Managua, (PL).- El acuerdo energético Petrocaribe, con seis años de existencia, valida que América Latina y El Caribe viven cambios sustanciales por un renovado impulso de la lucha popular, con puntos sobresalientes como el proyecto socialista en Venezuela. Creado en 2005 por el presidente venezolano, Hugo Chávez, el pacto proporciona crudo y derivados a precios preferenciales, con facilidades de pago e intercambio comercial justo, a 14 países en la región.

Los Estados signatarios del convenio pueden cancelar parte de sus compromisos financieros mediante la exportación de distintos productos, lo que también contribuye al desarrollo de sus economías internas.

A juicio del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, Petrocaribe es, sin discusión alguna, un proyecto revolucionario encaminado a llevar bienestar a todos los pueblos de la región.

Sin la Revolución Bolivariana, encabezada en Venezuela por el comandante Hugo Chávez, hubiera sido imposible el surgimiento y desarrollo de esta fórmula de hermandad y justicia, apreció el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“Hay que tenerlo bien claro: sin Revolución Bolivariana no hay Petrocaribe, sin Revolución Bolivariana no hay ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América)”, subrayó Ortega al clausurar ayer en esta capital el VII Consejo Ministerial del mecanismo de cooperación.

Petrocaribe significa dotar por primera vez en la historia a América Latina y El Caribe de capacidades propias para enfrentar la tiranía de las transnacionales en cuanto a producción y comercio del petróleo.

Y lo más trascendente: el convenio promueve el desarrollo en infraestructura de los Estados miembros e importantes programas sociales; todo esto, sopesó Ortega, apunta al fortalecimiento en la lucha por la independencia y por la soberanía de nuestros pueblos.

El intercambio comercial dentro del acuerdo totaliza hasta el momento 14 mil 955 millones de dólares con facilidades de pago únicas en el mundo, explicó el presidente de esa entidad, el ministro de Energía y Petróleo de Venezuela, Rafael Ramírez.

Provee, destacó, el 45 por ciento de las necesidades energéticas de los 13 países caribeños que hacen uso efectivo del convenio, mientras avanzan otros ocho proyectos de infraestructura energética con una inversión cercana a los 16 mil 690 millones de dólares.

En términos sociales, hay 97 proyectos de alto impacto a partir de los fondos proporcionados por ALBA-Caribe y ALBA-Alimentos, con inversión hasta ahora de 230 millones de dólares en beneficio directo de la población.

Durante 2011 el suministro promedio de hidrocarburos se ubica en 98 mil barriles diarios, mientras que en 2005, cuando surgió esta iniciativa, apenas promediábamos 42 mil barriles al día, señaló Ramírez, también titular la empresa Petróleos de Venezuela (Pvdsa).

De los 14 mil 955 millones de dólares de intercambio durante seis años, cinco mil 826 millones entran en los esquemas de financiamiento, por esa vía se protege a nuestros países de la situación de inestabilidad y volatilidad del mercado energético mundial, apreció el funcionario suramericano.

Mediante Petrocaribe, la región aumentó sus capacidades de refinación, almacenamiento de hidrocarburos y generación eléctrica, con inversiones ascendentes a 810 millones de dólares en los últimos seis años, destacó el dirigente.

Se trata de una iniciativa hermana de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, la Unión de Naciones Suramericanas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, que en su conjunto prefiguran un nuevo espacio geopolítico en el área, valoró Ramírez.

A seis años de exitosa trayectoria, Petrocaribe ensancha miras para profundizar sus aportes a la producción de alimentos y fertilizantes, la construcción de viviendas, fortalecer el comercio justo y ampliar el uso de las fuentes alternativa de energía.

Seguirá fortaleciendo aquellos proyectos que permitan independencia energética y desarrollo social a los países del área, ratificaron los asistentes al foro ministerial en Managua.

Conforman el bloque Antigua y Barbuda, Belice, Cuba, Dominica, Granada, Guatemala, Guayana, Haití, Jamaica, Nicaragua, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Surinam y Venezuela.