Se abandona a los sectores productivos y crece la dependencia de las materias primas de exportación y del capital transnacional, advierte nuevo estudio del CEDLA sobre la política económica, fiscal y petrolera del actual gobierno.

La política económica, aplicada en los últimos años en la “Bolivia del proceso de cambio”, acentuó los grandes problemas estructurales del país, con un Estado más rentista y una economía cada vez más dependiente de las materias primas y del capital transnacional, advierte una nueva investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA).

El estudio “Gasolinazo: Subvención popular al Estado y a las petroleras. Análisis de la política económica, fiscal y petrolera” sostiene que “la actual política económica se orientó a profundizar el patrón primario exportador, que tiene como consecuencia el debilitamiento y el abandono del sector interno de la economía, pues sigue siendo una economía dominada por el capital monopólico que aprovecha los recursos naturales nativos y la explotación de la fuerza de trabajo local, pero que realiza y acumula la plusvalía fuera de nuestras fronteras”.

Según esta investigación, divulgada por los Cuadernos de Coyuntura de la Plataforma, la actual economía boliviana se caracteriza por un insuficiente y limitado crecimiento económico, una mayor y creciente dependencia de las materias primas, un peligroso aumento de las importaciones, una crisis en los sectores productivos de la industria y el riesgo de una crisis energética que se expresa en insuficiente producción de electricidad y de petróleo.

Este cuadro es acompañado, además, por una precaria situación de las finanzas públicas, creciente endeudamiento interno, aumento de la inflación y del costo de vida para los más pobres y un deterioro en la calidad de vida de los trabajadores y asalariados.

Los 7 grandes problemas nacionales

Los principales problemas consignados en el estudio “Gasolinazo: subvención popular al Estado y a las petroleras. Análisis de la política económica, fiscal y petrolera” son los siguientes:

1. Limitado crecimiento económico que no permite superar los grandes problemas nacionales, ni sacar del atraso a las regiones ni superar la pobreza en la que vive la mayor parte de los bolivianos. Bolivia no aprovecha la coyuntura de los buenos precios internacionales de las materias primas y no impulsa políticas para aumentar la producción, el empleo y los ingresos de los bolivianos. Las tasas actuales de crecimiento no alcanzan a las de países vecinos. La economía está con piloto automático.

2. Mayor y creciente dependencia de las materias primas (minería y gas). La economía y las finanzas públicas dependen más y más de los sectores extractivos, mientras se estanca la producción industrial y agropecuaria.

3. Crece el valor de la exportación de materias primas y se reduce la exportación no tradicional. Hay aumento de precios, pero no mayor producción de exportación. Mayor vulnerabilidad de la economía nacional y del sector externo. Una caída en los precios de las materias primas puede dañar gravemente la economía nacional.

4. Peligroso aumento de las importaciones. Bolivia depende cada vez más de los productos extranjeros (maquinaria, equipos, bienes de consumo). Desincentivo de la producción local de bienes de consumo. Negativo impacto en la generación de empleo e ingresos.

5. Precaria situación de las finanzas públicas. Los gastos crecen más que los ingresos. El Gobierno recurre de manera creciente al endeudamiento externo y busca financiar sus elevados gastos con más impuestos, gasolinazo, etc.

6. La inflación vuelve a ser un problema. Crecen los precios internos, especialmente de los alimentos. Los salarios pierden poder de compra y la gente se empobrece.

7. Riesgo de crisis energética. Insuficiente producción de líquidos (petróleo), estancamiento de la producción de gas, reducción de reservas. Aumento de las subvenciones y peligro latente de un gasolinazo.

Según la investigación, el crecimiento económico experimentando entre los años 2006 y 2009 estuvo basado en la producción y exportación de materias primas, especialmente de minerales, gracias a las condiciones excepcionales del mercado internacional, pero supuso el abandono de otros sectores productivos, principalmente la agricultura.

Los grandes problemas de la economía nacional se acentuaron, además, porque los excedentes captados gracias a la Ley de Hidrocarburos 3058, no se destinaron al fortalecimiento productivo; contrariamente el gobierno optó por incrementar las siempre inflexibles importaciones, a costa de elevar el gasto público y desincentivar la producción interna.