La Habana y Brasilia, (PL).- Para Olga Salanueva, esposa del antiterrorista cubano René González, es incomprensible la decisión de una jueza de mantenerlo en Estados Unidos una vez cumplida su condena, con el riesgo potencial que eso representa para su vida.El escritor brasileño Fernando Morais revela en su libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, que la fiscalía estadounidense se basó en declaraciones poco confiables para solicitar excesivas condenas contra los cinco cubanos luchadores contra el terrorismo.

“Es muy difícil vivir en ese país y no acercarse a sitios que se sabe frecuentan los terroristas”, porque andan por sus calles, ejemplo las de Miami, donde radican la mayoría de las organizaciones anticubanas, afirmó Salanueva en entrevista con Prensa Latina.

En su opinión, impedirle que viaje a Cuba al término de su sentencia “significa un castigo que va más allá de la celda”. “Es la obsesión de un imperio por separarnos”, comentó esta mujer, a quien el gobierno estadounidense le negó por más de una década la posibilidad de que “al menos en las condiciones de una prisión pudiésemos vernos él y yo”.

González, preso desde el 12 de septiembre de 1998, saldrá de una cárcel de Marianna, Florida, el próximo 7 de octubre, pero en la vista de sentencia en diciembre de 2001 la jueza Joan Lenard, de Miami, dispuso que debía cumplir también tres años de libertad supervisada.

“Eso lo sabíamos”, aseguró Olga, pero “lo que resulta totalmente absurdo” es que la Lenard se negara el 16 de septiembre a la petición de la Defensa de permitirle viajar a la isla luego de concluir su etapa como recluso y que lo obligue a vivir en un lugar donde correría peligro.

Aunque la decisión no es definitiva, “el sentido común indica que cualquier persona privada de libertad y que cumple una condena, lo primero que quiere es ir para su casa, en este caso la de él está aquí, en Cuba, donde lo esperamos sus hijas y yo”, añadió.

Explicó que “Rene (como suele nombrarlo) se comportó excelentemente bien dentro de la cárcel”, pese a que “en esto duros años se le impusieron castigos adicionales y todo lo soportó. No hay un reporte de indisciplina en su expediente”. A René le ordenan que no se acerque a lugares donde se sabe están los terroristas, pero ¿a esos elementos criminales les han hecho la misma advertencia?

Contra esos elementos que prendían sembrar la muerte en el pueblo de Cuba, junto a René actuaron Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González, identificados como los Cinco en las campañas de solidaridad internacional. “En cierta ocasión Rene me comentó que por una sola vida humana que hayan podido salvar ya valió la pena el sacrificio de ir a Estados Unidos y correr cualquier riesgo”.

Tarde de vuelo y sin película

El encuentro con Olga se produjo en su casa, un apartamento de dos habitaciones donde las fotos de René en la cárcel se observan por doquier. Muy pocas imágenes existen sobre la vida en común. No es casual. El se fue “el sábado 8 de diciembre de 1990, ¿cómo olvidarlo?”, narró.

“Habíamos quedado en ir al cine, pero ese día yo tenía trabajo voluntario y él, como era piloto de instrucción, fue a lanzar paracaidistas en San Nicolás de Bari. Acordamos vernos en casa al final de la tarde”. Sin embargo, “cuando llego me percato que no había ninguna luz encendida donde vivíamos y entre el ruido ambiente escucho que una vecina alertó a alguien que yo había regresado. Nuestra cita nunca se concretó”.

Contó Olga que su esposo “tuvo varios intentos de salida, al menos porque varias veces percibí como si se estuviera despidiendo”. Aquel sábado cuando se besaron, René permaneció “sin moverse y parado en el umbral de la puerta, hasta que desaparecí en la calle. Era la imagen que se llevaría de mí por mucho tiempo”. Poco antes de irse le puso “dentro de la lavadora una botella de vino y le regaló una perrita a nuestra hija Irmita”.

Después vinieron momentos de angustia e incertidumbre, “yo estaba ajena a sus razones; solo había notado algunos cambios en su conducta que para mí, como lo conozco tanto, no se correspondían con el René que compartía la vida conmigo”.

