(Comisión de Comunicación de la Marcha).- La Octava Marcha indígena sigue levantando polvo en su caminata hacia la ciudad de La Paz, adonde esperan estar el próximo fin de semana. En la tarde del domingo llegaron a la comunidad de San Pedro, luego de andar más de ocho horas (31 kilómetros) desde la ciudad de Caranavi, donde la despedida a las y los marchistas fue tan cariñosa como su recibimiento.

Las y los marchistas amanecieron el sábado humedecidos, luego de la lluvia torrencial que durante la noche del viernes inundó la mayoría de las carpas junto al río Caranavi. El sábado, luego de poner las pertenencias a secar y tomar el desayuno, los indígenas se reunieron en una cancha de futbol cinco con los senadores del MAS Gabriela Montaño y Adolfo Mendoza. Los legisladores reiteraron que se pretende suspender temporalmente las obras de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, mientras no se realice algún tipo de referéndum a una población indeterminada.

La charla fue tomada con desengaño por los marchistas, porque el oficialismo ya presentó una propuesta de ley al Parlamento, redactada –como es costumbre en el gobierno de Evo Morales- sin consultar a los pueblos indígenas involucrados en el conflicto. Los caminantes exigieron que esta iniciativa sea retirada de consideración de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), para presentar en su lugar una versión elaborada por el MAS junto con los legisladores indígenas adheridos a la movilización, que está a 160 kilómetros de La Paz.

Esa mañana llegó al campamento el azote de los marigüices. No perdonaron ningún trozo de piel que quedara al descubierto, aunque era difícil estar tapado en el calor hiper húmedo del día, cuando reapareció el sol para evaporar fulminantemente a los charcos y remanentes de la tormenta. Estar con mucha ropa tampoco era garantía de protección, porque estos bichos tan perspicaces y diminutos se las arreglan para colarse entre los pliegues de la vestimenta para beber sangre marchista con toda comodidad. Para el mediodía ya se habían agotado en el campamento los repelentes de insectos en crema y aerosol.

Mientras muchos marchistas hablaban con los senadores del MAS, otros se dedicaban a pintar sobre telas los nombres de sus organizaciones. Porque las banderas y las pancartas de los pueblos indígenas y organizaciones en la Octava Marcha Indígena fueron quemados por la Policía Nacional en Yucumo, junto a gran cantidad de las pertenencias de las y los indígenas reprimidos, según testimoniaron.

Para el almuerzo volvieron a aparecer las verduras, que habían escaseado durante los últimos días de caminata. Estaban entre las cuantiosas donaciones de la población de Caranavi para los marchistas, mujeres y hombres de todas las edades. También les dejaron decenas de kilos de ropa, que las y los donados se entretuvieron en seleccionar.

La gente de la marcha exprimió el río Caranavi: niñas, niños y no tanto jugaron en el agua torrentosa, otros se bañaron y se limpiaron la ropa, entre algunos vecinos que hundieron sus movilidades para lavarlas. Estar con los cuerpos sumergidos era la manera más eficaz de evitar los marigüices, que dejaron repletas de ronchas las espaldas, piernas y brazos de los visitantes.

Los senadores

Montaño y Mendoza informaron a los indígenas sobre la propuesta de ley corta del Gobierno nacional para suspender temporalmente –se remarca el “temporalmente”- la construcción del tramo dos –más remarcado- de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. Como era de prever, los marchistas rechazaron esta iniciativa y pidieron que se tomara en consideración la propuesta en borrador entregada a la ALP por representantes de la Octava Marcha Indígena.

Senadora y senador consensuaron en que esperarían un fax desde La Paz para confirmar que hoy no sería tratado por los asambleístas la iniciativa de ley corta del Gobierno, como estaba agendado. Mientras tanto, sugirieron que oficialistas e indígenas prepararan un tercer proyecto de normativa para evitar que el pavimento corte al Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), donde viven 15 mil indígenas de los pueblos Chimán, Yuracaré y Mojeño, propietarios de esta área protegida.

