Causa estupor las declaraciones recientes del segundo mandatario de este estado, que lamentablemente en la práctica esta dejando de ser plurinacional, en sentido de que los medios de prensa convirtieron la demanda del TIPNIS en un “acto central”. 

No es mi intención primaria salir en defensa de la prensa en este asunto, sin embargo es necesario aquilatar algunas situaciones. Sin duda que el rol de los medios de prensa ha sido importante para posicionar este conflicto socioambiental, aunque muchos de ellos, siguiendo la línea del sensacionalismo y con escaso análisis de fondo. Por ejemplo, muchos medios dieron excesiva importancia a las declaraciones de los jerarcas del gobierno y sus acólitos de diversa talla, y muy poca cobertura a políticos y analistas que esgrimen críticas al accionar del gobierno, mucho menos aún a científicos, expertos o activistas.

El tema del TIPNIS, no creció tanto en la parafernalia mediática, por las noticias de la marcha en si (a excepción de la brutal acción policial), sino por la constante sarta de ambigüedades y tonterías que los voceros oficiales vertieron a diestra y siniestra en las últimas semanas. Lo que hizo la prensa fue poner de manifiesto y con toda legitimidad, el pobre desempeño gubernamental en el tema. En pocas ocasiones se ha podido ver un manejo de la información tan irresponsable, antojadizo y abusivo, desde los mandos gubernamentales, lo cual incluye la diversidad de acusaciones ligeras a unos y otros. Adicionalmente, un elemento evidenciado por la prensa, que llamó poderosamente la atención, tanto en el país como fuera de el, fue la excesiva arrogancia, empecinamiento y manifiesto deprecio por los indígenas de las tierras bajas del país. Estas situaciones fueron las que agudizaron el conflicto y pusieron al TIPNIS en el centro de atención y no el accionar de la prensa; como es sabido el cojo le hecha la culpa al empedrado.

A lo largo del conflicto, varios medios de prensa, tuvieron un perfil muy magro, tibio, “light”, y otros varios generaron realmente un escenario informativo serio y con compromiso. Por supuesto que en este razonamiento ni siquiera ingresa el medio de prensa oficial al cual le queda inmensamente grande su lema. Algo que sí llamó la atención fue el perfil de un medio de prensa especializado con marcada identidad contestataria, pero que sobre el TIPNIS no dijo ni miau (claro, alguien tenía que sacrificarse….), salvo por una última edición que, casi forzadamente se animó a sacar una crítica certera desde el seno mismo del “proceso de cambio”, contrarrestado por otro artículo desconcertante por su ambigüedad y su enfoque antropológico dislocado.

Por otra parte, los medios de prensa en general fueron selectivos con sus notas y reportajes, por ejemplo se dio excesiva importancia a situaciones casi anecdóticas, como las declaraciones olímpicamente desubicadas del asambleísta Coraite, pero dieron poca atención a ciertos elementos que estremecen por su gravedad. Me refiero a las paleolíticas declaraciones del Ministro de Defensa en una de sus arengas militares haciendo referencia al TIPNIS : “…tenemos que romper primero la cordillera que nos tranca, y algunos terrenos reservados que existen por ahí con nombres muy especiales que no dejan que progresemos”. Una visión opuesta en 180 grados a la de su noble antecesora. Al escuchar esto, súbitamente nos sentimos retroceder a las épocas de la barbarie dictatorial, que ignoraba casi todo, y que ofrecía desarrollo con “orden, paz y trabajo”, y nos obligamos a preguntarnos, ¿en manos de quienes estamos? Sobran los comentarios.

Solo la arrogancia extrema en el ejercicio del poder puede obnubilar el discernimiento básico, independientemente de los cincuenta mil libros que se hayan podido leer, como para no poder reconocer que las demandas indígenas en torno al TIPNIS son un tema central, un ícono internacional por derecho propio (y no un producto mediático), derecho reconocido por las Naciones Unidas (que aunque parezca increíble, también llegaron a ser acusadas eventualmente por el gobierno de apoyar a la marcha) en una Declaración expresa, derecho además apuntalado en la misma Constitución Política del Estado e incluso en el resquebrajado Pacto de Unidad.

En resumen, es evidente que la prensa en general, ha jugado un rol relevante de contribución a promover la emergencia de un movimiento socioambiental inédito en el país. Gracias a dicho rol, en tres meses de conflicto del TIPNIS, la sociedad boliviana ha alcanzado una mayor comprensión y compromiso sobre el tema de las áreas protegidas y los derechos indígenas, que los operadores del gobierno en seis años.



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Biólogo y ecologista,marcor[arroba]lidema.org.bo