“En mi cabeza no cabía que mi marido se hubiese transformado tanto al punto de optar por irse del país (…) Prácticamente yo no dormía. Fue mediante una llamada a San Nicolás de Bari que me dijeron ‘se llevó un avión, y hay noticias de que llegóâ€Ö. A partir de entonces todo para nosotros cambió”.

Luego él comenzó a enviarle misivas. “Yo no admitía lo que supuestamente me había hecho y hasta le escribí para terminar con nuestro matrimonio”. No obstante, siguió “mandándome cartas con el mismo amor. Yo sabía que lo amaba muy a pesar de los pesares. Hasta que nos propuso reunirnos…”

La posible ruptura, reflexionó Olga Salanueva, “da una medida de cuánto arriesgaron en lo personal cuando mi esposo y sus compañeros decidieron asumir la misión encomendada”.

El tiempo y la soledad

Olga y René unieron sus vidas en 1983, “ya llevamos 28 años de casados. Nuestra hija mayor tiene 26 años de edad y la más pequeña, Ivette, 13”, expresó casi en un susurro, mientras asegura que ha “aprendido a lidiar con la soledad”.

A la hora de tomar una decisión, de enfrentar las cosas cotidianas; en la parte más íntima o ante dificultades familiares “como es la pérdida de un ser querido, en este caso mi papá, sentí tanta necesidad de René que uno se da cuenta lo imprescindible que es el hombro donde te apoyas”.

Mas en medio de esta soledad, Olga reiteró que no han podido robarles el amor y “es cierto porque me faltará físicamente, pero está en mi pensamiento, como yo sé que estoy en el suyo, ello nos coloca por encima de la distancia geográfica y el odio de quienes intentan separarnos”.

Sostuvo además que “cuando termine la pesadilla ambos se han hecho el firme propósito de ni siquiera acordarnos del sufrimiento”. Y subraya que se refiere no solo al regreso de su compañero “al seno de nuestra familia otra vez, sino al día en que triunfemos completamente con el retorno de los Cinco a casa”. “Hoy -señaló-” cada sonrisa de los Cinco y de las familias, pese a las desgarraduras, es una batalla que le ganamos al odio”.

Olga Salanueva siguió haciendo memoria. “Muchas fotos las perdí, como perdí tantas cosas (…) Los recuerdos los he tenido que ir dejando en el camino: primero cuando nos fuimos de Cuba para reunirnos con Rene”. Después que lograron volver a funcionar como una familia unida, solo estuvieron menos de dos años juntos, porque entonces se produce el arresto de los Cinco.

Aunque es imposible, hoy le gustaría saltar la página de lo que pasó con sus niñas a partir de ese septiembre de 1998. Al final “tuve que mudarme, reducirme y caí presa. Me deportan en el año 2000. Regreso a Cuba solo con la ropa que traía puesta”. “Es cierto lo grande del sacrificio”, comentó Olga al insistir que “si bien René ha pasado 13 años en prisión, son 21 años los que lleva lejos de Cuba”.

Irmita tenía apenas seis años cuando él se fue. Al reencontrarse la entonces niña había cumplido 12, “así que se perdió la infancia de su primera hija, en parte fue esa una de las razones por las que volví a quedar embarazada”. “Él me repetía que de este si que no se iba a perder nada y resultó que se lo perdió todo”. A los cuatro meses de nacida Ivette, René González fue arrestado en Miami y no vio más a su pequeña hasta hace poco, es por eso que le pide constantemente a su esposa que recupere las imágenes que se hayan transmitido por televisión donde aparece la Ivette chiquita, porque aspira un día sentarse a disfrutarlas.

“Quisiéramos -puntualizó- que de alguna manera llegue nuestra voz a la jueza Lenard que ha visto pasar tantas veces ante sí a los Cinco”. “Ella sabe que se ha equivocado, que los condenó sin ser culpables. Ya basta del castigo injusto. Eso es lo que le decimos a la jueza. Al presidente Barack Obama le pedimos que le dé ese mandato a Lenard, él tiene prerrogativa para ponerlos en libertad”.