“Le entregamos a los senadores una resolución solicitando que se retire definitivamente el proyecto de ley corta presentado por el Órgano Ejecutivo. Si esa propuesta no se retira, no habrá trabajo de comisión con los diputados indígenas encomendados por la marcha para discutir de nuevo el proyecto de ley” sobre la carretera y el TIPNIS, dijo Fernando Vargas Mosúa, presidente de la Subcentral de Comunidades del área protegida de 1.200.000 hectáreas. De este número, está en poder de los indígenas 1.000.000 de hectáreas. Las 200.000 mil restantes están en manos de campesinos (mayormente cocaleros) que ya viven ahí dentro y el Estado considera que es imposible sacarlos.

“Tenemos que acomodar nuestras atapinkas y continuar con la marcha. Ellos (la y el senador) podrían habernos traído hoy una respuesta positiva. Pero ellos reciben órdenes y esas órdenes vienen del presidente del Estado Plurinacional. Si la respuesta es positiva de parte del Presidente, entonces está empezando a nacer el camino de la voluntad para solucionar el problema. Pero si dice que no, significa que estamos nomás enraizados en el orgullo y en el egoísmo de ‘aquí yo paso y paso le guste a quien le guste’. Estamos simplemente aquí parados en este momento porque necesitábamos escucharlos a ellos, para que no se diga que ‘la marcha continuó y nos dejaron aquí parados’”, dijo el dirigente mojeño.

“Ellos (Montaño y Mendoza) van a decir al presidente del Senado y de la Cámara de Diputados que se suspendió la sesión de hoy día, cuando iban a hacer tratamiento del proyecto de ley presentado por el Ejecutivo. Pero nosotros no estamos pidiendo eso. Pedimos el retiro definitivo del proyecto de ley presentado por el Ejecutivo (la ley corta sobre la construcción de la carretera). Hasta que eso no suceda, no se trabajará el proyecto de ley que la columna de la marcha ha encomendado a nuestros hermanos diputados (el mojeño Pedro Nuni y el guarayo Bienvenido Zacu), quienes trabajarían con estos senadores, porque tal vez les interese no ser parte de la criminalidad que se va a suscitar si se aprueba el proyecto de ley presentado por el Ejecutivo”, agregó el presidente de las comunidades del TIPNIS.

“Rechazamos el proyecto de ley del Ejecutivo porque es anticonstitucional, es una provocación que va a viabilizar el genocidio y etnocidio. Si quieren solucionar, deben trabajar la propuesta presentada por nosotros y nuestros diputados, no hay vuelta que darle”, afirmó tata Rafael Quispe Flores, mallku de Industrias Extractivas CONAMAQ.

“No podemos caer nuevamente en que nos distraiga el Gobierno. Antes vinieron los ministros, dijeron ‘vamos a dialogar’, y dijimos ‘sí, dialoguemos’. Nos tenían parados cinco días, salían a la prensa diciendo ‘mira, estamos dialogando, les estamos preguntando’. Hermanos: no es así ¿Cuál es el objetivo de los asambleístas? Distraernos. Francamente, ese es mi pensamiento. Ojalá que no sea así. Pero si evidentemente esta comisión es de buena fe ¿por qué el Ejecutivo presentó otro documento a la Asamblea y se lo agendó, sabiendo que había una comisión conformada por diputados indígenas para elaborar una propuesta que sea discutida en la Asamblea? La cuestión es muy clara, clara, clara. La propuesta que trabajen los asambleístas indígenas con ustedes es la que se debe agendar. Pero para que ya no nos estén distrayendo, necesitamos una nota oficial de la Asamblea Legislativa Plurinacional en ese sentido: que la comisión de asambleístas indígenas con ustedes van a trabajar esa ley corta a base de nuestra propuesta. Y esa otra propuesta del Ejecutivo ya agendada se levanta, porque se tiene que levantar. Si es tan coherente su propuesta como ustedes la están planteando, nosotros vamos a considerarlo, pero cuando exista un compromiso escrito, oficial. Eso no hemos hecho con los ministros. Y han venido al final, cuando estábamos llegando a una resolución, a decirnos que ‘no porque hay una decisión política’ de hacer la carretera. Es la decisión de alguien que manda en el Gobierno, porque el presidente del Estado Plurinacional dice que no sabe de la intervención policial (del 25 de septiembre en Yucumo), entonces si no sabe ¿quién manda? Gobierna Evo Morales o alguien. Entonces, justamente para tener la documentación, para tener la seriedad sobre la propuesta de ustedes, solicitamos que sea en forma escrita, así nosotros lo vamos a considerar. Porque si no, entramos nuevamente en este círculo vicioso de diálogo pero no hay ningún avance, es más bien un diálogo de sordos. Hoy, ya deberíamos estar avanzando y por escucharles con todo el respeto nos hemos quedado. Ahora van a decir que nuevamente queremos sabotear las elecciones (para magistrados del Órgano Judicial, el 16 de octubre). Antes venían los ministros, nos hablaban y afuera el Gobierno nos chicoteaba. Ahora ustedes nos hablan acá y afuera van a decir que nosotros queremos llegar a las elecciones para fregarlas. Y no es así. La decisión ha sido tomada: recibiremos la propuesta acá y en forma escrita”, dijo Quispe a los asambleístas venidos a Caranavi.

