20 por ciento de los pacientes en los dos primeros años del primer episodio litiásico; y en el 40-50 por ciento a los 10 años de haberse presentado el primer cálculo.

P. ¿Existen medidas de prevención en el tema?

R. Hay dos. El tratamiento inespecífico que va dirigido a todos los pacientes litiásicos: aumentar la ingestión de líquidos, reducir la de sal y reducir también la ingestión de proteína animal. El tratamiento específico con medicamentos se realiza por estricta indicación médica cuando hay actividad litiásica.

Enfermedad Renal Diabética

Expuesta con claridad, aunque no podría afirmar si con exactitud científica, leo esta definición: “La diabetes es una enfermedad que impide que el cuerpo use glucosa (azúcar) de forma adecuada. Si la glucosa se queda en la sangre en lugar de metabolizarse, puede provocar toxicidad. El daño que el exceso de glucosa en sangre causa a las nefronas (los filtros del riñón) se llama nefropatía, término que significa afección renal, y el ‘apellido’ diabética porque es el resultado del padecimiento de esta enfermedad”.

P. ¿Es válida esa definición dirigida a un público no especializado, o tendría que expresarse de otra forma?, pregunto al doctor Raúl Bohorques Rodríguez, especialista de segundo grado en Nefrología, vicedirector de Asistencia Médica del Instituto dedicado a esa especialidad adscrito al Ministerio de Salud Pública.

R. Te diría que es correcta. Solo tendría que anotar que desde hace algunos pocos años se prefiere la denominación de Enfermedad Renal Diabética.

P. Este trastorno puede ser originado tanto por la diabetes tipo 1 (insulino-dependiente) como la tipo 2 (no insulino-dependiente)?

R. Cualquier tipo de diabetes es capaz de causar la Enfermedad Renal Diabética.

P. ¿Necesariamente todas las personas con diabetes desarrollan este padecimiento?

R. No todas. En realidad mucho menos de la mitad de los diabéticos desarrolla la enfermedad.

P. ¿Existe un tiempo promedio en la evolución de la diabetes para que pueda comenzar a afectar el funcionamiento del riñón?

R. Desde el momento del debut de la diabetes se pueden presentar alteraciones del funcionamiento de los riñones, que podrían desaparecer si se logra un buen control metabólico. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad surgen, habitualmente, después de 10 años de iniciada la dolencia. Esto resulta muy claro en la diabetes tipo 1, que en general tiene un comienzo clínico bien definido; la tipo 2, corrientemente, empieza de manera insidiosa.

P. ¿Cuáles son los principales estadios por los que transita la nefropatía diabética?

R. Existe una etapa preclínica, solo diagnosticable por exámenes complementarios, y otra clínica, en la que ya aparecen signos y síntomas. La etapa más avanzada origina insuficiencia renal crónica terminal que requiere tratamiento sustitutivo de la función renal, con diálisis peritoneal, hemodiálisis o trasplante renal. Estos métodos no son antagónicos, sino se complementan.

P. ¿Es posible al menos desacelerar el avance de los daños que causa en el riñón?

R. Es esencial tener presente que la lesión renal, una vez establecida, no cura, igual que la propia diabetes. Lo que está en nuestras manos es no descuidar el estricto control de esta enfermedad, de la presión arterial, evitar la obesidad, la ingestión excesiva de sal y no fumar.

P. ¿Ante qué primeros síntomas y signos debemos estar alertas y consultar al médico?

R. Todo diabético, aunque no tenga síntomas, debe examinar su función renal, al menos, una vez al año, igual que debe hacer con su visión. La aparición de hipertensión arterial, edemas o anemia, le obliga a consultar a su médico.

P. ¿Qué exámenes se realizan para el establecimiento de un diagnóstico de certeza?

R. De orina, sangre e imágenes (Ultrasonido). Contados pacientes requerirían también una biopsia renal.

P. ¿Alguna recomendación en especial para estos pacientes y sus familiares?

R. No abandonarse, seguir las recomendaciones médicas, aprender a vivir con la enfermedad, porque padecerla no significa que la vida se acaba. Sencillamente nos obliga a cambiar algunos estilos de vida.

P. ¿Existen estadísticas en nuestro medio del número de personas con nefropatía diabética?

R. Carecemos de estadísticas nacionales, existen solo de algunas pocas localidades.

* Periodista y colaborador de Prensa Latina.