Hua Xia, como se conocía antiguamente a China, ha tenido cientos de notables pensadores a lo largo de cinco mil años. Esas figuras han promovido los valores espirituales más autóctonos para convertir a ese país en un símbolo del mejoramiento humano. De todos ellos, hay seis que son considerados por el pueblo chino como los más significativos.

Confucio (551-479 antes de nuestra era) es el principal ideólogo y educador en la historia de China, así como fue el fundador de la corriente de pensamiento que lleva su nombre. Estricto cumplidor de los ritos y reglamentaciones ceremoniales, creía en el principio de la “benevolencia”, o lo que es igual, el amor a los demás. Fue el autor de la frase “no quieras que otros hagan lo que tú no harías”.

Las escuelas que creó y en las cuales educó a unos tres mil discípulos cambiaron el monopolio que tenía el gobierno de entonces sobre la educación. Otra de sus grandes contribuciones fue reorganizar y editar libros y documentos antiguos, tales como el Libro de las Canciones, el de los Ritos, el de la Música y los Anales de la Primavera y el Otoño. Salvo el Libro de la Música, que se perdió, los restantes aún se conservan.

Mencius (372-289 a.n.e.), por su parte, fue el principal ideólogo y educador del Período de los Estados Guerreros. Desarrolló el pensamiento de Confucio y advocó por “El arte del rey”. Este no es más que aplicar la política de benevolencia con moralidad porque creía que un rey que lo hiciera sería un gobernante todopoderoso.

Mencius creía que la naturaleza humana contenía las buenas cualidades de la benevolencia, lealtad personal, cortesía y sabiduría, a lo cual había que agregarle educación para elevar la moral cultural del individuo. Él consideraba que mientras la persona explotara sus buenas cualidades desde el fondo de su corazón, podía adquirir más conocimientos para enriquecer la naturaleza humana.

También del Período de los Estados Guerreros es ChuangTzu (369-286 a.n.e.), conocido además como Zhuangzhou y como Zixiu, famoso pensador y literato. En un libro que llevaba su mismo nombre y de unas 100 mil palabras, desarrollo el pensamiento filosófico chino y la literatura dedicada a la historia del período en el cual vivió

Mientras tanto, Lao Tzu (alrededor del 581 a.n.e.), conocido también como Li Er y como Lao Dan, es el fundador del Taoísmo chino. Con su libro Dao De Ping reflejó la doctrina que influyó mucho a posteriores filósofos chinos. Se basaba en lograr un estado ideal de “humanos unificados con el cielo”, a través de explorar el cielo, observar bien todo lo de la naturaleza, adaptarse a los cambios antiguos y modernos y responder de forma positiva a las necesidades del prójimo.

En cuanto a Mozi (468- 376 a.n.e.), también llamado Modi, es el fundador de la Escuela Mohist. Como no provenía de una familia real pero tampoco de las clases más pobres de la China de entonces, su pensamiento se centró en “comer y vestir moderadamente”.Inicialmente fue influenciado por las ideas de Confucio y fue su seguidor, pero posteriormente se rebeló contra el mismo y estableció su Escuela de pensamiento.

Los enfrentamientos entre ambas escuelas influyeron, indudablemente, en el resto de los pensadores de entonces. Mozi insistía en que “había que lograr resultados y eliminar desastres” mediante el intenso batallar personal hacia esos objetivos. Sus discípulos lograron, con esa filosofía, persuadir a muchos príncipes para no provocar guerras, lo que permitió cierta estabilización a la sociedad china.

Por último, Xunzi (313-238 a.n.e), conocido también como Xunkuang y como Sunquing, fue un integrador de diferentes corrientes de pensamiento y devino famoso educador durante los últimos años del Período de los Estados Guerreros. Familiar de Confucio por descendencia, Xunsi se inclinó contrariamente por el materialismo antiguo y trabajó por unificar las líneas de pensamiento de las diferentes escuelas a través de ese prisma. Promulgó el pensamiento “el hombre puede conquistar la naturaleza”.

Consideró que la educación debía ser llevada a todo tipo de personas talentosas, pero basado en que tengan la habilidad y la integridad moral para practicar lo que predicaban.

El Servicio de Correos de la República Popular China nos permite entrar en contacto con estas seis figuras mediante una emisión postal hecha en el año 2000, en la cual Confucio se encuentra en un valor de 60 RM (renmimbi o yuan, moneda del pueblo), Xunsi en el de 2,80 RM y los cuatro restantes en sendos valores de 80 RM.

Agradable invitación para profundizar en las raíces de este milenario país que hoy sorprende a muchos con su sostenido desarrollo.

Modernidad y tradiciones

Apertura, reformas y globalización pueden parecer barredoras de la historia y costumbres de un país, pero en China esos procesos solo demuestran la fuerza de las tradiciones para bien de su cultura y la universal.

