El Comité Directivo del Grupo de Trabajo Internacional sobre los vínculos comerciales y financieros ofrece insumos para su consideración en la Cumbre del Grupo de los 20 en Cannes. Se evalúa el Plan de Acción del Desarrollo del G-20; los flujos de comercio, la inversión y el enfoque del G-20 sobre la regulación de los mercados de derivados y materias primas, y el enfoque del G-20 en torno el sistema monetario internacional.

El Grupo de Trabajo reúne a organizaciones del Norte y del Sur (incluidas organizaciones de la Alianza Social Continental) para promover las políticas de comercio y las finanzas sobre la base de un paradigma que une a estas políticas al servicio del desarrollo bajo la premisa de los derechos humanos, la igualdad de género, la justicia social y los objetivos ecológicos. Con esta óptica, el grupo se acerca a los resultados esperados de la Cumbre y ofrece el siguiente análisis en torno a tres áreas: I. El Plan de Acción del Desarrollo del G-20; II. El comercio, la inversión y el enfoque del G-20 sobre la regulación de los mercados de derivados y materias primas, y III. El comercio y el enfoque del G-20 sobre el sistema monetario internacional.

I. El desarrollo del Plan de Acción del G-20

El Plan de Acción para el Desarrollo se puso en marcha en Seúl con el objetivo declarado de “reducir la brecha de desarrollo y la reducción de la pobreza”, y contribuir a un crecimiento sólido, sostenible y equilibrado. El G-20 reconoce la existencia de un gran obstáculo para esos esfuerzos, entre otras cosas, se compromete a garantizar que sus esfuerzos “maximicen el valor añadido y complementen los esfuerzos de desarrollo de otros actores clave”, y se centran en los “resultados tangibles del impacto significativo que eliminen los bloqueos a la mejora de las perspectivas de crecimiento en los países en desarrollo”.

Tenemos observaciones en relación con el proceso y la sustancia de las actividades del Grupo de Trabajo sobre Desarrollo.

Preocupaciones sobre el proceso

Instamos al G-20 a desarrollar un proceso abierto, participativo y consultivo. En la actualidad, es difícil ver cómo el G-20 se adhiere al principio de contrapartes del Consenso de Seúl con los países de bajos ingresos, ya que conforme a nuestro conocimiento, los países de bajos ingresos han sido sólo marginalmente involucrados, en el mejor de los casos, en el diseño del Plan de Acción para el Desarrollo. Sin la participación de los gobiernos de los países en desarrollo y de los ciudadanos, la apropiación, la base para un sólido desarrollo, será imposible. Además, sin transparencia, la participación ciudadana está mal informada y poco productiva.

Instamos al G20 a emitir recomendaciones a las instituciones pertinentes. En la actualidad, el G-20 con frecuencia mandata a las instituciones financieras del desarrollo y a otras, a tomar medidas pero es más apropiado mandatar a los órganos de gobierno de las instituciones en sí.

Instamos al G20 a que se adhieran a los principios de transparencia. A la sociedad civil y a expertos externos les sido imposible obtener información sobre la composición y la agenda o los documentos de antecedentes para las reuniones

Instamos al G20 encargar documentos de las organizaciones e instituciones. La práctica de la puesta en marcha de los documentos de los miembros del personal de las organizaciones intergubernamentales que actúan a título personal, eluden los canales institucionalizados, son más incluyentes en la deliberación y en la rendición de cuentas disponibles en dichas instituciones. Los ministros de finanzas del G-20 han buscado el asesoramiento de la Junta de Estabilidad Financiera, la Organización Internacional de Comisiones de Valores y el Banco de Pagos Internacionales.

El Grupo de Trabajo sobre Desarrollo debe considerar la posibilidad de solicitar documentos de insumo de las organizaciones internacionales pertinentes, tales como el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas y la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Si el Grupo de Trabajo de Desarrollo tiene la intención de cumplir con el papel y los principios que se fijó en Seúl el año pasado, tiene que empezar por demostrar que puede aplicar las buenas prácticas que han sido ampliamente reconocidos en el desarrollo de la comunidad.

