Asunción, (PL).- La XXI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno con sede en Paraguay el 28 y 29 de octubre si algo dejó bien en claro fue la amenaza de la crisis económica que pende sobre el mundo. Con los más diversos matices, los 12 presidentes, cuatro vicepresidentes y seis cancilleres intervinientes en el cónclave, expusieron sus puntos de vista sobre el tema central propuesto por las autoridades paraguayas Transformación del Estado y Desarrollo.

Sobre este asunto gravitaron otros contenidos como la crisis económica mundial, sus amenazas para el mundo y la región, la debilidad de los Estados y las aún prevalecientes desigualdades y el nivel de pobreza en América Latina. Si bien en un principio la propuesta temática generó preocupaciones, dada la diversidad de opiniones y enfoques ideológicos, hubo consenso en la aprobación de la llamada Declaración de Asunción.

Este texto consta de 58 puntos, producto de las coincidencias y compromisos, resaltando el renovado consenso sobre el papel actual del Estado para el desarrollo efectivo de los pueblos. Fernando Lugo, presidente de Paraguay, al anunciar la firma del documento, destacó la diversidad de opiniones y el haber podido llegar a la unidad de criterios de los participantes.

No es menos cierto que transcurrió todo un año de reuniones preparatorias en las cuales se compartieron experiencias en diversos sectores, que contribuyeron a debatir los problemas del mundo actual. El canciller paraguayo, Jorge Lara, reconoció al respecto que en ese proceso de diálogo se encontraron coincidencias y se avanzó “en la construcción del documento de la conferencia”. A lo cual se agregaron los debates de las reuniones de cuatro días encabezadas por los coordinadores nacionales, responsables de cooperación y cancilleres, donde se perfilaron los textos conclusivos.

Declaración de Asunción

Algunos de los puntos aprobados por los Jefes de Estado y de Gobierno se refieren al fortalecimiento de la administración pública y garantizar la vigencia de reglas claras y previsibles en materia de gestión pública. De esta manera, consideraron que se puede “contribuir a la gobernabilidad democrática con participación ciudadana, a la cohesión social y políticas públicas inclusivas y no discriminatorias”.

También llamaron a consolidar los órganos gubernamentales nacionales encargados de la máxima rectoría de las políticas de reforma y fortalecimiento institucional de la administración pública, “dotándolos de las competencias, capacidades y recursos necesarios para el cumplimiento efectivo de su misión”.

Los gobernantes y representantes alentaron también a promover la cooperación entre las administraciones públicas de los países iberoamericanos para fomentar la integración regional y propiciar el intercambio de conocimientos y experiencias en materia de procesos, proyectos y programas exitosos.

Por otro lado, convocaron a implementar y reforzar en las instituciones públicas “la gestión por resultados y para resultados en el desarrollo”, así como la rendición de cuentas abierta al escrutinio público y la retroalimentación ciudadana a fin de evitar el aumento innecesario de las burocracias. La Declaración de Asunción exhorta a promover, además, cambios progresivos, según corresponda, en las estructuras tributarias para la consolidación de un sistema de recaudación más eficiente, eficaz y transparente, que combata la evasión y la elusión fiscal.

Otro tema se relacionó con la implementación de políticas públicas sociales, integrales, incluyentes y redistributivas, incluidas las relativas al mercado laboral, tendientes a promover la protección social universal y crear condiciones para una mayor igualdad en los niveles de bienestar de los pueblos.

Asimismo, demanda fortalecer y facilitar la participación ciudadana, mediante mecanismos que fomenten el involucramiento de todos los actores sociales en los asuntos públicos, para favorecer la transparencia y asegurar el acceso a la información, entre otros.

Comunicados especiales y acuerdos de cooperación

Este año fueron presentados 18 comunicados especiales a ser evaluados por los dignatarios y representantes, y de ellos fueron aprobados 13, igual cantidad que en la anterior reunión en Mar del Plata. Los textos, al decir del ministro del Exterior paraguayo, representan demandas históricas de nuestros pueblos como los presentados por Cuba de poner fin al bloqueo económico y el apoyo a la lucha contra el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, y el tema de las Islas Malvinas, propuesto por Argentina.

En las Cumbres Iberoamericanas celebradas en Salamanca, Montevideo, Santiago de Chile, San Salvador, Estoril y Mar del Plata, los Jefes de Estado y de Gobierno condenaron las medidas punitivas impuesta a Cuba por más de 50 años por distintas administraciones norteamericanas.

El documento divulgado en esta ocasión sobre la medida de fuerza contra la isla caribeña reafirmó la “defensa del libre intercambio y de la práctica transparente del comercio internacional”. A la par califica de “inaceptable la aplicación de medidas coercitivas unilaterales que afecten el bienestar de los pueblos, su acceso y disfrute pleno de los beneficios de la cooperación internacional en todas las esferas, incluida las funciones del Estado y su desarrollo, y obstruyen los procesos de integración”.

Los gobernantes y representantes iberoamericanos reafirmaron “el más enérgico rechazo” a la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional y exhortaron al gobierno de los Estados Unidos a poner fin a su aplicación.

Por último, pidieron a la Casa Blanca que cumpla con lo dispuesto en 20 sucesivas resoluciones aprobadas en la Asamblea General de la ONU y ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene contra Cuba.

En su última votación el documento fue aprobado por 186 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel), tres abstenciones (Islas Marshall, Micronesia y Palau) y dos ausencias (Libia y Suecia).

