Bruselas, París, Madrid y Berlín (PL).- La agencia Standard & Poors (S&P) rebajó hoy la calificación a la deuda soberana de Bélgica y aseguró que su sistema bancario necesita financiamiento para cubrir las obligaciones. El 23 de noviembre, la agencia Fitch advirtió que la calificación financiera Triple A de Francia podría verse amenazada, si se agrava la crisis en la Eurozona.Por otro lado, la crisis de deuda soberana de España hace saltar las alarmas.

Hasta ahora la deuda de Bélgica estaba considerada como doble A positiva, pero debido al elevado costo de su financiamiento S&P decidió dejarla en doble A simple.

Este viernes la denominada prima de riesgo de las obligaciones belgas subió hasta la cifra récord de 368 puntos de base. La noticia complica la situación de Bélgica, donde no se ha logrado formar gobierno desde las elecciones legislativas de 2010 debido a la falta de consenso entre los partidos representados en el Parlamento.

Además, abre otro frente para la Eurozona en sus esfuerzos por evitar el contagio de la crisis, que ya obligó a aplicar severos programas de ajuste en varios países y elevó el descontento de las capas medias y bajas de la población, sobre las cuales recaen los costos.

El pasado 5 de octubre, la agencia Moody‘s degradó en tres niveles la calificación crediticia de la deuda soberana de Italia como consecuencia de la debilidad crónica de crecimiento y los temores sobre la crisis en Europa. Pese a esa evaluación, que a juicio de Moody‘s podría seguir descreciendo, el Ejecutivo del ex primer ministro Silvio Berlusconi afirmó en un comunicado que esperaban esa nota.

Berlusconi expresó su compromiso de reducir su deuda, que ronda 120% del PIB y alcanzar estabilidad presupuestaria a más tardar en 2013. El Parlamento de Roma ya sancionó dos paquetes de restricciones, por un valor superior a 130 mil millones de euros con el fin de salvar sus finanzas. Ambos programas incluyen severas reformas, entre ellas, el congelamiento de salarios de empleados públicos, recorte a los fondos de las entidades estatales, privatizaciones de empresas y cambios en el sistema de pensiones.

Por otro lado, el pasado miércoles la agencia Fitch advirtió que la calificación financiera Triple A de Francia podría verse amenazada, ya que un empeoramiento de la situación financiera provocaría una ralentización económica más pronunciada y obligaría al país a ayudar a sus bancos. Según la Fitch, el gobierno francés deberá adoptar más recortes si pretende alcanzar en 2013 el objetivo de reducir el déficit a 3% del Producto Interno Bruto.

El 21 de noviembre, la agencia Moody‘s también advirtió a Francia sobre una posible pérdida de la calificación Triple A debido al aumento de la presión sobre la deuda y las malas perspectivas de crecimiento económico. Moody’s recordó que la última semana la prima de riesgo francesa superó los 200 puntos básicos respecto a la alemana, lo que constituye un récord desde la creación de la zona euro. “Costos de financiamiento elevados y persistentes podrían agravar las dificultades que enfrenta el gobierno francés, sumadas a una perspectiva de crecimiento que se deteriora, con consecuencias negativas para el crédito”, señala la entidad.

Los indicadores utilizados en Francia para medir el denominado clima de negocios registraron un descenso entre octubre y noviembre, informó el Instituto Nacional de Estadísticas y Estudios Económicos (INSEE). Estos índices son elaborados a partir de los informes entregados periódicamente por las principales empresas del país y permiten conocer las tendencias en las distintas ramas.

De acuerdo con la institución, los indicadores descendieron como promedio dos puntos en todos los sectores, aunque el más afectado fue el de la industria manufacturera. Uno de los principales problemas detectados es el aumento de inventarios de productos terminados y el descenso generalizado de los pedidos desde el exterior, según los datos del INSEE.

La construcción, por su parte, perdió un punto en noviembre y los empresarios consideraron que los pedidos están muy por debajo de lo normal para este período del año, lo cual provocará casi un siete por ciento menos de empleo en esta actividad. Esta situación tampoco es mejor en los servicios y el comercio, donde se prevé una coyuntura difícil para los próximos meses.

