Ahora es el turno de los fundamentalistas del medio ambiente. Quieren paralizar la actividad de exploración, explotación y exportación de hidrocarburos y seguramente minera, para exigir un desarrollo no capitalista, suponemos, tampoco socialista. Porque éste último, también destruyó naturaleza con sus planificaciones a cargo de burócratas estalinistas o esquemas castristas con educación, salud y alimentos básicos, pero sin libertad de pensamiento, ni tampoco de emprendimientos. Lo que favoreció en Miami a un grupo que pronto influirá en Cuba, como ahora en la democracia rusa se turnan en el poder ex KGB, sostenidos por la nueva burguesía que quedó con bienes antes pertenecientes al poderoso Estado soviético.

En Bolivia ahora serán las diferentes naciones indígenas, colonos, campesinos, dueños de extensas y variadas tierras en el Occidente, valles y Oriente, encargados de preservar a ultranza su riquísima biodiversidad. Tendrán como enemigos a transnacionales y empresarios privados sin distinción, aunque en el pasado otros hayan sido los usurpadoras de los recursos mineros, dejando sólo campamentos, en algunos casos transformados en ciudades decadentes como Potosí y Oruro. Ahora último los que en Santa Cruz y Cochabamba progresaron extremando la explotación de las mejores tierras con una agricultura subvencionada, sin rendimientos competitivos a escala internacional o cultivando coca como ex campesinos y mineros provenientes del DS 21060, muy agradecidos al narcotráfico internacional, que últimamente incluye El Alto.

Mientras muchos de los guardianes de la naturaleza seguirán abusando de bolsas y botellas plásticas no biodegradables en sus compras o tirándolas al Lago Titicaca, de hidrocarburos también subvencionados, utilizando todo árbol transable sin reproducirlo, cazando animales de pieles valiosas o mariposas raras hasta extinguirlas, para venderlas a los traficantes. La versión actual de los que antes de 1952, aprovecharon los recursos naturales, incluidos de indígenas esclavos, y desde entonces hasta el2006, de toda concesión de tierras, mineras y de hidrocarburos obtenidas por los allegados al poder de turno.

El peligro es que el

otro desarrollo

sin hidrocarburos, minería y plásticos para la comodidad de los citadinos, ni tampoco soya, azúcar, etc. enriquecedora de unos cuantos con chaqueos adversos a los cruceños y sin narcotráfico que anula el trabajo honesto, profesional y sacrificado, nos conduzca a mayor pobreza y desesperación de sobrevivencia, todo por cuidar la Madre Tierra y

sin alternativa inmediata de otro desarrollo viable

. Situación que puede terminar en mayor entreguismo incondicional, como sucedió con el Código de Davenport aprobado porel extremista minero Lechín o el 4-2 a cargo del otro extremista militar Lechín, posterior al Acta de Independencia Económica, o la entrega de San Alberto a Petrobras y del camino por el TIPNIS a OAS.