Preocupaciones de fondo sobre la base de la Reunión Ministerial del G20 sobre el Desarrollo y su correspondiente “Informe preliminar sobre el Plan de Acción del G-20 sobre el Desarrollo”

Comercio: Instamos al G20 a centrarse en aumentar las ganancias para el capital nacional, el crecimiento de la producción, y reducción de la pobreza. El G-20 parece tener como objetivo el aumento del volumen del comercio simplemente como meta de sus actividades. Sin embargo, muchos países de bajos ingresos, incluidos los menos desarrollados, vieron elevar sus niveles de comercio durante el período pre-crisis y, sin embargo, el aumento de las exportaciones no se tradujo en ganancias para el capital nacional, el crecimiento de la producción y la reducción de la pobreza. El informe de Social Watch, al estudiar los índices de las capacidades básicas de la última década, concluye que el aumento en el comercio no se ha traducido en user más rápido, sino más lento en relación con el avance de esos indicadores. Esto no es menos cierto para África – el enfoque regional de las actividades del G-20. El Informe de Progreso de África destacó recientemente la preocupación de que “A pesar de que la extracción de recursos naturales ha representado, por sí misma, un tercio del crecimiento real del PIB de África en la última década, más del 80 por ciento de los ingresos de exportación del continente provienen de las materias primas, generalmente sin procesar.” (Informe de Progreso de África 2011, p. 11)

Sobre la inversión privada y la creación de empleo: Instamos al G20 a centrarse en los principios de que inversión puedan aumentar los beneficios nacionales, compartidos con la inversión extranjera directa, incluidos los vínculos con empresas nacionales y la creación de empleo. En la Cumbre de Seúl 2010, el Grupo de los 20 anunció su propuesta de aprovechar y maximizar el valor agregado económico de la inversión privada. Este fue un enfoque bienvenido, dado que el grave problema de los países de bajos ingresos es que logran atraer más inversión extranjera directa, sólo para descubrir que se circunscribe a los sectores de recursos naturales, limitando así los vínculos con empresas locales y un impacto limitado en la creación de empleo . El G-20 tuvo la oportunidad de explorar el potencial de instrumentos de política económica que los gobiernos nacionales podrían utilizar para mejorar su rendimiento en la elaboración de los beneficios nacionales de la presencia de la IED. Pero, en cambio, ellos han elegido restringir su investigación a un vistazo a los principios vigentes en la inversión responsable, presumiblemente de carácter voluntario. El funcionamiento de estas medidas – y no las herramientas no convencionales de política económica- probablemente será el tema central de los seis estudios de país piloto que el G-20 ha anunciado que llevará a cabo. Mediante la búsqueda de una gama más amplia de insumos, como se sugirió anteriormente, el Grupo de Trabajo de Desarrollo puede proporcionar a los líderes del G-20 más y mejores opciones de política de inversión para los países de bajos ingresos.

Sobre infraestructura: Instamos al G20 a aprender las lecciones de la experiencia pasada sobre las asociaciones público-privadas y de los bajos niveles de transparencia y participación – junto con la mala asignación de riesgos – que han llevado a malos resultados y al exceso de deuda del sector público. El G-20 reconoce el déficit persistente de financiación de infraestructuras sufridas por las economías de los países en desarrollo. Sin embargo, a menos que los ministros de Finanzas del G-20 encuentren fuentes nuevas e innovadoras de financiación, el G-20, en sí, no estará preparado para ayudar a financiar la brecha. En su lugar, a raíz de las conclusiones del Grupo de Alto Nivel sobre la infraestructura, los ministros hacen hincapié en los mecanismos para diversificar y aumentar las fuentes de financiamiento, en particular el financiamiento del sector privado para este tipo de proyectos.

Los medios para atraer financiamiento sería las mejoras en los procedimientos de los bancos multilaterales de desarrollo “para facilitar los acuerdos de co-financiamiento, haciendo un mejor uso de los fondos de la preparación de proyectos, y mejorar el clima de negocios para promover la inversión pública y privada en infraestructura. Este enfoque pasa por alto el hecho de que depender de la financiación privada para llenar el vacío de financiación de la infraestructura se ha intentado antes, y es en gran parte la razón por la cual la brecha se ha profundizado en los últimos años. La promoción del G-20 de las Alianzas Público-Privadas también pasa por alto el hecho de que el sector privado sólo pueden beneficiarse de este tipo de proyectos mediante la descarga de los riesgos en los presupuestos del sector público, a menudo con carencia de transparencia. No nos damos cuenta de las propuestas de utilizar enfoques de [salvaguardias que no se refieren a garantías sociales y ambientales que los bancos están aboliendo, así que podría haber una opción mejor palabra] para salvaguardar los presupuestos de la mala asignación de los riesgos que obstaculicen el desempeño de los sectores público y las asociaciones público-privadas en el pasado.