“Nosotros no hemos pedido ningún referéndum, para su aclaración. Aunque no sea abogado, sé que los indígenas tenemos tres normativas jurídicas sobre nuestros derechos: una es nacional, la Constitución Política del Estado. Otras internacionales son el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas. No hay cómo perderse en el tema de la consulta a los dueños verdaderos del territorio. Es anticonstitucional el referéndum que nos plantea el Ejecutivo”, recalcó a la comisión de la ALP el legislador indígena Zacu.

Marcha y contramarcha

“La marcha del CONAMAQ (de Oruro a La Paz) surge en protesta por la masacre que nos han hecho el 25 de septiembre. En ese momento teníamos que dispersar la presión política de la marcha, pero sigue siendo la misma marcha que está aquí. A raíz de la represión policial que nos hicieron a esta columna de la octava marcha siguen habiendo vigilias en la plaza San Francisco (en La Paz), en las ciudades de Cochabamba y de Santa Cruz: todos estos espacios son uno solo. Y solamente a la llegada a La Paz vamos ser físicamente uno solo todos”, dijo Quispe.

Desde esta movilización anunciaron que 25 indígenas del TIPNIS se sumarán a la marcha del CONAMAQ; que actualmente se encuentra en la población de Calamarca. Cómicamente, 50 kilómetros más atrás los sigue una marcha de campesinos masistas, quienes quieren llegar a la ciudad de La Paz el 12 de octubre para demostrar su apoyo a Morales. Seguramente para ese día no estarán valladas las entradas a la plaza Murillo, como sucedió en todas las marchas de 2011 realizadas en esa urbe.

“Toda marcha es constitucional. Pero la marcha de los pueblos indígenas -incluyendo al CONAMAQ- es una marcha en defensa del Estado Plurinacional, en aplicación de la Constitución Política del Estado, por la reconducción del proceso de cambio. Las otras marchas que se hacen en apoyo al Gobierno, se hacen en apoyo al no cumplimiento de la Constitución, en apoyo al masacre que se nos ha realizado el 25 de septiembre, eso están apoyando los hermanos. Al final, ellos tienen derecho a marchar. Pero la marcha de ellos es en apoyo al genocidio, al etnocidio y a la vulneración de los derechos. Nosotros marchamos por la vida”, opinó Quispe, del pueblo aymara.

Según han consignado los medios televisivos, la marcha de los campesinos oficialistas dispone de movilidades de las organizaciones convocantes. La mayoría no tiene placa, lo que claramente demuestra que se trata de vehículos “chutos”. Pero la Policía Nacional no interviene, como sí lo hizo con la octava marcha para sacarle dos camionetas, una del CONAMAQ y otra de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), que al menos llevaban placa. “Ellos (los dirigentes de organizaciones campesinas oficialistas) ya se creen dueños, piensan que andan por sus haciendas. Por esta parte del país vemos que a las movilidades de ellos las dejan pasar las trancas sin placa y sin nada, mientras a nosotros nos revisan todo. Es una discriminación que viene desde el Gobierno”, dijo el mallku.

Los indígenas tienen programado continuar su ascenso hacia esa ciudad a las seis de la mañana del 9 de octubre. A partir del domingo, la marcha indígena tendrá que recorrer un trayecto de 75 kilómetros sin ningún poblado. Por este motivo, en los lugares donde acampen no dispondrán de las comodidades que ofrecen pueblos como Caranavi. Además, en esta zona de noche hace un frío muy húmedo. La próxima localidad es Coroico, adonde las y los 1.200 marchistas llegarían en tres días, si recorrieran 25 kilómetros por día.

