Aproximadamente dos millones de bolivianos y bolivianas, el 26% de la población del país, sufren hambre o no pueden satisfacer sus necesidades alimentarias básicas, reveló la representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) Elisa Panadés. Bolivia registra una tasa “moderadamente alta” de desnutridos, señala el Mapa del Hambre 2011 del PMA.

Según el Mapa del Hambre del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU, difundido el 18 de abril de 2011, el número de personas desnutridas asciende a casi mil millones en todo el mundo , equivalente a la suma de la población de América del Norte y Europa. El documento subraya que el hambre y la desnutrición son el principal riesgo a la salud, más grave que el VIH-SIDA, la malaria y la tuberculosis juntas.

El PMA llama la atención sobre el fenómeno del “hambre oculta”, causado por la deficiencia de micronutrientes que hace a las personas más vulnerables a las enfermedades infecciosas, perjudica su desarrollo físico y mental, reduce su productividad laboral y aumenta el riesgo de muerte prematura.

Se considera desnutrida a toda persona que consume menos de 1,800 calorías diarias, la cantidad mínima para subsistir. La desnutrición azota sobre todo a 146 millones de infantes menores de cinco años: 28% de los niños en África Subsahariana, 17% en Medio Oriente y África del Norte, 15% en Asia Oriental y Pacífico, 7% en Latinoamérica y el Caribe, 5% en Europa Central y 27% en otras naciones en desarrollo, calcula Unicef.

Padecen hambre 52,5 millones de personas en Latinoamérica. Cuba, México, Costa Rica, Chile, Argentina y Uruguay son los países con el más bajo índice de población desnutrida de la región (5% o menos), junto a Estados Unidos, Europa, Sudáfrica, Japón, Australia, Argelia, Marruecos, Libia, Egipto, Arabia Saudita, Gabón, Irán, Siria, Líbano e Israel.

En la segunda categoría están las naciones que registran entre 5 y 9% de población desnutrida, como por ejemplo Brasil, Venezuela, Jamaica y El Salvador. Siguen en la lista los países con índice de desnutrición moderadamente bajo (entre 10 y 19%), entre ellos Honduras, Nicaragua, Panamá, Colombia, Ecuador, Perú, Paraguay y Suriname.

En la cuarta categoría clasifican los países con desnutrición moderadamente alta (del 20 al 34%), entre ellos Bolivia, Belice, República Dominicana y Guatemala. En la quinta categoría de países con muy alta población desnutrida (más del 35%) aparecen Haití, Chad, República Centroafricana, Etiopía, Angola, Zambia, República Democrática del Congo, Mozambique, Malawi, Sierra Leona y Eritrea.

Una de las Metas del Milenio fijadas por la ONU en 1996 comprometía a los países a reducir a la mitad la hambruna existente en 1990 hasta el año 2015. Sin embargo, la meta es inalcanzable para la gran mayoría de naciones pobres, reconoció la propia ONU, debido al incremento poblacional, a los desastres naturales y al alza de precios de los alimentos y combustibles.

“Con el censo de 1992 las cifras (de hambrientos) eran 840 millones, pero en 2015 con 400 millones más habría que bajar 22 millones por año y esa cifra no se ha logrado”, lamentó Panadés en el Seminario internacional Seguridad Alimentaria con Soberanía y Derecho a la Alimentación, celebrado el 21 y 22 de noviembre en La Paz con el auspicio de la Cancillería y la FAO.

En 1992 había aproximadamente 1,9 millones de hambrientos en Bolivia. En la actualidad el 26% de la población boliviana no cubre sus necesidades básicas de alimentación, según un estudio de la FAO basado en estadísticas oficiales sobre producción, importación y exportación de alimentos, entre otros indicadores.

No obstante, en los últimos años el porcentaje de población carenciada bajó de 27 a 15% en Bolivia. De 2006 hasta mediados de 2011, el país redujo la desnutrición aguda de niños y mayores en más del 5%, de 12 a 4,5%, aseguró la ministra de Salud y Deportes Nila Heredia.

“Creo que en Bolivia hay una voluntad política del Estado y del gobierno para garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria”, destacó Panadés, refiriéndose al pago de bonos sociales y a los programas de Apoyo a la Seguridad Alimentaria, Valorización de la Economía Campesina de Camélidos, y al programa interministerial Desnutrición Cero impulsado por los Ministerios de Agricultura, Medio Ambiente y Agua, Educación y Vivienda. La representante del PMA Vitória Ginja valoró también la contribución del programa Mi Agua.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) concedió un crédito de 20 millones de dólares para financiar el proyecto Apoyos Directos para la Creación de Iniciativas Agroalimentarias Rurales (CRIAR), con el objetivo es incrementar la producción de alimentos y mejorar los ingresos de pequeños productores campesinos e indígenas de 43 municipios de cinco departamentos del país. 

El coordinador nacional del Programa de Apoyo a la Seguridad Alimentaria Remy González dijo que el gobierno distribuirá al menos 500 millones de dólares entre pequeños y grandes productores en 2011, e invertirá 100 millones de dólares en sistemas de riego y suministro de agua en zonas rurales. Además, se destinarán 52 millones de dólares a la producción de hortalizas y granos a través del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), y paralelamente se controlará la importación de hortalizas de Perú y Chile.

En marzo de este año, los gobiernos de Bolivia y Venezuela acordaron crear una empresa grannacional de producción de alimentos con un capital inicial de 60 millones de dólares para fomentar cultivos de maíz, trigo, soya, papa, maíz amarillo y arroz.

El Poder Ejecutivo anunció que regulará el precio de 10 alimentos de consumo masivo, entre ellos la leche, carne, maíz, harina, papa y el trigo, en cumplimiento de la nueva Ley Agropecuaria promulgada el 26 de junio.