La Habana (PL).- La creación de la Organización Popular del Africa Suroccidental (Swapo) en 1960 respondió a la necesidad de dar expresión política única a la lucha anticolonialista del pueblo namibio. En julio de 1847 se proclamó la independencia de Liberia, y en agosto de 1960 Chad se liberó de la esclavitud colonial impuesta por Francia.

Cuando el navegante portugués Bartolomeu Dias desembarcó en 1488 en el territorio de la que actualmente es la República de Namibia, quedó impresionado por la majestuosidad del paisaje. También pensó en las posibilidades económicas que su conquista significaría para Portugal. El lusitano encontró la zona poblada de varios grupos étnicos, entre los cuales hereros, ovambos, domanes y kavangos observaban por primera vez a los visitantes europeos.

Los nativos no imaginaban los sufrimientos y humillaciones que les causarían los conquistadores extranjeros al imponerles sistemas esclavizantes y colonialistas extendidos durante siglos, y sólo podrían liberarse mediante una prolongada guerra.

Portugal no colonizó Namibia como lo hizo con la vecina Angola, su mayor posesión colonial, y con Mozambique, su segunda en extensión territorial, adonde el navegante Vasco de Gama arribó en 1498. Entre el desembarco de Bartolomeu Dias y la creación del Africa Occidental Alemana (nombre dado a Namibia) en 1884, cerca de cuatro siglos después, los europeos que visitaron el territorio fueron en su mayoría exploradores, misioneros y cazadores.

Llegó Alemania a Namibia, y en general a Africa, luego de vencer la resistencia del canciller imperial Otto Von Bismarck (1815-1898), quien no era partidario de comprometerse en el continente por considerarlo una pérdida de recursos humanos y materiales.

Debido a las presiones de misioneros y comerciantes alemanes, y ante el reto que significaba la conquista de extensos territorios por rivales europeos como Reino Unido y Francia, el canciller decidió enviar tropas a varios territorios de Africa que se convirtieron en sus colonias.

Las tres décadas siguientes de dominación alemana estuvieron marcadas por la sangrienta represión de las sublevaciones indígenas, en especial de los hereros, el grupo étnico dominante, cuya rebelión de 1904 no finalizó hasta cuatro años después con la pérdida de 60 mil vidas.

Las tropas imperiales, que poseían superioridad en armamentos, actuaron con la brutalidad acostumbrada de los colonialistas para reprimir las rebeldías nativas. El pueblo namibio sería víctima de masacres similares en décadas posteriores.

En 1915, durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), las fuerzas armadas de la Unión Surafricana (desde 1961 República de Suráfrica), derrotaron a los colonos alemanes. Reconoció Alemania la soberanía surafricana sobre la región en el Tratado de Versalles, y en 1920, la Sociedad de Naciones, antecesora de la actual Organización de las Naciones Unidas (ONU), concedió a Suráfrica el mandato sobre Africa del Suroeste, denominación que recibía ahora el territorio de Namibia.

La derrota alemana en el conflicto universal significó para los germanos la pérdida de todas sus posesiones coloniales en el continente, que pasaron al dominio, fundamentalmente, de Reino Unido y Francia.

Las autoridades surafricanas aplicaron en Namibia el siniestro sistema del apartheid, en vigor en su territorio, lo cual fue rechazado por la población autóctona en protestas que resultaron cruelmente reprimidas.

En 1946 la Asamblea General de las Naciones Unidas pidió a Suráfrica que sustituyera el sistema de mandato concedido por la antigua Sociedad de Naciones por una administración de fideicomiso bajo la ONU, lo cual se negó a hacer.

Tres años más tarde, en 1949, una enmienda constitucional surafricana extendió la representación parlamentaria a Africa del Suroeste, sin embargo, el Tribunal Internacional de Justicia decretó en 1950 que el mandato debía ser administrado por las Naciones Unidas.

El rechazo de Suráfrica a las demandas de la ONU dejó a los namibios como única vía para su liberación la lucha armada. La creación de la Organización Popular del Africa Suroccidental (Swapo), en 1960, respondió a la necesidad de dar expresión política única a la lucha anticolonialista del pueblo namibio y definió claramente sus objetivos de independencia y nacionalidad.

