La Habana, (PL).- Desde el año 2010 el sucre, la moneda virtual para el comercio entre los países del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), ha ido abriéndose paso en el mundo económico y financiero regional. El acuerdo que dio nacimiento a esta moneda o unidad de cuenta se firmó en 2009 entre los gobernantes de Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua y Venezuela, y las primeras transacciones se realizaron al año siguiente.

Según lo expresado por dirigentes del nuevo esquema financiero con este sistema optativo el comercio subregional ha ido creciendo paulatinamente, en la medida en que empresarios y comerciantes se van familiarizando con sus ventajas.

Las primeras conquistadas por el sucre (Sistema Unico de Compensación Regional de Pagos) son las pequeñas y medianas empresas, que ahorran cantidades considerables de dinero, si se comparan con las operaciones que se realizan en dólares.

Según explicó Pedro Páez, quien encabeza la oficina ecuatoriana de la Nueva Arquitectura Financiera Regional, una operación de exportación de neumáticos de Ecuador a Bolivia costó en sucres 57 dólares, en lugar de 587 dólares.

Este mecanismo está siendo utilizado por los Estados, el sector privado y sectores de la economía popular y cooperativa, subrayó Páez, para quien la solución a los problemas financieros radica en la integración.

El Consejo de Economía y Finanzas de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), reunido en Buenos Aires, recomendó analizar la iniciativa del SUCRE u otros sistemas de compensación y unidad de cuenta para transacciones comerciales.

El Consejo también acordó, según reza el comunicado de la reunión, efectuada en agosto pasado, impulsar el uso de las monedas de la región para el comercio y para profundizar la integración.

Este apoyo a dos alternativas para tomar distancias de divisas como el dólar y el euro forma parte de la estrategia adoptada por UNASUR, ante las preocupaciones por los efectos de la crisis global que estalló en Estados Unidos en 2008.

El titular del Consejo Monetario Regional (CMR), el venezolano Eudomar Tovar, explicó que el sucre permite comerciar sin el uso de divisas entre los países que integran el ALBA.

El exportador y el importador se tienen que poner de acuerdo, cada uno autoriza a su banco y entonces los bancos centrales hacen la liquidación en sucres entre si, en una especie de cuenta corriente en esa unidad, dijo el funcionario.

Venezuela ya está avanzando hacia tener el 50 por ciento de sus operaciones comerciales con Ecuador y Bolivia en sucres, y Bolivia está tendiendo a tener el 40 por ciento del intercambio en sucres con el resto del ALBA, agregó.

En definitiva los impulsores de esta moneda consideran que existe mayor sencillez en la operación, lo que hace accesible el comercio exterior a unidades más pequeñas.

Es notable cómo, a medida que el instrumento se va conociendo, va aumentando el número de operadores, dijo el presidente del CMR.

El monto negociado durante el primer semestre de 2011 entre los miembros del ALBA se cifra en unos 144 millones de sucres, lo cual haría posible alcanzar la cifra de unos 300 millones para el total del año.

En 2010 se llevaron a cabo seis operaciones comerciales con la reciente unidad de cuentas, en tanto que hasta agosto de 2011 ya se contabilizaban 77 negocios que tienen como base este sistema.

El presidente Hugo Chávez, uno de los impulsores del sucre, dijo recientemente que éste es un mecanismo de intercambio autónomo y soberano, que liberará al ALBA de la dictadura del dólar.

Los intercambios dentro de la Alianza han abarcado los productos más disímiles, tales como aceite de palma, textiles, medicinas para consumo humano y veterinario, plásticos, libros, neumáticos, atún, urea, arroz, leche en polvo y vehículos.

Eudomar Tovar, el máximo ejecutivo del Consejo Monetario, dijo que el sucre “se posiciona entre el sector industrial y las pequeñas, medianas y grandes empresas y cooperativas como una opción ágil, segura y confiable para el intercambio comercial”.

Por su parte, dentro del esquema de Nueva Arquitectura Financiera, los miembros de UNASUR también se proponen tener una entidad diferente del Fondo Monetario Internacional, mediante la creación del Fondo de Reserva Alternativo.

Ecuador ya ha anunciado que se propone impulsar ese Fondo, así como el Banco del Sur y el sucre, consideradas en estos momentos como las herramientas principales para la defensa de los recursos financieros y la estabilidad de la región.

Banco del Sur: Economía y política de la mano

Los fundadores del Banco del Sur afinan su arrancada definitiva, en medio de una compleja situación financiera internacional, signada por nuevos riesgos e incertidumbres.

El Canciller venezolano, Nicolás Maduro, en declaraciones recientes a la cadena TeleSur, puntualizó que la apertura de la sede principal en Caracas y de las subsedes de Buenos Aires y La Paz, marcará la puesta en marcha efectiva del organismo crediticio, posiblemente antes de que finalice el año en curso.