Cuántos más aniversarios, cuántos más juicios, cuántos más jurados, tendrán que pasar. Todo está dicho: los Cinco son inocentes, preguntó Olga. En mayo de 2005 un grupo de expertos de la ONU declaró que la detención en Miami de Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René es arbitraria e ilegal, y sugirió remediar de inmediato tal situación.

Meses después, en agosto, un panel concluyó por unanimidad que solo una tormenta perfecta de animosidad contra Cuba en aquella urbe del sur estadounidense pudo provocar la condena de esos hombres durante el turbio proceso celebrado en 2001.

La conclusión de los tres jueces del Onceno Circuito de Apelaciones de Atlanta anuló las sentencias de los acusados y pidió un nuevo juicio en otra sede, pero nada se cumplió. Sin embargo, “aquí estamos. Es lo importante. No nos han vencido. Los Cinco siguen tan íntegros o más que cuando entraron a la cárcel, porque han crecido como seres humanos”.

Y los ojos de Olga, como océanos, se pierden en la profundidad del deseo de “caminar juntos otra vez esta Habana que le resultará tan diferente a René cuando vuelva”.

Poca confiabilidad de pruebas contra cinco antiterroristas

El escritor brasileño Fernando Morais revela en su libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, que la fiscalía estadounidense se basó en declaraciones poco confiables para solicitar excesivas condenas contra los cinco cubanos luchadores contra el terrorismo.

En Los últimos soldados de la Guerra Fría, Morais narra las acciones de Antonio Guerrero, Fernando González, Ramón Labañino, René González y Gerardo Hernández en Estados Unidos para recoger información de las acciones terroristas contra la isla caribeña de grupos extremistas anticubanos radicados en la Florida.

El objetivo de la infiltración de esos grupos era conocer los actos terroristas para alertar a las autoridades cubanas, indicó a Prensa Latina el escritor, quien realizó una labor de campo de dos años, tiempo en el cual efectuó 40 entrevistas, 17 en Cuba, 22 en Estados Unidos y una en México, que le permitieron completar su obra, que califica como testimonio.

Al presentar recientemente su libro en Brasilia, Morais contó dos hechos en particular que -según él- reflejan el poco sustento de las pruebas presentadas por la fiscalía en el proceso judicial contra Los Cinco, en Miami, Estados Unidos, y que implicaron la aplicación de excesivas condenas contra ellos, como el caso de Gerardo Hernández.

Gerardo, precisó, está condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años, y una de las pruebas contra él radica en haber pasado información a Cuba sobre el sobrevuelo de la capital cubana que harían las avionetas de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, acto que concluyó con el derribo de dos de esos aparatos por parte de las autoridades cubanas.

Tras apuntar que las dos avionetas fueron derribadas después de años y años de provocaciones y violaciones del espacio aéreo cubano por grupos de exiliados en la Florida, Morais indica que su investigación le permite afirmar que esa información es totalmente pública y cualquiera podía y puede conocerla

Basta acceder a la página del diario El Nuevo Herald y pedir la edición de tres días antes de esa fecha y procurar la entrevista a José Basulto, cabecilla de Hermanos al Rescate, donde dice que “pasado mañana vamos a hacer un sobrevuelo sobre La Habana” para lanzar panfletos contra el gobierno cubano.

El escritor recuerda también que “revisando documentos del Departamento de Estado encontró uno en que el subsecretario norteamericano para asuntos hemisféricos alertaba a autoridades aeronáuticas estadounidense sobre las acciones de Hermanos al Rescate y la posibilidad de que el gobierno cubano perdiera la paciencia y derribara esos aparatos”.

Entonces, sostuvo Morais, resulta insostenible acusar a Gerardo de haber pasado una información que es pública. Además, prosiguió, hay otro asunto relacionado con el derribo de esas avionetas y es el referido a si ellas fueron abatidas sobre aguas jurisdiccionales cubanas o sobre internacionales. El relato sobre ese punto comienza en la página 373 y concluye en la 376 de Los últimos soldados de la Guerra Fría, presentado en Brasil el 23 de agosto pasado.

