El gobierno libio anunció la captura del que nominan como heredero de Gadafi. Saif al islam (en árabe significa “la espada del islam”) es el segundo de los 10 hijos de Gadafi, pero es considerado el más influyente de todos. Su arresto implica un duro golpe para la resistencia nacionalista anti-OTAN.

A él lo pide la Corte Penal Internacional de la Haya por crímenes de lesa humanidad, aunque hay muchos interesados en evitar que él llegue vivo a esa instancia debido a las declaraciones que él podría hacer sobre los lazos entre su padre y los gobernantes y corporaciones occidentales así como también con los nuevos líderes de Libia.

Saif, quien recién cumple 40 años el próximo 25 de junio, es hoy presentado por la prensa occidental como el ‘demonio’, aunque hasta hace menos de un año él era bendecido por muchos gobiernos europeos como la cara democratizante, reformadora y liberalizadora de Libia.

Saif estuvo gran parte de la década pasada muy bien recibido en Londres. Al haber estado investigando o enseñando en la misma universidad en la que él hizo su doctorado sobre democratización (la London School of Economics) puedo constatar que nadie hacía protestas contra él. Más bien, él fue invitado a varias reuniones con la realeza británica en sus palacios. Uno de sus últimos cumpleaños lo pasó con el príncipe de Mónaco.

Saif se reunía con varios de los mandatarios europeos (como Sarkozy o Berlusconi) y se preciaba de su amistad con Blair. Su novia era una de las artistas más bellas y famosas de Israel (Orly Weinerman). Un romance entre un líder árabe ‘anti-imperialista’ y una sionista es algo que pudiese parecer más prohibido que el de Romeo y Julieta, pero los Gadafi se distanciaron de los radicales islámicos y de Arafat en que propusieron crear Israeltina: una republica secular y multiétnica que debería unir a todas las comunidades judías, musulmanas, cristianas y de otras creencias.

Saif fue una pieza clave en la reconciliación entre su padre y Occidente, pues él logró que Libia pagara dinero a las víctimas de varios atentados terroristas atribuidos a su régimen y que éste fuera el único país que se reclame socialista que autodestruyese sus armas de destrucción masiva. En junio él propuso parar la guerra civil libia para realizar en 3 meses elecciones, cosa que no paró los bombardeos de la OTAN.

Gadafi, al igual que su camarada Hussein, creyeron que haciendo ello Occidente les perdonaría, cuando, la realidad mostró lo inverso. De allí que Irán o Corea del Norte han sacado la lección que para negociar con las potencias en mejores condiciones, más bien, hay que tener centrales nucleares.

Saif querrá ser juzgado por crímenes en los cuales también son responsables las cabezas del actual gobierno libio (quienes, a diferencia de él, sí fueron ministros o generales de Gadafi hasta hace menos de 10 meses), en tanto que otros líderes que hoy están en el poder libio participaron en grupos terroristas pro-Al Qaeda o realizaron masacres contra civiles y negros.