Washington, (PL y Bolpress).- Una corte federal de Estados Unidos desestimó hoy la sentencia de muerte contra el periodista y ex miembro de la organización Panteras Negras Mumia Abu-Jamal. El fiscal de Filadelfia desistió de pedir la pena máxima para el activista, quien cumplirá cadena perpetua.

A inicios del año un tribunal federal ordenó una nueva audiencia al decidir que las instrucciones al jurado durante el proceso original podían conducir a error. La Corte Suprema resolvió no oír el caso y obligó a los fiscales a decidir si insistían en la pena de muerte o cambiaban la sentencia por prisión perpetua, informó la cadena televisiva estadounidense Fox Latino.

El activista, uno de los condenados más famosos del país, ganó este miércoles una batalla judicial de tres décadas, después que en 1981 lo condenaran a morir acusado de haber asesinado al policía blanco Daniel Faulkner. Tanto el condenado como sus defensores afirman que el veredicto de culpabilidad estaba predeterminado, por ser Mumia un afroamericano e integrante de un movimiento de izquierda.

Abu-Jamal, de 58 años y preso en una cárcel de Pennsilvania, recibe el apoyo de quienes en varias partes del mundo lo consideran víctima de un sistema judicial viciado. Sus escritos y transmisiones de radio alcanzaron notoriedad hasta convertirse en tema de películas y libros, como su texto de 1995 “Live from Death Row” (En vivo desde el pabellón de la muerte) en el cual describe la vida en reclusión y denuncia el racismo imperante en el sistema penitenciario.

Con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca, agencias de seguridad interna alertaron sobre un aumento de la intolerancia, así como de grupos de odio en el país con una cada vez más pronunciada incidencia en los crímenes motivados por prejuicios raciales.

En el informe anual sobre Crímenes de Odio, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) indicó que en 2010, de los 6.628 delitos por esa causa, 47,3% ocurrieron como consecuencia del color de la piel. Diversas investigaciones señalan que más del 40% de los casi dos millones y medio de estadounidenses en prisión son negros, los que sumados a quienes se encuentran en libertad condicional sobrepasan el número de esclavos existentes en 1850, antes de la Guerra Civil en Estados Unidos.

Las condenas de periodistas disminuyen

Entre los casos de periodistas condenados a muerte, el de Mumia es el más antiguo y se ha vuelto un símbolo de la lucha por la abolición de la pena de muerte. No se trata de un iraní, un vietnamita ni un sudanés, sino de un ciudadano de Estados Unidos de América. Mumia Abu-Jamal fue condenado por el asesinato de un policía al final de un proceso enturbiado por irregularidades y racismo.

Reporteros sin Fronteras (RSF) se pregunta: ¿Habría corrido la misma suerte si no hubiera sido “la voz de los sin voz”, que continúa escuchándose desde su celda (http://mumiabujamal.com/site/index.php)? ¿Sería hoy víctima de este encarnizamiento judicial del Ministerio Público de Pensilvania que aún bloquea el establecimiento de un nuevo proceso?

Con ocasión de la novena edición del Día Mundial contra la Pena de Muerte, celebrado el 10 de octubre de 2011, la organización Ensemble contre la peine de mort (ECPM, Juntos contra la pena de muerte) y RSF recordaron que en algunos países ser periodista, moderar un sitio web o poseer un blog aún pueden exponer a una persona a la pena capital.

Para algunos regímenes la “subversión”, el “ataque a la seguridad del Estado”, incluso la “apostasía” son algunas de las razones para castigar con la muerte la crítica de un gobierno, la caricatura de un dirigente o el tratamiento de un tema delicado. En Irán y en Vietnam aún una decena de personas, la mayoría blogueros y netciudadanos, esperan su ejecución o corren el riesgo de ser condenadas a la pena máxima. ¿Qué sucede con Vahid Asghari, de 25 años de edad, encarcelado desde 2008 en Teherán? La fecha exacta de su condena a muerte nunca se hizo pública.

La pena de muerte es a la vez una amenaza y una incitación a la autocensura. En China –país que ocupa el primer lugar en ejecuciones en el mundo– existen 55 motivos por los que una persona puede ser condenada a muerte; al menos tres ellos tienen que ver con “ofensas mayores”, que constituyen obstáculos directos a la libertad de expresión: “amenaza de la seguridad pública”, “instigación a la división del país” y “divulgación de secretos de Estado”.

En Uganda, los periodistas Augustine Okello y Patrick Otim se encuentran encarcelados y aún esperan saber si los cargos de subversión y traición que se les imputan les costarán la vida. Lo mismo sucede con el periodista de radio sudanés Abdelrahman Adam, quien se encuentra detenido desde octubre de 2010, acusado de haber violado el secreto de Estado.

No obstante, afirma RSF, el número de periodistas condenados a muerte ha disminuido. Incluso en Irán, país que ocupa el segundo lugar en ejecuciones en el mundo, las penas de muerte son conmutadas o anuladas.