Siete naciones suramericanas: Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador, Bolivia, Uruguay y Paraguay se asociaron oficialmente en 2007 para crear la nueva entidad, avizorada desde ya por expertos como una alternativa indispensable para la integración y la soberanía del área.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, autor de la iniciativa en el 2004, insistió desde entonces en los principios de soberanía e independencia que se reforzarán con el funcionamiento de la entidad, frente al accionar de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

El gobernante venezolano recordó el tipo de créditos leoninos y expoliadores impuestos por el FMI y el BM, tradicionales prestamistas de las región, cuyo modelo no intentan repetir los integrantes de la Comisión de Administración que dirigirá el naciente Banco del Sur.

Una cosa será tomar elementos de la sapiencia técnica y la legislación financiera global y otra será no olvidarse que la generosidad y el desarrollo sustentable de la región son luces en el camino.

Si la institución bancaria latinoamericana copiara el modus operandi de las Instituciones Financieras Internacionales perderán una oportunidad histórica de avanzar en la construcción de una nueva arquitectura financiera, afirman analistas que observan con interés la inédita experiencia.

También se espera que el Banco del Sur conecte en una sinergia muy revitalizadora con la unidad financiera suramericana (moneda única) y el Fondo del Sur, que también conforman el proyecto.

Desde el día de la oficialización, el 9 de diciembre de 2007 en Buenos Aires, Chávez hizo hincapié en que el banco servirá, además, al retorno de capitales nacionales depositados en Estados Unidos y Europa, por los que, dicho sea de paso, se pagan bajas tasas de interés.

Por el contrario, cuando utilizan el propio dinero de la región para hacerle préstamos, cobran intereses muy altos, significó el mandatario venezolano.

Los signatarios del Banco debieron transitar un camino arduo y no exento de espinas desde la Declaración de Quito y el Acta Fundacional de Buenos Aires, ocurridas en 2007.

La Comisión creada entonces para diseñar el ensamblaje técnico y los preceptos políticos que guiarían el trabajo, al más alto nivel, esperaba alistarlo todo para 2008, pero no fue posible.

Cierto es que se generó un rico debate técnico, ante cuestiones muy puntuales, que ocuparon parte del tiempo. Pero muchos expertos opinan que al retraso contribuyó de manera determinante la crisis económica y financiera global que sacude al mundo, precisamente desde el 2008.

Habría que elogiar a los suramericanos, en todo caso, porque a pesar de tener que priorizar políticas económicas y financieras atenuantes de los efectos de la crisis mundial e incluso mantener los gastos públicos de programas contra la inequidad y la pobreza, siguieran trabajando, paso a paso, por su propia banca regional.

Ahora, justo en la recta final de 2011, tienen razón los que piensan que el funcionamiento del flamante Banco del Sur no debe esperar más, sobre todo en esta hora problemática para Europa y Estados Unidos.

Con un capital suscrito de 10 mil millones de dólares, la entidad se iniciará con un depósito de siete mil millones, según ratifica el acta fundacional.

Como los entendidos afirman, la seguridad y estabilidad financiera de la región recibirán fuertes beneficios, y la soberanía de todas las naciones integrantes deberá crecer como nunca antes.

Pero ante todo, esta banca servirá al desarrollo regional, transfiriendo finanzas a proyectos sociales y de infraestructura de las 12 naciones integrantes de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Una Comisión de Administración que encabezan sus principales aportadores -Venezuela, Argentina y Brasil, con dos mil millones de dólares cada uno- decidirá los préstamos para los proyectos nacionales, bajo principios de solidaridad y respaldo a los de menores recursos.

Ecuador y Uruguay entregarán 400 millones cada uno, en tanto Bolivia y Paraguay contribuirán con 100 millones en similares condiciones.

Los proyectos de obras superiores a los 70 millones deben contar con el respaldo de dos tercios de las naciones de mayor aporte. Con el Banco del Sur en cuenta progresiva, el proceso de unidad e integración latinoamericana se afianzará, y habrá mejores condiciones para el avance de sus sociedades, sin las interferencias y condicionamientos e injerencias anteriores.

Hay esperanzadores programas de desarrollo que impulsarán las fuentes de energía, la producción de alimentos y otros, que esperan en la lista de prioridades.

Es mejor un banco imperfecto que ninguno, han dicho algunos observadores, tal vez pensando en las posibles dificultades iniciales que se puedan presentar.

Vale el realismo, pero sería mejor decir que es mejor un banco nuestro que uno ajeno, y más si los intrusos serían los que siempre sacaron provecho de las riquezas del área, en detrimento de los nativos. En América Latina “es la hora de andar en cuadro apretado”, como recuerda José Martí desde la historia.

* Julio Hernández es Periodista de la redacción Sur de Prensa Latina y Marta Gómez Ferrals, de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.