Todo lo que hace el gobierno del MAS es “trucho” como dicen los “gauchos”; fraudulento, mal ejecutado, sustentado en verdades a medias, solo amparado en el autoritaritarismo de su caudillo. Esta es una de las marcas de identidad del actual proceso y el “caso” TIPNIS lo ha evidenciado una vez más, particularmente en la consulta pública. Para ello analizaré la carta de invitación del gobierno a la comunidad moxeña de San Miguelito para participar de la consulta pública a partir del 25 de septiembre y el video resumen de la reunión en la comunidad (http://www.youtube.com/watch?v=xIgcc8BrwiQ).

El 17 de septiembre, días antes de la brutal intervención policial en Yucumo, Evo Morales anunciaba que a partir del 25 “daría inicio oficialmente la consulta pública”, para mostrar que“las comunidades del Tipnis quieren la construcción del tramo II de la carretera Villa Tunari – San Ignacio de Moxos”. (1)

Las cadenas de mando del gobierno de Evo Morales ejecutaron la acción, vía Feliciano Mamani, alcalde civilizador de indígenas de Villa Tunari, a través de cartas dirigidas a las comunidades indígenas, entre ellas San Miguelito. La invitación es cursada por la HAM de Villa Tunari, firmada por su alcalde, cuando según las normas y respetando el autogobierno de las autonomías indígenas (Art. 290 de la CPEP)[2] debería ser convocada por las autoridades legítimas del TIPNIS, esto es la subcentral Indígena del TIPNIS, quienes deben coordinar con las autoridades ambientales y de infraestructura gubernamentales.

Más grave aún, la referencia de la carta, es decir su objeto, es de una invitación a reunirse con el presidente Evo Morales y no una reunión de consulta pública, que tiene sus propias normas y procedimientos.

La carta es respaldada con la visita personal a la comunidad de San Miguelito por parte del mismo alcalde de Villa Tunari y dos funcionarios del ministerio de autonomía y obras públicas respectivamente, quienes se reúnen con la comunidad aunque sin pedir permiso previamente a las autoridades indígenas locales. Allá Mamani afirma varias perlas:

– Los invita a la reunión del 25 de septiembre en San Antonio, previamente reconociendo que solo “cuando hay problemas los visitamos”; los indígenas normalmente no existen para las autoridades municipal cocaleras.

– Les aclara que es una “reunión, no es un diálogo, no, sino hacer conocer su propuesta sobre su demanda del TIPNIS…”. La consulta pública se basa en el diálogo, intercambio de argumentos y posiciones, hecho que desconoce el subalterno Mamani.

– A los indígenas, que hoy defienden para que el TIPNIS no desaparezca, les aconseja que en la reunión presenten su demanda integral “pero siempre respetando el medio ambiente”.

– Se concentra en separar el tema TIPNIS de las demás demandas de la CIDOB, criticando la marcha y sus “19 puntos”, cuando en realidad son 16, pero en su razonamiento no es importante, pues todos son” ajenos al TIPNIS. Más aún, incluye el tema electoral como si fuera parte de las demandas.

– Les ofrece transporte y alimentación gratuita: “sabemos que no es fácil hacer mover a los hermanos indígenas, pero aca tenemos que garantizar el transporte, tambien alimentación…Ellos nos han dicho (el gobierno) que van a garantizar…”.

Nos detenemos en el lenguaje utilizado por el tenor de la carta de invitación. La reunión con el presidente, según el texto escrito, tenía como objetivo que los indígenas hagan llegar “personalmente” sus demandas; el sentido acá es dividir, fragmentar las estructuras comunitarias, los especialistas en conflictos saben que negociar individualmente dá ventaja al que está en situación dominante y el gobierno lo sabe (varios de sus ministros son expertos en estas técnicas de control). Otro aspecto, la ambigüedad de los conceptos constituye una característica de este nuevo argot del poder; según la misiva, las demandas que los indígenas harán conocer al presidente son para el “fortalecimiento del territorio” e impulsar “conjuntamente un desarrollo integral indígena”, términos que dicen todo y no significan nada, pero son útiles para legitimar y justificar políticas de estado. Asistimos a la implementación de una “nueva lengua”, otro rasgo autoritario implementado por el Gran Hermano Evo.

Para rematar, en la carta invitan al equipo de futbol de San Miguelito a un campenato relámpago intercomunal. Y efectivamente, en la reunión comunal, reforzando la intervención del alcalde, un funcionario de gobierno aparece en el video invitándoles a que “lleven su equipo deportivo…porque si bien va a ser un encuentro con el presidente, pero también va a haber deporte, con él seguramente”. De esta manera, el futbol opera como un dispositivo circense de dominación estatal coexistiendo junto a la represión y brutalidad policial.

Pero la respuesta indígena no se dejó esperar; de entrada critican que el presidente nunca haya visitado la zona, a pesar de haber sido invitado más de una vez; “a él se le necesitaba, a él queriamos escuchar su voz y ahora tarde él viene…”; aclaran a las autoridades de gobierno que los corregidores, autoridades legítimas a nivel comunal en la subcentral TIPNIS, están en la marcha, careciendo de sentido por tanto ir a la reunión; “nuestras peticiones están en la marcha”, le dice un comunario, quedando claro que no tienen demanda alguna que presentar al presidente; más aún, cuestionan que se intente debilitar la marcha y señalan que su resolución de no tocar el TIPNIS viene de años atrás (2000-2001); critican que se incluyan “terceros”, es decir cocaleros, en la reunión convocada, como es el caso de la comunidad de Santa Rosa. Finalmente la comunidad de San Miguelito unánimemente decide no participar de la reunión ni jugar el partido de futbol.

A manera de conclusión, los dos documentos analizados plantean cuatro aspectos del funcionamiento del estado boliviano y la resistencia indígena.

1. La consulta pública convocado por el presidente Evo Morales ha sido un show mediático, sin ninguna base legal y vulnerando las competencias constitucionalizadas de autogobierno indígena.

2. El estado racista opera y se reproduce más allá de la ideología de sus administradores; los indígenas son el ultimo eslabón de la cadena de racismo; en el video el lenguaje corporal del alcalde cocalero Feliciano Mamani, lo muestra frotándose la cabeza, sin encontrar las palabras adecuadas para comunicar a los presentes, se nota que está intentando engañar a los indígenas con la invitación y está incómodo haciéndolo.

3. Los documentos visibilizan la cadena de mando del gobierno actual: todo pasa por el visto bueno del presidente Evo Morales, y lo sucedido en Yucumo días después no fue la excepción.

4. La autonomía de los pueblos indígenas del TIPNIS es su bien más preciado, es lo que está detrás de su lucha por el territorio, y defenderán su “casa grande” hasta el final.

Notas:

1. “Evo anuncia para el 25 nueva visita al Tipnis a fin de iniciar la consulta pública”; http://www.erbol.com.bo/noticia.php?identificador=2147483949695

2. “Artículo 290. I. La conformación de la autonomía indígena originario campesina se basa en los territorios ancestrales, actualmente habitados por esos pueblos y naciones, y en la voluntad de su población, expresada en consulta, de acuerdo a la Constitución y la ley. II. El autogobierno de las autonomías indígenas originario campesinas se ejercerá de acuerdo a sus normas, instituciones, autoridades y procedimientos, conforme a sus atribuciones y competencias, en armonía con la Constitución y la ley.”

* Carlos Crespo Flores, crespoflores@yahoo.com