Más cerca de La Paz

A las cinco de la mañana empezaron a sonar los petardos y la música ruidosa para levantar a los 1.200 marchistas, con el plan de dejar Caranavi a las seis. Hasta el campamento de los indígenas llegaron decenas de vecinos para despedir y desearles lo mejor en el camino y en la ciudad de La Paz. Cuando se dirigían hacia la avenida Mariscal Santa Cruz para irse, una movilidad con un parlante se puso adelante y convocó a los vecinos a despertarse, así veían alejarse a la marcha.

Un anciano abrazó a un trabajador de la prensa y le dijo “felicitamos a los hermanos del TIPNIS”. Cuando se le explicó que no se trataba de un marchista sino de un periodista, el señor exclamó “nosotros estamos con ellos”, y señalaba a la fila de indígenas que parecía interminable.

“¡Bravo hermanos!”, los aplaudía gente subida a los techos de las casas de Caranavi, muchas todavía en construcción. La octava marcha pasó el puente que lleva a Villa La Paz, último barrio antes ingresar al polvoriento paisaje verde de la carretera. Allí también los despidieron y, como buenos huéspedes, pidieron a los marchistas regresar cuando lo desearan.

Las y los indígenas de los 36 pueblos de Bolivia, más una decena de extranjeros, se fueron con sus arcos, sus flechas, sus banderas y pancartas recién pintadas, luego de que las originales fueran incautadas y destruidas por la Policía Nacional en el ataque de Yucumo, el 25 de septiembre pasado. Muchos marchistas llevan mochilas con motivos infantiles, como Batman, Barbie o personajes de Walt Disney. Es lo que les llegó de las donaciones del pueblo de Rurrenabaque, por ejemplo, que liberó a 300 marchistas detenidos por los policías. En ellas guardan lo poco que recuperaron del campamento de Chaparina, o las cosas nuevas que les regaló la población solidaria.

Las y los indígenas se detuvieron a las 14.30 en la comunidad de San Pedro, junto al río Coroico, que acompañó la caminata de hoy. En esta población de cincuenta familias los recibieron con refresco para las bocas empolvadas. Mañana, si avanzan hasta Yolosa, estarán a 98 kilómetros de la plaza Murillo.

Para este tramo, las y los marchistas piden el apoyo de la población y les den ponchillos para la lluvia, porque en la transición del calor yungueño-frío paceño atraviesan varios aguaceros y chilcheos. También solicitan ropas de abrigo, fundamentalmente para los amazónicos, quienes pasarán por la Cumbre los kilómetros más helados de la octava marcha. Las y los representantes del CONAMAQ aclararon que por ellos no hay problema, porque en climas de ese tipo viven desde que nacieron.

También necesitan carne, frutas y medicamentos, para resistir las caminatas esforzadas de los próximos días. Además necesitarán agua, la cual solicitaron a la población de Caranavi, porque actualmente es la población más cercana a la octava marcha. Fernando Vargas Mosúa, presidente de la Subcentral de comunidades del TIPNIS, elogió la relación que las y los caranaveños establecieron con la marcha.

“Ahora se siente que este país está viviendo en una dictadura, porque todo aquel que quiere reclamar por sus derechos es reprendido, es masacrado, es humillado. El pueblo de Caranavi ha venido a despedirnos porque cree que esta lucha que hoy estamos realizando los pueblos indígenas es para que de ahora en adelante no se vuelvan a vulnerar los derechos de los pueblos indígenas, los derechos individuales y sobre todo que se respete a la Madre Tierra, a la naturaleza, a la biodiversidad, a la Casa Grande de los pueblos indígenas, donde vivimos cada uno de nosotros”, dijo el dirigente del pueblo Mojeño.

“El pueblo de Caranavi ha entendido que esperarnos a los marchistas es hacer un encuentro de nacionalidades, para demostrarle al país y al Gobierno que los pueblos y las naciones de este país nos tenemos que respetar, nos tenemos que apoyar unos a otros para llevar adelante nuestro país”, agregó Vargas. En Caranavi se han sumado varios marchistas, con lo que ya son alrededor de 1.200 personas.