Otros comunicados especiales estuvieron relacionados con seguridad ciudadana y pública, migración Iberoamericana, fortalecimiento del Estado e institucionalidad democrática, y declaración del 2013 como Año Internacional del Quinua y la coca originaria y ancestral.

Además, se incluyeron: año internacional de los afrodescendientes y el cambio climático y agricultura en Iberoamérica; compromiso para la inclusión social, iniciativa ambiental Yasuní ITT y ayuda oficial al desarrollo de los países centroamericanos de cara al IV Foro de alto nivel sobre eficacia de la ayuda.

También fueron aprobados cuatro nuevos proyectos de cooperación: El primero vinculado a la cooperación en fronteras, el cual busca transmitir las buenas experiencias que existen entre los países en materia económica y social, además de infraestructura, producción y cultura.

Otro estuvo referido a la propiedad industrial para el desarrollo, asociado éste a todo lo referente a las patentes e intercambio de experiencias y buenas prácticas en ese sector. Un tercero fue destinado a los adultos mayores, al ser considerado un tema central y prioritario en cada uno de los países iberoamericanos.

El cuarto programa se denominó Iberobibliotecas y tiene como propósito estrechar la vinculación de las bibliotecas iberoamericanas, particularmente consolidar las nacionales que tengan como objetivo principal ofrecer, de manera amplia y popular, instrumentos para incentivar la lectura en niños y jóvenes.

Consensos y desencuentros

Pese al consenso de los documentos derivados de la cumbre, no faltaron los desencuentros y algunos discursos que pusieron los puntos sobre las íes sobre quienes son hoy los responsables de los problemas que agobian al mundo.

Rafael Correa, presidente de Ecuador, cuestionó la presencia en la reunión de representantes de organismos internacionales como el Banco Mundial (BM) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). El gobernante pidió permiso y se retiró de la sala en el momento en que la vicepresidenta del BM, Pamela Cox, iba a intervenir.

“Esta señora”, dijo el referencia a Cox, cuando yo era ministro de Economía me negó personalmente en Washington un crédito “porque usted ha cambiado la política económica”. No hemos venido acá a escuchar a una burócrata internacional, hemos venido a escuchar a los presidentes de países hermanos, afirmó el gobernante ecuatoriano en declaraciones a periodistas. Cuándo ellos escuchan a “los países latinoamericanos sobre qué opinamos de su política económica, de su organización social y política internacional”, preguntó.

Al incorporarse al plenario, Correa señaló que en América Latina “el Estado no ha respondido a los valores, principios, realidades y las necesidades de justicia social” de sus países, sino a las relaciones de poder interna y externa. “Si queremos lograr verdaderamente el desarrollo lo primero que tenemos que hacer es vencer el neocolonialismo y el neocentrismo”, remarcó.

El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, reveló cifras que ilustraron la pobreza y desigualdad en América Latina, y que, cumplidos 20 años de Cumbre Iberoamericana, conviven hoy con millones de personas.

Aquí se ha hablado de la igualdad de oportunidades, de metas en educación, indicó; sin embargo, hoy uno de cada cinco niños en América Latina vive en la pobreza infantil extrema, más de 32 millones de infantes. Uno de cada tres niños indígenas o afrodescendientes vive en extrema pobreza en esta región y dos de cada tres en pobreza, y en las zonas rurales nueve de cada 10 niños indígenas son pobres y seis de cada 10 son extremadamente pobres, remarcó.

Rodríguez aseveró que “es loable que todos se ocupen de la deuda de Grecia, pero es imperdonable que no se ocupen de la deuda externa” de regiones pobres. Al respecto, remarcó que no debe reclamarse a América Latina y el Caribe, y menos a África, lo que no están dispuestas a hacer las economías norteamericana y europea.

Hemos escuchado asombrados en esta reunión algunas aseveraciones del BM y de la OCDE en las que no hay un atisbo de autocrítica, ni de reconocimiento de que la responsabilidad principal de la crisis es de las instituciones de Bretton Woods y de los gobiernos norteamericanos y europeos, enfatizó el canciller cubano.

Por su parte, el presidente paraguayo señaló al inaugurar la cumbre que el tema Transformación del Estado y Desarrollo, coincidió con un tiempo de intensa tensión de las economías de los países desarrollados, “a lo cual se suman las movilizaciones ciudadanas, que están sondeando algún rumbo desde su civilidad”.

En el fondo, aseguró, todo se vincula con los debates sobre el rol del Estado, y con ello el derecho de participar y decidir sobre políticas económicas, reclamando el poder democrático de decisión de las políticas sociales en la economía y las finanzas. Lugo subrayó que los modelos económicos regidos en la región hasta ahora fueron importados y están agotados.

Sus resultados en la mayoría de los casos, dijo, fueron perversos y facilitaron la fuga de capitales, la pérdida de nuestras riquezas naturales, la creación de una clase social privilegiada, el desempleo masivo, la inseguridad social, una gran masa de desheredados, profundización y marginación de pueblos indígenas.

Es inaceptable que un pequeño club de Estados decida sin consulta alguna y sin debates democráticos, la suerte de millones de seres humanos en el mundo, aseveró.

La solidaridad no se demuestra solo en las declaraciones o en los discursos, afirmó, “es hora que las declaraciones se transformen en hechos concretos y el primer círculo de interés sea nuestra región, nuestra comunidad, la cual merece atención especial”.

* Corresponsal de Prensa Latina en Paraguay.