La de los medios de comunicación privados, mayoría contraria al gobierno, mientras los estatales también exagerando en rebatirlos. La población pensante restringida a realidades que constata por sí misma, para no someterse a verdades de cada lado, todas obedientes a objetivos o puntos de vista antagónicos.


De los militantes y allegados que siempre vivieron del erario nacional en la sucesión de partidos políticos de misma esencia, familias enteras en puestos públicos locales y extranjero, actuales opositores al gobierno. Acérrimos críticos del presente, anhelan un futuro dominando nuevamente el poder. Añoran el pasado surgido desde 1952, del que la mayoría sacó alguna ventaja, sea con sus líderes tradicionales o sus dictadores militares o sus partidarios del entronque histórico o sus obedientes magistrados e intelectuales, quienes proclamaban el respeto a sus leyes e ideas.

Con empresarios privados, grandes, medianos y chicos felices, dado el incremento de demanda por acceso a clase media de un millón de habitante. Desde servicios financieros (tanto ganaron, que debían nombrar a Evo “Banquero Honoris Causa”, aunque dirán que todo fue coyuntura internacional favorable), pasando por contrabandistas e importadores. También están agricultores hábiles en externalizar costos de producción, contaminando habitantes con sus chaqueos, destruyendo tierras fértiles con químicos y fertilizantes prohibidos o agotándolas y gozando de subvenciones en diesel, paralelamente al empleo de mano de obra mal pagada. Igualmente los del transporte con vehículos chutos poniendo en peligro la vida e infectando el medio ambiente de cuanto usuario existe.

No ajenos, los dedicados a proyectos carreteros, construcciones y supervisión de las mismas y ni que hablar de los que gracias al régimen simplificado e importantes inventarios ocultos logran utilidades sin competencia, no faltando protectores de recursos naturales que explotan madera, animales y plantas exóticas; los avasalladores de tierras fiscales y privadas, caso de colonos y comunarios, apropiándose de minas de cooperativistas, los que a su vez de minas públicas y privadas, cuando no comunarios, sin que falten los que cultivan coca para el consumo interno en Occidente/Oriente, exportación al norte de Argentina y para el narcotráfico.

Finalmente, están los que disfrutan ahora del Estado o poder por primera vez y los que permanecen como funcionarios públicos gracias a sus conocimientos y/o experiencia, carrera o porque son camaleones, cuando no protegidos por sus sindicatos acomodaticios, aunque no congenien con ningún gobierno por intereses grupales. Estimamos 500 mil que recibieron Bs 1.000 por cabeza, Bs 500 millones provenientes de los que cumplen con sus responsabilidades impositivas y de respeto a las leyes, así como calidad y rendimiento en sus labores diarios, es decir de los pocos habitantes a la merced de la mayoría victimaria y aniquiladora de Bolivia.