La lucha de clases no consiste en el simple restablecimiento de la vedad respecto al desarrollo de la historia, sino que en ella, al margen de anidarse el choque de intereses históricamente irreconciliables, está la disputa por la toma del poder; ya sea por la vía del enfrentamiento (vía armada), hasta liquidar o rendir al enemigo de clase para imponer el Programa Revolucionario de los Trabajadores -todo lo contrario a lo que hicieron las dictaduras militares de la clase dominante-; o por la vía democrática (vía votos en las urnas); conviviendo con el enemigo de clase en el manejo del Estado. Por fortuna, hoy convertida en un Proceso de Cambios de perspectiva liberadora. Consecuentemente, de preocupación para la oligarquía y el imperialismo que urden eclipsarlo. Esta vez, apuntando a lo inédito: a las elecciones de nuevos miembros del Órgano Judicial a través del voto popular en las urnas. Con lo que se pondría fin al cuoteo corrupto con guante blanco aún impune.

La derecha reaccionaria carente de un liderato visible y creíble, como también de iniciativas políticas alternativas al actual Proceso de Cambios, ha optado por el fácil expediente pernicioso de estigmatizar la imagen de nuestros gobernantes. Queriéndolos mostrar como insensibles, autoritarios y malos administradores del nuevo tipo de Estado. Animándose a sostener que estamos peor que “antes”, con corrupción, narcotráfico, etc., etc., en base a ciertos errores y delitos que implican a miembros del MAS. Una derecha provocativa en todos los sentidos por los cuales transitaron impunemente.

Supuestamente vivimos una fantasía “mediática”, mentira; y hostigan cínicamente a los trabajadores en medios del Estado por su “parcialidad”, cierto, pero en todos los casos, más cerca de la verdad que el resto de los medios que han hecho un oficio del manejo de la mentira. Osando decir sin rubor alguno, que la “realidad” es otra, cuando estas nos hacen vivir un clima de terror con la información torcida en base a datos falsos. Y bueno, pero no se necesita ser tan canalla para arrogarse, luego, situaciones tan sensibles relacionadas con la problemática de los pobres y los trabajadores, ahora con la de los indígenas. A la derecha, a los medios que abusan de la psicología de masas, a las ONG(s) y la pseuda izquierda: trotskistas y revolucionarios de salón; nunca les interesó la problemática de los explotados, siempre fueron fieles tentáculos del capitalismo. Los hechos así lo demuestran. Por ello es que no avanzan un milímetro quienes juegan a la “revolución”.

Hechos importantísimos como la “Guerra por el Agua” en Cochabamba, y las gloriosas luchas del “Heroico Octubre del 2003”, fueron las expresiones revolucionaria que desmoronaron el Estado Neoliberal. Fueron la muestra patente de lo que son capaces las masas explotadas en su espontaneidad creativa, y que ellas sin conducción política, también corrían el riesgo de que todo cambie para que nada cambie. Este escenario histórico aún vigente, por fortuna no nos lo pudo robar la derecha -como sucedió con el asesinato de Villarroel, con la distorsión de la Revolución de 1952, la Asamblea Popular de 1971”-, cuya reacción fue muy hostil con los Movimientos Sociales a través de sus medios. Basta volcar la mirada al intento de impedir la realización y culminación de la Asamblea Constituyente en Sucre so pretexto de “capitalia o capitalidad plena”; al extremo de permitir una humillación vergonzante de sus propios indígenas y campesinos en plena Plaza “25 de Mayo”, o la osadía agresiva de fascistas contra humildes campesinos e indígenas en Santa Cruz, Cochabamba y Tarija, o la cruel masacre en Porvenir, Pando.

Todo, en medio de una estrategia de intervención y separatismo en Bolivia, diseñado por el imperio Norteamericano con la complicidad de una derecha y una oligarquía enquistada en las transnacionales; de lo cual sabe bastante el ex presidente Carlos D. Mesa Gisbert después de su reunión privada –Cumbre de Presidentes en Monterrey, México- con su similar George W. Busch, entonces presidente de Estados Unidos. Con el objetivo de frenar corrientes de liberación. Geoestratégicamente en Bolivia para mantener sus dominios. Y que gracias a Lula da Silva y Néstor Kirchner no se consolidaron tales osadías.