Sobre la movilización de recursos internos: Instamos al G-20 a ayudar a los gobiernos a obtener los ingresos que deben provenir de las ganancias de sus corporativos de origen. Hasta la fecha, poco se ha logrado sobre la manipulación de los precios de transferencia, un problema clave que limita la capacidad de los países en desarrollo a obtener ingresos del comercio en que están involucrados. Según los cálculos, las pérdidas de ingresos por precios de transferencia se ubica en torno a los USD 100 mil millones al año. El G-20 ofrece apoyar el programa recientemente lanzado por “los organismos competentes multilateral” – manteniendo éstos en el anonimato, para “ayudar a los países en desarrollo en la elaboración y aplicación de sus leyes, en particular en el área de precios de transferencia” Sin embargo la bienvenida a este apoyo, deja los esfuerzos a la responsabilidad nacional, que debería ser apoyada con acuerdos de cooperación internacional, como la presentación de informes país por país. El Grupo de Trabajo debería recomendar a los líderes del G-20 que patrocinen una reunión para discutir la mejor manera de remediar la evasión de impuestos corporativos a través de manipulación de los precios de transferencia, que es fiscalmente ruinosa para los países en desarrollo.

II. El comercio, la inversión y el enfoque del G-20 sobre la regulación de los mercados de derivados de materias primas

Al Grupo de Trabajo Internacional le preocupa también el impacto de las deliberaciones en curso sobre la forma de coordinar las reformas de los mercados de derivados sobre materias primas en el G-20. Muchos países en desarrollo todavía exportan principalmente productos primarios. Para todos menos dos países de América Latina, las materias primas sin procesar representan más del 50 por ciento de sus ingresos de exportación y, en África, las materias primas contabilizan cerca de 70 por ciento de las exportaciones promedio en el período 1995-2006.

Esta dependencia de las materias primas contrasta con la experiencia de los países que han logrado hacer del comercio un pilar para el desarrollo. Esta experiencia muestra que las ganancias mejores de desarrollo no sólo provienen de la producción de materias primas, sino a partir de la diversificación en productos de alto valor agregado, de las capacidades y alto contenido tecnológico, y más vinculada a la producción nacional y las estructuras de consumo.

En este sentido, las oscilaciones de los precios y las distorsiones resultantes de la desregulación en los mercados de materias primas – por el liberalización comercial y financiera, y por el agotamiento de la reservas – afectan negativamente a la capacidad de los países en desarrollo para prosperar, debido a su exposición a los ciclos de auge y caída que inhiben la inversión y mejorar las estrategias productivas. Las ganancias de los especuladores rara vez contribuyen a mejorar los ingresos de los productores o las mejoras en la producción agrícola o las estrategias de diversificación. En suma, la excesiva especulación que contribuye a precios más altos o más volátiles rara vez beneficia a los productores y los países productores. La distorsión de los precios de las materias primas en un desregulado mercado de derivados no pueden ser corregidos y algunas veces se agrava aún más en la transmisión de los precios de los productos de consumo al menudeo, especialmente de alimentos y energía.

Con el fin de permitir a los países en desarrollo a utilizar el comercio como un instrumento para la acumulación de capital y su distribución equitativa, los enfoques actuales para volver a regular los mercados de derivados sobre materias primas en los países desarrollados y en países en desarrollo, pero sobre todo en los principales centros financieros – deben:

1. Limitar la volatilidad de los precios de los productos a través de medidas para evitar la especulación excesiva, es decir, que excedan o establezcan límites férreos de posición agregada para todos los centros de negociación, calculados sobre una base de comercio por entidad.

2. Complementarse con los límites o prohibiciones a los usuarios no-finales, a los participantes no hedgers, no comerciales en los mercados de productos derivados que se dedican a la especulación excesiva, y las disciplinas en contra de las prácticas de Comercio de Alta Frecuencia (High Frequency Trade) que inducen la volatilidad de factores no fundamentales.

