Washington, Ginebra y Asunción (PL).- El debilitamiento de la economía global impedirá en la próxima década crear los 400 millones de puestos necesarios para compensar el crecimiento de la población del orbe, e incrementará el número de desempleados, subempleados y pobres en el mundo, aseguró el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) Juan Somavia. El número de desempleados se sitúa hoy en 200 millones a nivel mundial, cifra cercana al punto máximo registrado durante el momento más crítico de la Gran Recesión del siglo pasado.

La OIT estima que 85 millones de los desempleados son jóvenes entre 15 y 25 años. La mitad de los trabajadores y trabajadoras, es decir, 1.500 millones de personas, viven con menos de dos dólares al día. Y paradójicamente, mientras millones de personas adultas no encuentran trabajo, alrededor de 216 millones de niños y niñas continúan con algún tipo de faena infantil.

Latinoamérica bordeó en 2011 los 18 millones de personas desempleadas, los 189 millones de pobres y 76 millones de indigentes, según la Confederación Sindical de las Américas (CSA). El desempleo juvenil es tres veces más alto que el de adultos y el 20 por ciento de los jóvenes no estudia ni trabaja.

La ocupación requiere un incremento al menos del 1,3 por ciento para recuperar en 2015 la tasa de empleo mundial previa a la debacle financiera de 2008. Sin embargo, la crisis actual implica que ese indicador sólo aumente en 0,8 por ciento, menos que el crecimiento de la población laboral, lo cual provocará el desempleo y la pobreza, indica un estudio presentado por la OIT y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Según analistas, las astronómicas cifras de desocupación, de más de nueve por ciento en Estados Unidos y Europa, es uno de los lastres fundamentales que impiden a esas economías salir de la crisis.

Golpeado por la crisis económica mundial, el mercado laboral continúa negativamente impactado, según evidencian los datos acerca del comportamiento de este parámetro en los países miembros del G-20. El ritmo de creación de puestos de trabajo en los países industrializados y emergentes que integran el G-20 fue de uno por ciento en 2010, y para finales de 2012 se prevé alcance apenas 0,8%. Y aún más preocupante: de mantenerse esa tendencia, para el 2015 los tentáculos del desempleo generado por la crisis podría alcanzar a más de 40 millones de personas residentes en esas naciones, cifra que duplica la actual.

La crisis de empleo está afectando de forma particularmente dura a los grupos más vulnerables por el crecimiento del paro de larga duración, la subida del desempleo juvenil y el incremento de la informalidad, señalaron Ángel Gurría y Juan Somavía, máximos responsables de la OCDE y de la OIT, respectivamente.

A estos organismos internacionales les preocupan particularmente dos temas: el paro juvenil (que en España llega a 46% y a 60% en Suráfrica) y el desempleo de larga duración, el cual, de llegar a niveles elevados, favorece la marginación social.

En respuesta, los ministros de Trabajo del G-20 acordaron hacer del empleo una prioridad en materia de política macroeconómica, y en esa dirección propusieron mecanismos dirigidos a intentar solucionar la crisis del mercado laboral. También se comprometieron a establecer suelos de protección social adaptados a las condiciones de cada país y a la adopción de las ocho convenciones básicas de la OIT sobre reglas laborales.

Recomendaron, por ejemplo, asociar los subsidios del desempleo u otros dispositivos de protección social con medidas que permitan el retorno al empleo lo más rápidamente posible. Dirigido a combatir el paro juvenil, consideraron que los sistemas alternos de formación (escuela-empresa), son particularmente eficaces, y decidieron constituir un grupo de trabajo que presentará sus conclusiones durante la presidencia mexicana del G20 en 2012.

¿Trabajo Precario o Trabajo Decente?

Los derechos de los trabajadores, sus reivindicaciones sociales y laborales por un digno empleo son hoy motivo de preocupación en todo el mundo. El despido masivo, la violación de derechos alcanzados en largos años de lucha, la aprobación por los gobiernos y parlamentos de nuevas leyes en detrimento de la clase obrera y la transformación de la estructura ocupacional, entre otras razones, convierten al planeta en una bomba de tiempo.

