(SENA-Fobomade y Prensa Latina).- Científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA detectaron un agujero en la capa de ozono del Polo Norte por primera vez comparable con el hueco en la capa protectora de la Tierra en la Antártida. Los expertos están preocupados por los consecuentes efectos en la salud de las personas y las plantas.

La capa de ozono es un gas inestable compuesto por tres átomos de oxígeno que se encuentra a una altura de entre 15 y 50 kilómetros de la superficie terrestre. Constituye la principal barrera de protección del Planeta contra los rayos ultravioletas del Sol.

La capa de ozono comenzó a desgastarse a finales de la década de 1970 en el Polo Sur debido a la emisión de moléculas de gases de cloroflourocarbono, las cuales rompen las moléculas de ozono (O3). Desde entonces, esta capa protectora fue agujereada en extremo, al punto de poner en peligro la supervivencia en la Tierra.

El desgaste de la barrera protectora de la tierra en el Ártico siempre fue mucho menor comparado con el de la Antártida. Sin embargo, observaciones satelitales registradas entre la primavera de 2010 y el invierno de 2011 muestran severos daños en la capa de ozono en el Ártico a una altura de entre 15 y 23 kilómetros, aunque el daño mayor se encuentra en la franja comprendida entre los 18 y 20 kilómetros, reveló la revista Nature.

“Por primera vez, la disminución fue suficiente para que se pueda hablarrazonablemente de agujero en la capa de ozono en el Ártico”, describió la autora principal del estudio Gloria Manney, del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA). La nueva situación preocupa a los científicos por los consecuentes efectos en la salud de las personas y las plantas.

Este inusual desgaste de la capa de ozono en el Ártico es producto de un fenómeno conocido como vórtice polar, que se produce cada año en la estratósfera del Polo Norte. El deterioro en la barrera protectora se debe principalmente al frío excepcional que afectó durante 15 días a Europa del Este, Mongolia y Rusia.

Nuevos estudios de la capa de ozono

Pese a que las partículas contaminantes son resultado de la quema de combustibles fósiles y de biomasa, los científicos piensan que la “resequedad” de los monzones no se relaciona directamente con la emisión de gases de efecto invernadero, sino con las partículas de aerosol.

Las partículas de aerosol interfieren con los patrones de circulación del aire que impulsa los monzones y causan la reducción de las lluvias monzónicas que bañan gran parte de Asia cada verano, descubrieron expertos del Laboratorio de Dinámicas Fluidas Geofísicas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos.

La investigación dirigida por Yi Ming muestra que entre 1950 y 1999 los Monzones en el norte y centro de la India se redujeron en 10%, mientras que en el resto de ese país la reducción fue del 5%, reveló la revista Science. Según Yi Ming, en el sur de Asia las partículas de aerosol desaceleraron el cambio climático, y ese efecto ralentiza la circulación del aire de norte a sur que produce las lluvias monzónicas.

A principios de 2011, autoridades y científicos chilenos lanzaron al menos 60 globos sonda para medir el nivel de la capa de ozono de acuerdo con las estaciones del año. La iniciativa comenzó con la elevación de un primer globo a una altura de 30 mil metros en la Región Metropolitana de Chile.

El instrumento enviará información constante sobre la dirección, presión, velocidad, temperatura y el grado de concentración de la capa de ozono, precisó el jefe de Investigación y Desarrollo de Calidad de Aire del Centro Nacional del Medio Ambiente de la Universidad de Chile Rodrigo Seguel.

Por otro lado, en marzo de este año la presidenta de Argentina Cristina Fernández inauguró un laboratorio para el estudio de la capa de ozono en el Observatorio Atmosférico de la Patagonia Austral situado en la Base Aérea de Río Gallegos. El observatorio científico equipado con tecnología japonesa, que forma parte de la Red por la Detección de Cambios en la Composición Atmosférica, permitirá profundizar las investigaciones sobre la situación del agujero en la capa de ozono sobre el Continente Antártico.

“Eliminar los HCFC: una oportunidad única”

En cumplimiento de los acuerdos del Protocolo de Montreal suscrito en 1987, que exhorta a los gobiernos a suprimir el uso de sustancias agotadoras de ozono, en 1994 la Asamblea General de Naciones Unidas instituyó el 16 de septiembre como Día Internacional por la Protección de la Capa de Ozono.

Fruto de ello, se logró sustituir de manera transitoria los clorofluorocarbonatos (CFC) utilizados como refrigerantes en neveras, equipos de aire acondicionado, aerosoles y disolventes en productos de limpieza, por sustancias menos nocivas denominadas hidroclorofluorocarbonatos (HCFC).

Según la coordinadora regional de las Redes Programa Acción Ozono de Naciones Unidas para el Medio Ambiente Mirian Vega, el convenio de 1987 es un modelo de cooperación internacional muy exitoso. Sin él, el apoyo de los gobiernos y las redes creadas en muchos países no habría sido posible alcanzar resultados “tan importantes como la plena eliminación del consumo de los clorofluorcarbonos”.

“Eliminar los HCFC: una oportunidad única” es el lema de la campaña por la preservación de la capa de ozono de este año, que insta a la eliminación total de los CFC en el plazo de dos años, como parte de un primer período de sustitución. Para 2030, en una segunda etapa, se prevé la renovación paulatina de los HCFC por otros refrigerantes.

Vega advirtió que restan menos de dos años para el 1 de enero de 2013, fecha en que el crecimiento promedio del consumo de las sustancias contaminantes a eliminar es del 10 por ciento anual. Por lo tanto, entre 2012 y 2013 habrá que realizar un esfuerzo de reducción del consumo promedio de 20%.

Del 22 al 24 de junio se celebró en Asunción la reunión de Redes Acción por el Ozono de México, América Latina y Caribe, con la participación de 16 países de habla hispana y organismos internacionales, entre ellos el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente.

Los asistentes analizaron temasde la agenda del Comité Ejecutivo del Protocolo de Montreal, e impulsaron la ratificación de las enmiendas del Protocolo para incluir los gases refrigerantes cuyas moléculas contienen átomos de hidrógeno, flúor y carbono en la categoría de sustancias controladas.

Se revisó también la situación de la disposición final de equipos y sustancias no deseadas que agotan el ozono; tecnologías de destrucción en hornos de cemento; y estrategias para el reciclado y regeneración de sustancias refrigerantes a fin de cumplir con las medidas de control previstas para el período 2013-2015.

Con información de Naciones Unidas y Prensa Latina.