En Colombia los indígenas se movilizan por lograr la atención de su gobierno en la construcción de puentes y carreteras para desarrollarse y superar su grado de pobreza. Y cualquier otro pueblo lo haría con un mínimo de sentido común. En nuestro país, se “iba” construir una nueva carretera de integración y desarrollo entre el corazón y el norte boliviano, para que los pueblos en su tramo sean beneficiarios de mejores condiciones de vida para dejar el lastre de la indigencia en que se encuentran postrados desde siempre. Y son sus dirigentes sátrapas los que han hecho lo imposible para evitarlo, en un clima de autoflagelación que sólo ellos lo sabían, entre tanto, los marchantes creían que estaba bueno vivir en la postración a cambio de “defender el TIPNIS”, pero más pronto que tarde su reacción se hará sentir como en las elecciones del 2008, año en el que el pueblo sepultó en las urnas a los partidos de la derecha y a otros los redujo a su mínima expresión. Porque aflorará la verdad oculta y la deslealtad a los intereses que decían representar. El “triunfo” para pocos en desmedro o derrota de los demás, responde al ego neoliberal de sus dirigentes estafadores de su clase.

Porque, son pocos los beneficiarios del negocio ilícito de la madera, de la cacería y el turismo para millonarios embarrados en el narcotráfico. No les interesa la conservación del TIPNIS, porque ya lo hirieron de muerte y de la peor manera. Gracias a la complicidad de cúpulas dirigenciales ligados a los vende patria y sus medios, a los trotskistas y los revolucionarios de salón, como también al desacierto de disidentes del MAS y quienes se llenan la boca con el “Heroico Octubre del 2003”, para confabular vaticinando la caída del gobierno por sus “errores”, que los hay; pero de ahí a la perniciosa idea separatista, y hasta la eliminación física del Presidente de los bolivianos; es hacer el papel del tuerto, al estilo de la picardía criolla que concomita con la estrategia del imperialismo.

Entre tanto el proceso avanza con muchísima dificultad prefabricada. El campo popular está huérfano en su perspectiva histórica. Nuestros dirigentes no atinan ni alcanzan a comprender la actual coyuntura como responsabilidad de todos y se quedan estoicos en la simpleza de exigir “avances” que son caldo de cultivo para los afanes de la derecha. ¿En una búsqueda de correlación de fuerzas, será que los inmediatos aliados de los actuales gestores del Estado sean los de la derecha? No. Si se le quiere dar contenido popular a la actual administración del Estado en democracia; la orientación tendría que ser el de corresponsabilidad en todo, no remando en contra y haciendo fuerza común con la derecha.

Increíblemente, hemos vivido una especie de dictadura de la miniatura. Con un gobierno en zozobra, que ha tenido la sabiduría de tolerar extremos que rayan en la tozudez del infantilismo. Pero se desinflo el movimiento con contenidos muy raros, cuyo secreto a voces afloró con dirigentes ligados a la embajada norteamericana y sus ONG(s), mientras en USA, a la cabeza de sus refugiados políticos (genocidas y ladrones del Estado) como Gonzalo Sánchez de Lozada y Juan Carlos Sánchez Verzaín (MNR) por una parte, Manfred Reyes Villa (NFR) por otra, pusieron en movimiento a sus operadores políticos, muy bien instruidos allá, y Juan del Granado acá (MSM), para aprovechar al máximo el conflicto inflado. Para justificar una intervención y división de Bolivia desde el país más belicoso del mundo, bajo el pretexto de “salvar” de un genocidio (mentiroso) a los indígenas de un país gobernado por un indígena. Bastaba ver los gestos, las vociferaciones articuladas con sus similares de los medios, que ya vaticinaban el colgamiento de Evo el estilo de Villarroel. Con una pseuda izquierda concomitante que quebró lo más sensible, el desarrollo humano en el TIPNIS. Mentalidades de satrapía colonialista que no lograron sus propósitos.