Nada de casual tienen en los últimos meses las enormes movilizaciones populares en Europa, donde países como España, Grecia y Portugal son el ojo visible de un fenómeno que alcanza a casi todo el continente.

En el Foro: ¿Trabajo Precario o Trabajo Decente?, que reunió en Asunción a invitados de centrales obreras de España, Argentina, Brasil, Italia y Uruguay, el Secretario General de la CSA Víctor Báez explicó el trabajo precario está relacionado con la falta de medios y recursos suficientes y la escasa estabilidad y duración, lo cual conduce al trabajo desprotegido.

El trabajo precario, dijo, no sólo vulnera los derechos laborales y sindicales, sino que evidencia la indolencia de un sistema que prioriza el lucro y la ganancia antes que la vida de los trabajadores. En igual sentido se pronunció Jordi Ribó, de la Confederación Sindical de Comisiones Obreras de España (CCOO), al considerar que hablar de trabajo precario en Europa tiene mucho sentido, “sobre todo cuando algunos quieren vincular de forma interesada la crisis económica con el trabajo decente”.

Hay quienes quieren -dijo- hacer de la crisis una oportunidad para arrasar con los derechos laborales, las organizaciones sindicales y convertir a Europa, otra vez, en un continente donde éstas “no tengan ningún espacio de influencia social ni política, para tener una clase obrera totalmente desorganizada”.

Giovanni Zampariolo, coordinador del proyecto “En defensa de los Derechos Laborales”, manifestó a Prensa Latina que la situación que viven los obreros en esa región es muy complicada porque en “realidad en toda la zona el desempleo está aumentando”.

Significó que la UE no tiene una política europea única, porque “los países están fragmentados”, con acciones cada uno por su cuenta, donde no hay unidad entre los Estados que integran el bloque, y ese es un problema político, indicó. El sindicalista italiano señaló que el rechazo de los obreros a esta realidad se expresa con los “indignados españoles en todas la plazas” y una huelga general en Italia que movilizó a cinco millones de trabajadores, movimiento al que los sindicatos franceses se unirán la próxima semana para pedir a su gobierno mesura con el desempleo.

En esta lucha cada país tiene forma diferente de movilización de los trabajadores y “en realidad no tienen respuesta política de los gobiernos”, subrayó. ¿Esta situación tiene que ver con el retroceso de antiguas conquistas del movimiento obrero internacional?, interrogó Prensa Latina. Claro que sí, la situación tiene que ver con la historia europea porque las conquistas fueron muchas y muy poderosas y “se están perdiendo algunas en estos momentos”.

Un ejemplo de ello lo expuso Ivana Brunato, de la Confederación General Italiana del Trabajo, al decir que en su país el Parlamento aprobó una ley que autoriza el despido de los obreros, sin tener en cuenta el estatuto de los trabajadores. En su criterio, Italia es considerada el próximo país que deberá hacer ajustes en sus cuentas públicas ante la crisis que se le avecina.

Diana García, viceministra de la Juventud paraguaya, declaró a Prensa Latina que en su país cambió la situación de años anteriores con respecto al empleo, donde hay mayores posibilidades de acceder a él, “pero éste es precario”. El rostro de la informalidad y la precarización laboral es joveny también de mujer “por eso creemos de suma importancia trabajar no sólo en que hoy los jóvenes puedan conocer sus derechos laborales, sino también en que tengan la posibilidad de formar sindicatos o tener participación en ellos”.

Esto significa que el 80 por ciento de los jóvenes que trabajan y reciben remuneración en una relación de dependencia, no firman contrato laboral ni tampoco son sujetos a seguro social, y sólo el 20 por ciento accede al Instituto de Previsión Social o tiene seguro médico privado. La Encuesta Permanente de Hogares 2010 reveló que la tasa de participación laboral -población ocupada o desocupada- respecto a la población total en edad de trabajar es del 60,5 por ciento.

* Periodistas de Prensa Latina.