Entre septiembre de 2010 y septiembre de 2011, los precios internacionales de los cereales aumentaron 30%: el maíz subió 43%, el arroz 26% y el trigo 16%, según el informe trimestral Alerta sobre precios de los alimentos del Grupo del Banco Mundial (BM). “La crisis de los alimentos no está superada y millones de personas siguen sufriendo alrededor del mundo”, previno el presidente del BM Robert B. Zoellick. ¿El G-20 regulará y gravará las operaciones financieras de futuros de alimentos y petróleo?

El descomunal aumento de precios de los alimentos registrado en el período 2007-2008 hundió en el hambre a 80 millones de personas y la nueva escalada inflacionaria desde febrero de 2011 condujo a 70 millones a la extrema pobreza, manifestó el secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon en su mensaje por el Día Mundial de la Alimentación a mediados de octubre de este año.

En diciembre de 2010 el índice global de precios agropecuarios de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) marcó su nivel máximo en 20 años, y en febrero de 2011 batió un nuevo récord histórico. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), entre junio y diciembre de 2010 los precios del trigo y del maíz aumentaron 90 y 60%, respectivamente. (1)

A mediados de febrero de 2011, el Banco Mundial reportó que las cotizaciones de los alimentos habían aumentado 29% respecto a 2010. Según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), las fuertes alzas en los precios del azúcar, trigo y maíz contribuyeron a que las cotizaciones internacionales de los alimentos tocaran niveles récord en enero y febrero.

Si bien hubo un ligero descenso de precios en marzo y abril, el BM informó que su índice de cotizaciones de alimentos subió 36% en un año: el maíz se encareció en 74%, el trigo en 69%, la soya en 36%, yel azúcar en 21%, sumiendo en la pobreza extrema a 34 millones de personas. En junio de 2011 el índice mensual de precios de la FAO estuvo 39% más alto que en junio de 2010. En julio, los precios globales de los alimentos eran 33% más altos que un año atrás, evaluó el BM.

Entre septiembre de 2010 y septiembre de 2011, los precios de los cereales aumentaron 30%; puntualmente, el maíz subió en 43%, el arroz en 26% y el trigo en 16%, mientras que el aceite de soya lo hizo en 26%, señala la publicación trimestral Alerta sobre precios de los alimentos del BM. (http://go.worldbank.org/26VBL9Q3F0)

El Índice de precios de alimentos del BM cayó en 5% desde el máximo alcanzado en febrero de 2011, pero sigue 19% por encima de los niveles de septiembre de 2010. Entre tanto, la crisis alimentaria continúa siendo crítica en el Cuerno de África, afectando a más de 13,3 millones de personas en la región, un millón más que en agosto, precisó el reporte Alerta, elaborado por José Cuesta, economista superior del BM.

Según la FAO, las personas malnutridas aumentaron de 817 millones en 1990-1992 a más de mil millones en 2009, aunque se espera que la cifra descienda a 925 millones en 2017, siempre y cuando el precio de los alimentos no siga aumentando. Lastimosamente, la publicación trimestral del BM advierte que es probable que la inestabilidad –mayor en los países de ingreso bajo– se mantenga a mediano plazo debido a múltiples factores nacionales y mundiales.

Por ejemplo, las recientes inundaciones en Tailandia –las peores en 50 años– pueden añadir incertidumbre a corto plazo debido a las pérdidas estimadas de entre 16% y 24% en la producción total. Las últimas previsiones de la FAO indican quelas reservas mundiales de cereales tocarán fondo en 2011, luego de 27 años, con 405 millones de toneladas, 5% por debajo del nivel de 2010. Se estima que la producción mundial de cereales en 2011-2012 alcanzará las 2.313 millones de toneladas, 11 millones más respecto a la previsión del 22 de junio.

