Cristóbal Colón en una reunión con los hermanos Pinzón pocos dias entes de partir del Puerto de Palos hacia un mar completamente desconocido, afirma con decisión que la tierra firme (el Chipango) se encuentra a una distancia de 750 leguas marinas (unos 4.000 kms.) de las Islas Canarias. Siempre durante su primer viaje, durante la ida sigue una ruta paralela a las Islas Canarias aprovechando los vientos constantes alisios que soplan en esa dirección, mientras que a su regreso la ruta es más al norte, paralela a las Islas Azores aprovechando de los vientos que en esa zona soplan en dirección Oeste-Este. Durante la navegación delante de un equipaje esasperado y a punto de amotinarse por un viaje que duraba semanas, el Almirante se rertira en su cabina para consultar algunos mapas, y luego pide “solamente tres dias y tocaremos tierra”.

Son estos algunos de los episodios que hacen pensar que Cristóbal Colón antes de partir disponiese de un misterioso mapa con indicaciones precisas sobre corrientes, condiciones atmosféricas, vientos y distancias que le facilitasen la navegación en el Mar Oceáno.

En 1479 Colón se casa con doña Felipa Perestrello y Moniz, perteneciente a una de las familias más conocidas y aristocráticas del Portugal. Felipa es hija de Bartolomeo Perestrello, capitán heredero de Porto Santo en el archipielago de Madera y nieta de Gil Moniz famoso cartógrafo. Los esposos vivieron por algún tiempo en Lisboa en casa de la madre de Felipa quién puso a disposición de su yerno los diarios de bordo y los mapas naúticos pertenecientes a su esposo. En 1480 Cristóbal y Felipa deciden transferirse a Porto Santo donde el hermano de Felipa es Gobernador. Es aquí donde Colón empieza sus estudios de cartografía, corrientes marinas y vientos. Muy a menudo para poder poner en práctica sus estudios hace viajes por la costa africana, en uno de estos viajes encuentra a la deriva en el Oceáno pedazos de madera entallada por manos humanas. Siembra también semillas encontradas en la cavidad de un tronco arenado en la orilla del mar y nacen flores y plantas completamente desconocidas. En 1481 el futuro Almirante del Mar Oceáno se transfiere por un corto periodo a la isla de Gomera en las Canarias en busca de noticias y rutas marinas ya que entre los marineros y pescadores de la isla circulaban con insistencia voces relativas a la existencia de un mapa que indicaba con precisión la presencia de una tierra desconocida a Occidente de las Canarias.

A fines del siglo XV pocos podían poner en duda la redondez de la tierra. Tolomeo, famoso astrónomo griego, en su teoría sostenía que la superficie del globo terrestre fuese ocupada en partes iguales entre tierras emergidas y agua ocasionando cálculos errados haciendo pensar que el Oceáno fuese menos grande de lo que se imaginase. Tolomeo pensaba que un grado, de los 360 en los que estaba dividida convencionalmente una esfera, midiese 50 millas marinas (una milla marina mide 1.852 metros) mientras que el astrónomo árabe, Alfragano, sostenía que el grado midiese 66 millas marinas. Es posible que Colón haya estudiado estas medidas para poder afirmar que la tierra firme se encontraba a una distancia de 750 millas marinas (unos 4.000 kms.) de las Islas Canarias. El Almirante recibió también de Paolo Da Pozzo Toscanelli, un famoso matemático, fisico y astrónomo florentino que gozaba de gran prestigio en los salones intelectuales de Europa, un mapa del Mar Tenebroso e informaciones sobre el mítico Chipango y la distancia aproximada: unos 5.500 kms.

Este era más o menos el estado de los conocimientos geográficos en esos años, llegar a tierras de Oriente navegando hacia Occidente podía ser una intuición, pero no podía ser sufragada por elementos conocidos que pudiesen en algún modo justificar un viaje en un mar desconocido. La hipótesis que un mapa secreto haya llegado a manos de Colón antes de partir del Puerto de Palos, aunque no se tiene ningún elemento de prueba cierta, es menos remota de lo que se pensase hace algunos años atrás. Estamos en condiciones de afirmar que los conocimientos cartográficos a mitad del siglo XV eran muchos más amplios de los que se pudiese sospechar, como demuestran los mapas naúticos encontrados ultimamente.

Como se sabe, la cartografía original de Cristóbal Colón desaparece misteriosamente de los archivos de Sevilla, el único mapa conocido de esos tiempos es el de Juan de la Cosa. En el Museo Topkapi de Estambul (Turquía) se encuentra en cambio los mapas de Piri Reis, un pirata turco nacido en 1465 en la provincia de Gelibolu.

Piri Reis se dedica desde temprana edad y en sus monentos de ocio a los estudios de hidrografía, geografía, y cartografía, es autor de un “mapa mundi” donde se ve claramente la bahía de Biscaya en el territorio español y la parte africana a occidente del grado cero de longitud. Es posible que sea solamente el fragmento de un mapa mucho más amplio que incluía también tierras a este del Continente. Este “mapa mundi” es de una precisión asombrosa, confrontándolo con un mapa moderno se ve que las proporciones son exactas, mientras que las distancias son aproximadas debido seguramente a la unidad de medida usada en esos tiempos que era la “milla catalana” más corta de la actual.

Se ha encontrado también un segundo mapa fechado 1528 mucho más importante del precedente. En este mapa se ve la parte septentrional del Oceáno Atlántico y la parte norte de la costa del continente americano, más o menos de 25 a 90 grados de longitud Oeste y de 10 a 65 grados de latitud Norte. La parte meridional del mapa termina sobre el paralelo de la Isla de Trinidad. La parte interesante de este mapa es la precisión de la parte del Mar Caraibico, de la actual Venezuela nord-occidental, las penínsulas de Yucatán y de Florida. Es posible que este mapa provenga de un complejo de otros mapas que perrtenecieron al archivo colombiano o de bosquejos hechos por algunos de los hombres del equipaje que navegaron con el Almirante capturados por Piri Reis durante sus empresas piratescas.

Piri Reis era un pirata como otros miembros de su familia y otros turcos de su tiempo. Era compañero de armas del terrible pirata Barbaroja, contro el cual en vano Carlos V organizó una flota para poderlo capturar.

Estos mapas de Piri Reis que se creían perdidos, fueron encontrados casualmente en 1929 mientras se ponía en orden el famoso Museo Topkapi de Estambul (Turquía), dan una luz nueva sobre los conocimientos cartográficos y geográficos de los tiempos de Cristóbal Colón. Son los mapas más antiguos exitentes actualmente junto a los de Cannerio y de Contino.

Es un mundo todavía inexplorado que poco a poco parece abrirse a nuestros ojos, esperando en una respuesta que seguramente no tardará en llegar, es posible que el futuro Almirante haya usado para su aventuroso viaje uno de estos mapas.