A partir del 1 de noviembre de 2011, el dólar norteamericano se cotiza en 6,96 bolivianos, lo que representa 0,14% de apreciación de la moneda nacional, anunció el Banco Central de Bolivia (BCB). La decisión obedece a la necesidad de reducir las presiones inflacionarias de origen externo.

La política cambiaria continuó apreciando moderadamente la moneda nacional en el primer semestre de 2011, lo que aceleró el proceso de bolivianización de la economía. A principios del año el dólar se cotizaba en 7,04 bolivianos, y luego de sucesivas depreciaciones quedó en 6,97 bolivianos para la venta y 6,87 para la compra a fines de julio. “Son políticas que ayudan a fortalecer la economía interna en función del control de la inflación y en función del potenciamiento de la producción para el consumo interno”, explicó entonces el Vicepresidente Alvaro García Linera.

El régimen de tipo de cambio deslizante (crawling peg), caracterizado por la gradualidad de los movimientos del precio de la divisa, evitó cambios abruptos de la paridad cambiaria. Desde diciembre de 2010 hasta junio de 2011 el boliviano se apreció en 0,85%, equivalente a una apreciación promedio mensual de 0,14%.

Hasta el 24 de octubre el dólar se cotizaba en 6,97 bolivianos para la venta y en 6,87 para la compra, representando una variación acumulada anual de -0,99% y -1,91%, respectivamente. Hasta esa fecha, las monedas de los socios comerciales de Bolivia se depreciaron hasta en 7,21% en Brasil, 6,52% en Argentina, 65,19% en Venezuela y 8,56% en Chile.

El BCB informó el 1 de noviembre que la cotización del tipo de cambio de venta del Bolsín se modificó a 6,96 bolivianos por dólar estadounidense, lo cual representa una apreciación de 0,14%, manteniéndose el diferencial de 10 centavos con respecto al tipo de cambio de compra. El ente emisor explicó que esa decisión obedece a la necesidad de reducir las presiones inflacionarias de origen externo y de la reciente apreciación de las monedas en los países que son socios comerciales de Bolivia.

El BCB aseguró que puesto que la apreciación cambiaria es una medida que contribuye a la disminución de la inflación de origen externo, su impacto en los ingresos de las personas es favorable al apuntalar la preservación del poder adquisitivo del ingreso. Además, la apreciación favorece a las actividades productivas, pues disminuye sus costos de producción tomando en cuenta que cerca del 80% de las importaciones del país corresponden a bienes de capital e insumos productivos.

Según el BCB, la apreciación del boliviano no afecta a las exportaciones nacionales, considerando que el incremento de los precios internacionales de la mayor parte de los productos de exportación supera ampliamente el porcentaje de apreciación. Además, “las monedas de la mayoría de los países con quienes Bolivia compite en los mercados internacionales se han apreciado a un ritmo mayor que al de nuestro país”.

El director de Desarrollo Productivo Minero Metalúrgico Freddy Beltrán aseguró que la depreciación del dólar no afectó en gran medida a las exportaciones de minerales, ya que los exportadores se han beneficiado con precios altos y han sufrido en menor valor el tema de la depreciación; lo más importante para esos exportadores han sido los altos valores de las cotizaciones en el mercado internacional.

El presidente del BCB Marcelo Zabalaga confirmó que el ente emisor no tiene previsto depreciar la moneda boliviana este año. El ente emisor reiteró su compromiso de preservar el poder adquisitivo de la moneda nacional para contribuir al desarrollo económico y social, utilizando oportunamente sus instrumentos de política monetaria y cambiaria.