Los precios de los alimentos continuarán inestables y pueden subir aún más, afectando sobre todo a los agricultores y consumidores de los países pobres dependientes de las importaciones, especialmente los africanos, confirmó el informe anual Estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, elaborado por la FAO, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). El gran problema, anotó el BM, es que los países en desarrollo tendrían ahora muy pocos recursos para proteger a los habitantes vulnerables luego de la crisis económica y los gastos ocasionados por los paquetes de reactivación. (2)

Se prevé que el costo global por importación de alimentos alanzará un récord de un billón (millón de millones) 29 mil millones de dólares en 2011, 21% más que en 2010. Los países con bajos ingresos y déficit de alimentos tendrán que gastar entre 27 y 30% más en alimentos. (Contra el hambre del hombre; Ernesto Montero Acuña, Prensa Latina)

El 17 de junio, la FAO y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) presentaron un análisis del estado de la agricultura en una proyección de 2011 a 2020, con pronósticos pesimistas en torno a los precios, que a todas luces se mantendrán elevados en los próximos 10 años. Dicho informe señala que los precios de los cereales subirán en un 20% en la próxima década; la carne, alrededor de 30%, mientras la producción agrícola se elevará en 1,7% en lugar del 2,6% del anterior decenio.

La ONG británica Oxfam coincidió en que el costo promedio de los productos agrícolas básicos aumentará entre 120 y 130% en 2012, y es probable que se duplique en los próximos 20 años, en gran parte debido a los efectos del cambio climático. Oxfam Internacional estima que como resultado de los fenómenos climáticos extremos en los últimos 30 años se produjo una caída global de 5,5% en la producción de trigo y de 3,8% en el caso del maíz. “Tenemos proyecciones según las cuales los precios de los alimentos podrían duplicarse de aquí a 2020 a causa del cambio climático”, dijo Neil Melvin, del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI). (Precios de alimentos por las nubes: ¿Latinoamérica vulnerable?; María Julia Mayoral, Prensa Latina)

Las causas de la crisis alimentaria

La Alerta trimestral del Banco Mundial explica que otros problemas estructurales también contribuyen a la crisis alimentaria, como por ejemplo el crecimiento poblacional y el cambio en las dietas alimentarias; la progresiva interacción entre los precios de los alimentos y la energía, y el incremento en la producción de biocombustibles.

Según Ramón Pichs, investigador del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), entre las causas de la volatilidad de los precios están los altos importes del petróleo, pues el mercado energético determina cada vez más la tendencia del agroalimentario, debido a su importancia en la cadena productiva.

Además, otras causas de la crisis son la mayor producción de agrocombustibles (más de la mitad de la producción de biocombustibles de Estados Unidos se obtiene del maíz), y sobre todo las inversiones especulativas en los mercados agrícolas. El propio BM reconoció en el informe Global Economic Prospects: Commodities at the Crossroads de 2009 que “las actividades de inversionistas financieros pudieran haber contribuido a las alzas de los precios…”.

Las multimillonarias inversiones en el mercado de materias primas están distorsionando precios a nivel mundial, y en la mayoría de los casos, ocasionan burbujas en el mercado de bienes primarios o commodities.

La especulación financiera, una función desempeñada por ciertos agentes económicos en la intermediación, cálculo y asunción de riesgos de otros agentes, siempre ha estado presente en la economía de mercado, y no es la razón principal de la mayor volatilidad de precios, asegura el vicepresidente Ejecutivo del Centro Regional de Estrategia Económica Sostenible (CREES) de República Dominicana Ernesto Selman. (3)

Selman explica que la especulación financiera “es un síntoma y no la causa del problema que enfrenta la economía mundial…”. En su criterio, la especulación que se observa en la actualidad “es el resultado de la política monetaria expansiva que aplican los bancos centrales desde el inicio de la crisis financiera internacional, principalmente el de EE.UU”, que permiten el acceso a dinero y crédito fácil y barato.

La última vez que se aplicaron políticas monetarias expansivas a nivel mundial (2001-2004) la liquidez se dirigió a sectores inmobiliarios en distintos países, creando burbuja de precios en las viviendas y los activos financieros relacionados a los préstamos hipotecarios. La crisis financiera y de la economía mundial que se vive desde 2007 es el desenlace o resultado de la aplicación de este tipo de política monetaria, señala Selman.