La economía francesa está bajo los efectos negativos de la crisis financiera creada en toda la Eurozona por la abultada deuda soberana y el déficit público incontrolado en varios países. Se estima, también, que el anuncio reciente de un severo plan de austeridad gubernamental, actualmente en discusión en la Asamblea Nacional y el Senado, causará una contracción en el consumo interno.

El pasado 26 de octubre, el ministerio de Trabajo, Empleo y Salud de Francia informó que la cifra de personas sin ningún tipo de colocación aumentó en 26 mil en septiembre y llegó a dos millones 780.500. En cifras porcentuales esto significa 0,9 puntos más en comparación con el mes de agosto y tres dígitos en los últimos 12 meses, según la fuente oficial.

Si a los desempleados totales se les suman aquellos que tienen un puesto a tiempo parcial, sea de corta o larga duración, los afectados por este fenómeno suman ya más de cuatro millones 400 mil. De acuerdo con el comunicado gubernamental, ninguna categoría de edad ha estado a salvo del incremento del desempleo, aunque el peso es mayor para quienes tienen 50 años o más.

El nuevo programa de ajuste anunciado este mes por el gobierno francés recibió el rechazo de amplios sectores de la población porque su peso recaerá sobre los hogares con ingresos medios o bajos. Las principales organizaciones sindicales convocaron para el 13 de diciembre a una jornada de movilización contra el plan gubernamental que combina recortes sociales con aumentos de impuestos para equilibrar las finanzas.

Crisis de deuda soberana de España hace saltar las alarmas

El 18 de octubre, la agencia Moody’s rebajó la nota de la deuda soberana de España desde Aa2 hasta A1, con perspectiva negativa. Basó su decisión en la vulnerabilidad del país ante la situación actual, la falta de una solución creíble a la crisis de deuda, el previsible freno en el crecimiento económico y el potencial incumplimiento de los requisitos de déficit.

En su opinión, no se ha presentado ninguna solución creíble a la actual crisis de deuda soberana de la eurozona y en cualquier caso llevará tiempo que se recupere totalmente la confianza en la cohesión política y las perspectivas de crecimiento de la región.

“Desde que se puso bajo revisión su calificación a finales de julio de 2011, no se ha llegado a una solución creíble de la crisis de deuda soberana”, remarcó la agencia de medición de riesgo. Moody’s se sumó así a las otras dos grandes calificadoras, Fitch y Standard & Poor’s, que en las últimas semanas también degradaron la nota crediticia española.

España cerró 2010 con un déficit público de 9,3% del PIB. Para este año, la previsión oficial del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero es de 6% del PIB, pero la coincidencia de las tres calificadoras podría crear problemas adicionales a su economía.

El 18 de noviembre, la prima de riesgo de España volvió a superar la barrera psicológica de los 500 puntos por segundo día consecutivo, el nivel que otros países de la Eurozona alcanzaron antes de ser rescatados. El diferencial que España ofrece respecto a Alemania en los bonos a 10 años comenzó la sesión en un nivel récord de 503 puntos básicos, el más alto desde la creación del euro y superando por primera vez a la prima italiana, que arrancó la jornada en los 501 puntos básicos.

Poco después, la tensión sobre las finanzas nacionales decrecía y la prima de riesgo descendía ligeramente hasta los 498 puntos. Por encima de los cinco puntos porcentuales (500 puntos básicos) se considera una frontera insostenible para las cuentas públicas y hace temer un potencial rescate, señalaron los analistas. Tras haber rozado el jueves los 500 puntos básicos durante la sesión, el riesgo país se moderó después de que el Banco Central Europeo (BCE) decidiera comprar deuda soberana española y cerró en 460.

Las tensiones en el mercado de deuda soberana de la zona euro forzaron además a España a aplicar una emisión de obligaciones a 10 años a un interés de 7,08%, el más alto desde 1997. La ministra española de Economía Elena Salgado descartó la posibilidad de un rescate financiero al país ibérico, al asegurar que la sostenibilidad de su deuda soberana está fuera de toda duda. No estamos absolutamente en zona de rescate, afirmó Salgado en declaraciones a la Cadena Ser, luego de los altos intereses que Madrid tuvo que pagar en su emisión de bonos a largo plazo.

