El viceministro de Relaciones Exteriores de Bolivia Juan Carlos Alurralde y la subsecretaria de Estado para Democracia y Asuntos Globales de Estados Unidos María Otero firmaron un acuerdo marco que guiará las relaciones diplomáticas bilaterales “sobre la base del respeto mutuo y de la responsabilidad compartida”. “Esperamos el pronto retorno de embajadores a Washington y La Paz”, señala la declaración conjunta suscrita en Washington.

La Paz y Washington negocian el acuerdo marco desde 2009 con el fin de recomponer las relaciones bilaterales deterioradas luego de la expulsión del embajador norteamericano de Bolivia.

En 2008, el Presidente Evo Morales declaró persona no grata al ex embajador Philip Goldberg, lo acusó de conspiración y el 13 de septiembre lo expulsó del país; y el 1 de noviembre de 2008 dispuso que los agentes de la Dirección Antidroga de Estados Unidos (DEA) abandonen Bolivia, sindicados de financiar una conspiración en Santa Cruz y un fallido golpe civil contra su gobierno.

El ex presidente norteamericano George W. Bush respondió con la expulsión del ex embajador Gustavo Guzmán y con la exclusión de Bolivia del programa de preferencias arancelarias para los países andinos (ATPDEA en inglés). Goldberg advirtió que su expulsión traería “efectos serios”, y cuatro días después, el 17 de septiembre, la administración Bush anunció que incluiría a Bolivia en la lista de naciones que “han fracasado de manera comprobable” en los objetivos internacionales en la lucha contra la producción y el tráfico de substancias ilícitas.

En 2010 el gobierno boliviano propuso a Washington un primer acuerdo en borrador con cuatro líneas temáticas: diálogo político, cooperación de igual a igual, lucha contra el narcotráfico y fortalecimiento del comercio. La propuesta fue concertada en mayo de ese año en La Paz con una delegación encabezada por el secretario adjunto para América Latina Thomas Shannon.

Los principios del primer borrador eran el “respeto irrstricto respeto a la soberanía, la integridad territorial y la inviolabilidad de los Estados; reconocimiento de los gobiernos legalmente elegidos; respeto al Estado de derecho y al ordenamiento jurídico interno; y libre determinación de los pueblos y no injerencia en asuntos internos”; además, “respeto de los derechos humanos, de la diversidad de enfoques políticos, económicos, sociales y culturales, promoción de la paz y la no violencia, justicia social para un desarrollo equitativo y armonía con la naturaleza para un desarrollo sostenible”.

Un mes después, el ministro de Relaciones Exteriores David Choquehuanca confirmó la llegada de la respuesta norteamericana, y sin brindar mayores detalles anunció la postergación indefinida de la segunda ronda de negociaciones, puesto que dicho trabajo requería la participación de varias instancias de gobierno “y eso toma su tiempo”.

A mediados de 2011, el encargado de negocios de Estados Unidos en Bolivia George Kramer reveló que “hemos dedicado gran esfuerzo para cerrar esto y ya estamos muy cerca, pero falta un poquito… Esperamos que la demanda del ex prefecto de Cochabamba Manfred Reyes Villa de un asilo político no afecte en el proceso de negociación, porque está costando avanzar en el documento complejo entre ambos países…”.

El 4 de julio de este año el gobierno de Morales felicitó formalmente a Estados Unidos por el aniversario de su independencia, por primera vez desde que asumió la presidencia en 2006. “Expresamos a nombre del Gobierno nuestro saludo y felicitación al Gobierno de Estados Unidos y a todos los ciudadanos que hoy están de aniversario y de fiesta”, comunicó el ministro de Comunicación Iván Canelas.

Canelas reiteró que Bolivia es un país amistoso en pos de buenas relaciones diplomáticas y de cooperación con todas las naciones del mundo, “por encima de las diversas visiones e ideologías políticas, siempre y cuando se respete la soberanía y autodeterminación.

El 7 de noviembre de 2011, el viceministro Alurralde y la subsecretaria Otero suscribieron en Washington el “Convenio Marco de Relaciones Bilaterales de Mutuo Respeto y Colaboración entre el Gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia y el Gobierno de los Estados Unidos de América”, el cual describe varias áreas de importancia crítica para la colaboración futura entre ambos Estados.

Los objetivos del acuerdo bilateral incluyen fortalecer y profundizar las relaciones bilaterales, con respeto por los estados soberanos y su integridad territorial; promover el desarrollo humano, económico, social y cultural de una manera ambientalmente sostenible; apoyar acciones eficaces de cooperación contra la producción y el tráfico ilícito de estupefacientes, basadas en la responsabilidad compartida; y mejorar la cooperación judicial.

El acuerdo marco establece una Comisión Mixta y varios mecanismos de trabajo para garantizar la aplicación efectiva del acuerdo en cuestiones de interés mutuo, entre ellas fortalecer las relaciones comerciales a través del Consejo de Comercio e Inversiones.

“Esperamos el pronto retorno de embajadores a Washington y La Paz y una relación de colaboración más productiva para el beneficio de nuestros pueblos”, señala la declaración conjunta suscrita por Alurralde y Otero. “Nunca hubo ruptura diplomática entre ambos países, porque allí (en Bolivia) hay un encargado de negocios estadounidense, pero esto servirá para reactivar la cooperación entre ambos países”, resaltó el portavoz del Departamento de Estado William Ostick (EFE).

“Tenemos que llegar tarde o temprano (a restablecer relaciones) porque no podemos vivir sin relaciones diplomáticas, sin el respeto entre ambos países… es indispensable tener compresión con Estados Unidos como con otros países del mundo, (el acuerdo) es necesario para Bolivia por las exportaciones que se pueden generar hacia el país del norte”, declaró a la red Erbol el legislador del MAS Eugenio Rojas, y anunció que sólo falta que el acuerdo sea analizado y aprobado en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

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Nota de redacción: El texto fue actualizado a las 22:30 horas del 7 de noviembre de 2011.