En la presentación del libro en Brasilia, el 15 de septiembre anterior, Morais apunta que investigando sobre ese punto se percató de que en ese momento los abogados de Los Cinco no profundizaron en la indagación sobre la persona y la compañía naviera a la que pertenecía el buque de pasajeros Majesty of the Seas.

El asunto radica en que las declaraciones del piloto de esa embarcación, el norteamericano de origen noruego Bjorn Johansen provocó infamados debates en el tribunal sobre la divergencia entre Estados Unidos y Cuba, por extensión entre la fiscalía y la defensa, sobre el exacto lugar en que fueron derribadas las avionetas.

Al declarar como testigo de la acusación, Johansen reconoció que su convicción de ese sitio partió de una observación visual del lugar donde se encontraba el Majesty of the Seas en ese momento -lo cual anotó en un pedazo de papel y no en la del registro electrónico que marca la ubicación exacta del buque, que surcaba en ese momento el Estrecho de la Florida. Asimismo, Johansen declaró que entre la anotación en el papel y el registro oficial en la bitácora de la embarcación, realizado un día después, conversó durante varias horas con agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI).

Esa declaración de Johansen permitió a la jueza imponer dos cadenas perpetuas, más 15 años, a Gerardo Hernández. Sin embargo, Morais asevera que en la declaración de Johansen, la defensa dejó de hacer una pregunta que para él resultaba clave: ¿Quiénes eran los dueños del Majesty of the Seas?

En la página 375 de Los últimos soldados de la Guerra Fría, el escritor coloca además que “una investigación superficial en los archivos de periódicos y de la FNCA (Fundación Nacional Cubano-Americana) habría entregado a los abogados una información relevante.

Johansen era funcionario de la Royal Caribbean Cruises, grupo propietario de la embarcación, que en febrero de 1996 tenía como segundo hombre en su jerarquía al estadounidense Peter G. Whelpton, un enemigo de la Revolución cubana, quien en su curriculum personal se presentaba como miembro de a bordo de la FNCA y director de la Fundación Blue Ribbon para la Reconstrucción de Cuba.

En su obra, Morais expone además que en una serie de reportajes, publicados por el New York Times en 1995, el entonces presidente de la FNCA, Francisco Pepe Hernández, reveló que la Royal Caribbean Cruises era una de las 40 empresas que habían aportado 25 mil dólares para fundar esa organización anticubana.

“Sin embargo, misteriosa e inexplicablemente la implicación de Whelpton con el anticastrismo ni siquiera fue verificada o levantada por los abogados de la defensa de Los Cinco”, sostiene Morais en su libro.

Entonces no resulta extraño ahora que las autoridades norteamericanas se nieguen a entregar los datos de sus radares sobre el lugar exacto donde fueron derribadas las avionetas el 24 de febrero de 1996, que las autoridades cubanas insisten se realizó sobre aguas jurisdiccionales de la isla caribeña.

* Periodistas de Prensa Latina.

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Multiplicarán en EE.UU. acciones a favor de antiterroristas cubanos

La salida de la cárcel de René González, uno de los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos, multiplicará las acciones a favor de esos luchadores. Gloria La Riva, coordinadora del estadounidense Comité Nacional para la Libertad de los Cinco, como son conocidos René, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Fernando González y Ramón Labañino, apuntó que desde el próximo 7 de octubre la gente conocerá más del caso.

Ese día, recordó según un reporte de televisión, René saldrá de una prisión federal de Marianna, sin embargo, criticó, está imposibilitado de regresar al archipiélago caribeño junto a sus familiares y amigos. El pasado 16 de septiembre, la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de Florida, rechazó la moción presentada por el antiterrorista, en la cual solicita viajar a Cuba y residir aquí en lugar de cumplir los tres años de libertad supervisada en suelo norteño.

Los Cinco fueron detenidos el 12 de septiembre de 1998 cuando monitoreaban las acciones de grupos anticubanos asentados en el sur estadounidense y sus condenas llegan hasta doble cadena perpetua más 15 años de cárcel. Barack Obama (presidente de Estados Unidos) debe permitir que se encausen a terroristas como Luis Posada Carriles (responsable entre otros hechos de sangre de la voladura de un avión cubano donde murieron 73 personas hace 35 años) y liberar a los Cinco, enfatizó La Riva.

