Moscú, (PL).- Rusia y Bolivia superan las distancias con el refuerzo de la cooperación económica y política, como muestra la visita del presidente de la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa del país suramericano, Héctor Arce Zaconeta. Tras cuatro intensas jornadas en esta capital, Arce dialogó con Prensa Latina sobre las esperanzadoras perspectivas de colaboración ente su país y esta nación euroasiática, así como otros temas de la política internacional.

P. ¿Cuáles fueron los objetivos principales de la visita a este país y las conclusiones de sus entrevistas con la parte rusa?

R. Nuestra visita se enmarca dentro de un amplio programa de relaciones entre Bolivia y la Federación Rusa, dos países y pueblos hermanos. Continúa la línea del alto nivel de relaciones a partir de la visita del presidente Evo Morales a Moscú, a principios del 2009, las reuniones entre el mandatario boliviano y el primer ministro ruso, Vladimir Putin, y entre cancilleres de ambos estados, en 2011.

A ello se suma la visita que recibimos en Bolivia, en 2010, encabezada por la vicepresidenta de la Duma (cámara baja rusa), Svetlana Zhurova, a quien recibimos en La Paz, donde se entrevistó con Evo Morales y el vicemandatario Álvaro García Linera. El objetivo de nuestra visita es solidificar las relaciones entre dos naciones geográficamente distantes, pero que tienen puntos en común muy importantes.

Además, contamos con un amplio programa de cooperación comercial, técnica, científica, de equipamiento militar y existen otros proyectos para la integración cultural y educativa, y para propiciar conjuntamente políticas de incentivo al turismo entre ambos países. En ese sentido, nuestra visita incluyó una entrevista con el vicecanciller ruso Serguei Riabkov, con quien intercambiamos criterios de la visión compartida sobre el mundo y los grandes problemas como la crisis económica y el Medio Oriente, entre otros. Sostuvimos una reunión con el presidente de la Comisión Central Electoral rusa, Vladimir Churov, a quien explicamos todo el proceso de la democratización de la justicia en Bolivia.

Tal programa electoral nos permitió el pasado 16 de octubre la inédita y primera elección histórica de autoridades judiciales por voto popular, una experiencia única en el mundo. Al mismo tiempo, fue interesante conocer las características de los procesos electorales en Rusia y hemos advertido que existe una gran profundidad y conciencia democrática de su pueblo. Igualmente importante fue la reunión con el presidente del Tribunal Supremo de Justicia ruso, Viacheslav Lebedev, a quien nuestra delegación expuso la importancia de los cambios que vive Bolivia en esa esfera.

Por su lado, Lebedev explicó como funciona la justicia en este país y hemos llegado a la conclusión de que los problemas que aquejan a la organización del sistema judicial son los mismos. En un país tan grande y geográficamente distante como Rusia, se advirtieron en el pasado los mismos problemas que aún se mantienen en la organización de la justicia como el sometimiento al poder político, corrupción en esa esfera y falta de transparencia.

Asimismo, saludamos todos los esfuerzos y mecanismos aplicados en este país para lograr una justicia más transparente, más independiente y nos referimos a la apuesta boliviana, a través de la democratización de la justicia. Por otro lado, nos reunimos con Zhurova, con quien trazamos una agenda de trabajo común en tres direcciones. La primera es la coordinación de posiciones comunes, pues en el futuro es necesario que dos parlamentos hermanados mantengan posiciones similares.

El segundo vector es compartir las diferencias legislativas de tal forma que podamos actuar conjuntamente y aprender uno del otro en materia de derecho comparado. Un tercer elemento está vinculado al programa de cooperación que podamos desarrollar entre ambos legislativos.

La visita también incluyó una reunión con el presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Duma, Konstantin Kozachov, y otra con la máxima dirigente del Consejo de la Federación (senado ruso), Valentina Matvienko. En un encuentro de más de una hora en un ambiente cálido, de mucho hermanamiento, compartimos criterios sobre la integración comercial, las inversiones, el turismo y la posible cooperación militar. Además, con Matvienko tratamos temas políticos como la visión de nuestros países con relación al respeto a la soberanía de los estados y su derecho a buscar un mejor desarrollo.

P. ¿Nos podría hablar de las perspectivas de desarrollo de la cooperación con Rusia, en específico en la esfera energética, incluidas las inversiones en obras de infraestructura?

R. Uno de los puntos que se dejó en claro en los encuentros fue que Bolivia respeta la inversión privada en condiciones de igualdad y equidad. Como afirma el presidente Evo Morales, nosotros queremos tener socios, pero no patrones, y eso es una aclaración necesaria desde el punto de visita del derecho internacional.

Existe una tendencia de algunos medios de comunicación y sectores interesados, con fines mezquinos y sectarios, en tratar de demostrar que en Bolivia no existe un clima propicio para las inversiones. Así, en materia de inversiones en la minería hemos tratado con Rusia temas concretos como la planta de volatilización “La Palca”.