“Del TIPNIS han llegado 70 hermanas y hermanos. Eso para nosotros es una gran fortaleza. También de CPILAP (Central de los Pueblos Indígenas de La Paz) se han unido, del TIM (Territorio Indígena Multiétnico) se han sumado. Esto pues nos da más coraje, pero no de ese coraje de pelear, sino del coraje para exigir respeto a los derechos y que la justicia sea realmente una justicia”, explicó Vargas.

En cuanto al diálogo con el gobierno de Evo Morales “estamos como al principio. Desde el 15 de agosto no ha variado nada, más allá de los intentos de los ministros que han querido distraer a la columna de la marcha y han fracasado. A esto siguió el fracaso del 25 (de septiembre), cuando el Gobierno quiso deshacer a la marcha. Desde nuestro reagrupamiento vamos a paso firme para llegar a la ciudad de La Paz, porque este Gobierno tiene que entender que a título de ‘desarrollo’ no puede dejar al margen y atropellar los derechos de los pueblos indígenas”, dijo el tacana Adolfo Chávez Beyuma, presidente de la CIDOB.

“Hay una comisión de nuestros parlamentarios indígenas que debe trabajar una propuesta de ley, en ella se debe garantizar que el TIPNIS no será destruido, ni ahora ni mañana ni nunca. Esta ley, sobre todo, debe garantizar la existencia de los pueblos indígenas, la vida en relación armónica con la naturaleza. Si realmente quieren a este país los senadores del oficialismo, deben cumplir la Constitución. No les pedimos a ninguna autoridad que nos haga un favor, ni que nos den preferencia a los pueblos indígenas, lo único que pedimos es respeto a nuestros derechos”, dijo Vargas.

“Mientras seguimos marchando, nuestros hermanos diputados van a venir a informarnos sobre el grado de avance y de compatibilidad que estén alcanzando en este proyecto de ley”, agregó.

En La Paz

El aymara tata Rafael Quispe Flores, mallku de Industrias Extractivas del CONAMAQ, había pasado unos días por La Paz, donde se reunió con dirigentes de varias organizaciones sociales urbanas de esa ciudad y de El Alto.

“Esperábamos que el Presidente llegara hasta Caranavi, pero ahora que continuamos la marcha cambia el panorama político de Bolivia, porque ya no hay retorno para nosotros. Tenemos que llegar a la ciudad de La Paz, donde vamos a mantener nuestro pedido de que se respete a los territorios indígenas. Pero hemos visto que las instituciones, las organizaciones sociales de La Paz se están preparando para todo o nada. Dicen que este es un Gobierno insensible, y eso no es posible. Así nos lo han manifestado. Nuestra marcha pacifista se va a mantener, porque somos la reserva moral. Las instituciones harán su trabajo. El Presidente no es consciente de que esto se está preparando, porque al estar en el poder él ya se cree Hitler, quiere consolidar un Gobierno fascista y el pueblo no le va a permitir eso. El pueblo se va a movilizar a partir de la llegada de la marcha a La Paz”, dijo Quispe.

En esta región del país, los vehículos avanzan por la carretera pegados a la montaña y siempre de la mano izquierda, al modo de países como Inglaterra. Esto genera confusión entre los marchistas y también entre los guardias de la marcha, que no terminan de ubicarse. El jefe de los guardias indígenas fue a regañar al encargado de escoltar la marcha, al frente, que guiaba a la marcha por el carril derecho, como es normal en el resto de Bolivia.

-Hermano ¿por qué no entiende? Esta es nuestra ruta (el carril izquierdo), este es peligro (el carril derecho)–medio como que le gritó dando señales vehementes con los brazos. “Que sea la última vez”, le advirtió al guardia bastante confundido.

El presidente de la CIDOB aclaró una vez más que la Octava Marcha Indígena no se opone a la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos. “Nosotros manifestamos que la carretera no debe atravesar el corazón del TIPNIS, sino que debe tener un desvío por otras vías alternativas, sin afectar al territorio de los pueblos Chimán, Yuracaré y Mojeño Trinitario. El Gobierno tiene que entenderlo. Y como este Gobierno se dice que es un buen prestamista, seguramente debe tener a varios financiadores para completar el dinero que requeriría un desvío de la carretera, así no afectaría al TIPNIS”.