La meta de la Reserva Federal con respecto al tipo de interés interbancario está entre 0-0,25%, un tipo de interés artificialmente bajo, que ha requerido de importantes inyecciones de liquidez o emisión de dinero inorgánico para que se mantenga en ese nivel. En los últimos dos años la Reserva Federal ha incrementado su base monetaria en casi US$2 billones (millones de millones o trillones en EE.UU.), casi 211%, para mantener tipos de interés artificialmente bajos.

Selman considera que la nueva liquidez se dirige a los mercados de contratos futuros de bienes primarios o commodities, y también a bolsas de valores y bonos soberanos de diferentes países (con un sesgo a países como EE.UU. y Alemania). Sucede que los inversionistas incursionan en el mercado de contratos de futuros, apostando a que los precios de los bienes primarios se incrementarán debido a la política monetaria expansiva.

Selman recuerda que el dólar estadounidense se utiliza en aproximadamente 80% de las transacciones comerciales a nivel mundial. Por eso la importancia de la política monetaria estadounidense y su impacto en los precios de los bienes y servicios que se comercializan en los mercados internacionales. (4)

El 22 de mayo de 2008, destacados líderes europeos liberales y socialdemócratas enviaron una carta al presidente Nicolás Sarkozy y al presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso, titulada “Los mercados financieros no pueden gobernarnos”, en la que revelan que el aumento del capital financiero ha sido tan impresionante en los últimos años que ya representa 15 veces el valor del PIB de todos los países.

Tres años después, la Comisión Investigadora de la Crisis Financiera en Estados Unidos, conocida como la Comisión Angelides, concluyó que el “sistema bancario fantasma” —es decir las operaciones de instituciones financieras totalmente desreguladas—domina el 70% del mercado de todas las transacciones en Estados Unidos y el 40% de las de Europa.

Decenas de analistas e investigadores culpan a la “financiarización de los mercados de materias primas” de que muchos países en desarrollo paguen altas facturas en importaciones agrícolas y de energía. Hasta los magnates Soros y Buffet critican el daño social causado por los especuladores. (El control de los mercados financieros y el Estado en el capitalismo agonizante; Fernando Moreno Bernal, Rebelión)

Un informe de Lehman Brothers confirmó que la inversión especulativa en alimentos subió de 13 mil millones de dólares en 2003 a 260 mil millones en 2008. Desde 2008, la demanda especulativa de futuros agrícolas creció entre 40 y 80%, estimó la presidenta del Strategic Investment Group Hilda Ochoa-Brillembourg.

En el último verano boreal, los especuladores financieros de la Bolsa de Chicago compraron contratos a futuro por cerca de 40 millones de toneladas de maíz. Eso es más que el consumo anual de todo Brasil, señala un informe del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) de febrero de 2011.

En agosto de 2011, las inversiones en materias primas sumaron una cifra récord de casi 450 mil millones de dólares. Los flujos de inversión se dirigieron principalmente a metales preciosos, energía y en menor proporción a las adquisiciones de bienes agrícolas, informó el banco Barclays Capital.

Según Barclays Capital, los activos totales de materias primas bajo administración (AUM en inglés) escalaron 16 mil millones de dólares en agosto, hasta alcanzar los 447 mil millones de dólares, un incremento de 72 mil millones con relación a agosto de 2010. La entidad reiteró que el aumento del AUM se debió principalmente a las fuertes alzas de los precios en el complejo de metales preciosos, fundamentalmente el oro y la plata.

Una investigación del Comité de Seguridad Interior del Congreso de Estados Unidos concluyó que la suba en el precio de materias, en especial del petróleo, no obedece a “una crisis de oferta” sino a la especulación internacional. La mitad de los incrementos de precios del maíz, trigo y otros alimentos se atribuye a los movimientos de grandes inversionistas, admitió la operadora del Traders Group Inc Caridad García-Manns.

