El gobierno de Evo Morales se aproxima a finales del dos mil once luego de sostener una prolongada mutación política que hoy está sostenida en el control absoluto de la Asamblea Legislativa Plurinacional, está sostenida en la pilastra dispuesta por los movimientos sociales copartícipes de las medidas neoliberales, sostenida también en la proyección reaccionaria del modelo capitalista establecido en el saqueo de los recursos naturales de nuestro país.

El gobierno del presidente Evo Morales se aproxima a finales del dos mil once esgrimiendo un discurso político asociado férreamente a las múltiples formas de represión, discurso que relega y agravia consecuentemente a la Constitución Política del Estado Plurinacional, manipula discurso y acciones políticas gubernamentales posicionándolo en contra del imaginario del “vivir bien”, en contra los derechos de la madre tierra y subrepticiamente en contra del Proceso de Cambio, vale decir que el alegato y praxis del régimen están alejados de la inconclusa agenda de octubre configurada en base de las luchas sangrientas por la defensa del gas y de la necesidad urgente del establecimiento de la asamblea constituyente que servirían como elementos vitales para refundar el país. El gobierno de Evo Morales a emprendido una nueva fase en la administración política del estado, es decir ha descentrado su conducta invariable durante la primer gestión, conducta fundamentada en la farsa y manipulación maquiavélica para continuar a partir de Caranavi con la planificación y recurrencia a la violencia represiva, recurre a uno de los dispositivos del aparato represivo del Estado cuyos componentes son la policía y las fuerzas armadas, dispositivos que a través de la represión violenta gestionan “la paz social” obligando a la “conciliación forzosa” de intereses incompatibles de clases sociales, vale decir que el sujeto gobernante impone por la fuerza sus planes e intereses sociales; si analizamos la represión policial contra la pacífica marcha indígena del Tipnis observamos que los sujetos sociales, llámense Interculturales, Bartolinas, Cocaleros y campesinos son los que ejercieron y ejercen mayor presión y dominio sobre el gobierno, son los “movimientos sociales que gobiernan” como dice el embaucador García Linera, del mismo modo, el mismo presidente Evo manifiesta en todas sus intervenciones públicas que el gobierno del MAS es el gobierno de los movimientos sociales, pero nunca- ni uno ni el otro- señalan que se trata no de todos los movimientos sociales, sino de los movimientos sociales que se repartieron y reparten los cupos de poder, los movimientos sociales avasalladores que se distribuyeron las plazas de tráfico de influencias, el tráfico de pegas, destrezas perfeccionadas desde el año dos mil seis a la fecha.

Los movimientos sociales que “no gobiernan” están en la vereda opuesta y es donde se ubican actualmente la mayoría de las representaciones sociales del pueblo boliviano, entre ellos los pueblos originarios de tierras bajas, Central Obrera Boliviana, etc. Los movimientos sociales que “no gobiernan” son los que sufren la arbitrariedad del gobierno indigenista de Evo Morales, son los que pagan, junto al pueblo boliviano empobrecido, el alza del precio del azúcar y otros alimentos desde el día en que fue frustrado el “gasolinazo”.

El gobierno de Evo Morales llega a finales del dos mil once luego de soportar una prolongada mutación política que en la actualidad está sostenida en el control absoluto de la Asamblea Legislativa Plurinacional, sostenida en la pilastra dispuesta por los movimientos sociales cómplices del gobierno en la propuesta de la construcción de la carretera por el Tipnis y en las medidas neoliberales, en la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo que significará un endeudamiento de al menos tres de miles de millones de dólares al finalizar el año 2015; la mutación política está sostenida también en la praxis reaccionaria gubernamental de la continuación del modelo capitalista establecida hereditariamente en el saqueo de los recursos naturales de nuestro país en nombre de la Revolución Democrática y Cultural.

