Ya son muchas las teorías, y notas que aparecen tanto en Internet como en revistas y periódicos sobre lo que el ser humano debe hacer para protegerse del cáncer, sin embargo, cada día la oscuridad o confusión parece ser mayor.

Algunos temas están perfectamente delineados como es el caso de la responsabilidad en esta enfermedad otorgada al tabaquismo, la obesidad y la excesiva exposición al sol. Sin embargo, hay otros asuntos que van a un mundo bien confuso donde incluso se pueden apuntar mitos. Y puede incluso interpretarse que el consumo de ciertos productos, su pecado o beneficio, tienen relación con el comercio.

Para este asunto existe una gran variedad de productos comunes y algunos implican sorpresa, tal y como lo reflejado por la Agencia Internacional de la Organización Mundial de la Salud para la Investigación del Cáncer (IARC). Precisamente esta entidad, emitió una especie de guía para probables agentes de cáncer, de las que es interesante apreciarla y observar su relación con ciertas recomendaciones.

Uno de esos temas apunta a la cerveza, cuando luego que muchos médicos elogiaron en su momento el beneficio del lúpulo ahora le adjudican riesgo de cáncer; pero increíblemente, el vino, del que se señala que ayuda con una copa diaria a la circulación y a incluso procesos antioxidatorios, ahora señalan que puede producir el mal, tan siquiera una copa.

Pero la interesante cuenta tiene además al café, cuando en la comunidad científica existe un acalorado debate sobre sus efectos, pues por un lado señalan que eleva el riesgo de padecer cáncer y por el otro anota beneficios. Para este caso, el informe de la IARC vincula su consumo, excesivo, a la aparición de cáncer de vejiga, mientras otro estudio publicado en mayo señala que beber seis tazas protege en 60 por ciento contra el cáncer de próstata.

Y en la continuidad de estas notas, beber dos o más tazas de café al día constituye riesgo para el cáncer de pulmón en 14 por ciento, de acuerdo con una revisión del año pasado. Entonces, ¿se pondrán de acuerdo los galenos en cuanto a lo que podemos consumir?

Pero sigamos la lista de los posibles agresores, como es el caso de los polvos de talco que ayudan a mantener la piel seca y prevenir erupciones, pues estos polvos pueden causar cáncer de ovario, sobre todo si se aplican en los genitales femeninos.

Por tanto, el sustituto recomendado es el polvo de almidón de maíz, conocido comercialmente como maicena, un producto alimenticio.

El alcohol, ya casi como un presupuesto reiterativo, representa casi el 10 por ciento de los canceres en hombres y el tres por ciento en las mujeres, sobre todo debido a su consumo excesivo, tal y como lo reiteran estudios alemanes. En ocho países europeos examinado el asunto, más del 54 por ciento de los casos de cáncer están vinculados con las bebidas alcohólicas. Pero hay mucho más.

La Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) para la menopausia femenina, comer pescado salado, las cabinas de rayos UVA que se comercializan como “bronceado natural” o los retardantes de fuego en ropa de cama de los bebes, completan la lista de peligros.

Y la lista puede seguir su curso, como la leche -uno de los alimentos más completos- o el pomelo (Toronja), por solo citar algunos ejemplos. Entonces, ¿los galenos acabarán coincidiendo en algún momento?

* Periodista de Prensa Latina.