Cochabamba, (ABI).- El director ejecutivo de la Agencia para el Desarrollo de las Macrorregiones y Fronteras (Ademaf) Juan Ramón Quintana denunció el jueves que la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA) encubrió durante 20 años la actividad del narcotráfico en el Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en la Amazonia boliviana.

“La DEA, en realidad, encubrió actividades del narcotráfico en el TIPNIS. Yo presumo, es mi hipótesis de trabajo, porque no encuentro otra explicación para que una institución con la inteligencia que tenía, la tecnología, con los recursos materiales que tenía, no pudiera controlar actividades ilegales del narcotráfico en esta región”, aseveró.

En conferencia de prensa estableció que la conclusión surgió basada en algunos antecedentes comprobados, como el hecho de que los norteamericanos tenían una base militar en el municipio de Chimoré y el parque natural era uno de los territorios en que tenían dominio y había actividades ilegales.

Mencionó que otro aspecto llamativo radica en que los efectivos de Estados Unidos se asentaron específicamente en el Chapare para controlar las actividades de los narcotraficantes, cuando la rutas de esa ilícita actividad provenían del parque natural. Sostuvo que tan sólo esos datos hacen necesario preguntarse cómo puede explicar la DEA su permanencia durante dos décadas en el sitio y la presencia de productores de droga en el TIPNIS. “Esa pregunta tiene que responderla la DEA, porque la DEA controlaba con satélite, vuelos, sobrevuelos de sus helicópteros, este territorio”, manifestó.

Manifestó que no es posible pensar una justificación para que con presencia de militares norteamericanos se haya realizado actividades del narcotráfico en el área protegida. Estableció que, al parecer, sólo existía una fuerte tendencia de criminalizar desde la DEA todas las actividades del sector campesino y cocalero.

La autoridad gubernamental sostuvo que durante la actual investigación sobre las actividades empresariales ilegales en el TIPNIS no se efectuó con prioridad la identificación de tareas vinculadas con la producción de droga, pero estableció que está en curso una investigación en el lugar. Sin embargo, Quintana recordó que hace unas pocas semanas se desmontó una mega fábrica de producción de cocaína en la región de Santa Rosa.

TIPNIS sobreexplotado

El TIPNIS dejó de ser un santuario ecológico para convertirse en un región sobre explotada por actividades monopólicas de naturaleza industrial y con presencia empresarial extranjera, volvió a denunciar el jueves el director ejecutivo de la Ademaf. “Lo que queremos demostrar, en primer lugar, es la falacia del mito respecto a la virginidad del parque”, manifestó, sobre el debate referido a que el TIPNIS sería un santuario en que nunca intervino la mano del hombre.

Explicó que la comprobación fue realizada con una investigación sustentada en mapas satelitales de alta resolución, sobrevuelos, fotografías, documentos y verificación de campo del Ejército. La primera actividad industrial detectada estaba vinculada a la explotación maderera, desde el 2007, con la participación de tres empresas que trabajaron de manera desproporcionada con tractores y camiones en el mismo “‘corazón‘ del TIPNIS‘”.

En ese sentido, mencionó que se identificó a la maderera Isigo que firmó contratos de concesión de 76.000 hectáreas con los pueblos La Asunta, Areruto, Oromomo y Shwea, en el sector chimán. Se detectó también las operaciones de la desmontadora Huanca Rodríguez con 24.869 hectáreas y la empresa Suri con 40.762 hectáreas. Ambas todavía cuentan con grandes campamentos en el norte del municipio de San Ignacio de Moxos, las comunidades El Carmen y San Jorgito y la zona Santo Domingo.

“Estas tres empresas que han estado desmontando la madera necesariamente han tenido que construir caminos. Han abierto sendas de penetración, brechas, para sacar la madera”, añadió.

Por otro lado, Quintana manifestó que la segunda actividad industrial identificada, conocida desde el 2008, fue la exclusividad otorgada para el turismo y la pesca a la empresa extranjera Untamed Angling SA. Se trataba de una explotación monopólica en 80 kilómetros de concesión de tierra, sobre la cuenca del Río Sécure, que está bajo el cuidado de pueblos indígenas.

“Los dirigentes lo que hicieron fue hipotecar el territorio, hipotecaron el territorio mediante un contrato de exclusividad por 20 años a una sola empresa, por tanto algo absolutamente ilegal”, agregó. Manifestó que a la irregularidad se sumó el hecho de que la empresa nunca pagó impuestos por los 7.600 dólares que cobraba por turista por seis noches en dos hoteles de lujo construidos en el lugar.

Asimismo, informó que de lo cobrado por persona sólo se daba el 2.4 por ciento, es decir, 200 dólares, a las comunidades que se mantuvieron en la pobreza, mientras que la compañía turística se quedaba con el 96 por ciento de las utilidades netas.

Dijo que la empresa incluso llegó a construir dos pistas de aterrizaje, además de que promovía una pesca exclusiva para extranjeros. También hizo la apertura de caminos e incluso prohibió el ingreso de bolivianos con la ayuda de personal armado.

De acuerdo con Quintana, la tercera actividad fue la crianza legal de lagartos iniciada hace una década con fichas de autorización, pero con la cacería desproporcionada y la explotación irregular de su cuero manejadas de forma monopólica por cuatro empresas. “Alrededor de esta actividad existió una usurpación de actividades empresariales que utilizaban a las comunidades indígenas para enriquecerse”, sostuvo.

El representante gubernamental que las actividades están actualmente paralizadas, porque fue “congelada” la otorgación de fichas para la cacería de lagartos y se suspendió las autorizaciones destinadas al aprovechamiento forestal y la actividad turística irregular.