La crítica constructiva es aquella que se dirige a los amigos. Si los hombres de izquierda no criticamos las debilidades de la izquierda ¿quién corregirá nuestros defectos? Los que creen que ellos tienen toda la verdad política, y solamente ellos la tienen, están en un esquema neonazi.

Nuestro Seminario cree en la crítica constructiva. ¿Será una ingenuidad? No obstante, no parece que nuestras críticas constructivas logren siempre su objetivo, sino que solamente molestan.

La crítica constructiva es aquella que se dirige a los amigos. Si no fuesen amigos ¿para qué ofrecerles el servicio de una crítica constructiva?

Pero como la crítica suele doler, casi siempre se interpreta como crítica destructiva y malévola. Y entonces ¿vamos a perder un medio tan importante para no repetir errores u olvidos como es la crítica y laautocrítica?

Si los hombres de izquierda no criticamos las debilidades de la izquierda ¿quién corregirá nuestros defectos? ¿No vamos a esperar que la derecha nos dé una crítica constructiva y orientadora?

Pero, en realidad, si somos sinceros, veremos que con dificultad se aceptan las críticas. Si el que critica es de la derecha, su crítica obviamente “no vale”; si es de otro partido, no se le hace caso porque se trata de “celos” o “rivalidad”; y si es de una orientación independiente se habla de “deslealtad” o de “alinearse con la derecha”

¿Será posible que no encontremos un cauce para la crítica constructiva? Al parecer, los años de represión y persecución nos han sensibilizado en exceso, y así toda crítica la sentimos como persecución. Pero deberíamos librarnos de los complejos de perseguidos.

La crítica constructiva va generalmente arropada en la pregunta; porque se habla al amigo, ni siquiera se atreve uno a afirmar, sino más bien preguntarle para que él mismo responda. La pregunta estimula el diálogo, y no se trata nunca de un fallo inapelable; porque la pregunta no afirma sino que simplemente cuestiona.

¿Podremos preguntar, podremos poner el dedo en la llaga? Pero, por favor, no nos consideremos enemigos cuando hacemos algunas críticas constructivas. ¿No es esto un presupuesto para una verdadera democracia?

Así como no rechazamos las críticas constructivas que se nos hacen; esperamos que las críticas constructivas que hacemos sean útiles, y no sirvan sólo para irritar a los amigos.

Toda crítica constructiva admite una respuesta y está llana a recibir una explicación.

Tampoco esta nota se dirige a nadie en concreto, sino a todos aquellos (y no son pocos) que se han sentido dolidos por nuestras críticas que querían ser constructivas.

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Alerta con la tentación neonazi

En nuestro ambiente político se advierten actitudes de estilo neonazi, es decir totalitario. Lo malo es que detrás de un “estilo de acción” fácilmente se desliza también una “ideología”; y por lo tanto quien actúa con sistemas totalitarios apoya también las ideas y los valores antidemocráticos (aunque, sin querer).

¿En qué se nota el estilo de acción neonazi?¿Cuáles son algunas de sus características? Los que creen que ellos tienen toda la verdad política, y solamente ellos la tienen, están en un esquema neonazi.

Los que usan las palabras sonoras como sustantivo de las ideas, o a falta de las ideas iluminadas, se utilizan solamente los mandatos tajantes y los slogans, se acercan al totalitarismo. Porque convertir la política en simple publicidad comercial y patrocinar la histeria colectiva, esta es una técnica neonazi.

Los que creen en la lógica de la pistola, y patrocinan el terrorismo, lógicamente son neonazis. También lo son los que piensan en destruir, antes de saber qué se va a construir luego, como alternativa.

Los que siguen creyendo en el culto a los jefes y el prestigio de las personalidades políticas, están afectados por la tentación neonazi.

Creer más en los símbolos patrios que en la realidad concreta de la patria de carne y hueso, es otra de estas desviaciones. La patria son su gente, sus fronteras, su riqueza, su historia, y no solamente una emotividad abstracta.

No se puede tener tampoco una doble medida de la democracia y de los derechos humanos: una para cuando se gobierna y otra para cuando se está en el llano; porque esta actitud llevaría a un típico error neonazi: creer que puede haber un orden social que no se base en la justicia social.

En fin, el resumen de esta tentación totalitaria en la política estaría en valorar más el resultado que al hombre…

* La Asamblea Permanente de Derechos Humanos (APDH) de la ciudad de El Alto y la APDH de la ProvinciaOmasuyos redescubrieron estas dos editoriales escritas por Luis Espinal Camps, uno de los Fundadores de la APDHB, las cuales destacan por su gran relevancia y actualidad. Fuente: Libro Testigo de Nuestra América; Págs.140-141 y 147-148.