También anunció la realización de nuevas campañas en territorio norteamericano a favor de los antiterroristas, cuyas condenas llegan hasta doble cadena perpetua más 15 años de cárcel. En compañía de María Eugenia Guerrero, hermana de Antonio, La Riva visitó en el capitalino Museo de Historia Natural la exposición de acuarelas Cubanía en mariposas, obra de este luchador.

Abogan líderes religiosos por reunificación familiar de los Cinco

En la jornada por el aniversario 65 del Seminario Evangélico Teológico (SET) de Matanzas, provincia del occidente cubano, los líderes religiosos abogaron por la reunificación familiar de los Cinco Héroes presos injustamente en Estados Unidos. Odén Marichal, Diputado a la Asamblea Nacional y vicerrector del SET, llamó a romper el silencio mediático y refirió que el próximo viernes se realizará una jornada de solidaridad con los cinco en el auditorio de la Catedral Episcopal del Vedado, especialmente con René González, quien ese día sale de prisión bajo libertad supervisada.

El reverendo puertorriqueño Wilfredo Ramos exclamó cómo no llorar junto a estas familias ante esta situación que viven, al tiempo que pidió toda la información sobre el caso para expandirla en Estados Unidos. También el reverendo Carlos Piedra ratificó el compromiso de luchar por la liberación de los compatriotas cubanos. En la velada, Irma Sehwerert confirmó haber hablado con su hijo René González, quien sostuvo sentirse bien y tranquilo.

Los espirituanos se unen a la demanda internacional del retorno de René González Sehwerert a su hogar, junto a su familia y su pueblo. René, uno de los cinco cubanos condenados injustamente en Estados Unidos saldrá este viernes de la cárcel bajo libertad supervisada, medida considera una infamia del gobierno de Estados Unidos.

Los cubanos celebran la jornada del 5 de cada mes por los Cinco, con la mirada puesta en la excarcelación también de Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González. Estudiantes y trabajadores de la Universidad Pedagógica Capitán Silverio Blanco Núñez, de Sancti Spíritus, responsabiliza al presidente de los EEUU, Barack Obama, con la seguridad y la integridad física de René.

Giselle Rubio Márquez, estudiante del centro universitario, acusó a las autoridades norteamericana de sumarse a la acciones de injusticia contra los Cinco que orquesto la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de la Florida. Lenard denegó la solicitud de René de volver a la isla, luego de cumplir este 7 de octubre la injusta sanción de 15 años de privación de libertad. La vida de René está en peligro porque por las calles de Miami pululan los terroristas y organizaciones anticubanas apañadas por las administraciones estadounidenses, precisó.

René tiene todo el derecho de regresar a Cuba después de cumplir su injusta sentencia, afirmó Alicia Jrapko, coordinadora en EEUU del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco. Las declaraciones de Jrapko aparecieron hoy en la edición de Escambray digital, medio de prensa de esta central provincia cubana. Expresó que es hora del retorno de René González Sehwerert a su hogar, junto a su familia y su pueblo.

A Jrapko no le sorprendió la decisión de la jueza Joan Lenard, del Distrito Sur de la Florida, quien denegó la solicitud de René de volver a la isla, luego de cumplir este 7 de octubre la injusta sanción de 15 años de privación de libertad. A juicio de la coordinadora en EE.UU. del Comité Internacional por la Libertad de los Cinco, la libertad de René se da porque cumplió cada día de su cruel condena, por los supuestos delitos de conspiración y de ser agente extranjero no declarado.

Apenas nos enteramos de la decisión de la jueza iniciamos una campaña para que la gente le escribiera al presidente norteamericano, Barack Obama y al Fiscal General, Eric Holder, y se la enviamos a miles de personas que apoyan esta causa, indicó. Esta defensora de la causa de Gerardo Hernández, René González, Antonio Guerrero, Ramón Labañino y Fernando González puntualizó que han recibido infinidad de copias de los referidos mensajes.