El nuevo tipo de Estado llegó con la nueva Constitución Política elaborada por la histórica Asamblea Constituyente que, luego de superar un sin número de vicisitudes políticas, se la consolidó a través de un referéndum, que selló el sacrificio de quienes nos legaron el actual Proceso de Cambios en un nuevo tipo de Estado Plurinacional con Autonomías y con perspectiva liberadora. Que pasa a la historia como algo genuino y de referencia para otros países hermanos y del mundo “desarrollado”. Sin negar las dificultades inherentes a los responsables de su conducción, el MAS, como las plateadas por la derecha (MNR, MIR, ADN, NFR) para truncarla.

La sabiduría del pueblo supo expresarse en las urnas, dotándole al MAS con 2/3 de poder en las instancias de decisión para estructurar y administrar el nuevo tipo de Estado, a través de un Proceso de Cambios, que en términos de los clásicos sería la Revolución Permanente en Democracia con tendencia liberadora. Y, pese a la gran fragilidad estructural e ideológica del MAS, se avanza pisando agoreros que le salen al frente azuzados por la derecha. Pero, gracias a sus conductores políticos, el Proceso tiende a consolidarse con muchísima dificultad; por la adversidad impuesta por propios y extraños.

Lo cierto es que, obedeciendo consignas de potencias belicosas en decadencia económica –de Europa y Norte América- que no admiten la Liberación Nacional y Social de los países pobres o en vías de desarrollo, empujan a sátrapas y testaferros para que propicien conflictos internos. Convencidos de tal situación sostenemos que, acá o allá el imperialismo cabalga en el lomo de trotskistas, pseudo izquierdistas y fascistas, para aplacar los ánimos de emancipación de los países pobres. Increíble pero cierto. Los hechos así lo demuestran.

Por todo cuanto está pasando, urge una profunda y honesta reflexión sobre el Proceso de Cambios legado de quienes asumieron responsabilidad política, en el “Heroico Octubre del 2003”, sacrificio para salir de la situación de explotados y no para que lo mal aprovechen los picarillos. Sin que ello implique una ceguera que nos haga pensar que estamos peor que con los gobiernos neoliberales vende patrias. Sino más bien, reflexionar sobre los indicadores del Proceso y ver cómo se pueden corregir sus defectos. Después de todo, ya tendríamos que habernos preguntado: ¿cuál sería nuestra situación bajo las condiciones que nos impuso el neoliberalismo y la actual crisis agobiante del capitalismo mundial?. Sería muy dramático y desesperante, después de no tener que subastar. Cuyos coletazos llega a todos, con menor intensidad a los bolivianos que al recuperar dignidad y soberanía emprendimos el actual Proceso de Cambios que avanza, pese a la obnubilación de trotskistas y revolucionarios de salón que aún no descubren al verdadero enemigo de clase, pero que sí terminan haciendo fuerza común con la derecha y el imperialismo.

El capitalismo en cualquier parte del mundo, para desarrollarse, siempre fue indolente con la cuestión humana y el cuidado del Planeta; basta volcar la mirada a los bombardeos en Afganistán, Irak y Libia. Estados en los que queda patente una capacidad de agresión sanguinaria y de destrucción planetaria inadmisibles en la racionalidad humana. Entonces, éstos, no pueden ser los defensores de indígenas o de los explotados, de la naturaleza o el Planeta; o de la democracia y de la libertad. Son todo lo contrario. De ahí que no toleren signos de emancipación en sus dominios. Agotan todo esfuerzo para evitarlos, o dejarían de ser lo que son.

Entonces, cualquier política que tienda al equilibrio del desarrollo económico social y el cuidado del Planeta, será posible siempre y cuando el manejo del Aparato del Estado esté en manos de los explotados, con un Programa identificado con la problemática de los pobres y los trabajadores, una corriente de pensamiento o Ideología hegemónica y un Instrumento de conducción política que tenga capacidad de aglutinar a las masas en su perspectiva histórica. La reestructuración del Estado Neoliberal para trasuntar en Plurinacional y con Autonomías, necesita consolidar transformaciones en lo que fue el Poder Judicial tradicional corrupto -cuoteado, parcelado política y partidariamente-, a través del voto popular en las urnas el próximo 16 de Octubre; o el nuevo tipo de Estado queda trunco para contento de la derecha.

No hay peor cosa que no hacer nada. No dejemos que nos saboteen el acto electoral del 16 de Octubre. Que sea la bofetada a la derecha y sus medios abanderados de la mentira, a los disidentes del MAS, a los trotskistas y a los revolucionarios de salón.

Víctor Flores Álvarez

Sucre-05-Octubre-2011