“Los movimientos especulativos son responsables de casi 50% de los recientes aumentos de precios…”, diagnosticó el Parlamento Europeo el 18 de enero de este año. El 7 de octubre de 2011 los futuros del azúcar treparon en las bolsas de Nueva York y Londres como consecuencia de compras especulativas y de fondos de inversión. (5)

Medidas para enfrentar la crisis

El 19 y 20 de mayo, los Ministros de Agricultura de los Estados miembros del G-20 (Francia, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Unión Europea, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, Reino Unido y Estados Unidos) comenzaron a analizar con mayor atención la volatilidad de los commodities y examinaron las tendencias de los principales rubros agropecuarios en cuanto a oferta y demanda internacionales. En la oportunidad, el ministro de Agricultura y Alimentación de Francia Bruno Le Maire se pronunció por la regulación de los mercados agrícolas internacionales y de las materias primas.

En la cumbre ministerial de Agricultura del G-20 celebrada el 23 de junio, el presidente francés Nicolás Sarkozy señaló nuevamente con dedo acusador a los especuladores como responsables de la inflación de precios de los alimentos, que “puede hundir a poblaciones enteras en el hambre y la pobreza, y provocar disturbios”. (G20 busca consenso en París en cruzada contra hambruna; Fausto Triana, París, Prensa Latina)

Sarkozy propuso dar un protagonismo cada vez más relevante de la FAO y solicitó al G-20 actuar con la misma determinación como lo hizo en la crisis financiera: “Lo que fuimos capaces de hacer para los mercados financieros, tenemos que hacerlo para los agrícolas”.

Según el director general de la FAO Jacques Diouf, la conferencia ministerial del G-20 logró resultados alentadores, entre ellos un Plan de Acción de inmediato cumplimiento que busca de poner freno a la escalada del hambre en el mundo.

El Plan de Acción del G-20 recomienda, en primer lugar, levantar restricciones o barreras arancelarias a la exportación de alimentos, idea que fue apoyada por la Organización Mundial de Comercio (OMC), el Fondo Monetario, Banco Mundial y la OCDE. El BM, que dice haber trabajado “estrechamente con la presidencia francesa del G-20”, sugirió “promover una agricultura más productiva y resistente al clima, aplicando el acuerdo de no prohibir las exportaciones de alimentos para el Programa Mundial de Alimentos”, con el convencimiento de que “un panorama favorable en términos de la oferta y las reservas debería aliviar en parte la presión sobre los precios mundiales de los alimentos”.

Las proyecciones más recientes indican que las reservas mundiales de trigo alcanzarían en 2011-12 un nivel récord en 10 años, mientras que la producción mundial de maíz se incrementaría en 4% gracias al aumento en las cosechas de Argentina, Brasil, China, Rusia y Ucrania. La producción mundial de arroz también subiría en 2011-12 debido a los resultados extraordinarios registrados en la India luego de una muy favorable época de lluvias monzónicas.

Estos aumentos en la producción en algunos mercados, opina el BM, subrayan la necesidad fundamental de mantener los mercados internacionales abiertos para obtener alimentos donde se necesite, proveer incentivos a los agricultores que incrementen la producción y evitar el pánico generado por las prohibiciones a las exportaciones de alimentos.

Anticipándose a la Cumbre del G-20, Zoellick instó a dar prioridad al tema (al productivismo), pues “los precios continúan inestables y millones de personas siguen sufriendo alrededor del mundo”. “Cuando la población mundial alcanza la asombrosa cifra de 7.000 millones de habitantes, es más importante que nunca que la comunidad internacional articule sus acciones en torno a medidas para mejorar la seguridad alimentaria”, recalcó el BM. (6)

La segunda decisión relevante del Protocolo de París es que la FAO y el PMA llevarán el control estadístico del sector con el Sistema de Información del Mercado Agrícola (AMIS por sus siglas en inglés), que se encargará de las predicciones en torno a la incidencia de sequías o fenómenos climáticos y reservas de alimentos en el Planeta.

En septiembre, los Ministros de Agricultura del G-20 lanzaron oficialmente el AMIS con el fin de aumentar la transparencia del mercado alimentario mundial, especialmente en lo referente a las reservas, e identificar condiciones anormales en el comercio internacional para reaccionar oportunamente.

Se espera que en la reunión del 3 y 4 de noviembre en Cannes, los miembros del G-20 aprueben un paquete de medidas concretas para mejorar la transparencia y la coordinación de las políticas a fin de ayudar a los países pobres a detectar, manejar y solucionar problemas causados por la volatilidad de los precios.

