Estamos viviendo una etapa de procesos increíbles, paradójicamente únicos en el desarrollo de la historia. Donde aflora la insospechada gestación de la corriente contra hegemónica al capitalismo, sin cálculo de tiempos ni de los riesgos de por medio, con mucha inteligencia y métodos pacíficos. Con todos sus defectos habidos y por haber, muestran la consolidación de una nueva estrategia de lucha en la competencia del “mercado”; para lograr desarrollo económico o crecimiento económico; a través del juego bursátil de valores o a través de la productividad real, con profunda regulación del Estado o reduciéndolo a su mínima expresión. El desafío radica ahora, en crear un sistema político, económico y social aglutinante en la perspectiva histórica de las masas, o retroceder al sistema de privilegio de pocos osados contra la humanidad y el Planeta, y que como nunca; colapsan irreversiblemente. Cuanta falta hace la lucidez de quienes pensaron en una sociedad más justa, donde quede erradicada la explotación del hombre por el hombre, y minimizados todas las lacras sociales con caretas de lujo. Pero, afortunadamente es posible diseñar lo mejor, y el gran desafío es plasmarlo en realidad para bien de los seres humanos y el Planeta. Pese a la osadía de los países “desarrollados”, belicosos incorregibles; que siembran división y muerte.

Estamos viviendo una etapa de procesos increíbles, paradójicamente únicos en el desarrollo de la historia. Donde aflora la insospechada gestación de la corriente contra hegemónica al capitalismo, sin cálculo de tiempos ni de los riesgos de por medio, con mucha inteligencia y métodos pacíficos. Con todos sus defectos habidos y por haber, muestran la consolidación de una nueva estrategia de lucha en la competencia del “mercado”; para lograr desarrollo económico o crecimiento económico; a través del juego bursátil de valores o a través de la productividad real, con profunda regulación del Estado o reduciéndolo a su mínima expresión. El desafío radica ahora, en crear un sistema político, económico y social aglutinante en la perspectiva histórica de las masas, o retroceder al sistema de privilegio de pocos osados contra la humanidad y el Planeta, y que como nunca; colapsan irreversiblemente. Cuanta falta hace la lucidez de quienes pensaron en una sociedad más justa, donde quede erradicada la explotación del hombre por el hombre, y minimizados todas las lacras sociales con caretas de lujo. Pero, afortunadamente es posible diseñar lo mejor, y el gran desafío es plasmarlo en realidad para bien de los seres humanos y el Planeta. Pese a la osadía de los países “desarrollados”, belicosos incorregibles; que siembran división y muerte.

Veamos algunos indicadores sobre nuestra afirmación. Desde 1949, después de más de cuatro décadas de la división de la Alemania de Hitler, como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, cuya reunificación fue acicateada desde 1952 por José Stalin, sucesor de Vladimir Lenin, y rechazada por Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos; se la consolidó a través de la caída del Muro de Berlín entre noviembre de 1989 y octubre de 1990[1]. Y con la caída del orbe socialista de la ex Unión Soviética; se quebró el letargo del Liberalismo para remozarse en Neoliberalismo. Con la desaparición del dique de contención ideológico, del Socialismo y el Social Cristianismo; se nos hizo creer que habíamos abordado el “fin de la historia” de Francis Fukuyama. En esa perspectiva el viejo Continente trasuntó en Unión Europea y posteriormente en Comunidad Europea. Con características de “contenido social”, y en supuesta contra hegemonía al capitalismo salvaje que patrocinaban Estados Unidos y Gran Bretaña en especial.

Paradójicamente en el Continente Asiático, de manera imprevisible, se daba el retorno de Hong Kong a la soberanía China, e increíblemente; Hong Kong llegaba para la ejecución de las grandes reformas económicas generadas por la China desde 1978. Las políticas de “puertas abiertas”, intensificaron las relaciones comerciales entre China y Hong Kong, presionando aún más así a Gran Bretaña para negociar el traspaso[2].Ya en 1979, “122 empresas chinas estaban radicadas en Hong Kong agrupadas en torno a cuatro grandes grupos estatales (China Resources, Bank of China, China Merchants y China Travel Service), todas ellas filiales de ministerios en Pekín”[3].

Las negociaciones, iniciadas en 1982, tuvieron sus frutos en diciembre de 1984. La Declaración conjunta Sino-Británica fijó la fecha del traspaso el 1º de julio de 1997 y las condiciones bajo las cuales se produciría la devolución. En la que China se comprometía, entre otras cosas, a preservar el

status

económico de Hong Kong por los próximos 50 años, además de otorgarle un “alto grado de autonomía” en asuntos políticos.

Todo, se lo desarrollaba bajo la consigna de “Un Estado y dos Sistemas”, en nuestro criterio “Dos Sistemas para un Estado”; en cuya perspectiva también estaba la reunificación de Taiwan. En base a la fortaleza de su población que significaba el 20% del total mundial; a su etnicidad y cultura milenaria. Sin derramar una gota de sangre, sin un disparo.

Después de casi un siglo de colonialismo británico, se facilitaba la “devolución histórica” que desembocaría en la unificación de economías emergentes, diferentes y “modernas”. Actualmente, China es considerada, sino la primera –con sus similares de la India, Sudáfrica y Brasil-, una de las economías más grandes del Continente Asiático y el mundo. En el cual persisten países divididos al igual que en África y Medio Oriente. Países pobres, pero ricos en recursos naturales no renovables, en especial energéticos; como en Latinoamérica: Bolivia, Venezuela, Ecuador y otros; cuyos pecados fueron tomar la decisión de liberar sus economías para hacerles “merecedores” de amenazas de intervención, división y asesinatos en masa; por los países “desarrollados” aliados, tipificados como los más belicosos y peligrosos del mundo.

