(www.palabrasmas.org).- En días pasados el Gobierno Municipal de La Paz y la Cinemateca Boliviana premiaron al cineasta Antonio Eguino declarando a su película Chuquiago como patrimonio paceño. En la ocasión, conversamos brevemente con el realizador.

P. ¿Qué ha sentido alde ver la película (Chuquiago)despues de tanto tiempo y cómo se reencuentra con su trabajo estéticamente, emocionalmente?

R. Bueno es una mezcla de sensaciones. Por un lado es recordar todos los momentos del rodaje, de la edición, de las discusiones, de la parte creativa, las personas que han colaborado y contribuido, y además recordar también con cariño toda la ayuda que recibí de estas personas, y todo el equipo. Como dije en las palabras iniciales, para las películas como para todo proyecto, si el equipo funciona bien eso es una gran ayuda, hay otras películas en que no ha funcionado bien, pero aquí en Chuquiago, ésta fue una de las grandes satisfacciones, y además la respuesta tan masiva que tuve en su estreno que para mi fue una enorme sorpresa.

Yo creo que ante todo la película obedece a una reflexión que yo comencé a hacer desde mi primera película que se llama Pueblo Chico, saliendo además del trabajo que haciamos con el Grupo Ukamau, en las películas en que yo colaboré con Jorge Sanjinéz, que eran películas de tinte mucho más político, con una tónica fuerte de denuncia. Y lo que yo he hecho en este cine, además que hemos hecho en plena dictadura de Banzer, es una reflexión sobre como veo, como veíamos nuestra sociedad, nuestro país y nuestros problemas, porque cada historia es una ilusión y una frustración en realidad, y hay tal vez un gusto un poco amargo al final, pero las cosas no han cambiado.

P. Coincidiamos al salir del cine con algunos otros espectadores, en que en Chuquiago se percibe el germen de un diálogo interminable, se percibe el germen de Zona Sur, de Valdivia, por ejemplo.

R. Las películas efectivamente nos dejan huella. A mi por ejemplo me dejó una huella muy profunda la película Ukamau, de Jorge, la primera vez que la vi, enctonces yo creo que son momentos de la cinematografía boliviana, que por varias razones se logra una obra bastante pulida, bastante redonda y que ante todo toque a la gente, que llegue a la gente, y que no se la olvide. Luis Espinal escribió varios ensayos sobre esta película, y en uno de ellos decía que mi cine es un cine de final abierto, porque el cine de Hollywood nos ha predispuesto al final cerrado, ya sea el final feliz o trágico, en cambio Espinal decia “lo que Eguino nos esta dando es un final abierto” y cada uno comienza a elaborar cómo debería haber terminado o cómo debería cambiar las cosas dentro de la problemática de cada uno de sus personajes; lo que me parece una reflexión muy interesante porque mi deseo nunca ha sido el poner una posición “el camino es este”, yo hago hablar a mis personajes, y a través de nuestros personajes uno va viendo la realidad con mayor claridad.

P. En esta película vemos una prestación muy interesante de David Santalla, quién exhibe talento y carisma. Uno podría pensar que este actor se quedó en una promesa, y quizas en otro país con una industria cinematográfica más pujante, Argentina por ejemplo, Santalla hubiera llegado a ser una gran estrella.

R: Bueno, efectivamente la contribución de David en esta película es notable porque precisamente su historia es trágica, y al mismo tiempo es la historia que tiene más humor, y más ironía, llamémosle así, de hacerse la burla de un mismo.

La película ha tenido bastante éxito en Estados Unidos y en Europa, ha ganado varios premios, y en muchos de los comentarios que yo recibia me decían “este tu actor…es un Vittorio Gassman!”, es un hombre de mucho carisma y de muchos recursos. Ahora David despues actuó en la primera película de Paolo, Mi Socio, en la que también hace un gran papel. La verdad es que David tiene muchas posibilidades y lástima que lo recordemos solamente por su obra cómica y no por su obra dramática.

* Fuente: http://www.palabrasmas.org/nius/index.php?page=32&idn=1726