(Erbol y GAIA).- El 50% de la población económicamente activa del país (alrededor de dos millones de personas) trabaja en condiciones “extremadamente precarias”, señala un diagnóstico de la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo de Acción Social (UNITAS). El 60% de los bolivianos no tiene lo necesario para vivir dignamente, mientras que tres de cada 10 ciudadanos y ciudadanas no pueden satisfacer sus necesidades básicas, revela un estudio del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

La condición de empleo precario en las formas de trabajo (tanto antiguas, como nuevas) determina que tanto hombres como mujeres en edad laboral desempeñan sus funciones sin estar considerados por la seguridad social, con la inexistencia de un seguro laboral y sin acceder a una renta de seguridad adecuada. El porcentaje de trabajadores extremadamente precarios se habría duplicado en los últimos 10 años porque en 2001 sólo representaba un 25%, revela un estudio realizado por el responsable del Programa Urbano de UNITAS Carlos Revilla.

“Del año 2001 a la actualidad, gran parte de la masa laboral activa del país ha pasado a tener un empleo precario extremo, cuando antes sólo un 25% de los trabajadores del país tenía un empleo precario extremo ahora el 50% de los trabajadores del país tiene un empleo de este tipo, esto supone que exista una ausencia de seguridad social, una ausencia de seguridad industrial, malas condiciones laborales, dificultad para tener una renta de jubilación y otros aspectos negativos”, manifestó el especialista.

Los datos de UNITAS muestran que el 17,1% de trabajadores cuenta con una ocupación plena y adecuada, el 24% tiene un trabajo precario moderado y aproximadamente un 58% cuenta con un empleo precario extremo; el análisis también determina que desde el 2001, hasta la fecha, la tasa de desempleo en Bolivia no se redujo sustancialmente y aún bordea el 10 por ciento. Muchas de estas falencias son resultado de la inexistencia de políticas que respalden los derechos laborales y aseguren su cumplimiento. “Los empleos que genera el Estado son precarios y de corta duración, muchos proyectos al respecto habrían quedado en nada”, precisó Revilla.

“Hay una ausencia de políticas que generen empleo con efectividad y esto viene desde la etapa de ajuste estructural donde hemos visto una mayor precarización del empleo. No hay creación de fuentes de empleo productivo y el Estado un poco se ha retraído de estas funciones, los pocos planes que han existido como ‘Mi primer empleo digno’ u otros no han tenido la suficiente efectividad y no han alcanzado a la mayor parte de los bolivianos”, agregó.

Al respecto, informes del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA) establecen que en 2001 la precariedad laboral se instala en todos los sectores del mercado de trabajo, esto ocasionó que un 20% de la población “más rica” acapare la mayor cantidad de ingresos, mientras que un 57,9 por ciento de la masa laboral apenas ganaba lo mínimo; el resto (12%) pertenecería al sector desocupado.

Según el CELDA, en el país sólo el 17% de los jóvenes de entre 14 y 24 años de edad tiene un seguro social, mientras que un 62% de misma población tiene un trabajo precario, siendo el trabajo por más de ocho horas y que reciban remuneraciones y beneficios menores a lo permitido por Ley el factor que más vulnera sus derechos laborales. Los ámbitos laborales donde mayores deficiencias se registran, son el comercio, la industria manufacturera y la construcción. En todos esos rubros las mujeres y los jóvenes son los más afectados.

Otras investigaciones muestran que de los cinco millones de trabajadores en Bolivia, la población económicamente activa, por lo menos dos millones están en el área rural, los cuales, con muy pocas excepciones son empleos precarios, porque no tienen contrato de trabajo, ningún tipo de seguro y su ingreso promedio es muy bajo.

En el ámbito urbano se estima que un 35%, alrededor de un millón de personas (la tercera parte es funcionario público) tienen contrato, prestaciones de seguro y un sueldo relativamente alto, el resto son empleos precarios, por lo que se puede decir que entre tres y cuatro millones de personas están en empleos precarios y de precariedad extrema.

A nivel nacional sólo un 20% de la población económicamente activa está protegida por la Ley General del Trabajo, por lo tanto el 80% restante está en una ocupación sin condiciones dignas, esto según la investigación realizada por la Fundación para el Periodismo.

IBCE: 60% de los bolivianos es pobre y tres de cada 10, extremadamente pobres

Según un estudio realizado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), el 60% de los bolivianos es pobre, es decir que no tiene lo necesario para vivir dignamente, mientras que tres de cada 10 ciudadanos y ciudadanas son extremadamente pobres, es decir no pueden satisfacer varias de las necesidades básicas para vivir como alimentación, techo y salud.

Los sectores más vulnerables y con mayor pobreza continúan siendo el altiplano y los valles a falta de una política gubernamental que atienda estas regiones, que agravan su situación por los efectos del cambio climático. La zona del oriente del país continúa siendo la región con mayores posibilidades de crecimiento económico, situación que testimonia las experiencias de muchos migrantes exitosos.

El gerente general del IBCE Gary Rodríguez señaló que uno de los principales problemas que debe solucionar el gobierno es el tema alimentario para garantizar que ningún boliviano se vaya a dormir con hambre cada día. “No es de extrañar que más de dos millones de bolivianos se acuesten con hambre cada día porque ciertamente el tema alimentario afecta a las personas de menos recursos y ese es un tema donde el Estado debería tomar conciencia para impulsar la mayor producción de alimentos y con ello bajar los precios”, sostuvo.

Rodríguez indicó que el gobierno debería cambiar la visión productiva del país, de una concepción comunitaria, que genera sólo auto sostenimiento, a una de gran escala “para que en el país sobren los alimentos”. El IBCE reconoce las iniciativas y el esfuerzo del gobierno en al ámbito de la producción agrícola, pero critica el carácter poco agresivo de las políticas implementadas. Lo fundamental es “mejorar los ingresos de los bolivianos, porque si los precios de los alimentos suben, el consumidor estará preparado para afrontar el impacto”.

“Una de las actividades más vulnerables al problema del clima es la agricultura, por eso nosotros aplaudimos el seguro agrícola, pero también lo criticamos por no ser universal, porque si hay un sector que lo arriesga todo, incluso su patrimonio familiar en cada campaña es el sector agrícola”, dijo. “Otra iniciativa que aplaudimos es la entrega de 300 mil dólares a cada municipio para el tema del riego, pero nos parece que debería ser más agresivo, porque con riego, las tierras que son semidesérticas pueden producir para que en Bolivia sobre el alimento”.

Finalmente indicó que la política de redistribución del ingreso mediante bonos es acertada, siempre y cuando sean sostenibles. “La causa de la pobreza a nivel mundial es la mala redistribución del ingreso, pero la forma de revertir esto no es socializando la pobreza, sino creando más riqueza y utilizando inteligentes esquemas de redistribución como los bonos, pero haciéndolos sostenibles y con mejor educación y salud, para rendir y para producir más; en ese sentido las políticas que implemente el Estado son muy importantes”, concluyó.