3. Apoyarse mediante políticas y medidas apropiadas para apoyar la modernización y la diversificación de las estructuras productivas, y

4. Complementarse con un debate sobre la abolición de subvenciones a la exportación y re-instalar controles de regulación de las existencias de productos relacionados con la alimentación.

Hacemos un llamamiento al G20 a centrarse en las siguientes medidas específicas:

– La regulación y la transparencia en la información pre-y post-comercialización de los derivados deben ser mejorados. La Iniciativa Conjunta de Datos Operacionales que anunciaron los ministros de finanzas del G-20 y el Sistema de Información de Mercados Agrícolas anunciada por los ministros de agricultura del G-20 necesitan poderes adicionales para asegurarse de que las corporaciones propietarias de las existencias (stocks) suministren información precisa y completa, cuyo anonimato sobre la fuente de información de la empresa pueda ser garantizada por funcionarios de JODI y de AMIS.

– El anteriormente comercio no regulado (OTC o comercio bilateral con ningún cambio para gestionar los riesgos de incumplimiento de la contraparte)) de derivados de materias primas debe llevarse a cabo de manera transparente, y regulado en bolsa pública. Los intercambios deben definir claramente los diferentes tipos de comerciantes y obligarles a informar al respecto. Los compromiso de los líderes del G20, de septiembre de 2009 de mover los “derivados OTC estandarizados para el intercambio o plataformas de comercio electrónico, según corresponda,” debe ser reforzada, en vista de la amplia evasión de este compromiso por parte de las empresas financieras que demandan que los productos derivados OT se confeccionen ” a la medida” de las necesidades de sus clientes.

– Mejorar la información de acceso público que debe ser con frecuencia puestos a disposición por las bolsas. Los datos sobre el comercio de venta libre OTC, Los datos del comercio de los derivados OTC, que siguen siendo bilateral y no se trasladen a las plataformas electrónicas, deben ser reportados a un registro de operaciones de datos para que las autoridades reguladoras puedan tener acceso sin restricciones. Este conjunto de información agregada pero significativa debe estar a disposición del público en un periodo quincenal como lo hace por la Commodity Futures Trading Commission (en los EE.UU.), con el fin de permitir a los interesados ​​y académicos analizar los movimientos comerciales.

– Se deben instrumentar requisitos de información pre y post actividades comerciales sobre los mercados de materias primas, con el fin de permitir el control de arbitraje entre los mercados de productos físicos y financieros.

– Los intercambios deben ser obligados por ley a establecer límites a las posiciones especulativas totales (número total y el valor de los contratos de un determinado producto), y estos límites deben ser reforzados en su reglamentación en todas las jurisdicciones con la cooperación de informes de datos de comercio por bolsa y por las plataformas de comercio electrónico, incluidos los Consejos Exteriores de Comercio, como condición de acceso a los mercados extranjeros. – Los límites de precios o “fusibles” (circuit breakers) podrían ser necesarias en algunos mercados, por ejemplo, las instalaciones de ejecución de fondos de cobertura (swaps) y en las bolsas que no los tienen todavía.

– Las transacciones que, debido a la estandarización insuficiente, no son aptas para cotizar en bolsa deben ser apalancada con requisitos de margen más alto que las que cotizan en bolsa derivados de materias primas y ser sujetas a informes en tiempo real. Las transacciones que no sean apalancadas deben ser objeto de informes en tiempo real y con una garantía mucho mayor y de requisitos de capital de reserva.

– Los usuarios finales sólo debe obtener exenciones de los requisitos de apalancamiento de comercio extra-bursatil de OTC,, cuando la exención está estrictamente circunscrito a los riesgos comerciales de las materias primas cubiertas. Las empresas financieras no pueden reclamar exenciones a fin de continuar las operaciones bilaterales no declaradas y no garantizadas. La posibilidad de eliminar esta exención y abordar las necesidades de los usuarios finales a través de medios alternativos – por ejemplo, haciendo disponible financiación para apalancamiento o aseguramiento de precios, debe ser considerada.

– La participación de las instituciones públicas de depósito de seguro en el comercio de derivados con materias primas, se debe reducir al exigir un mayor margen y requisitos de reserva de capital o prohibiciones.

