La marcha en defensa de la virginidad del Territorio Indígena y Parque Isiboro-Sécure (Tipnis), destapó una verdadera caja de Pandora, en la que se mencionan dirigentes indígenas corruptos que negociaron la tala de centenarios árboles, probablemente funcionarios públicos autorizando el funcionamiento de hoteles de lujo y hasta el encubrimiento de laboratorios de cocaína.

Los líderes indígenas negociaron la indiscriminada tala de árboles, como si fuera de su propiedad, a cambio de limosnas que engrosaban sus bolsillos, razón más que suficiente para defender con ferocidad la supuesta “virginidad” del bosque. Tienen que existir funcionarios públicos que cometieron la ilegalidad de autorizar el ingreso de extranjeros para instalar hoteles de lujo, cuyos ingresos se quedaron en el extranjero.

Queda mucho por descubrir en esta caja de Pandora, que recién abierta ya mostró la gran corrupción existente en ese sector del territorio nacional, declarado parque nacional, por su milenaria antigüedad y por ser refugio de flora y fauna cuya antigüedad puede fácilmente llegar a los diez mil años y que la civilización quiere mancillar.

Al margen de estos problemas, acaba de revelarse que en el Tipnis estuvieron instalados industriales del narcotráfico, dedicados a la elaboración de cocaína. ¿Y cómo podía estar ausente la DEA? Según el ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de las Macro Regiones y Fronteras (Ademaf), Juan Ramón Quintana, durante veinte años, ese organismo ligado a la Agencia Central de Inteligencia (CIA), estuvo protegiendo las actividades del narcotráfico en el bosque “virgen”.

La DEA poseía helicópteros de gran capacidad de maniobra, inteligencia desplegada por todo el país, apoyo de satélites de observación y tecnología de última generación, razones por las cuales, Quintana no encontró explicación para que los narcotraficantes cómodamente instalados elaboraban miles de kilos de cocaína. A menos que estos industriales contaran con la protección de la DEA.

Los norteamericanos tenían una sofisticada base militar en el municipio de Chimoré, por lo que el Tipnis estaba bajo su control. Pero, resulta que justo en este lugar el narcotráfico era muy intenso. Según Quintana, la DEA se limitó a criminalizar las actividades de campesinos y cocaleros. Sus actividades son investigadas, justo cuando hace pocas semanas, se desmontó una mega fábrica de cocaína, cerca de Santa Rosa.

Por los años 80, otra mega fábrica de cocaína se había instalado en la serranía de Huanchaca, un lugar tan inaccesible y virgen como el Tipnis. Allí se elaboraba cocaína, administrada y dirigida por esa malvada narcohermandad CIA-DEA, cuyo producto financiaba a los contras que intentaban derrocar a los sandinistas de Nicaragua. Si Quintana dice que hace más de veinte años la DEA protege a los narcos del Tipnis, es de suponer que éstos se trasladaron desde Huanchaca, pues allí desaparecieron miles de turriles con precursores químicos utilizados para elaborar la droga.

El 1º de noviembre de 2008, las actividades de la DEA fueron suspendidas en Bolivia y con frecuencia, se reiteró que este organismo no volverá. Por esos días, durante la entrega de movilidades y equipo antimotines a la policía, el Presidente Morales dijo “La DEA no lucha contra el narcotráfico, sino fomenta el narcotráfico”. Por los 80, la DEA-CIA tenía controlados a la mafia de narcos liderados por Roberto Suárez Gómez, quienes proveían la droga para que estos “mayoristas” la comercializaran.

El neoliberalismo, los asesinatos y las drogas

Los neoliberales estuvieron muy cerca de los industriales de la cocaína y por eso no es raro que hoy, que se habla de reanudar relaciones con Estados Unidos, no se les ocurra otra cosa que clamar por el retorno de la DEA.

El neoliberalismo, los asesinatos y las drogas andaron juntos siempre. Es de recordar que en la serranía de Huanchaca donde la DEA-CIA fabricaba cocaína bajo la gerencia del militar norteamericano Oliver North, se asesinó a Noel Kempff que descubrió accidentalmente ese lugar. El diputado socialista Edmundo Salazar investigó el caso y poco antes de entregar su informe al congreso fue asesinado en la puerta de su casa. Años después, su esposa corrió la misma suerte en una calle de Santa Cruz.

El 15 de septiembre de 1995, en pleno gobierno neoliberal, un avión con cuatro toneladas de cocaína partió de El Alto rumbo a Mexicali (México), pero fue detenido en Lima. El movimientista Luís Amado Pacheco Abraham se inculpó de todo, protegiendo a sus socios inversionistas. ¿La DEA no sabía sobre este envío?

Los neoliberales, la DEA-CIA y el decreto 21060 actuaron durante esa dorada época que les enriqueció. La superficie sembrada de coca creció a 200 mil hectáreas y la producción de la droga más que se duplicó. Bolivia, aliada a Estados Unidos, mantuvo bajo perfil y el asunto de la cocaína no apareció en los medios de comunicación, controlados por ellos. Y lo que no aparece en los medios, simplemente no existe.

Los negocios del narcotráfico fueron florecientes, pues el decreto 21060 autorizó al Banco Central comprar dólares sin preguntar su procedencia. Otro decreto neoliberal permitió a los narcos “arrepentirse” y por una aceptable sentencia, lavar los millones acumulados con su indigno negocio. El 27 de julio de 1999, el principal agente de la DEA en Buenos Aires, Abel Reynoso, afirmó que Bolivia se había convertido en el principal productor mundial de cocaína. Fue silenciado y relevado del cargo.

“Terro-cívicos”, DEA-CIA y conspiración

En su libro “Las cloacas del Imperio”, Santiago Camacho señala: “Que en el trabajo de los servicios de inteligencia vale todo, es algo que más o menos tenemos asumido. Sin embargo, no puede menos que causar sorpresa descubrir que la CIA se ha encontrado detrás de buena parte del tráfico internacional de estupefacientes, con cuyos beneficios ha financiado guerrillas, golpes de Estado, asesinatos y otras operaciones clandestinas a lo largo y ancho del planeta”. Estos conceptos, pueden acomodarse a las menciones realizadas por Evo Morales contra el expulsado Philip Goldberg, la DEA y otros organismos norteamericanos que subvencionaron el fracasado golpe cívico-prefectural que concluyó con el alejamiento del diplomático y apresamiento del ex prefecto de Pando Leopoldo Fernández.

Los cívicos, ahora denominados “terro-cívicos”, lograron destruir más de 150 oficinas del Estado, masacraron y asesinaron a un número aún no determinado de campesinos en el departamento de Pando y ejecutaron al niño Ramiro Tañini.

Que la DEA-CIA ¿no están actuando? es apenas un deseo, porque ambos organismos al margen de tener desplazados a numerosos agentes, informantes y sirvientes a sueldo, cuentan con numerosas Ong’s que trabajan en su beneficio, pues están autorizadas legalmente para actuar como tapaderas de sus actividades.