La carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos pasará “si o si” por medio del TIPNIS, “quieran o no quieran” los indígenas dueños de ese territorio, dictaminó el Presidente Evo Morales a fines de agosto, y dos meses después tuvo que tragarse sus palabras y renunciar definitivamente a su proyecto carretero. Pasadas las 23 horas del 24 de octubre. Evo promulgó una ley de cinco artículos que declara al TIPNIS zona de preservación ecológica “intangible”, libre de carreteras y colonizadores.

El 15 de agosto salió de Trinidad la VIII Marcha Indígena con rumbo a la ciudad de La Paz, exigiendo al gobierno que suspenda la construcción de la carretera Villa Tunari-San ignacio de Moxos por medio del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).

La carretera proyectada por el gobierno de Evo Morales destruirá la valiosa biodiversidad del TIPNIS, aniquilará a los pueblos indígenas que son dueños legítimos de ese territorio, y sólo beneficiará a empresarios privados y a cultivadores de coca, explicaron los marchistas y representantes de pueblos originarios de todo el país.

El gobierno descalificó de entrada a la movilización indígena “ilegítima” y financiada por el “imperialismo”, y denostó a sus líderes “títeres” de USAID que se oponen a la construcción de la carretera del desarrollo” y la “integración” nacional.

Algunos “grupos oligárquicos nacionales y trasnacionales obstaculizan el proceso de integración nacional y pretenden privar a los bolivianos del desarrollo”, denunció el Presidente y pidió a sus leales cerrar filas en defensa del “proceso de cambio”.

“Algunos dicen no se puede abrir camino por el Parque Nacional Isiboro Sécure; que yo sepa, casi en todo el mundo los caminos y ferrocarriles pasan por parques nacionales, pero bien blindados para que ahí no haya ningún asentamiento”, justificó Evo y advirtió que la demanda indígena era “innegociable” porque va “en contra del progreso” del país.

Morales desahució cualquier posibilidad de diálogo o negociación en torno a la construcción de la carretera o a la modificación del trazo del tramo II. “¿Cuál otra alternativa? No hay otra alternativa, no hay otro tramo, es el único que tenemos”, sentenció el Presidente.

El gobierno del MAS hizo todo para detener a la VIII Marcha Indígena. Las y los marchistas sufrieron todo lo sufrible: hambre, sueño, frío, calor, enfermedades, el deceso de tres compañeros de marcha; apaleamiento y gasificación, extrañas detenciones y represión policial por orden del gobierno de Evo Morales, que intentó bloquear y cercar a los marchistas en San Ignacio de Moxos; persiguió penalmente a los dirigentes y trató de descalificarlos política y moralmente; patrocinó un bloqueo de colonizadores masistas reforzado con 400 policías en Yucumo, donde reprimió brutalmente a los marchistas.

“Ya vamos 60 días de marcha, dos meses y la verdad es que lo que sucedió el 25 de septiembre cerca de Yucumo (la violenta intervención policial) nos ha fortalecido. El primery segundo día parecía que estábamos todos desanimados, pero al tercero los hermanos ya aparecieron, nos concentramos, nos dimos fuerzas y vimos que la cosa era mucho mejor para seguir adelante. Encontramos fortaleza después de lo que nos hicieron los policías mandados por este Gobierno”, rememora Ernesto Sánchez Meruvia, secretario de Economía y Desarrollo de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). “Pensaron los masistas que estaban desbaratando a la marcha de los pueblos indígenas; al contrario, nos hemos recuperado y hoy estamos con una fuerza más poderosa que nunca para llegar a La Paz”, asevera el potosino Agapito Loayza Fernández del Conamaq.

“Tenemos la seguridad de que no solamente los 2.500 marchistas nos estamos respaldando, también están con nosotros la población boliviana de los nueve departamentos, y también de otros países. Tenemos la certeza de que nos apoyan los hermanos de la Central Obrera Boliviana (COB), el pueblo de La Paz, la Federación de Juntas Vecinales de El Alto y los mineros. Nos sentimos fortalecidos al ver esa masa grande con esa fuerza, que está con ganas de luchar y seguir adelante”, pensaba Sánchez. Suárez decía: “Hartísimos somos y sentimos el apoyo de toda la población. Creo que vamos a llegar a La Paz y el gobierno tendrá que atendernos. Si no lo hace vamos a tener que tomar acciones hasta tener resultados, hasta que se nos atiendan los 16 puntos”.Agapito Loayza advertía: “Cuando lleguemos a La Paz veremos quién es quién”.

