Luego de más de dos meses de movilización, de una brutal represión policial, y de una impresionante llegada a la ciudad de la Paz, la VIII marcha indígena de los pueblos del TIPNIS, regresa a sus comunidades de origen luego de que el pasado lunes 24/10 el parlamento en una sesión convocada específicamente para tal fin aprobara las modificaciones a la ley “corta” del MAS. Estas modificaciones establecen la intangibilidad de la región del TIPNIS y por lo tanto la no construcción de la carretera que pretendía atravesar el territorio indígena. Varios de los puntos reclamados por los pueblos indígenas serán abordados por comisiones entre gobierno y pueblos indígenas para resolver las demandas de contaminación y otras.

La resolución de este conflicto amenaza abrir otros, como el anuncio de la federación de cocaleros del trópico de Cochabamba para exigir la construcción de la carretera. El gobierno del MAS arriba a este acuerdo con la VIII marcha indígena pagando un alto costo político, entre los que están el abandono de tres parlamentarios indígenas de tierras bajas de la bancada oficialista y la conformación de una nueva bancada parlamentaria “para reconducir el proceso de cambio”. Pedro Nuni diputado y dirigente de los pueblos indígenas de tierras bajas, declaraba que “‘Nos vamos a independizar como diputados indígenas con voz propia para hacer respetar la Constitución Política del Estado’. Además de Nuni, el legislador titular Bienvenido Zacu y los diputados suplentes Blanca Cartagena, Cristina Valeroso y Justino Leaño actuarán al margen de las decisiones del oficialismo, afirmó” (La Razón, 26/10).

Así mismo, el pacto de unidad que fue un acuerdo de organizaciones campesinas e indígenas formado en 2007 para sostener al MAS ha quedado fracturado, ya que la CIDOB y la CONAMAQ, organizaciones indígenas del oriente y el occidente respectivamente han decidido abandonar esta instancia de organización. La pérdida sustancial de apoyo de franjas de la clase media que se movilizaron en solidaridad con los indígenas se suma al ya rol opositor que viene cumpliendo la COB, pese a los dirigentes del MAS como Pedro Montes y todo el Comité Ejecutivo de la central, desde el gasolinazo de diciembre pasado.

La pérdida de las clases medias quedó en evidencia, no solo en las movilizaciones sino también en el importante voto nulo en las ciudades y ahora en las elecciones para la Federación Universitaria en la Universidad de San Simón en Cochabamba, donde la lista afín al gobierno perdió frente a la lista de URUS, luego de varios años sin poder enfrentar al MAS. Este resultado de la lucha indígena deja al gobierno del MAS en débiles condiciones para hacer frente los diversos conflictos que empiezan a emerger. Así, pese al respaldo de la Federación de Cooperativistas mineros al gobierno el pasado 12/10, los bloqueos recientes de este sector han obligado al ministerio de hacienda e impuestos nacionales a retroceder en los intentos de aplicar el IVA a este sector clave. El temor a una caída del precio de los minerales, que ya viene con una pérdida del 23% en este año, movilizó a miles de cooperativistas que han hecho retroceder al gobierno.

Mientras la crisis económica internacional avanza, los mecanismos de contención social puestos en marcha durante los últimos años están sumamente debilitados. La vieja oposición neoliberal formada por Unidad Nacional y los caudillos regionales del oriente así como el ex socio del MAS, el Movimiento Sin Miedo, no logran convertirse en una fuerza posible de recambio y menos que menos en los nuevos garantes de la paz social. Ante este escenario, mientras en el largo plazo se puede prever una renovada e intensa lucha de clases acicateada por la crisis, en el mediano plazo sin embargo, es precisamente la debilidad y la ausencia de recambio la que garantiza la estabilidad del MAS mientras desde Palacio intentan reabsorber la pérdida de apoyo popular sobre la base de insistir con la política de “el desastre o nosotros”, poniendo en evidencia que aún hoy y pese a las derrotas que han sufrido, son ellos los que poseen la “llave de la gobernabilidad” como se afirmó reiteradas veces en la prensa.

La clase obrera debe intervenir como el nuevo sujeto políticamente independiente, sin embargo para poder ofrecer una alternativa al conjunto de las clases oprimidas y explotadas del país, la puesta en pie de un Instrumento Político de los Trabajadores basado en los sindicatos y con plena democracia interna será fundamental. En este instrumento, los socialistas revolucionarios de la LOR-CI pelearemos por un programa y una estrategia de poder obrero, único mecanismo que puede garantizar una victoria definitiva sobre el imperialismo y las clases dominantes.

* Liga Obrera Revolucionaria – Cuarta Internacional www.lorci.org