Los primeros seis años fueron dedicados a la movilización popular. Cuando se inició el 26 de agosto de 1966 la lucha armada bajo la dirección del Ejército Popular de Liberación de Namibia (PLAN), brazo armado de la Swapo, el pueblo se encontraba decidido a luchar por su libertad, oponiendo al colonialismo y al racismo una nueva fuerza.

Como una maniobra destinada a reforzar el dominio sobre el país, Suráfrica aplicó el Plan Ordentaal que dividía a Namibia en seis regiones, una suerte de bantustanes en que la autoridad máxima descansaba en el presidente surafricano.

Mientras, la Swapo desarrollaba una intensa actividad guerrillera: sabotajes, emboscadas, colocación de minas en las vías de comunicación utilizadas por el ejército surafricano, que frecuentemente realizaba horribles masacres en la población.

El 4 de mayo de 1978, 24 horas después de finalizado el noveno período de sesiones de la ONU relacionado con Namibia, Suráfrica agredió el campo de refugiados namibios en Cassinga, en territorio de Angola, donde asesinó a casi 700 personas.

Tras largos años de lucha y sacrificios, Namibia -con el aporte decisivo de los internacionalistas cubanos y combatientes angolanos-, obtuvo en 1989 la independencia. La Swapo había cumplido con la misión que se propuso: liberar al país de la esclavitud colonialista y del apartheid.

Habían transcurrido exactamente 501 años desde que el navegante lusitano Bartolomeu Dias desembarcó en el territorio convertido en el futuro en Namibia.

Liberia: Un Estado fundado por esclavos

Cuando se habla o escribe sobre Liberia, se asocia exclusivamente a un país surgido con la llegada a Africa de los esclavos que obtuvieron su libertad tras la abolición de la esclavitud en Estados Unidos. Pero los primeros habitantes de lo que sería esta nación ubicada en la parte occidental entre la República de Guinea, Costa de Marfil, Sierra Leona y el océano Atlántico, fueron tribus ecuatoriales posteriormente mezcladas con otros pueblos africanos.

De esa mezcla resultaron diversos grupos tribales como mandingas, gissis, golas, kweis y kru entre los más importantes, que se localizaban en la zona del litoral. En esa área se concentran los mayores grupos poblacionales, y en menor grado en lugares más alejados. Esas etnias hablan más de 30 lenguas autóctonas, aunque el idioma oficial es el inglés.

Los navegantes portugueses fueron los primeros europeos en arribar a las costas de la que actualmente es Liberia en el siglo XV. Así, los grupos originarios sostuvieron los contactos iniciales con hombres procedentes de otro continente. Más tarde llegaron normandos, genoveses y catalanes. Portugal mantuvo el monopolio comercial hasta 1515. Este comercio se basaba en intercambios que se realizaba con las poblaciones asentadas próximas a las zonas del litoral.

A partir de 1515 el país resultó invadido por británicos, franceses y holandeses. Ya por esa época el comercio de esclavos comenzaba su auge; fue iniciado por los portugueses hacia su colonia de Brasil y seguido por traficantes de esas naciones europeas.

Entre 1700 y 1850, miles de africanos fueron arrancados de lo que es la actual Liberia y de otras áreas de la región, y llevados a diversas zonas del continente americano y el Caribe para trabajar en sistema esclavista en plantaciones agrícolas y minas. En 1834 la corona británica decretó la prohibición de la trata de esclavos en todas sus colonias; en Reino Unido tenía lugar la Revolución Industrial, y para Londres no era conveniente el régimen esclavista que le proporcionó abundantes beneficios.

En las colonias, la norma británica fue recibida a disgusto por los dueños de plantaciones que se habían enriquecido con la explotación del trabajo esclavo. Muchos manumitidos comenzaron a trabajar con su familia en sus propias parcelas. Los traficantes también pretendían continuar con La Trata, y por eso Londres creó en su colonia de Sierra Leona una base naval para perseguir a los violadores de la decisión de la Corona.