En materia de hidrocarburos contamos con la empresa rusa Gazprom y sus relaciones importantes con Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, la empresa estatal de ese sector de nuestro país. Además, se trabaja en un acuerdo relacionado con la defensa civil que se analiza aún por el Ministerio de Hacienda.

P. Recientemente, se efectuaron en Bolivia las elecciones para los órganos del poder judicial. ¿Qué importancia reviste este proceso y qué lugar le otorgaría en las transformaciones realizadas por el gobierno de Evo Morales?

R. En Bolivia se aplica una nueva concepción política del Estado y ello lleva la democratización a los ámbitos del poder legislativo, del poder ejecutivo o de instrumentos de participación y democracia directa como el referendo. Pero al mismo tiempo, ese proceso lleva la democracia a las instancias de la justicia y por primera vez las máximas autoridades del sistema judicial serán formadas mediante el voto popular y la determinación del pueblo.

Hemos llevado adelante una experiencia inédita en el mundo, con características especiales como la exclusión de la intervención de los partidos políticos, para en su lugar permitir una elección directa. Tampoco se permitieron campañas electorales. Como cualquier obra humana que se realiza por primera vez, tendrá virtudes y defectos que deberán ser corregidos en el futuro.

Pero esa experiencia busca el objetivo supremo de construir una mejor justicia, más transparente y más humana, que se base en la posibilidad de las nuevas autoridades elegidas por votos para construir ellas esa mejor justicia y, sobre todo, independiente.

P. El pasado 25 de octubre, la Asamblea General de la ONU votó por vigésima ocasión contra el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba. ¿Qué opinión tiene sobre ese cerco económico y el doble rasero de la política exterior estadounidense, cuando anuncia su lucha contra el terrorismo, por un lado, y por el otro encierra a héroes cubanos que luchan contra ese flagelo?

R. Efectivamente, se trata de la vigésima vez que una organización que casi abarca a 200 países en el mundo se pronuncia con contundencia sobre el injusto e inhumano bloqueo estadounidense contra un país soberano y libre como Cuba. Tal situación no hace más que ratificar la voluntad mundial de la necesidad de que la referida situación termine, pero el hecho de que no se haga caso, de que no se responda a la demanda de Cuba, muestra un accionar incorrecto de Estados Unidos.

Estamos ante una política de doble moral, sobre todo en cuanto a elementos perjudiciales para la vida de los estados. Además, tampoco existe terrorista bueno y terrorista malo; el terrorismo venga de donde venga debe ser castigado y la lucha contra ese flagelo debe ser premiada.

P. En su opinión, ¿cuáles son las perspectivas que se abren para la cooperación entre Cuba y Bolivia?

R. Cuba y Bolivia son dos naciones hermanas y valoramos altamente el apoyo brindado por ese país en materia de lo más esencial, lo más importante que puede requerir un pueblo: salud y educación. Cuba es una nación de personas extremadamente nobles, por la nobleza que nos da la esencia y los valores del socialismo.

Recientemente despedimos al embajador Rafael Daussá con una condecoración muy importante para una persona que supo trabajar a favor de un pueblo hermano en cuestiones como educación y salud.

P. ¿Qué nos puede decir sobre la posición de Bolivia respecto al esquema aplicado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de intromisión militar en los asuntos internos de Libia?

R. Siempre las políticas de intervención son negativas (…) No haríamos un juicio específico sobre el caso libio, sin embargo, consideramos que la política siempre debe ser de respeto a la soberanía de los pueblos.

P. Bolivia enfrenta preocupaciones y polémicas en la ONU en la defensa del derecho de su población al cultivo de la hoja de coca. ¿Qué nos puede decir al respecto?

R. Bolivia tiene bien claro el concepto de cero tolerancias y la eliminación de toda producción y tráfico de drogas. Hemos tenido avances importantes que la comunidad internacional ha reconocido, incluidas las Naciones Unidas. Sin embargo, debe tomarse en cuenta que la producción de hoja de coca en su estado natural y en una cantidad limitada por el consumo tradicional, la cual siempre existió milenariamente en Bolivia, es una producción válida, pero, repito, debe ser limitada. Debemos erradicar cualquier producción de coca excedente que pueda ser empleada para el narcotráfico y en eso Bolivia ha tenido resultados importantes.

P. El proceso de integración en América Latina posee varios vectores como Unasur (Unión de Naciones Suramericanas), ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), y Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), cuya cumbre fundacional está prevista para diciembre. ¿Qué perspectivas tiene ese proceso y en su opinión hasta qué nivel puede llegar la integración regional?

R. Indiscutiblemente, el destino de los países latinoamericanos está marcado por la integración y la unificación, primero económica y después política, como ocurrió con la Unión Europea y en otras latitudes en el mundo. La unificación de los mecanismos de integración, ya sea con Unasur o la Celac, darán como resultado en 20 ó 30 años la construcción de lo que los latinoamericanos llamamos la Patria Grande. De esa forma, contaríamos con un estado donde todos nos reconozcamos como iguales y busquemos un mejor destino para nuestros pueblos. La ruta que van a seguir los países de América Latina, sin dudas, será la de la integración.

* Corresponsal de Prensa Latina en Rusia.