(Prensa Latina y Bolpress).- Científicos de varios países aseguran que beber mucho té y café disminuye el riesgo de padecer distintos tipos de cáncer, en tanto que el consumo moderado de alcohol previene enfermedades cardiovasculares y reduce la severidad de los síntomas de la artritis reumatoidea. No hay que abusar de las bebidas dietéticas bajas en calorías, porque pueden ser tan dañinas como los jugos saturados de azúcar.

Todo el mundo sabe que beber bastante líquido es beneficioso para la salud. Por ejemplo, el consumo de altas cantidades de agua reduce el riesgo de desarrollar cáncer de vejiga en hombres, destaca un estudio realizado con 48 mil personas durante 20 años, el cual fue presentado en la Conferencia Internacional de la Prevención de Cáncer en Boston.

Como parte de la metodología investigativa, los científicos analizaron la asociación del consumo de líquidos y el riesgo de cáncer de vejiga basado en los datos recopilados en el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud. También los participantes respondieron cuestionarios sobre sus hábitos de consumo de agua.

Aquellos que tomaron más de 2,5 litros de líquidos al día mostraron 24% menos riesgo de desarrollar cáncer de vejiga. Los líquidos ayudan a eliminar del organismo los potenciales agentes cancerígenos antes de que tengan oportunidad de causar daños en los tejidos que pueden conducir al cáncer, subrayaron los autores del estudio.

Según Trisha Macnair, los fumadores parecen tener dos a tres veces más riesgo de padecer tumores cancerígenos malignos. Las sustancias químicas del humo del cigarro se filtran por la corriente sanguínea hacia la orina y después pasan a la vejiga donde entran en contacto con las células que recubren el interior de ese órgano. El consumo de líquidos es vital para proteger a la vejiga y ayudar al organismo a eliminar esas sustancias carcinógenas antes de que puedan provocar esos daños en las células, aconsejó.

Por otro lado, científicos franceses descubrieron que el consumo de cócteles de frutas favorece la salud cardíaca. Ingerir una mezcla de uvas, grosellas negras y arándanos, además de sabroso, es bueno para el corazón porque relaja las paredes arteriales. Dichos alimentos son ricos en polifenoles antioxidantes que se encuentran en frutas como las bayas, indica la pesquisa difundida por la Real Sociedad de Química del Reino Unido. Lo que aún está por demostrarse es si el consumo de cócteles de frutas mejora también la salud vascular. Las enfermedades cardiovasculares afectan al corazón y al sistema vascular y aparecen entre las primeras causas de muerte a nivel mundial.

Lo que sí está comprobado es que el consumo abusivo de bebidas endulzadas aumenta la presión arterial. Y es que no solo comer demasiada sal es un riesgo para la presión; también beber más de 355 mililitros de bebidas endulzadas descompensan la presión arterial, concluyeron investigadores del Imperial Collage de Londres y científicos estadounidenses.

Los resultados de este trabajo se basan en un experimento con 2.500 voluntarios con edades que oscilan entre 40 y 59 años. Cada uno debió llevar un registro de las comidas diarias consumidas, proporcionar una muestra de orina y después se les tomó la presión arterial. Aún los científicos no tienen claro el por qué los jugos con mucho dulce dañan la salud, pero sospechan que demasiada azúcar en sangre afecta el tono de los vasos sanguíneos y los niveles de sal en el cuerpo.

La presión arterial sistólica es la que alcanza el máximo cuando el corazón se contrae y bombea la sangre, y la diastólica representa la presión en las arterias cuando el corazón se encuentra en reposo. Por cada lata de bebida dulce ingerida, la presión arterial sistólica aumenta en 1.6mmHg (milímetros de mercurio) y la presión arterial diastólica en 0,8 mmHg, explicaron los expertos en un artículo difundido por la revista Hypertension.

Según la Asociación Americana del Corazón, el límite máximo de calorías proveniente de azúcares agregados no debería superar las 100 calorías por día para las mujeres y 150 para los hombres. Si se tiene en cuenta que un vaso tipo de bebida azucarada tiene alrededor de 80 kilocalorías, los números son alarmantes.

Desde que se demostró que el consumo de bebidas azucaradas e isotónicas favorece el surgimiento de enfermedades cardiovasculares y diabetes, la ingesta de refrescos ligeros se incrementó aceleradamente. Se pensaba que las bebidas dietéticas no tienen el mismo efecto dañino que las azucaradas, pero expertos del Miami Miller School of Medicine de Estados Unidos confirmaron que las bebidas bajas en calorías también pueden ser perjudiciales para la salud, ya que se asocian a enfermedades cardiovasculares.

El consumo de refrescos y jugos light, como habitualmente se conocen, favorece la aparición de trastornos como infartos cerebrales hemorrágicos o isquémicos, explicaron los especialistas, tras realizar un seguimiento a 3.298 pacientes durante nueve años, a quienes se les valoró otros factores de riesgo como la edad, sexo y los antecedentes de enfermedad.