No fue ingenuo, exigir la reunión de “negociaciones” en la misma marcha, después de varios intentos, inclusive con el Canciller Indígena, para encerrarse pidiendo la presencia del Presidente. “Algo” se estaba tramado. Como tampoco fue ingenuo, ya en la sede de gobierno, postergar con uno y otro pretexto las reuniones con el Presidente de todos los bolivianos. Algo tragicómico. Especulando sobre el caso, diríamos; “el Presidente frente a los marchantes, ante una pantalla televisiva gigante, para tratar los temas demandados que podían haber sido resueltos en los términos más sencillos y rápidos en cualquier parte. Podía dar lugar a que un sicario bien parapetado en la oscuridad “cumpla la misión”, convirtiendo el acto en tumba de Evo Morales Ayma. Lo mismo podía haber sido en el tramo de la marcha, si asistía. Los contactos con la Embajada norteamericana y ONG(s) de por medio; la solicitud de intervención a Bolivia en USA y de que Evo de un paso al costado o su colgamiento, hacen pensar lo peor. Se buscaba un magnicidio o un golpe de Estado de irreparables consecuencias”. Por todo lo que se vio, algo funesto estaba en camino. No sólo era truncar las elecciones de Autoridades Judiciales que sepultaba el cuoteo político, gracias al poder del pueblo en las urnas.

Los dirigentes de los marchantes, haciendo abstracción de Instituciones y de las necesidades de los pueblos afincados en el tramo, se plantaron en la “intangibilidad” del TIPNIS a la decisión tomada por el gobierno; el de postergar indefinidamente la Carretera Villa Tunari- San Ignacio de Moxos, en un ambiente caotizado y anarquizado por la derecha fascista, el trotskismo y los revolucionarios de salón. La carretera podía pasar por cualquier parte, pero, menos por el “corazón” de la “Isla Verde de las Maravillas” con propietarios extraños. Cinismo, nos invitaban a visitarlos en condiciones inaccesibles para el común de los bolivianos. Posible para quienes tienen avionetas o helicópteros y pasaportes muy especiales.

Sólo los dirigentes de los marchantes en “Defensa del TIPNIS” no alcanzaron a comprender las bondades estratégicas de una Carretera para el desarrollo de los pueblos en su tramo. Como que ni sus asesores de ONG(s), ni los de la Embajada Norteamericana intentaron hacerles “comprender” que la población humana y sus necesidades crecen inversamente proporcionales a las posibilidades que brinda el Planeta. El TIPNIS como cualquier otra riqueza natural que nos ofrece la Madre Tierra en nuestro país; debería ser explotada dentro el marco de la racionalidad para erradicar la pobreza fundamentalmente, evitando el enriquecimiento o la acumulación para pocos. Somos el país más pobre del Continente después de Haití y no existe magia que lo desaparezca sin tocar la naturaleza.

Las vociferaciones mediatizadas de algunos dirigentes como: crear su propio partido, que es legítimo; que la Carretera será como clavarle un puñal en pleno corazón al TIPNIS, es mentira, o que será para que invadan nuevas colonias, es otra mentira, porque ya la hirieron mortalmente y está invadida por colonizadores extranjeros con aviesas intenciones. Que será para expandir la producción de la hoja de coca, otra mentira más; porque ya está invadida por cocaineros, tal es que, en pleno conflicto se intervino una moderna fábrica de cocaína, cuya materia prima, por supuesto no es del Chapare, sino del segundo productor más grande del mundo, Perú. Sus invasores son los narcotraficantes más avezados del Planeta, colombianos; cuyo gobierno es aliado de Estados Unidos, el país más belicoso y consumidor de droga; y principal enemigo de los gobiernos progresistas que acicatean la Liberación Nacional y Social.

Los Movimientos Sociales del TIPNIS sabrán pedir cuentas a sus “dirigentes”. Más pronto que tarde. Ellos sí contarán con el apoyo de todos los explotados.

Pero, la derecha no duerme, y sus cómplices en la oscuridad, ya están tramando un nuevo raund “revolucionario”, sobre salarios que no cumplen sus explotadores, por quienes abogan en la subvención millonaria en carburantes que lo implantó Banzer para la clase dominante y separatista. Entre tanto, los patrones de los explotados se encargarán de encarecer el costo de vida. Gran negocio para la oligarquía subvencionada, gracias a los “revolucionarios de salón” que hasta ahora no descubren al enemigo de clase.

Se avecina una necesaria lucha entre el sindicalismo tradicional de mentalidad neoliberal, y los Movimientos Sociales por la Liberación Nacional y Social. Y los derrotarán, en tiempo imprevisible. Porque el Proceso es irreversible. Así lo demuestran los indicadores en el Continente y en otras latitudes del mundo. El imperialismo se cae no por la lucha del sindicalismo tradicional neoliberal, sino por la insurgencia de nuevos Movimientos Sociales. Los imperios se desplomaron históricamente, gracias a su soberbia. Hoy estamos en el principio del fin del capitalismo salvaje, a no dudarlo.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-06-Noviembre-2011