Washington y Londres, (PL).- Expertos de la Universidad de Aix-Marseille, Marsella, Francia, descubrieron un virus entre 10 y 20 veces más grande que otros de su especie en aguas oceánicas frente a las costas chilenas. Por otro lado, un equipo de investigadores estadounidenses halló en aguas residuales de tres continentes 234 virus conocidos, pertenecientes a 26 familias víricas bien diferenciadas.

El patógeno gigante bautizado como Megavirus chilensis mide alrededor de 0,7 micras (milésimas de milímetro) de diámetro, y tiene estructuras filiformes, o fibrillas, en el exterior de su concha, señala el estudio divulgado en la revista de la Academia de las Ciencias (PNAS).

Un estudio genético muestra que el microbio gigante está conformado por más de mil genes, gracias a los cuales construye los sistemas que necesita para reproducirse una vez dentro de su huésped. Los especialistas señalaron que el Megavirus probablemente infectó a amebas, organismos unicelulares que flotan libres en el mar.

No es la primera vez que se descubre un virus gigante; ya en 2003, fue visto uno sumamente grande infectando a un protozoario llamado Acanthamoeba polyphaga. Tal era su tamaño que al comienzo se creyó que se trataba de una bacteria. Sin embargo, al estudiar detenidamente su mecanismo de infección y su ciclo de vida, no quedó dudas que se trataba de un virus, al que se llamó Mimivirus.

Un equipo de investigadores estadounidenses identificó miles de virus en los fondos marinos, hasta ahora desconocidos por la comunidad científica. Tras el análisis de las aguas residuales de América del Norte, Europa y África, los especialistas hallaron además 234 virus conocidos, pertenecientes a 26 familias víricas bien diferenciadas.

Esas aguas se convierten en el hogar de la mayor diversidad de virus jamás encontrada hasta ahora, señalan los autores del estudio en un artículo publicado en la revista de la Sociedad Americana de Microbiología mBio.

Los investigadores analizaron sus copias genéticas para poder identificarlos y encontraron patógenos humanos como papilomavirus y otros responsables de varios trastornos estomacales.

Para Michael Imperiale, biólogo de la Universidad de Michigan y autor principal, el estudio es muy significativo, pues muchos de esos virus desconocidos juegan algún tipo de papel tanto en la salud de los seres humanos como en el medioambiente.

Varias teorías plantean la posibilidad de contaminación por virus que no causan enfermedad alguna, y que por lo contrario resultan beneficiosos. Existen muchos ejemplos, entre ellos un virus de herpes en ratones que los hace resistentes a las infecciones bacterianas.

Además, plásticos, células solares y baterías podrían ser producidas con ayuda de virus inocuos, cuyo material genético se mezcla con elementos químicos, explicó la investigadora del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT en inglés) Angela Belcher, dedicada a ensamblar ese material biológico con sustancias químicas como zinc, calcio, carbono y silicio para crear otras nuevas que tengan una amplia gama de usos.

Aunque ella no es la única científica que utiliza elementos de la naturaleza para solucionar problemas, lo novedoso de su trabajo consiste en el empleo de la biología. Belcher ha creado una forma más barata y limpia de producir plástico y también un método que podría contribuir a detectar mejor tumores en el pecho y abdomen. Además de desarrollar un proyecto para purificar el agua se encuentra en proceso de unir virus con distintos elementos de la tabla periódica y determinar sus resultados.

La especialista realizará mil millones de experimentos simultáneos con virus inocuos y bacterias alteradas genéticamente para que formen proteínas diferentes. Luego los virus son mezclados con elementos de la tabla periódica y de los miles de millones de proteínas que se producen, solo 100 se enlazarán con los elementos de la forma que Belcher desea. Ese número disminuye en experimentos posteriores hasta solo quedar los que tienen potencialidades para su uso, explicó la experta.

Los genes de los virus están programados para unir lo orgánico y lo inorgánico, pero ellos no se encuentran en el resultado final, por lo que no existe peligro alguno de que se dispersen. En su búsqueda, la experta ha encontrado ya candidatos, para unir el etanol y el oxígeno para producir etileno.

Buscarán formas de vida en lago subglacial

Científicos británicos buscarán formas de vida en un lago subglacial de la Antártida para detectar evidencias del futuro impacto del cambio climático. El lago Ellsworth ha permanecido sepultado durante más de 250 mil años y allí pueden encontrarse formas de vida desconocidas hasta ahora para la ciencia.

Con 10 kilómetros de longitud y cerca de 30 kilómetros de ancho, el depósito está en un valle rocoso bajo tres kilómetros de hielo. Aunque descansa bajo la capa helada es líquido por fuentes termales. Mapas realizados con radares evidencian que su fondo no es sólido, lo cual sugiere la presencia de una amplia capa de sedimentos.

La expedición financiada por el Consejo de Investigaciones sobre el Medio Ambiente, Natural Environment Research Council, del Reino Unido, busca comprender los cambios glaciares en el oeste antártico lo que resulta clave para entender los efectos del cambio climático. Esa región tiene suficiente hielo como para elevar el nivel del mar entre tres y siete metros.

Además este tipo de exploración puede ayudar a diseñar futuras misiones espaciales como a la luna de Júpiter, Europa, donde se cree que existe un océano líquido bajo una gruesa capa de hielo. Para llegar al lago, los científicos emplearán un taladro de donde saldrá agua a 97 grados centígrados, y abrirán en el hielo un orificio de 36 centímetros de diámetro.