En el grupo analizado se observaron 559 problemas vasculares. Esto supondría que los refrescos light no serían el mejor sustituto de las bebidas azucaradas a la hora de protegerse frente a las dolencias cardiovasculares, manifestó Hannah Gardener, autora principal del informe presentado en la Conferencia Internacional sobre Ictus. Sin embargo, los investigadores reconocen la necesidad de realizar nuevos análisis, ya que la metodología utilizada no les permitió conocer cómo influyen la dieta o el ejercicio.

El consumo moderado de alcohol es bueno para la salud

El consumo moderado de alcohol previene el riesgo de enfermedades cardiovasculares, y reduce la severidad de los síntomas de la artritis reumatoidea, concluyen varias investigaciones recientes. Por si fuera poco, el consumo de dosis bajas de alcohol durante el embarazo, al parecer, no ocasiona problemas de desarrollo al feto.

Según recomendaciones de salud en muchos países, las mujeres grávidas no deben consumir alcohol, pero un estudio realizado por expertos de la Universidad de Londres sugiere que beber una o dos unidades a la semana, equivalente a dos copas de vino, no es perjudicial para el feto, difundió la revista Journal of Epidemiology and Community Health.

Un seguimiento hecho por los científicos a 11 mil niños de cinco años mostró que aquellos cuyas madres bebieron poco alcohol no tenían un riesgo adicional de problemas de conducta o emocionales. Durante una primera investigación tampoco se encontraron problemas de ese tipo entre niños de tres años.

Por el contrario, los hijos de mujeres que bebieron poco durante el embarazo obtuvieron mejores puntuaciones en pruebas de conocimientos que los hijos de madres abstemias. “Ahora cada vez contamos con más evidencia firme de que no hay un aumento en los problemas de desarrollo asociados con el consumo ligero de alcohol durante el embarazo”, dijo la autora principal del estudio indicó Yvonne Kelly.

De otra parte, una investigación que abarcó tres décadas demostró que la ocurrencia de patologías cardiovasculares disminuyó en un 25% en aquellas personas consumidoras de un poco de alcohol una vez al día, en comparación con las abstemias. La revisión mostró cómo el riesgo de muerte promedio era menor en aquellos que consumían pequeñas cantidades de alcohol.

Nuestra extensa revisión muestra que beber uno o dos tragos puede ser beneficioso; sin embargo, existe un riesgo potencial asociado con problemas sociales y la cirrosis del hígado,destacó William Ghali, miembro del equipo investigativo, en un artículo publicado por la British Medical Journal.

Estudios similares comprobaron que el consumo moderado de alcohol reduce la severidad de los síntomas de la artritis reumatoidea. Personas abstemias presentan cuatro veces más probabilidades de padecer esa enfermedad autoinmune que provoca la inflamación de articulaciones y otros tejidos, reveló una reciente investigación publicada en larevista especializada Reumatology.

Además, las mujeres de mediana edad necesitan tomar una o dos copas de vino al día para evitar enfermedades como las cardíacas y el cáncer, sugiere un estudio de la Universidad de Harvard, el cual evaluó la cantidad de alcohol que tomaron unas 120 mil personas cuando se encontraban en su mediana edad y luego comparó los datos con estadísticas sobre su salud cuando cumplían 70 años y más.

Los investigadores comprobaron que el grupo objeto de estudio estaba integrado por mujeres que tomaban de manera regular dosis moderadas de bebidas alcohólicas. El 11% de las mujeres participantes evitaron trastornos de salud asociados a la vejez, incluidas enfermedades oncológicas, ataques cardíacos, apoplejía y diabetes. También mostraron mejores resultados en las pruebas que revelan signos de Alzheimer y soportaron mejor cargas físicas. 

La ingestión de 15 a 30 gramos de alcohol diarios aumenta la posibilidad de mejorar la salud en un 28%. El vino es beneficioso además para conservar la inteligencia despierta, el cuerpo fuerte y la mente sana, destacan los autores del estudio en un artículo publicado por The Daily Mail.

Té y Café: ¿bebidas milagrosas?

Quizás sobreestimamos al café matutino al considerarlo la principal bebida estimulante para empezar el día. El hecho es que cualquier bebida, inclusive las descafeinadas, puede provocar un efecto similar en la atención y el estado de ánimo, concluye un reciente estudio de la Escuela de Psicología de la Universidad del Este de Londres.

La investigación incluyó a voluntarios adultos de entre 18 y 47 años divididos en dos grupos; uno consumiría café con cafeína y otro desprovisto del estimulante. Algunos sufrieron depresión, pero aquéllos que ingirieron cafeína o creyeron que la consumieron, dijeron que presentaban menos síntomas de esa patología nerviosa.

Tanto el café con su principio activo, así como las expectativas de haber consumido cafeína mostraron una mejora en la atención y en la velocidad psicomotora, explicó la autora principal del estudio Lynne Dawkins, en un artículo publicado por la revista Appetite. Si esto es cierto, ¿qué valor tendría entonces el café desprovisto de su principal atributo?

Resulta que la tradicional bebida negra es mucho más que un simple estimulante. Varias investigaciones realizadas con ratones a los que se aplicó una crema hecha a base de café mostraron las propiedades anticancerígenas de la planta. Mucho antes, las propiedades del café contra el tumor de próstata habían sido probadas en otras investigaciones, las cuales expusieron que consumir seis tasas de esa infusión al día disminuye el riesgo de padecer esa enfermedad.