Cierto que esta nación no es la misma de la de hace poco más de tres décadas cuando inició una etapa de grandes transformaciones, las cuales tienen como uno de los principales resultados su condición de segunda economía del mundo, alcanzada en 2010.

Quien mira a Beijing, Shanghai y otras urbes chinas puede ver en ellas rascacielos, autos de casi todas las marcas y muchos más elementos de la modernidad, pero todo ello solo es parte de una realidad que mantiene sus raíces en una cultura milenaria y por ende con abundantes tradiciones. Y muchas perviven.

Después de 1978, cuando comenzó el proceso de reformas y apertura, a este país llegaron con fuerza la inversión, empresas de todas partes, comidas, música y modas extranjeras, los Juegos Olímpicos (2008) y la Exposición Universal (2010), entre otros grandes acontecimientos, pero sin borrar lo que es históricamente chino.

A pesar de ello, el Año Nuevo Lunar o Fiesta de la Primavera- en enero o febrero- se mantiene como la celebración más importante para esta nación, aunque asimile elementos de modernidad con el paso del tiempo. Su fuerza es tal que la festividad se conoce allende las fronteras del país.

En la era de las nuevas tecnologías, cuando lejos se está cerca, en China todos quieren regresar a sus lugares de origen para estar con la familia en el mencionado período. Si algo lo impide, el lamento es casi eterno. Una semana de vacaciones por ley facilita el reencuentro.

Nuestra amiga Qin Xian, de 29 años y de la central provincia de Hubei, trabaja en Beijing y considera ese viaje el momento más feliz del año. “No hacerlo, para mis padres también es muy triste”, dijo a Prensa Latina.

La relación de tradiciones es amplia y vale mencionar algunas: Fiesta de los Faroles -primera noche de luna llena después del también llamado Festival de la Primavera-, la del Barco de Dragón o del doble cinco, día cinco del quinto mes del calendario lunar chino, y devenida actividad deportiva muy practicada en el sur.

El zodiaco chino mantiene su popularidad y hasta fuera del país muchos siguen a qué signo se le dice adiós y cuál viene con el nuevo año. Como a muchos otros procedentes de diferentes regiones, no deja de impresionarme la fuerza de la cultura china, cuya creciente influencia en otras partes del mundo hoy puede verse también en el estudio del mandarín.

Recorra un restaurante y verá desde los palitos para comer hasta los platos que se elaboran desde hace siglos, el juego comúnmente conocido como ajedrez chino (Xiangqi) sigue vivo y la gimnasia Tai chi se practica en cuanto lugar sea posible.

Viaje al interior del país y todo le parecerá más chino, desde las construcciones hasta las costumbres, reflejo de la cultura de cada territorio. Como nada es estático, las tradiciones también sufren cambios, pudiera decirse que se adaptan a la modernidad, proceso lógico ante el desarrollo socio-económico de esta nación multiétnica. Si antes un regalo se entregaba personalmente, hoy puede comprarse en línea y enviarse a su destinatario desde casa. Innegable que lo nuevo llega y se asimila, sobre todo las tecnologías.

En China los usuarios de telefonía celular suman más de 940 millones y los de Internet superan los 500 millones, incluidos 130 millones en zonas rurales. Debe inferirse entonces que la mayoría de su población puede acceder a música, películas y literatura de otras tierras.

Nada de extraño que existan roqueros y raperos chinos, y mucho menos que otra amiga, Milena, de 30 años, disfrute las baladas románticas y los ritmos latinos. Tampoco debe sorprender entonces que se lean novelas como Cien años de soledad y Harry Potter, que muchos sepan quien fue Michael Jackson, o admiren a Lionel Messi tanto como los argentinos.

Aquí trajo su canto recientemente el estadounidense Bob Dylan, lo mismo hizo el grupo japonés SMAP y Juan Luis Guerra estuvo en la Expo de Shanghai, y ya tenían seguidores. Sin embargo, China sigue siendo china.

Consultado sobre estos temas, el profesor Xu Shicheng, del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia de Ciencias Sociales de China, afirmó que la apertura y reformas hacen que la cultura de este país posea tanto la modernidad como la continuidad de las tradiciones nacionales.

Al respecto amplió con el siguiente mensaje: debemos rechazar los desechos de los elementos atrasados y conservadores de las tradiciones, y heredar y desplegar la quintaesencia de las mismas.

Nadie niega que al país llega mucho con los citados procesos, pero su cultura, no importa cuánto asimile, resiste y mantiene suficiente vitalidad para extenderse incluso más allá de las fronteras nacionales.

* Juan Hernández Machado es figura de mérito de la Federación Filatélica Cubana y colaborador de Prensa Latina. Luis Melián es corresponsal Jefe de Prensa Latina en China.