Naciones Unidas, (PL).- Naciones Unidas ratificó el 9 de diciembre su objetivo de lograr la eliminación de colonialismo y condenó toda manifestación de esa forma de dominación, incluida la explotación económica, en una resolución adoptada con los votos en contra de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, la abstención de Francia y el respaldo de 168 de los 193 Estados miembros de la ONU.

La Asamblea General aprobó una resolución que reafirma la incompatibilidad de cualquier forma y manifestación de colonialismo, incluida la explotación económica, con la Carta de Naciones Unidas. La iniciativa fue propuesta hace un mes por la comisión política especial y de descolonización de la ONU con el título Aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales. En aquella oportunidad el documento recibió 149 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel y Reino Unido) y dos abstenciones (Bélgica y Francia), y ahora debe ser sancionado por la Asamblea General.

El texto reconoce que la eliminación del colonialismo ha sido y es una de las prioridades de la ONU y lamenta la falta de resultados de las medidas que buscaban ese objetivo a más tardar en 2010. No obstante, ratifica la decisión que declaró la década de 2011-2020 como el Tercer Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo.

El documento insta a las llamadas potencias administradoras de los territorios no autónomos a adoptar las medidas necesarias para que los pueblos de esas entidades puedan ejercer plenamente y sin más demora su derecho a la libre determinación, incluida la independencia.

El texto titulado Aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales lamenta que las medidas acordadas en 2000 para eliminar el colonialismo a más tardar en 2010, no hayan surtido efecto. No obstante, reitera la convicción de la Asamblea General sobre la necesidad de eliminar el colonialismo, la discriminación racial y las violaciones de los derechos humanos fundamentales.

El documento insta a las llamadas potencias administradoras de los territorios no autónomos a adoptar las medidas necesarias para que los pueblos de esas entidades puedan ejercer plenamente y sin más demora su derecho a la libre determinación, incluida la independencia. También ratifica la determinación de la ONU a lograr la eliminación completa y rápida del colonialismo y pide a todos los Estados la observancia de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales.

Las potencias administradoras deben asegurar que las actividades económicas y de otra índole en los territorios no autónomos bajo su administración no perjudiquen los intereses de los pueblos de esos lugares, sino que promuevan su desarrollo y ayuden a ejercer su derecho a la libre determinación, apunta. En la misma línea les demanda que salvaguarden y garanticen el derecho inalienable de los pueblos de esos territorios a sus recursos naturales y a establecer y mantener el control sobre la futura explotación de esos recursos.

El máximo órgano de la ONU aprobó el pasado viernes nueve resoluciones relacionadas con Palestina y otras vinculadas a los territorios no autónomos y a la labor del comité de descolonización. La lista oficial de territorios bajo la atención de la ONU incluye a Anguila, Bermuda, Islas Caimán, Islas Malvinas (Falkland), Islas Turcas y Caicos, Islas Vírgenes Británicas, Monserrat, Santa Elena, Gibraltar y Pitcairn, todos bajo control del Reino Unido. Igualmente aparecen Islas Vírgenes norteamericanas, Guam y Samoa Americana (las tres de Estados Unidos), Nueva Caledonia (Francia), Tokelau (Nueva Zelandia) y Sahara Occidental (ex colonia española ocupada por Marruecos).

El comité de descolonización también se ocupa del asunto de Puerto Rico como un caso especial y trata de que sea reincorporado como un territorio colonial, luego de haber estado en esa condición hasta 1953.

Por otro lado, Naciones Unidas reafirmó su responsabilidad hacia el pueblo del Sahara Occidental e instó a encontrar una solución política que conduzca a su libre determinación. Una resolución aprobada por la Asamblea General reitera el respaldo de la ONU al proceso de negociaciones en marcha hacia “una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que conduzca a la libre determinación del pueblo del Sahara Occidental”.

Esas conversaciones se desarrollan entre el Frente Polisario y el gobierno de Marruecos, país que ocupa el territorio saharaui desde la retirada de España, la antigua metrópoli, en 1976. Las pláticas comenzaron en 2007 con carácter informal y están auspiciadas por la ONU para tratar de llegar a una negociación oficial sobre el problema.

La resolución, adoptada por la Asamblea General a propuesta del Comité de Descolonización, saluda el compromiso de ambas partes de “seguir mostrando voluntad política y trabajando en una atmósfera propicia al diálogo”. Y llama a “entrar en una fase más intensiva de las negociaciones, de buena fe y sin condiciones previas”. También convoca a los dos bandos a cumplir con sus obligaciones relativas al derecho internacional humanitario.

La ONU tiene el compromiso de realizar un referéndum en ese territorio sobre el tema de la autodeterminación y desde 1991 estableció allí una misión integrada ahora por unos 230 efectivos procedentes de 30 países. El Sahara Occidental está incluido en la lista oficial de 16 territorios no autónomos reconocidos como tales por el Comité de Descolonización de Naciones Unidas.

La ONU llama a acabar con formas de esclavitud vigentes

El pasado 1 de diciembre, Naciones Unidas denunció que “todavía vivimos en un mundo infestado por la esclavitud y prácticas análogas”, males que afectan a millones de personas sometidas a la degradación. En un mensaje con motivo del Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, el secretario general de la ONU llamó a desarrollar nuevas estrategias y medidas que puedan unir a las partes envueltas en ese problema.

Entre las diversas formas de ese tipo de vasallaje, el titular de la ONU mencionó la esclavitud por deudas, la servidumbre, los trabajos forzosos, la trata de personas, la extracción y el tráfico de órganos y la explotación sexual. También se refirió a las peores formas de trabajo infantil, el matrimonio forzoso, la venta de esposas, la entrega de las viudas en herencia y el reclutamiento de niños para utilizarlos en conflictos armados. “Todas ellas constituyen delitos y violaciones atroces de los derechos humanos”, sentenció el máximo responsable de la organización mundial.

Frente a esa lacra, Ban Ki-moon exhortó a los gobiernos y al sector privado a diseñar y aplicar nuevas estrategias y medias. En ese sentido, elogió los principios rectores aprobados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, los cuales definen la responsabilidad de las empresas para evitar que sus actividades no den lugar a formas de esclavitud en el trabajo ni contribuyan a ellas.

Asimismo, destacó la importancia del fondo fiduciario creado hace 20 años para combatir las formas contemporáneas de esclavitud y ayudar a las víctimas a recuperar su independencia y dignidad. Esos recursos apoyan proyectos de formación profesional, educación, asesoramiento jurídico y asistencia médica y psicológica y en estos momentos requiere un mínimo de un millón 500 mil dólares para cumplir su mandato, explicó el dirigente de la ONU.

La fecha del 2 de diciembre recuerda la aprobación en 1949 de la Convención para la supresión del tráfico de personas y de la explotación de la prostitución de otros. La ONU celebró el 2004 como el Año Internacional de la lucha contra la esclavitud y por su abolición y desde 2008 conmemora cada 25 de marzo el Día Internacional de recordación de las víctimas de la esclavitud y el comercio trasatlántico de esclavos.