Además, dos investigaciones que involucraron a más de 70 mil personas concluyeron que beber más de tres tazas de café al día reduce las probabilidades de padecer basalioma, la forma más común de cáncer de piel. Otro estudio realizado en Japón en 2008 reveló que el café también podía prevenir el cáncer de cuello del útero.

Investigaciones previas realizadas por el Instituto Karolinska, Suecia, concluyeron que consumir por lo menos dos tazas de té al día reduce el riesgo de cáncer de ovario en un 46%, mientras que investigadores de la Universidad de Harvard revelaron que tomar hasta tres tazas de café al día por un período prolongado disminuye en un 25% el riesgo de sufrir cáncer de útero.

Según los expertos de Harvard, el café posee compuestos biológicamente activos como los ácidos fenólicos y la cafeína, que pueden afectar el metabolismo de la glucosa y los niveles de estrógeno, asociados con el riesgo de padecer tumor de endometrio. El cáncer de endometrio se origina en el tejido que recubre el útero.

La ingestión de café descafeinado también beneficia la salud femenina porque rebaja los peligros de padecer esa enfermedad en un 22%, aunque beber la infusión con nata o demasiada azúcar puede anular sus efectos beneficiosos para la salud, advirtieron los expertos en un artículo publicado por la revista Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention.

Por otro lado, el consumo elevado de café y té también disminuye el riesgo de formación de tumores del sistema nervioso, concluyó un reciente estudio de la European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition, que analizó durante una década a pacientes de 10 países europeos con factores de riesgo potenciales de padecer cáncer. La investigación incluyó resultados de varios cuestionarios sobre antecedentes médicos de los participantes y su estilo de vida, dieta, hábitos de ejercicio y tabaquismo; y también tuvo en cuenta información alimentaria completa de casi medio millón de personas que no padecían cáncer.

Unos 350 pacientes presentaron glioma, un conjunto de tumores cerebrales que provocan el 80% de los cánceres malignos en ese órgano en los adultos, y a otros 245 se les diagnosticó meningioma benigno. Los que más café o té consumían eran un tercio menos propensos a desarrollar glioma, considerando factores como la edad y el tabaquismo, destacaron los autores de la investigación. A su juicio, esos resultados incrementan la lista de efectos beneficiosos de la ingestión de té y café en la prevención de otros tipos de cáncer, como el de ovario y de hígado.

Además, un compuesto presente en el té verde logró reducir a la mitad el aumento de peso en ratones alimentados con una dieta elevada en grasas. Se trata del epigalocatequina-3-galato, que limita la absorción de lípidos en el organismo, revelaron académicos de la Universidad estadounidense de Penn State en un artículo difundido por Obesity.

Como parte de los ensayos de la farmacología experimental, los investigadores alimentaron a dos grupos de ratones obesos con productos ricos en grasas, y uno de ellos recibió un suplemento de epigalocatequina-3-galato. Aquellos que ingirieron este compuesto aumentaron de peso de manera lenta y mostraron un incremento del 31% en el nivel de lípidos fecales, lo que demuestra su actuación en la limitación de absorción de grasas.

Nuestros resultados indican que con este suplemento se evita el aumento de peso. Esto parece tener un doble alcance, el epigalocatequina-3-galato reduce la capacidad de absorber grasa y mejora la habilidad de utilizarla, explicó Joshua Lambert, líder del estudio.

Al parecer, los bebedores de té y café también tienen menos probabilidades de portar en sus narices el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM), un microorganismo presente en el 1% de los habitantes de Estados Unidos, descubrieron investigadores de la Universidad de Carolina del Sur. Estas conclusiones pueden conducir al desarrollo de un nuevo método para evitar enfermedad por SARM, que sea “económico y de fácil acceso”, destacó el autor principal de la investigación Eric Matheson, según la publicación Annals of Family Medicine.

Sin embargo, el consumo de café también tiene un lado oscuro. Académicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Nevada, Estados Unidos, corroboraron que existe un vínculo entre consumo de cafeína y la infertilidad femenina, provocada por la disminución de la actividad muscular de las trompas de Falopio.

Las trompas de Falopio, conductos que enlazan los ovarios y el útero, son las encargadas de transportar los óvulos entre estas dos estructuras del órgano sexual femenino, proceso fundamental para lograr un embarazo. El movimiento muscular es vital para la transportación de los óvulos, al flotar estos en las paredes interiores de las trompas. Lo anterior se debe a unas pequeñas protuberancias llamados cilios, ubicados en el recubrimiento de los oviductos, explican los autores en la British Journal of Pharmacology

Esas contracciones se llevan a cabo además con ayuda de unas células especializadas, las llamadas marcapaso, ubicadas en las paredes de las trompas, pero en un experimento con ratonas, la cafeína detuvo la función de las células marcapaso. Tales resultados explican por qué las mujeres consumidoras de altos niveles de cafeína tienen más problemas para concebir que las mujeres que no tienen este hábito, subrayó Sean Ward, jefe del equipo investigador.