En mi artículo “El litio: suman los desaciertos” publicado en La Razón el 8 de junio de 2010 sostuve: “…si, en efecto, empieza el proceso de evaporación de las salmueras en agosto de este año, por ejemplo, en condiciones normales se tendría los primeros resultados para el potasio en abril de 2011 y para el litio en febrero de 2012. A esto habrá que añadir un tiempo para el procesamiento químico de las sales evaporadas, de modo que el país cuente en fechas posteriores aún no determinadas con una producción mensual de 40 TM mensuales de carbonato de litio y algunas toneladas métricas más de cloruro de potasio listas para la venta. Me pregunto si para entonces se podrá saber al menos cuándo el país empezará a producir principalmente carbonato de litio a escala industrial, que le permita ingresar con paso firme a uno de los mercados más cotizados de la tierra en la actualidad.”

Estos comentarios desataron la furia de los responsables del proyecto piloto de litio del gobierno quienes, algunos días antes habían asegurado que para octubre o noviembre del pasado año efectuarían la primera producción de sales de potasio. No cabe recordar ahora el conjunto de improperios que recibí como consecuencia de mis observaciones. Mis lectores pueden referirse al siguiente enlace para ello (http://www.evaporiticosbolivia.org/WEB-INF/Documentos/Difusion/Boletines/bol-dre-2402.pdf). Tampoco vale la pena generar mucho aspaviento en relación con mi respuesta publicada por HidrocarburosBolivia.Com bajo el título “Opinión / Análisis: proyecto piloto de litio”.

En retrospectiva, mis pronósticos tenían, en verdad, mucho más asidero que las metas de la gerencia nacional de recursos evaporíticos (GNRE) dependiente de COMIBOL. Todo lo anterior se vuelve relevante a raíz del reciente anuncio del citado emprendimiento gubernamental de que “a fines de este año se iniciará la producción piloto a pequeña escala sólo de cloruro de potasio, mientras que la de carbonato de litio tendrá que esperar hasta los primeros meses del 2012”.

Si bien la posibilidad cada vez más cercana de que Bolivia empiece a producir al menos algo de cloruro de litio debe ser motivo de celebración para todos, a pesar de los retrasos considerables, la ambigüedad respecto al pronóstico de producción de carbonato de litio es preocupante.

En particular, las declaraciones de un alto funcionario de la GNRE de que una vez que (hasta fin de año) se produzcan las primeras toneladas de cloruro de potasio, “inmediatamente viene el carbonato de litio en los primeros meses del próximo año”, no contribuyen a despejar las dudas en torno a la seriedad del proyecto piloto de litio y solamente aumentan la incredulidad de los ciudadanos comprometidos con el progreso y bienestar de su patria sobre el éxito del proyecto más estratégico de la historia de Bolivia.

Conviene informar a la opinión pública que, una vez que arranque la producción de cloruro de potasio, se necesitarán no unos cuantos sino varios meses para producir carbonato de litio. En estas circunstancias, quizás sería mejor que el proyecto piloto empiece a hablar de producir carbonato de litio a fines antes que a principios del año 2012 como una meta más razonable y creíble.

En esa lógica, resultaría aconsejable también que se ajusten las metas de producción industrial de ambos compuestos químicos para que se tenga una idea más clara con relación al ingreso efectivo de Bolivia al mercado del litio. Después, sólo habrá que esperar que los principales determinantes de la adopción de baterías de litio para vehículos eléctricos (precios del petróleo, desarrollo tecnológico de tales sistemas de almacenaje energético y resistencia al y/o aceptación del cambio) mantengan las tendencias favorables que hemos evidenciado en los últimos cuatro años.

* Analista de la economía del litio.