En la actual coyuntura internacional, dentro de un marco de profunda crisis del capitalismo; económico financiero, de energéticos, de mercados, de alimentos y de agua entre otros; en España, las recientes elecciones han arrojado resultados que le dan el triunfo al opositor partido de derecha, “Partido Popular” de Mariano Rajob; quien ha prometido virar la actual situación crítica de su país a una estabilidad económica que no deja de desmoronarse. Acá, ni el rótulo de partido, ni la crítica puntillosa contra la actual administración gubernamental significarán el milagro para cambiar la situación crítica de España, al igual que sus similares “desarrollados”; con deudas impagables, desempleos y descontentos sociales crecientes. Una caída sin fondo, sin atisbo de luz alguna en la oscuridad. Así lo dicen los indicadores que arrojan los países en desplome económico financiero (Grecia tiene una deuda impagable, 160% de su PIB y sus similares europeos por sobre el 100%, al igual que Estado Unidos, Japón e Inglaterra). Sencillamente, se trata de la crisis global del capitalismo en su peor versión.

En nuestro Continente, y en particular en Bolivia, tras dos décadas de rudo capitalismo; queda patente otro fenómeno, con quien se iniciaría y se radicalizaría el neoliberalismo. Se trata del segundo periodo de gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, autor del descalabro económico del Estado boliviano, quién criticó a su antecesor Hugo Banzer Suárez con una crudeza tal, que la misma crisis se encargaría de convertirle en un genocida y prófugo de la justicia boliviana, y el inicio del desmoronamiento real del modelo salvaje. Lo “irreversible” o “el fin de la historia” trasuntaron en reversible para los países que hoy buscan su Liberación Nacional y Social; e irreversible para los países “desarrollados” que colapsan económicamente. Hoy en un Proceso de Cambios revolucionarios en democracia, gracias al poder de la consciencia del pueblo expresado en las urnas.

El modelo que inventaron los países “desarrollados” para sobre explotar a los países condenados a ser más pobres, ahora, brillan éstos en la senda de la liberación económica, quizás aún como una luciérnaga escurridiza en la oscuridad, pero, en una perspectiva de emancipación e integración entre sus similares del Continente Latinoamericano. Con una coraza que deberá ser infranqueable a la crisis global del capitalismo, a través del ALBA, la UNASUR y la flamante CELAC. Siendo así, y dialécticamente asimilando la situación de allá a lo de acá, nos preguntamos: ¿qué harán los paladines del neoliberalismo hundidos en los resultados negativos de su diseño estratégico?; ¿de quién se liberarán y cuál será su futura y nueva perspectiva?. Todo es incierto.

Nosotros creemos que inventarán más guerras, e intentarán apropiarse de riquezas por la vía de la fuerza y la mentira. No tendrán de quién liberarse, sino que articularán mayor osadía fascista y maquiavélica. Los mejores indicadores respecto a lo que afirmamos están en lo que pasó con Afganistán, Irak y recientemente con Libia, a cuyos líderes les segaron la vida, porque así tenía que ser según lo predispuesto por los aliados belicosos. Por ello, los países “desarrollados” en desplome económico, serán capaces de lo inimaginable, porque no sólo serán agresivos para tomar por asalto las riquezas y potencialidades de los países pobres, sino; de asesinar a pueblos inocentes desprovistos de mínimas condiciones de defensa. Y Bolivia, podría ser una de las víctimas apetecidas del imperialismo; por sus riquezas y ubicación geoestratégica Continental.

Al margen de lo que pueda hacer el capitalismo en su desesperación por salir de su fango irreversible. Serán otras potencias emergentes contra hegemónicas, las que establezcan el equilibrio que tanta falta hace en el Planeta, o nos encaminamos al holocausto de la humanidad y del Planeta, gracias a la osadía del capitalismo salvaje que no tendrá reparo para volver a su eje de acumulación. Pero, lo que ellos saben y no lo dicen es que, no podrán hacer con los suyos lo que hicieron con los demás. No podrán auto flagelarse, porque los que concentran riqueza son contadas familias más sus serviles y testaferros, respecto a las grandes mayorías que han comenzado a empobrecerse estrepitosamente, y comienzan a rebelarse “indignados”.

Las predicciones de los clásicos en que “el proletariado de los países desarrollados serían los verdaderos artífices de los cambios históricos de la humanidad”, parecían una total contradicción cuando los rebeldes al sistema capitalista actuaban en los países poco o nada desarrollados, entretanto, no ocurría lo mismo en los países “desarrollados”, cuya profunda crisis azota a sus pueblos explotados que se movilizan “indignados” por todo cuanto pasa. Esos Estados capitalistas ya reaccionan con crueles represiones, muertes y apresamientos. Y la masa humana de descontentos crece como bola de nieve sin contención. Si la lucha de clases fue la razón del desarrollo de la historia en todos los ámbitos del Planeta, será esta misma la que aflore en el seño del capitalismo salvaje, en el seno de los países “desarrollados”, para que se den cambios profundos a escala planetaria, o la humanidad y el Planeta perecen.

¡Proletarios del mundo uníos!. Porque hoy están más desunidos que nunca, sin ideología ante los grandes retos que nos plantea la historia. La creatividad de unos cuantos líderes que asumieron los Procesos de Cambios, no es suficiente ante los tentáculos y la osadía del imperialismo. Parecería que el neoliberalismo se los consumió.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-15-Diciembre-2011

[1] Wikipedia.org:

Juan Carlos Gozzer, David Roll: Profesores de Investigación de la Universidad los Andes: “

La política China hacia Hong Kong y el significado de la reunificación”, 8 de diciembre de 2011.

[2] Ídem.

[3] Ídem.