En el Foro de Biarritz que concluyó el 14 de octubre, el director ejecutivo de la Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode) Marco Herrera, el embajador dominicano en Haití Rubén Silié y otras personalidades europeas y latinoamericanas coincidieron en que la forma en que se manejan los mercados del petróleo y los alimentos resulta lesiva para millones de personas en el mundo, en particular para las economías más pobres.

De ahí que el Foro acordó llevar a la reunión del G-20 la propuesta para frenar la especulación en los mercados de futuros presentada por el presidente de República Dominicana Leonel Fernández en la 66 Asamblea General de Naciones Unidas. La propuesta consiste en regular y gravar las operaciones de futuros de los alimentos y el petróleo, donde se concentran las transacciones especulativas.

Notas:

1. Entre agosto y septiembre de 2010 el precio del trigo se incrementó entre 60 y 80% en la bolsa de futuros de Chicago (296,89 – 355,50 dólares) y la tonelada de maíz amarillo osciló entre 244,87 y 267,11 dólares, el mayor nivel de los últimos dos años. (Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria de México ASERCA)

2. El alza de precios de los alimentos afectará sobre todo a los países más pobres de América Latina: República Dominicana, Guatemala, Honduras y Bolivia, en los que las tasas de inflación se elevarán en más de cinco puntos porcentuales en 2011, señala un estudio del BID.

3. Especulación de precios en la economía de mercado: el caso de los bienes primarios o commodities; http://www.elcato.org

4. El dólar es la moneda de reserva más importante, representando casi el 65% de las reservas monetarias a nivel mundial. Las regiones de Asia, América Latina y Medio Oriente son las que presentan mayores niveles de reservas monetarias internacionales denominadas en dólares estadounidenses.

5. En el primero de esos mercados, la sacarosa sin refinar para entrega en marzo de 2012 cerró a 25,16 centavos de dólar la libra, tras ganar 0,52 centavos. El endulzante, con fecha de suministro en mayo de ese año, progresó 0,45 centavos, a 24,42 centavos la libra. El contrato con vencimiento en julio próximo concluyó el viernes en 23,58 centavos por unidad, una subida de 0,42 centavos. En el mercado de Londres, el azúcar refino o blanco avanzó 12,50 dólares, negociado a 654 dólares por tonelada métrica ™ al finalizar la jornada.

6. El BM dice estar aportando 1.880 millones de dólares para mejorar la protección social y promover la recuperación económica y la resistencia a la sequía en los países del Cuerno de África. El organismo presupuestó hasta 4.000 millones de dólares para proteger a agricultores, productores y consumidores de los países en desarrollo de la volatilidad de los precios de los alimentos, a través de un proyecto de gestión de riesgos de la Corporación Financiera Internacional (IFC en inglés), el primero en su tipo. Por otro lado, mediante su Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP en inglés), el BM otorga 1.500 millones de dólares para ayudar a 40 millones de personas; y tiene previsto aumentar su gasto en agricultura de 4.100 millones entregados en 2008 a 6.000 u 8.000 millones de dólares al año.

El Grupo del BM creó en abril de 2010 el Programa Mundial para la Agricultura y la Seguridad Alimentaria (GAFSP en inglés), con el fin de apoyar planes de seguridad alimentaria y agrícola liderados por los países y promocionar inversiones entre pequeños agricultores. A la fecha, seis países y la Fundación Gates han comprometido alrededor de 971,5 millones de dólares durante los próximos tres años, de los cuales han sido desembolsados 571 millones de dólares.Además, el BM apoya al Grupo Consultivo sobre Investigaciones Agrícolas Internacionales (CGIAR en inglés), organismo que lanzó un proceso de reformas en 2008, el cual finalizó con la adopción de una estrategia integral y un nuevo modelo de financiamiento para absorber más recursos teniendo como meta un presupuesto anual de 1.000 millones de dólares para 2013, al cual el BM contribuye con 50 millones de dólares al año. El BM está interesado en aumentar el financiamiento para investigaciones que ayuden a incrementar la producción agrícola en 70% para 2050 y desarrollar nuevas variedades agrícolas en un lapso de cinco a 10 años.