Con el pretexto de la abolición de la esclavitud, en 1861 estalló en Estados Unidos la llamada Guerra de Secesión (1861-1865), por la que los Estados del Sur intentaron separarse de los del norte, militarmente vencedores. En ese país la abolición de la esclavitud generó numerosos problemas sociales y la burguesía terrateniente del sur decidió enviar al continente africano a los esclavos que habían obtenido la libertad.

Varias organizaciones de Estados Unidos propiciaron la emigración de africanos manumitidos hacia el territorio que más tarde constituiría Liberia. En su mayoría fueron liberados en 1800 por el Congreso de Virginia, y según testimonios escritos de la época, considerados como “individuos perjudiciales y peligrosos” para la sociedad. Esos hombres y mujeres “perjudiciales y peligrosos” contribuyeron con su trabajo esclavo a llenar las arcas de los recalcitrantes dueños de plantaciones de algodón y otros cultivos.

Las organizaciones sureñas hicieron un primer intento de asentamiento en Sierra Leona en 1820, pero fueron rechazados por el gobernador inglés. Representantes de la American Colonization Society, una empresa que se proclamaba humanitaria, obtuvieron en 1821 en Liberia una franja de tierra de 12 mil 800 kilómetros cuadrados, comprada a jefes de tribus asentados en ella. El contrato garantizaba la perpetuidad sobre el territorio.

Más tarde, los afronorteamericanos adquirieron otras tierras hacia el interior del país, fueron estableciendo colonias y fundaron Monrovia, capital actual, en homenaje al entonces presidente norteamericano James Monroe.

En julio de 1847 se celebró en Monrovia un congreso de los afroamericanos agrupados en distintos conglomerados, en el cual se acordó proclamar la independencia y designar presidente a Joseph J. Roberts, quien había sido desde 1841 gobernador de Liberia; se adoptó una constitución y una bandera similares a la norteamericana.

En 1885 y 1910 se firmaron acuerdos territoriales con Gran Bretaña y Francia respectivamente, para fijar los actuales límites de la república africana más antigua. En 1924 se adoptó una legislación, aprobada por el gobierno de Estados Unidos, mediante la cual el país recibió oficialmente el nombre de Liberia.

Toda la organización estatal y social se mantuvo ajena a la población nativa que prácticamente había sido desconocida. Esa marginación derivaría en graves consecuencias políticas y sociales en los años venideros, y, en general, en buena parte del siglo XX. De todas formas, Liberia quedó en la historia de Africa como la primera nación al sur del Sahara en convertirse en un Estado independiente.

Chad: Del colonialismo a la independencia

El dominio extranjero durante décadas sobre Chad determinó que este país, cuya extensión territorial superó casi dos veces al de la metrópoli colonial francesa, tenga en el presente escasa presencia en el contexto internacional. El lago que da nombre al país está a 282 metros de altitud, posee entre 10 mil y 25 mil kilómetros cuadrados, y debe su vida esencialmente a los ríos Chari y Legote, que se alimentan por las lluvias de las montañas de Camerún y República Centroafricana

Con más de un millón de kilómetros, figura entre las mayores naciones de Africa y su territorio está cercado por Libia, Níger, Nigeria, Camerún, República Centroafricana y Sudán del Norte. En el país existen cerca de 20 grupos étnicos entre los que sobresalen, entre otros, sara, bagirmi, kreich, teda, mbun, naba y toubus, los cuales en el transcurso de siglos mantuvieron relaciones fluidas y armoniosas. Los idiomas oficiales son el francés y el árabe, aunque también se hablan más de 100 dialectos.

La civilización sudanesa, llamada así por haber tenido en el Sudán su Edad de Oro, se componía de Estados a cuya cabeza se encontraban reyes, a quienes se rendían honores divinos y se atribuían poderes de la misma índole. Por Sudán se denominó la extensa zona de sabanas del sur del Sahara desde Senegal hasta la actual República de Sudán del Norte. Es también denominada Sahel, al norte del desierto la región que se llama Magrheb.

