Desde la distancia, la experiencia del gobierno de Evo Morales aparece comoun gran paso adelante en contra del dominio del imperialismo y de las finanzas. De cerca, me sorprendió la desconfianza, incluso la ira, expresadas con respecto al gobierno de Morales.

El día de mi llegada a Bolivia, 16 y 17 de septiembre de 2011, tuve la oportunidad de asistir a una cumbre nacional de organizaciones sociales “Participación y control social: el pueblo en las decisiones estratégicas del país “, celebrada en Cochabamba (ciudad conocida mundialmente por su lucha contra las multinacionales del agua) por el CEDIB (Centro de Documentación e Información Bolivia), quien tuvo la gentileza de invitarme.

A la reunión asistieron 45 organizaciones independientes, representadas por 150 participantes venid@s de todo el país y una pluralidad de sectores sociales, jóvenes, mujeres, asociaciones de vecinos, comunidades indígenas, etc.

Esta fue una oportunidad para mí de hacer contactos interesantes y caer de cabeza en los debates de las organizaciones sociales de Bolivia, observando su diversidad y compromiso y la profundidad de sus debates. Doy aquí mis impresiones necesariamente muy subjetivas y desde la ingenuidad de un recién llegado.

Desde la distancia, la experiencia del gobierno de Evo Morales aparece como un gran paso adelante en contra del dominio del imperialismo y de las finanzas, del Consenso de Washington y en relación a las propuestas que pueden venir de los movimientos sociales, en particular en lo que toca el reconocimiento de los derechos indígenas y los bienes comunes. De cerca, me sorprendió la desconfianza, incluso la ira, expresadas por los participantes con respecto al gobierno de Evo Morales.

Sin embargo, todos / todas los que estaban presentes, probablemente (con excepción de muy jóvenes) habían votado por él y en apoyo de la nueva Constitución considerándola unánimemente como un gran avance en lo que se refiere a los derechos políticos, sociales, ecológicos . Sin embargo, el desencanto era evidente:

– El gobierno pretende apoyarse en las movilizaciones sociales anti neoliberales, pero sigue aplicando lasperversas recetas de siempre:cooptación, prevaricación, soborno, nepotismo, limitando la participación a los miembros del MAS (Movimiento al Socialismo, de Evo Morales ) y a los que no ejercen ningún pensamiento independiente y crítico.

– La cuestión del TIPNIS (ver Anexo 1), (algún@s representantes vinieron a explicar el problema), cristaliza de manera muy concreta la insatisfacción cara a un doble discurso del presidente Morales que pone en tela de juicio, en concreto, su compromiso con los pueblos indígenas y la Pachamama.

Plantear en este contexto la cuestión del poder popular y del control social permite a las organizaciones participantes:

– Reiterar los compromisos de la nueva Constitución boliviana, que consagra el derecho a la participación y control social

– Considerar los mecanismos legales e institucionales y las dinámicas de democracia participativa a implementar con el fin de ejercer este derecho en la práctica, y esto para que la población pueda tener una autoridad real en las decisiones estratégicas del país.

El tema del poder popular y el control social se ha debatido pues a partir de problemáticas concretas y urgentes (ver TIPNIS, en particular) y desde la perspectiva de una reflexión y propuestas viniendo de organizaciones de base preocupadas porque la población boliviana pueda participar en los debates estratégicos del país, dentro de un marco de democracia participativa.

Después de una breve introducción teórica, los ponentes expusieron experiencias concretas, tales como la elaboración de los estatutos de autonomía indígena (que son la concretización del Estado plurinacional reconocido por la nueva Constitución y están ampliamente debatidos de forma independiente en cada territorio) o el control obrero puesto en marcha en la empresa minera Huanuni después de su nacionalización.

También se presentaron dos proyectos de ley aprobados por las organizaciones sociales y comunitarias, que aspiran a ser presentados en el Parlamento:

– La ley de consulta previa, cumpliendo con la autodeterminación de los pueblos indígenas en los proyectos económicos importantes para ellos

– La ley de participación y control social, explicando en detalle los mecanismos a implementar para hacer que estos conceptos se vuelvan operativos.

El debate fue animado, haciendo hincapié en la valorización de la horizontalidad, la recuperación de principios y prácticas de democracia comunitaria directa, la defensa de los derechos colectivos y los bienes comunes, la participación activa de los más discriminados y marginados, tratando de separar los conceptos de co gestión y control obrero a la gestión de la empresa estatal.

Se han consensuado recomendaciones, para proporcionar capacidad a las organizaciones sociales para ejercer el control social y establecer a la par mecanismos políticos e institucionales, nacionales, locales o sectoriales que permitan concretar el control social.

Mi participación a estas jornadas me ha permitido acercarme a una situación mucho más compleja y polémica de la que podemos entrever a partir de los ecos muy atenuados que nos llegan en otros continentes de la experiencia boliviana.

Sin embargo, cualquieras que sean las críticas, a veces virulentas, dirigidas al gobierno de Morales, está claro que el pueblo boliviano ha entrado en un proceso de reflexión y acción muy por delante en comparación con lo que se conoce en otros países del mundo, con un punto de apoyo importante que es él de una constitución verdaderamente popular.

El alcance de estos debates es importantísimo ya que, de la aplicación o no de estos mecanismos de control social destinados a crear un poder popular, depende el futuro de la experiencia en Bolivia, frente a los desvíos posibles a causa del clientelismo, la corrupción, la tecnocracia, o el sometimiento a todo tipo de intereses, que irían en la dirección opuesta a la de un movimiento hacia el socialismo.

* Activista francesa, hasta hace poco radicada en Marruecos.