Se establece entonces el dominio de los intereses de los sujetos sociales que disponen la administración del gobierno de Evo girando el accionar del mismo hacia el enriquecimiento de determinados estratos sociales -asociados principalmente a los cocaleros, bartolinas, interculturales y campesinos- hacia el disimulado favoritismo enfocado a las empresas transnacionales, hacia el rechazo de ciertas normas establecidas en la misma asamblea plurinacional, lo que se traduce en la luxación de los iniciales postulados del Proceso de Cambio inspirados en la construcción de una Bolivia soberana, en la transparencia, en la lucha contra la corrupción, en la erradicación de la discriminación, en la nacionalización e industrialización de los hidrocarburos y en los basamentos reglados en la actual norma constitucional.

El gobierno de Evo Morales apunta a la desfiguración del Proceso de Cambio, ha logrado dividir las aguas políticas con la forma de administrar los últimos conflictos sociales, un gobierno indigenista que es antiindígena, un gobierno soberbio y déspota que ha tomado partido categóricamente por la vigencia del neoliberalismo utilizando el auxilio de los preceptos políticos burgueses del séquito de llunkus que rodea al embaucador Álvaro García Linera quien en alguno de sus patógenos escritos asegura que los “bonos” que se adjudican a ciertos sectores desprotegidos provienen en algunos casos “del fruto de la industrialización del gas”, el gobierno de Evo, con mentiras y engaños intenta diseñar situaciones que se caen a pedazos inmediatamente, lo que significa que ha perdido el control, no puede seguir gobernando con argucias de venganza, de descalificación y pisoteando la norma constitucional, el gobierno de Evo Morales ya no es el gobierno del pueblo boliviano, no gobierna para el pueblo boliviano aunque en sus alegatos diga que si.

Evo insiste vehementemente por uno y todos los medios en la construcción de la carretera por el Tipnis utilizando ciertos escenarios confeccionados expresamente con la intención de recuperar las posiciones políticas derrochadas o en el peor de los casos de sostener las manipulaciones que generan confusión y desaliento en las mayorías del pueblo boliviano y sobretodo para continuar aplicando sus planes que le permitan desembarazarse de la asfixia letal que le produce el crecimiento de la deuda fiscal generada por el malgasto público, el pago de cientos de consultorías inservibles, la compra de aviones militares chinos que servirían para masacrar trabajadores e indígenas llegado el momento, la compra de un avión presidencial, construcción de aeropuertos, adquisición de un satélite por valor de trescientos millones de dólares, incremento de salarios a los militares, pago de bonos, plan de viviendas nacional con alrededor de 500 millones de dólares, del cual sólo se ha acabado algo más de 8% en viviendas, con una ejecución presupuestaria fingida de casi cien por ciento. En estos días, el gobierno de Evo está atareado en al preparación de la “cumbre nacional” de fin de año, tiene que asegurarse de la “participación democrática de las direcciones del MAS y de los movimientos sociales” para montar otra de sus obras teatrales a los que nos tiene acostumbrados, la ”cumbre nacional” pondrá en discusión la elaboración de una “nueva agenda política” que ya fue diseñada en Sucre días atrás, nueva agenda que se discutirá en la cumbre, se aprobará y luego vendrán las medidas neoliberales del gobierno con “el apoyo de los movimientos sociales y el apoyo del MAS”

Sin embargo, el Proceso de Cambio se prolonga y continúa sostenidamente, ciertamente por una brecha muy empinada y constreñida, apoyado en el andamio de la mayoría del pueblo boliviano que tiene mucha experiencia en las luchas liberadoras, apoyo que fue probado y comprobado en la larga marcha por la defensa del Tipnis, el pueblo boliviano es capaz de encontrar los necesarios mecanismos políticos que le permitan avanzar tenazmente y alimentar para sí el Proceso de Cambio, construyendo sistemáticamente en las jornadas de lucha que se presentarán la imperiosa dirección política que reconfigure y reconduzca el Proceso de Cambio, dirección política que de alguna manera ya se vislumbra y que le permitirá descartar -en las luchas política e ideológica- a los sujetos sociales enemigos y perniciosos que comulgan simbióticamente con las iniquidades del capitalismo depredador.

chipayita@yahoo.es