Los estados originarios comprendían uno o más grandes reinos en el centro, y otros más pequeños diseminados por la periferia. Todos ellos mostraban señales de una estructura política más o menos centralizada. Uno de esos Estados, el de Kanen, fue fundado aproximadamente en el siglo IX, al norte del lago Chad. Este reino estaba muy relacionado con el Bornu, establecido en la costa sur del mismo lago, en el territorio de la actual Nigeria, manteniendo entre ambos vínculos económicos.

Desde la segunda mitad del siglo XI, la introducción del Islam sirvió como factor de fusión entre los reinos del área, fundamentalmente bajo el mandato del sultán de Oume (1085-1097). La expansión árabe por el norte africano llegó hasta el reino de Kanen en el siglo XIV, cuando estos ocuparon la parte norte, donde se establecieron e influyeron totalmente en la cultura de los habitantes de la región.

Los primeros europeos llegaron al país en 1892, cuando una expedición que se encaminaba hacia el Congo con el fin de unir comercialmente esos territorios con la cuenca mediterránea, hizo contacto con el reino de Kanen. Un acuerdo suscrito entre Francia y Reino Unido, las dos mayores potencias coloniales del continente, garantizó la presencia de los galos en la región, sobre todo en los territorios de la periferia norte del lago Chad.

La presencia europea en Chad inició una etapa de profundos sufrimientos y humillación para el pueblo. El colonialismo francés aplicó el sistema de explotación de los recursos naturales practicado en otras colonias. Los nativos de Chad no fueron víctimas del tipo de esclavitud que conocieron los autóctonos de los países situados en la parte más occidental de Africa, de donde salieron los millones de africanos llevados por los traficantes hacia regiones de la América continental y el Caribe.

Sin embargo, la naturaleza de los crímenes de Francia en Chad en nada se diferenciaba por su crueldad a los cometidos por los esclavistas dueños de plantaciones en el denominado Nuevo Mundo. La conquista y colonización francesa de la región, y de Chad en particular, no resultó fácil debido a la resistencia que le opuso el norte islámico, el cual había logrado una unidad religiosa relativamente fuerte.

El sur del país, con un clima tropical húmedo, a diferencia del semidesértico del norte, con considerables recursos naturales y una fragmentación política por las creencias animistas de sus habitantes, fue seleccionado como asentamiento por los colonialistas franceses. Las décadas siguientes no transcurrieron de forma tranquila para los ocupantes extranjeros. Constantemente surgían manifestaciones de rebeldía que eran aplastadas con suma severidad por las tropas francesas.

Para la segunda década del siglo XX, las rebeliones de los nativos fueron dominadas y Francia completó la ocupación total de Chad. La nación, como la mayoría de los territorios del Africa Ecuatorial Francesa, de la que formó parte, no escapó al “esfuerzo de guerra” exigido por Francia a sus territorios coloniales durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), lo cual aumentó la explotación de la colonia.

Con el fin de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), nuevas ideas democráticas y anticolonialistas llegaron a Africa, traídas en su gran mayoría por los soldados africanos que pelearon en la contienda en los ejércitos de las potencias coloniales.

El nacionalismo africano recibió un notable impulso con la creación en 1946 del Partido de la Reunión Africana Democrática (RAD), organización nacionalista de carácter regional encabezada por Félix Houphouet Boigny, de Costa de Marfil. Francia intentó detener el movimiento nacionalista africano con pequeñas reformas. Abolió el trabajo forzado y el Código del Indigenado, impuesto años antes a sus colonias, en los hechos un estatuto esclavista.

En Chad el movimiento nacionalista tomó rigor en 1947 con la fundación del Partido Progresista Chadiano, como una sección de la RAD. Para el colonialismo en la enorme nación, la suerte estaba echada. Elementos recalcitrantes en París se empeñaban en mantener el sistema colonial cuando el siglo XX transitaba por su segunda mitad. Pero en agosto de 1960, Chad se liberó de la esclavitud colonial impuesta por Francia.

* Periodista cubano especializado en política internacional, ha sido corresponsal en varios países africanos y es colaborador de Prensa Latina.