Menos de 500 caminantes habían iniciado el periplo el 15 de agosto y dos meses después, el 19 de octubre, más de dos mil indígenas ingresaron triunfantes a la ciudad La Paz, escoltados por casi medio millón de ciudadanos que gritaban “¡No a la carretera del TIPNIS!”.

Ese día, la VIII Marcha Indígena activó una impresionante movilización ciudadana que culminó en un multitudinario acto en la Plaza Mayor. Temiendo que el desborde popular desestabilice a su gobierno, el viernes 21 de octubre el Presidente Morales anunció que ya no construiría la carretera por medio del TIPNIS.

Según el dirigente del Conamaq Rafael Quispe, los indígenas y los ciudadanos paceños “le bajaron los humos al Presidente, que ya se creía el mesías; su decisión no fue voluntaria, fue forzado por la población”.

Evo se rinde

De pronto cambió la cara y el tono de voz del Presidente, que hasta hace poco gobernaba con aires de emperador. Lo primero que hizo Evo fue invitar al diálogo “directo” a los marchistas declarados “huéspedes ilustres” de la ciudad. Luego se bajó del trono y salió a saludar a los indios que permanecían en vigilia en Plaza Murillo.

Morales decidió vetar la Ley Corta del TIPNIS sancionada por la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), que disponía la realización de una consulta previa a los pueblos afectados por el tramo II de la ruta. El Presidente formalizó sus observaciones en una carta enviada al Vicepresidente García Linera el 21 de octubre de 2011.

La negociación comenzó ese mismo viernes y el domingo en la noche salió humo blanco de Palacio. El Presidente y los dirigentes indígenas lograron acuerdos en los 16 puntos del pliego en más de 16 horas de debate, informó el 23 de octubre el ministro de Comunicación Iván Canelas.

“Después de la masacre del 25 de septiembre, después de haber caminado más de 60 días, un sacrificio enorme, creemos que el Presidente se ha puesto la mano al pecho y está atendiendo coherentemente como debía hacerlo antes de la marcha. Consideramos que hay voluntad política y avances importantes”, corroboró el líder de Conamaq Rafael Quispe.

El acuerdo firmado establece que una nueva Ley dispondrá que la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos no atravesará el TIPNIS; ya no habrá consulta previa para la ejecución de esa ruta de 177 kilómetros, y se penalizarán los avasallamientos y los asentamientos ilegales de colonizadores en el territorio indígena. Además, se declarará al TIPNIS zona de preservación ecológica “intangible”. “Por lo tanto el tema TIPNIS está resuelto… Esto se llama gobernar obedeciendo al pueblo”, se jactó Morales.

A las 21:30 del lunes 24 de agosto la ALP sancionó la Ley con las modificaciones propuestas por el Presidente, y remitió la norma al Órgano Ejecutivo para su respectiva promulgación. Varios legisladores del MAS aprobaron a regañadientes y contra su voluntad la Leyque “posterga” y perjudica a las comunidades que sí querían carretera. Dos horas después, el Presidente Morales promulgó la Ley Corta del TIPNIS de cinco artículos, declarando a ese territorio indígena reserva natural “intangible” libre de carreteras.

Algunos originarios temen que la declaratoria de intangibilidad menoscabe su derecho a la gestión territorial mediante usos y costumbres. Según el viceministro Navarro, la intangibilidad del TIPNIS no fue propuesta por el Ejecutivo sino que fue una solicitud de los legisladores indígenas. García Linera dijo que el alcance del polémico concepto será precisado en una norma reglamentaria. El presidente de la Subcentral indígena del TIPNIS Fernando Vargas anunció que dicho reglamento será consensuado de inmediato.

Según Rafael Quispe, “el Presidente fue forzado a dar marcha atrás y en la Asamblea hablaron y votaron con resentimiento. Todo esto demuestra que en Bolivia continúa el modelo neoliberal republicano, extractivista y consumista; aquí el TGN no tiene ni 10 centavos para activar la economía comunitaria y la justicia comunitaria sigue sujeta a la justicia ordinaria…”.