La también vicepresidenta del Gobierno subrayó que esta nación europea puede pagar de sobra esos intereses, pues el coste de sus compromisos externos serán en 2011 tres mil millones de euros menos de lo establecido inicialmente. Recordó que los presupuestos generales del Estado en el actual ejercicio contemplaban 27 mil millones de euros para hacer frente a las obligaciones, de los cuales finalmente se gastarán 24 mil millones. A su juicio, los ataques sistemáticos que padece la deuda soberana española son similares a los que han sufrido otros países como Italia, Francia o Bélgica, y abogó por una acción coordinada de toda la Eurozona para aplacar esos embates contra la moneda única.

Se mostró partidaria de nuevas intervenciones del BCE en los mercados y que los países más expuestos a esas embestidas demuestren su capacidad de completar sus procesos de reformas. Salgado descartó una desintegración de unión monetaria al considerar que existe una voluntad decisiva y manifiesta de todos sus miembros (17 de las 27 naciones de la Unión Europea) de darle estabilidad a la divisa del Viejo Continente.

La crisis de la deuda en la Eurozona fue analizada en una minicumbre de los líderes de las tres mayores economías del grupo de los 17 en Estrasburgo. Fue el primer encuentro del presidente francés Nicolás Sarkozy y la canciller federal alemana Ángela Merkel con el nuevo jefe del gobierno italiano Mario Monti. Se preveía que en la reunión Merkel y Sarkozy presionarían a Monti para acelerar el programa de reformas dirigido a reducir la deuda, equivalente al 120% de su PIB.

Banca mundial advierte sobre una recesión en la Eurozona

La crisis en la zona euro empeoró en el último mes y su economía ya ha entrado en recesión, según un informe del Instituto Internacional de Finanzas divulgado esta semana. De acuerdo con la entidad, que agrupa a más de 400 bancos, la situación en la zona “ha dado un serio giro negativo hacia lo peor en el último mes”. El instituto pronostica una contracción de la economía del 2% en el último trimestre del año, mientras que para 2012 prevé una caída del 1%.

Los expertos pronostican que Europa va camino a una profunda y prolongada recesión acompañada de continuas turbulencias en los mercados, por los persistentes problemas de deuda, lo cual acelera los peligros de contagio.Hasta el 24 de noviembre, las grandes bolsas de la Eurozona perdieron más del 20% de su valor, debido a los persistentes problemas de deuda. El parqués de Milán acumula un retroceso de 31%, el de París 25,82% y el de Fráncfort 21,49%, con lo cual se acercan a sus mínimos anuales.

En ese contexto, son varios los hechos que pesan sobre las finanzas europeas y acrecientan los temores de los mercados, entre ellos la negativa de Alemania a emitir eurobonos. La propuesta, calificada de innecesaria e inapropiada por la canciller Merkel, busca que cada país del grupo garantice la deuda de los otros con el objetivo de estabilizar la crisis actual.

Algunos analistas consideran necesario hacer una gran redistribución de la riqueza al interior de la zona de la moneda común. Igualmente defienden una reestructuración de la deuda, alargar los vencimientos e, incluso, condonarla. Sin embargo, otros expertos dibujan un escenario más pesimista que plantea la reconfiguración de la Eurozona, lo cual constituiría un duro golpe para ese proceso integracionista.

Los consumidores de la Eurozona se mostraron más pesimistas en lo que va de noviembre por las dificultades de la economía, confirmó el 22 de noviembre la Comisión Europea. El índice que mide su confianza cayó a -20,4 puntos desde los -19,9 precedentes, a causa de la desaceleración del crecimiento. En el conjunto de la Unión Europea el apartado también se comportó a la baja. Analistas explicaron que el elevado desempleo, los programas de austeridad implementados en algunos países y la caída de la producción industrial en Alemania y Francia acrecientan la cautela de los consumidores.