– Los acuerdos de comercio e inversión no deben poner restricciones a la capacidad de los gobiernos para emplear las herramientas de política macroeconómica y regulatoria para gestionar ciclos de auge y caídas o detener la especulación excesiva, y los precios relativos de los productos frente a otros, especialmente los no tradicionales sectores de exportación.

III. El Comercio y el enfoque del G-20 hacia el sistema monetario internacional

Hay una necesidad urgente de lograr una transición ordenada hacia un sistema monetario internacional que apoye la estabilidad, el comercio y un mecanismo adecuado para el ajuste de los desequilibrios globales sin consecuencias recesivas. El enfoque del G-20 de la reforma del sistema monetario internacional que ha fracasado en su avance probablemente será más costoso para una economía mundial que, una vez más, se desvía peligrosamente a una recesión global. Hay una gran necesidad de mecanismos alternativos para proporcionar un estímulo sobre una base sostenible, como lo muestra la limitada capacidad para hacerlo los EE.UU.

Aunque las recientes declaraciones del G-20 reconocen la necesidad de impulsar la creación de empleo, fracasan al no colocar la reforma del sistema monetario internacional como el factor clave para tener éxito en este empeño. Esto tal vez explique por qué la Presidencia francesa del G-20, después de salir con un gran comienzo mediante la colocación de la reforma del sistema monetario en las prioridades de su programa, se detuvo en este último tramo. Es comprensible que el G-20 fallara en la entrega de una reforma integral – demasiado ambiciosa a la luz de los plazos necesarios para que eso suceda – , pero el G-20 no puede permitirse el lujo de no llegar a un consenso sobre un plan de acción sensato y gradual.

El Grupo Internacional de Trabajo ha promovido como pilares fundamentales de las reformas necesarias a) una versión reformada de los Derechos Especiales de Giro – o una nueva moneda de reserva mundial – jugando un papel central, b) un mecanismo alternativo y creíble para la gestión multilateral de tipos de cambio y c) mayor dependencia de un mecanismo regional y sub-regionales de cooperación monetaria.

Instamos al G20 a:

Innovación en los enfoques para reducir la volatilidad del tipo de cambio: El G-20 ha optado por dar prioridad a los debates sobre la vigilancia y las herramientas de préstamo en el FMI. Tenemos razones para dudar de que estos enfoques, que han dejado sin resolver durante más de una década, tengan mucho que aportar a la reducción de la volatilidad del tipo de cambio, especialmente dentro de la estructura del FMI que sigue siendo seriamente antidemocrática. En otro artículo que se priorizados por el G-20, el “marco para la gestión de los flujos de capital,” nos preocupa que los posibles resultados de este proceso podrían ser restricciones a los derechos de los países de aplicar restricciones a la cuenta de capital, de conformidad con los Artículos del Acuerdo (artículo VI ). Algunos informes preliminares del FMI recomiendan someter el ejercicio de ese derecho a ciertas condiciones previas que no contemplan las realidades que diferencian las economías de los países en desarrollo, en particular, su dependencia relativamente mayor en el comercio.

Bienvenida la diversidad de enfoques regionales monetarios: En lugar de dar la bienvenida a la contribución diversa y flexible impulsada en el contexto de lo que los acuerdos regionales de financiamiento y de liquidez pueden ofrecer a la estabilidad financiera mundial, el FMI está estudiando la manera de reunirlos con el FMI dentro de una arquitectura con principios de talla única.

Utilizar todo el potencial de una reforma en los Derechos Especiales de Giro: Por último, la discusión sobre los Derechos Especiales de Giro (DEG) parece estar limitada a una ampliación de la canasta de monedas sin guiarse por una racionalidad particular para hacer la canasta más estable, sino por realidades geopolíticas y el deseo de algunos para ver el renminbi convertirse en una moneda totalmente convertible. Además, el potencial de los Derechos Especiales de Giro como una herramienta autónoma para proporcionar un estímulo a la economía mundial, en un momento cuando todos los demás posibles mecanismos están fallando, está al parecer excluida de la consideración, al igual que otras reformas que harían que de los DEG uno de los pilares más adecuado para el sistema monetario internacional

En Conclusión

Estamos dispuestos a ofrecer más insumos y trabajar con los miembros del G-20 que estén dispuestos a asumir el liderazgo para llevar adelante estas propuestas.